Mes: abril 2014

Para siempre

Llegué a Postojna cubierto de polvo y cansado. Posé el pié el el suelo y di un ligero acelerón en vacío.  La moto rugió con estrépito quedo. A veces es sólo un acto de rebeldía caduca, la rémora del chico malo que nunca fui, el recuerdo de lo que no existió. Todos deberíamos tener el recuerdo de lo que no fuimos, una ligera noción de lo que creíamos ser y que, con el tiempo, descubrimos que no éramos. Todos deberíamos extrañar la vida que no tuvimos, supongo que sólo de ese modo la habremos vivido.

Un acelerón en vacío.

A unos metros la vi. No tendría más de trece o catorce años. Nariz chata y grandes ojos brillantes de lágrimas. Lágrimas que se habían secado en sus mejillas y mirada perdida en ninguna parte, en uno de esos lugares donde los ojos dejan de ver y las miradas se quedan ciegas. Su expresión reflejaba la más absoluta indiferencia por el mundo. Sólo ella, sumergida en un universo paralelo que parecía no comprender.

Quedé paralizado ante su presencia. Era la imagen perfecta de la tristeza, el ejemplo vivo de la melancolía más atroz, el retrato de la desesperanza. La estética de la soledad, la angustia perfecta. Inmediatamente quedé prendado de ella, de su pelo lacio, de sus manos inertes colgando en el extremo de sus brazos muertos, de sus labios indolentes, de su mirada perdida… Deseé bajarme de la moto y estrecharla entre mis brazos ungiendo sus lágrimas con las mías, fundiéndome en su dolor inmenso y aliviando su carga.

Después de unos instantes eternos vi el tanatorio, desdibujado, en un segundo plano. 

¿A quién lloraba? ¿Su padre, su madre, una amiga?

Una mujer de mediana edad la tomó de los hombros y la condujo al interior del edificio pero ella antes de entrar se volvió y su mirada perdida se posó en mi y en la motocicleta. Sálvame, cámbialo todo, suplicaban a gritos sus ojos. 

Rompí a llorar con tanto dolor que sentí que llevaría parte de su carga para siempre. Sólo entonces comprendí que lloraba por mi mismo.

Seguros para tu moto

Quizá una de las cosas que más descuidamos los motoristas sea el seguro de nuestras motos. Compramos la máquina, anhelada desde hace años, contratamos un seguro, que es un gasto adicional con el que  quizá, ni contábamos y nos olvidamos de ese engorroso trámite obligatorio para el resto de la vida. Nuestra relación con el seguro se reducirá, si tenemos suerte, a pagar religiosamente cada año la cantidad pactada. Pocos son los que se plantean, siquiera, mirar precios en otra compañía o analizar las prestaciones de cada póliza.

Para los que viajamos con cierta de asiduidad es importante contar con prestaciones que nos aseguren que, una vez lleguen los problemas, la forma de resolverlos sea rápida, eficiente y con los menores inconvenientes posibles. Aún recuerdo, en uno de mis accidentes, los problemas que tuve para reparar la moto porque mi compañía se olvidó de enviar los papeles al juzgado dentro de plazo. Al final, después de muchas peripecias, amenazas, lloros y desvelos, tuve que recurrir a la mendicidad moral para poder reparar la moto y seguir viajando.

Para que eso no pase al contratar el seguro para tu moto es importante recurrir a una compañía de demostrada solvencia y con una oficina física donde, llegado el caso, se pueda ir a dar cuatro puñetazos encima de la mesa. En estos tiempos de deslocalización, de multinacionales impersonales y de atención telefónica surrealista, un trato personalizado y afable puede ser la clave para, en igualdad de condiciones, escoger a uno o a otro.

A mi me toca renovar el seguro en unos días y buscando e investigando por la red llegué a la Mutua Madrileña. Lo primero que me llamó la atención es que ya los seguía a través de Twitter sin ser consciente de ello, a través de su cuenta del Club Soy Motero donde tienen descuentos muy golosos. Alguno de ellos llega a bajar en un 7% el precio de una moto nueva, descuentos en viajes, etc. Podría ser una opción a sopesar esto de contar con una  tarjeta de club.

Hay, dentro del “Club Soy Motero”, otras tres cosas que me llamaron la atención: La asistencia jurídica, la revisión de seguridad anual y gratuita para la moto y los servicios de una asesoría para asuntos relacionados con la motocicleta. Se me ocurren temas como la importación de una moto desde mercados de segunda mano más propicios, consultas sobre modificaciones e ITV o papeleos a la hora de una compraventa entre particulares. Además, el consabido servicio de asistencia en carretera que es, para mi, uno de los aspectos más importantes cuando estoy de viaje. No soy de grandes comodidades ni necesito lujos de ningún tipo pero, si mi moto queda inmovilizada y mi viaje truncado, quiero que la asistencia jurídica, hospitalaria e, incluso psicológica, sea impecable.

En fin, una serie de ventajas añadidas al simple seguro obligatorio.

Antes de cambiar de compañía seguiré mirando ofertas y precios pero la de Mutua Madrileña es una a tener en cuenta.

En próximos artículos seguiremos desgranando lo que el mercado de seguros nos ofrece para rodar por el mundo con la espalda cubierta.

Los tiempos viejos, los tiempos buenos.

Recordar los tiempos buenos suele ser un arma de doble filo. Por un lado reconforta volver atrás y recrearse. Por otro lado, causa dolor la certeza de que cualquier tiempo pasado no ha de volver.

Pero qué mejor ejercicio que rememorar sensaciones de la infancia y la juventud, que además llevan aparejadas, para siempre, una definición…

moto_joven

Este soy yo de muy joven.

Pureza: Respirar el aire frío, helado, entre el silencio absoluto de una nevada. Aspirar fuerte, profundo, hasta que casi te dolían las aletillas de la nariz, aguantar el aire, exhalar…
Incomodidad: Caminar con una pinza de la ropa en el interior de las sandalias. Eran tan horribles que aún me parece verlas en sueños. Creo que decidí la mortificación como un acto voluntario que me reafirmase en mi odio a las sandalias blancas. Tenía tres años.
Nerviosismo: Excursiones del cole a cualquier playa. La noche se hacía más larga de lo normal y la mitad de las horas las pasaba en vela, hecho un manojo de nervios.
Odio: Al tendero de la esquina, siempre tan sonriente y siempre tan falso. Comencé a abominar su existencia el día que me agarró de la oreja y amenazó con llevarme al cuartel de la Guardia Civil por un delito que, al igual que el Equipo A, no había cometido. Delaté a todos mis compañeros y me sentí sucio y humillado. Aún hoy, cuarenta años más tarde, me incomoda su presencia. Nunca compro en su tienda.
Perseverancia: Con 14 años, en íntimas relaciones con una chica dos años mayor. Me llevó al huerto y, sin unas míseras instrucciones, tuve que averiguar los rudimentos del sexo. No fue el polvo más memorable, fue el primero.
Euforia: En el parque del pueblo a las cuatro de la mañana con una botella de vino en la mano. Tenía 14 años. “Yo gondrolo si be da la gana, pero no be da la gana!
Felicidad: Subir a una moto por primera vez, una Vespa apropiada de forma indebida. Sentir el aire fresco y la cara y saberte el rey del mundo.
Decepción: Caer con una moto, robada minutos antes, en la plaza del pueblo un día de verano. A la pasajera nunca volví a mirarla a la cara sin sentir una profunda vergüenza.
Y así, rememorando sensaciones y volviendo, a veces, a sentir las mismas definiciones, sufrimos una regresión tras otra.
P.D.: Mil perdones, Óscar pero gracias a esa caída con la Vespa aprendí una lección importante 🙂

Los riesgos de la autopromoción en redes sociales.

Yo hago promoción de mis páginas web y del programa de viajes en moto, lo reconozco. Lo hago porque estoy orgulloso de mi trabajo en estos campos. Es mi pasión y lo promociono, a pesar de no vivir de ello. No se me caen los anillos, ni me da vergüenza darle bombo a mi obra. Quizá sea porque, como dice Stacy, no tengo vergüenza. Un escritor escribe para que lo lean y un blogger, lo mismo. Podremos hacer las valoraciones que queramos con respecto a la motivación, al ego y todo eso pero lo cierto es que, si escribimos, es con la intención de que alguien lo lea.

Es normal que, si creas algo, cualquier producto, un libro, un blog, lo que sea, lo promociones e intentes que todo el mundo lo conozca, sobre todo si le sacas un rendimiento económico. Son principios básicos de las leyes de mercado. Esto no debería ser censurable Para ello se hace uso de las redes sociales, de la prensa escrita y de todos los medios al alcance de uno que supongan promocionar nuestra marca personal, el branding. La red está llena de tutoriales y técnicas para darse a conocer, para venderse como si de un producto se tratase.

Lo que ocurre es que hay personas que hacen promoción de lo suyo única y exclusivamente y se olvidan de que los demás existen. Viven en una burbuja endogámica que les tendrá muy calentitos, no lo dudo, pero que no les llevará a ninguna parte.

Las redes sociales son eso, “sociales” y hablar del trabajo de los demás no es malo en absoluto. No es de recibo que estés esperando que todo el mundo hable de tu empresa, de tu viaje o de tu libro si lo único que haces en las RR.SS. es publicitarte y las únicas ocasiones en las que hablas de los demás que están viajando, tienen empresas relacionadas con la moto o escriben un libro, es cuando a ti te interesa por temas de promoción.

¿Acaso aquí no tendríamos que hablar en Viajo en Moto de Charlas Moteras, de Espejos en los Codos, de En Moto o de cualquier otro programa que dedicado a las motos?

Pues eso es lo que deben de pensar algunos viajeros que nos encontramos por la red, empeñados como están, en hacer autopromoción y hablar sólo de sí mismos. No parecen darse cuenta de que la gente no es tonta y, al final, los que volcamos contenidos en la red, los que enriquecemos la web con creaciones propias (sean buenas o malas), les daremos las espalda y tendrán que buscarse la vida ellos solitos/as.

La nueva moda en el mundo motero.

Estando yo el otro día en uno de esos lugares que carece de importancia para la historia que les voy a relatar, aconteció que me bajé de la moto y me dispuse a alegrar la pestaña en los puestos de venta de merchandising y parafernalia motera. Como ya habrá descubierto el lector más avispado estaba en una reunión de moteros.

Ya no soy mucho de andar juntándome con otros como yo, como cuando era un chaval. Ahora, entre la turba, me siento perdido, receloso. Aún así, de vez en cuando, necesito una de esas curas de reafirmación que me recuerden que pertenezco a una grey, a una tribu urbana como las de antes. Quizá con eso esté entrando en algún tipo de regresión. Ese tronar de los motores, esos cortes de encendido, esas quemadas de rueda me recuerdan que, yo también,  soy un poco gilipollas. Y eso es bueno.

Pues aconteció, les decía, que en uno de esos puestos de venta de “complementos para motoristas” había, entre otros, parches de la serie de televisión “Sons of Anarchy“. Me resultó curiosa la advertencia que acompañaba al material: “no es un club”. Esto es un aviso a los M.C. para que sepan que se trata de una serie de ficción y no un grupo verdadero con sus “colores” y toda la política social que llevan alrededor. No es un club, es un producto de Hollywood como El Salvaje, como Marlboro Man o como el mismísimo Nicolas Cage castigándonos a todos con su insulsa presencia en El Motorista Fantasma.

Sons of Anarchy es una serie de malos malotes, moteros que trafican con armas, con drogas y con el asesinato. El guión está inspirado, dicen, en Hamlet y quizá por eso sea una serie bastante pasable. Eso sí, larga como todas. Yo voy por la quinta temporada y ya no recuerdo qué pasó en la primera ni de dónde vienen estos lodos que generaron no sé qué polvos. Esta serie, como muchos de los productos elaborados en los U.S.A., marca estilo y tendencia. Baste ver que, como he dicho, su logo y sus “colores” se venden en puestos callejeros de mercadillo. Su protagonista, un guapo guapote que ya ha salido alguna vez en estas páginas, viste a la última moda motera. Camisa de cuadros, chaleco de cuero para portar los títulos o información de tribu y pantalones tejanos. Corona al biker un casco de reducidas dimensiones. Ignoro si esta es una tendencia general en la moda custom en los EE.UU. o si, por el contrario, es algo que se han sacado de la manga para la serie.

Desviando mi atención desde lo más fungible hacia el variado paisaje humano me topé, en la reunión, con varios integrantes de un grupo de esos de malos malotes, con sus colores, con sus support, con su corifeo y toda la mandanga. Y hete aquí que la mayoría vestían camisa de cuadros, chaleco de cuero y pantalones tejanos. Pero un tipo con camisa de cuadros de manga larga, por mucho que le asomen los tatuajes por debajo de las orejas, siempre será un tipo con camisa de cuadros y no infundirá el mismo respeto que otro enfundado en cuero viejo y mugrosa presencia. ¿Significa esto que los integrantes de los M.C.´s también siguen los dictados de la moda? A ver si voy a confundir a un Bandido, a un Gremium o a un Hell con un hipster… eso sí que sería la repera.

Esta sopa cósmica en la que vivimos se está revolviendo tanto que uno corre el riesgo de no saber qué son fideos y qué son tropiezos.

Los días aciagos. Que son de uno también.

Hay días en los que te apetece asesinar, matar, finiquitar. Días en los que nada encaja, en los que nada encuentra su lugar. Son días incómodos, molestos. Puede que esos días estén ahí para recordarte los días buenos y para que éstos regresen a ti en toda su magnífica importancia. Si es que, hasta en los días grises, el recuerdo de los días blancos parecen tener más color. Y en los días negros, esos otros días de mierda, los grises, parecen pintados por una caterva de seres angelicales.

Yo no sé a colación de qué vienen los días negros. Aparecen sin más, sin que nada los invoque y sin que medie una provocación grande. A veces basta un aleteo de mariposa en el Amazonas o el pestañeo de un geisha en un barrio de las afueras de Kanazawa. Si las hubiera. En esos días lo insignificante cobra poder y se vuelve vengativo. Qué hijas de puta estas cosas pequeñas que lo mismo un día te hacen enternecer hasta el llanto, que al siguiente te producen un sarpullido histérico. Qué pequeñas hijas de puta.

Nada encaja. Esa es la cuestión. Son días aciagos en los que tu mundo cuadriculado se ve inmerso en el universo circular. O al revés. Uno podría pensar que está viviendo una interferencia, que se ha inmiscuido en la vida de otra persona. Y es una vida absurda que no se parece, en absoluto, a la vida que tenías ayer. De nada sirve maldecir o llorar, apretar los puños o intentar que tu mente lo comprenda: ha tenido que haber un salto espacio-temporal porque hace unas horas estabas tan tranquilo, con tu hipoteca y tus preocupaciones mundanas para no sentirte desamparado y hoy, sin que apenas te hayas dado cuenta, estás viviendo en el desamparo.

Una mierda, ya te digo.

Y entonces haces lo único que sabes hacer a la perfección, lo único en lo que no metes la pata y lo único en lo que, en verdad, eres un maestro: rodar en moto. Es sólo en esto en lo que eres el puto amo. No es porque lo hagas mejor que nadie, que va. Eso ya lo sabes. Es porque ahí estás en la mismísima salsa divina, en la puta sopa cósmica, en la maldita esencia primigenia. Te pones la chupa, el caso, los guantes, metes primera y sales a la carretera. No parece que cambie nada, sigues estando tan fuera de lugar que ni siquiera sabes por qué haces lo que estás haciendo. Vas como zombi, sin rumbo. Sin pensar y sin obligación. Y pronto toda tu mente está inmersa en la tarea de conducir. Y después no existe nada más que tú y la carretera. Ni siquiera la moto existe. Poco a poco se van desdibujando paisajes, desaparecen montañas enteras y la línea del horizonte pasa a ser una frontera entre la nada de arriba y la nada de abajo. Es sólo un instante. Es sólo un destello. Doloroso como un hueso quebrado que vuelve a su sitio.

Los siguientes kilómetros son de postoperatorio, de reposo. Te inclinas suavemente en cada curva iniciando la danza.

Una, dos, cinco, siete, tres mil… Todas tan tuyas y tú tan de ellas.

Vuelves a oír el sonido del motor, sientes el aire fresco en la cara y respiras aliviado porque todo vuelve a ocupar su sitio en el cosmos. Tú también.

En Ruta

Hoy te ha asaltado esa maldita idea. Te pasa a veces. Es como una mancha negra que se posa en tu alma y que se niega a abandonarte. Te ronda durante todo la mañana y por la tarde, cuando ya has decidido que el mundo es una mierda, te subes a la moto para despejar.

Enfilas esa carretera que conoces tan bien, las primeras curvas te acarician y el rumor del motor lo inunda todo.

Otra curva y todo sigue igual de negro.

La siguiente es de tercera marcha. Es todo tan automático, todo tan mecánico que ni siquiera necesitas pensar en lo que estás haciendo. Sin embargo todos tus sentidos están concentrados en la conducción.

Una pequeña recta.

Aspiras el aroma de los pinos y disfrutas del escalofrío en aquella zona de sombra.

Se está formando un bache nuevo. Ha comenzado con una pequeña grieta hace unos días pero hoy ya es un pequeño socavón. Tendrás que cambiar un poco la trazada al salir de la curva para no comértelo el próximo día.

Al fondo de la recta ves una luz que se acerca. Parece una Triumph. O una BMW. Es una moto grande, con maletas. Esbozas una sonrisa de medio lado, entre la envídia sana y ese fastidio del que luego tanto de avergüenzas. La envidia mala.

Levantas la mano y saludas. Otro escalofrío sobreviene al saberte compañero, colega de ese desconocido con el que te acabas de cruzar.

Y comienzas a planear tu viaje, ese que ves tan irrealizable y que parece ser tan solo un ejercicio imaginativo para no aburrirte. Siempre es lo mismo. Primero comienzas con el viaje, luego lo de la lotería. Después escoger la moto y el itinerario. La cámara de fotos, el ordenador… Lo retransmitirás por internet? No. Será tu viaje. Llamarás a la familia y gracias. Será tu gran viaje, el viaje de tu vida.

Fantaseas un rato más con esa idea.

Vuelves a la carretera y eres consciente de que has recorrido varios kilómetros en modo automático, con la cabeza muy lejos. Eso te asusta un poco.

Lanzas una mirada furtiva a aquellos peñascos del fondo. Un día tienes que ir hasta allí a verlos de cerca. Llevas pensándolo desde hace años. Lo cierto es que no sabes ni por dónde se llega.

Un puente, un túnel, unos paseantes que arrastran sus pies por el arcen…

Todo te pertenece. A todo perteneces. Todo esto lo sientes tan tuyo que, lo negro ya hace rato que comenzó a diluirse y del gris has vuelto al tecnicolor. Vuelves a formar parte del paisaje. Vuelves a sentirte una pieza más en este puzzle en el que encajas a la perfección.

Estás en ruta.

Las motos más feas del mundo

Hay que partir de la base de que no hay moto fea… o si? Uno ha escuchado esta máxima durante años y, movido por el amor a las motos, ha pensado que es cierta hasta lo más profundo: no hay moto fea. Repetido como un mantra ha llegado a cuajar en lo mas hondo pero, a la vista de alguno de estos “inventos”, uno ya no sabe qué pensar.

Por otra parte, esto de los gustos es algo muy particular y lo que a mi me parece horrendo, a vosotros puede pareceros peculiar o incluso, hermoso.

Vaya pues por delante,el respeto a los creadores y, en la absoluta convicción de que lo feo es bello y viceversa, aquí os dejo esta recopilación de motos feas, extrañas, peculiares o, simplemente, difíciles de mirar.

 

Los mejores mapas para viajar por el mundo.

Todo viajomotista que se precie, sobre todo si pretende ser un viajomundista de pro, un overlander elegante y un aventurero con todas las de la ley ha de disponer de mapas suficientes para desplazarse por el mundo con demostrada solvencia.
Unos optan por el GPS, otros, como Jules por el Mundo, pasan de tecnología y prefieren los mapas en papel. Pero todos llevan un guía, un mapa mental, un esquema de ideas que, aunque cambie cada día, les sirve para no perderse antes de empezar.
En Viajoenmoto.com, en nuestro afán de ayudar al necesitado y rescatar al descarriado, hemos recopilado una serie de mapas útiles para vuestros viajes por el mundo. No son mapas al uso, porque tampoco esta es una página de motos al uso. Alguno de ellos, me diréis, roza el surrealismo. Si, no lo niego, y qué?

El primero no será, para muchos de vosotros, el más relevante pero sí uno de los que hay que tener en cuenta por si acaso.

El Tamaño importa.

Parece una pijada (nótese el hábil juego de palabras) pero nunca se sabe cuando puede ser necesario saber el tamaño del pene de los habitantes de un país. Este mapa de las tallas de pene en el mundo es muy útil. Pongamos por caso, que te vas a Tailandia y te entran ganas de orinar (nada extraño en cualquier país, por otra parte). Si no quieres que nadie se sienta ofendido porque tienes el pene más grande del país te cuidarás mucho de orinar en público o evitarás sacarte la chorra a la menor ocasión. Si, por el contrario, estás en Sudán, podrás hacer uso de tu miembro sin cortarte porque, en cuestión de tamaño, no serás la envidia de nadie.

Tallas de pene

Tallas de pene                         Image credits: targetmap.com

 

Los apellidos más comunes en Europa

Puede ser útil si necesitas inventarte un nombre en la recepción de la embajada o si la policía, cuando estés drogado en Amsterdam, te pregunta tu nombre.

Apellidos comunes Image credits: imgur.com

Apellidos comunes                     Image credits: imgur.com

Así eres, así me tratas.

Este sí es el mejor de todos por motivos obvios. Podrás elegir tu destino con arreglo al trato que los locales dispensan a los foráneos. Si estuvieras en Yemen, por poner un lugar usual, y tuvieras que escoger el siguiente país al que dirigir la rueda delantera de tu moto, podrías escoger entre Arabia Saudí, donde los extranjeros son bastante mal mirados o los Emiratos Árabes en los que, dónde va a parar, te tratarán como a un pequeño emir.

Cómo tratan a los extranjeros  Image credits: imgur.com

Cómo tratan a los extranjeros                          Image credits: imgur.com

 

En el nombre de la cerveza.

Algunos de nosotros, gente cabal, con criterio y elevado sentido de la elegancia, no bebemos jamás una cerveza. Pero aquellos de vosotros que, por los motivos que fuere, seáis aficionados a este subproducto de la cebada, teneís ante vosotros el santo grial, el mapa de la Tierra Media, la cartografía de la isla del tesoro. Ya podeis transitar por toda Europa con el desahogo de saberos libres de la ignorancia: con este mapa y unos euros cualquiera tiene acceso a una cerveza bien fría.

La cerveza en otros países  Image credits: imgur.com

La cerveza en otros países                              Image credits: imgur.com

 

Qué me tomo, qué me tomo?

Esto sí que es oro molido. Información reservada que los más avezados viajomotistas sabrán apreciar en su justa medida. Ahora ya no se te ocurrirá pedir un vino en Irán ni un rioja en Cuba. Con este mapa transitarás por el mundo y por la vida sabiendo qué es lo que tienes que pedir en cada ocasión.

Lo sque se bebe en cada país              Image credits: imgur.com

Lo que se bebe en cada país                       Image credits: imgur.com

La tierra en el agua y el agua en la Tierra

¿Y si resulta que, un día cualquiera, sales de casa y el mundo se ha vuelto del revés? Ahora el océano está vacío y lo que antes era tierra ahora es agua. Te enterarás enseguida porque, al bajarte de la cama notarás como cierta humedad. Pero no te preocupes porque serás la envidia de todos tus vecinos con este mapa que te indicará dónde están los terrenos más secos para dar una vuelta con tu moto o plantar la tienda de campaña.

El Agua en la Tierra       Image credits: imgur.com

El Agua en la Tierra                                Image credits: imgur.com

¿Por la derecha o por la izquierda?

Escoge tu país de destino en función de tus preferencias a la hora de conducir. Si eres de los que anda todo el día a contramano, si cuando los demás van tú ya estás de vuelta, si te gusta ir al revés que todo el mundo, este es tu mapa: los países que tienen la estúpida manía de conducir por la izquierda.

Conducir por la izquerda   Image credits: imgur.com

Conducir por la izquerda Image credits: imgur.com

Guapos y atractivos.

No me negaréis que, el que más y el que menos ha ido, aunque sólo sea alguna vez, a algún sitio con la intención de ligar. A una discoteca, al pueblo de al lado, a casa de la prima de una amiga de la compañera de clase de tu hermana… Pues con este mapa las cosas se simplifican mucho porque por fin sabemos dónde están los ciudadanos más atractivos de este lado del mundo. Una gran putada si eres sueco porque no habrá nadie en los países de los alrededores que sea tan atractivo como tú. Se siente y te jodes, por guapo.

Las personas más atractivas Image credits: imgur.com

Las personas más atractivas                                 Image credits: imgur.com

Qué puedes hacer y dónde.

Resulta que has salido de tu páís, estás con la moto en Polonia, en Alemania o en Rusia y se te ocurre, estando en un bar con unos tipos de bigote que acabas de conocer, hacer una competición de beber chupitos de pera. Mal. Error tremendo de principiante por no haber tenido a la mano este mapa de los ciudadanos que más pueden aguantar bebiendo. Acabarás perdiendo la apuesta (espero que no hayas apostado la moto), pillarás una moña descomunal y serás el hazmerreir de todos los aborígenes que se partirán el pecho a tu costa. Una lástima no estar allí para verlo.

los que más aguantan bebiendo Image credits: imgur.com

los que más aguantan bebiendo Image credits: imgur.com

Aquí escriben raro

Pues claro que escriben raro. Y hablan raro. Para eso has salido de casa con tu moto, para ver cómo escriben y cómo hablan. Con este mapa de los alfabetos raros ya no se te hará tan extraño ver esos caracteres macarrónicos en los carteles de la autopista

Alfabetos usados en el mundo Image credits: imgur.com

Alfabetos usados en el mundo Image credits: imgur.com

Buscando Wi-Fi y comida

Pocos mapas más útiles que este de países con McDonadls. Wi-Fi gratis y hamburguesas baratas, alguien da más?

Países donde hay McDonalds Image credits: imgur.com

Países donde hay McDonalds                  Image credits: imgur.com

Zonas horarias

Si quieres ser el primer hombre, mujer o bicho que llegue en moto a la Antártida, no te olvides de llevar este mapa de las zonas horarias en el continente blanco, no vaya a ser que confundas la hora del colacao de por la mañana con el vermouth solera del mediodía. Aunque siempre tienes la opción de quedarte justo en el polo y así podrás hacer todo a la vez sin temor a llegar tarde.

Zonas horarias en la Antártida Image credits: imgur.com

Zonas horarias en la Antártida            Image credits: imgur.com

 

Y de regalo uno muy buscado por los viajomotistas más canallas:

El mapa de las chicas más sexys del mundo

 

Idea original: www.boredpanda.com

Nueve cosas que NO debes hacer para publicar un buen vídeo de motos

videocamaraNo soy ningún experto en vídeo. Es más, ni siquiera soy muy devoto del formato porque, para encontrar uno bueno hay que visionar cientos de ellos que no hay por dónde cogerlos. No voy, por lo tanto, a dar consejos de edición de vídeo como hacen otros que tienen la misma idea que yo. Lo que sí voy a hacer es desvelar lo que NO debes hacer si quieres que tus vídeos de motos tengan unos ciertos visos de calidad. O, por lo menos, que sean pasables.