Cuando hablas de «patrocinadores» de viaje con alguien que no está muy ligado al mundillo este de los viajes en moto se queda, como dicen ahora, «con el culo torcido». La primera pregunta que surge es ¿Cómo, que te van a pagar por irte de viaje?

Dicho así suena un poco fuerte, la verdad, pero analizándolo fríamente la mayoría de los que buscan patrocinadores para un viaje lo único que pretenden es que alguien les pague las vacaciones. No pasa nada, no hay nada que reprochar y es muy lícito intentar sacar dinero de debajo de las piedras para cumplir nuestro sueño pero, ¿qué es lo que se ofrece a cambio?

Cuando El Búfalo hizo su primer viaje, la vuelta al mundo, buscó patrocinadores entre sus amigos, bares y comercios de la zona que le brindaron su apoyo con pequeñas aportaciones en un blog que apenas tenía visitas. Pero la gente que lo conocía confió en él y su alocado proyecto.

Charley Booman y Ewan McGregor, con un proyecto mucho más ambicioso, buscaron patrocinadores a otro nivel y aún así, hubo empresas como KTM que les dieron con la puerta en las narices. Por cierto, al responsable de haber denegado el apoyo de la marca a «Long Way Round» habría que preguntarle ahora qué es lo que opina de la decisión que tomó en su momento y las repercusiones que eso tuvo para la marca.

Estos son sólo dos ejemplos de gente que ha vendido su «marca personal» con éxito a pesar de poner sobre la mesa proyectos muy diferentes.

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Lo primero que hay que pensar antes de pedir la ayuda a una empresa es qué es lo que tienes que ofrecer. Qué le vas a dar tú a la empresa a cambio de su apoyo, bien sea económico o en especie. Nadie te va a regalar nada ni te va a ofrecer una parte de los beneficios empresariales sin no ve claro que vaya obtener algo a cambio. Al fin y al cabo el objetivo último de  una empresa es ganar dinero.

Si tu marca personal no tiene visibilidad en las redes sociales, que viene aser algo así como que no te conozcan ni en casa, lo tendrás mucho más complicado y has de empezar por ahí si quieres que tu proyecto salga a flote.

Noemí Casquet y Alberto Frost con su «Two and the Road«, una pareja con un proyecto fresco de vuelta al mundo, han comenzado por ahí, por hacerse un hueco en el mundo de los viajes, por marcar la diferencia con su marca personal y con ofrecer un proyecto nuevo y diferenciado de los demás. El juego del sexo y la seducción son su divisa, mezclando viaje, provocación y enfoques diferentes para contar su aventura. A partir de ahí comienza la búsqueda de financiación y apoyos.

Trabajarse una marca personal, el branding, no es sencillo y requiere muchas horas de dedicación. En la red hay cientos de páginas que hablan de ello y que pueden ayudar a construir nuestra marca que, como he apuntado al principio, no deja de ser uno mismo.

Una vez estamos asentados, con todos nuestros activos vinculados (blog, foro, redes sociales…), con nuestra imagen definida (logo), nuestra identidad corporativa identificable por los usuarios y un buen posicionamiento estaremos en disposición de presentar nuestro proyecto a los posibles patrocinadores. Que nadie se asuste porque, a pesar de utilizar términos de marketing, no pretendemos ser viajeros mediáticos de la noche a la mañana. Lo que buscamos es que nuestro proyecto y nuestra marca tengan cierta relevancia pero sin pretender convertirnos en una multinacional.

En el proyecto que vamos a presentar han de quedar bien claros dos conceptos: el primero es qué vamos a hacer y el segundo qué es lo que el patrocinador va a obtener a cambio. A las empresas llegan proyectos como el tuyo, o mejores, cada dos por tres y la mayoría se queda sin apoyo. ¿Qué tiene el nuestro para que opten por apoyarlo? No es necesario un viaje al quinto infierno en busca de pigmeos gigantes ni otras cosas extravagantes. Al patrocinador lo que le va a interesar es cómo difundes su imagen y cómo puedes aumentar sus ventas o su penetración en el mercado.

Lolo Pámanes, KMCero, Hagon, DsBike, Humboltd o Ventz, por ejemplo, son empresas que creyeron que su marca se vería reforzada si nos apoyaban en nuestro viaje a Turquía el año pasado. Álex y yo les presentamos un proyecto claro de un viaje sencillo pero que podía tener la suficiente penetración en el mundo de los viajes en dos ruedas como para invertir en él. No había grandes ambiciones, ni retos mundanos disfrazados de gran aventura, la idea era simple: nos vamos de viaje y lo contamos.

¿Qué te van a ofrecer las empresas a cambio?

Principalmente material. Puede ser ropa, neumáticos o equipación pero en raras ocasiones te van a ofrecer dinero a menos que tú seas capaz de generar beneficios. Si quieres conseguir dinero en metálico tienes dos opciones: obtener pequeñas cantidades en comercio local, como hizo El Búfalo o plantear un proyecto a lo grande como Miquel Silvestre o Fabián Barrio.
Así que, con este panorama la siguiente pregunta es:

¿Merece la pena?

¿Te resulta rentable anímica y emocionalmente andar mendigando unos guantes, unas bolsas de viaje o unas botas? Pues depende de cada uno y de su economía. Si lo sumas todo, y me refiero a cosas que necesitas, cosas imprescindibles que tendrías que comprar si no te las regalan, y el saldo es muy positivo, pues sí. En caso contrario has de plantearte si merece la pena todo el trabajo previo de branding, de posicionamiento, de horas de redes sociales y la esclavitud que supone hacer una crónica diaria, vídeos, etc.  a cambio de material.

Caso distinto es si te pagan por escribir artículos para una o varias publicaciones o si consigues un patrocinador fuerte que te tutele. Pero en ese caso no estarías leyendo este artículo, estarías trabajando en lo tuyo.