Mes: mayo 2014

Presentación del viaje a Turquía

Álex, inquieto con esto de lo audiovisual, ha realizado este vídeo para presentaros nuestra Ruta Suleyman Trail.

Llegar a Ushuaia en chanclas

Podcast nº 31.

Aquí está el programa número 31 correspondiente a mayo y junio de 2014.

Hablamos de nuestro próximo viaje a Turquía, de viajoenmoto.com y saludamos a los oyentes.

También tenemos con nosotros al hombre que llegó en una Varadero 1000 a la Tiera del Fuego de pantalón corto. Por qué? Porque uno de Bilbao llega a donde quiere y como quiere!

Os contamos, con Juan Berguño (que está aprendiendo a tocar la guitarra como veréis) lo que fue el X Encuentro de Grandes Viajeros en Alba de Tormes (Salamanca).

Luego podréis escuchar los desvaríos de nuestro Buzón de Voz que es cada vez más loco y más frívolo.

Finalizamos con Alex Mora que nos trae, en su sección El Viajero Anónimo a Kuk, un catalán que lleva recorridos 300.000 kilómetros en su BMW.

 

La música que ilustra este programa corre a cargo de:

Gèrard – Ave María

Diablo Swing Orchestra – Infralove

Stan X – Du Rififi a Noubaka

Lorenzo´s Music – Believe in this

Diablo Swing Orchestra – Zodiac Virtues

Sundayers – Qué paciencia

Gregoire Lourme – Immortality

The Freak Fandango – La Polka del amor

Tamara Laurel – Seet

Las Buenas Noches – Mañana

Josh Woodward – Cherubs

Sergio Herrera – La moto colorada

El futuro pasa de moda antes de que nos demos cuenta.

Desde que el mundo es mundo el hombre tiene curiosidad por saber qué le deparará el futuro. Predicciones, augurios, adivinación… Artes ancestrales que convierten a quienes las dominan en personajes poderosos e influyentes. Pero… ¿qué pasará en el futuro? Las probabilidades de que no ocurra nada de lo que estás pensando son muy grandes. Cuando yo era pequeño recuerdo que tenía una obsesión compulsiva con el año 2000. ¿Cómo sería yo en el emblemático año 2000? Me habría convertido en un viejo de treinta años pero, a cambio, estaría viviendo en El Futuro y disfrutando de todos los avances tecnológicos de que los humanos nos proveeríamos. Qué equivocado estaba! En el año 2000 estaba viviendo en El Pasado y nada, excepto lo de ser más viejo, se hizo realidad.

Con las predicciones futuristas de los diseñadores más iluminados ocurre prácticamente lo mismo. Y si alguien tiene dudas sólo tiene que acudir a los delirantes diseños de lo que en los años 40, 50 o 60 pensaban que serían los vehículos del futuro. Coches que hoy nos parecen pueriles, cuando no horrendos, plagaban las mesas de dibujo de los ingenieros más visionarios. Engendros voladores, soluciones técnicas estrambóticas e imaginación desbordante.

Algunas de las innovaciones técnicas, quizá las menos conocidas y las que llamaron menos la atención fueron las que llegaron a nuestros días y hoy son básicas en cualquier vehículo. Estoy pensando en el ABS, en los turbocompresores y en artilugios por el estilo. Pero en cuanto a diseño, las predicciones de futuro, por lo general, fueron siempre un fracaso.

¿Quieres saber cómo serán las motos del futuro? Pues fíjate bien como son los diseños futuristas de hoy e imagina una cosa totalmente distinta porque, como hoy las ven, no serán mañana.

 

Protegiendo el equipaje en la moto

Conocí personalmente a Fabián Barrio unas semanas antes de mi viaje con Alex a Cabo Norte. Ya tenía su moto totalmente equipada para hacer lo que sería su primer gran viaje en moto, la vuelta al mundo que había de durar dos años. Además del famoso cabrestante, el “winch” que dio que hablar en tertulias moteras, el “jerrycan” metálico y otros gadgets más o menos útiles, me fijé en algo que no conocía, una especie de saco metálico.

Más que un saco era una de red fabricada con cables de acero. Yo, que siempre ando con más equipaje de la cuenta amarrado sobre el asiento trasero, vi como el cielo se me abría. Recordé cuando, hacía unos años en el Parque Nacional de Plivitze Jezero en Croacia, tuve que dejar la chaqueta de la moto amarrada con el pitón. Lo pasé por las mangas y cerré sobre uno de los asideros traseros. Sin embargo hube de cargar con las botas y soportarlas bajo las altas temperaturas de aquel día de junio. Este invento que traía Fabián era el que me iba a librar de este tipo de sufrimientos.

Como colaboradora de nuestra “Ruta Suelyman El Magnífico“, la empresa Humboldt , me había provisto de una de estas mallas y hace un par de semanas, en la X Reunión de Grandes Viajeros en Alba de Tormes, comprobé lo útil que resulta.  En su interior pude acomodar, sin dificultades, dos cazadoras de moto, dos espalderas, dos pantalones y cuatro botas que quedaron convenientemente protegidas y a buen recaudo unidas a la moto.

La serie de mallas Pacsafe es como una jaula ajustable fabricada en cable de acero inoxidable que tiene un sistema de cierre y ajuste mediante candado y que se puede atar a un elemento fijo. El objetivo es proteger el equipaje del hurto y poder dejar sobre la moto todo aquello que quieras  (y que no pueda salir por los agujeros de la malla) mientras haces una parada para tomar el café o estirar las piernas. Además, en lugares de pernocta compartidos, como albergues o campings, puedes introducir dentro de la malla el top case, las maletas o la ropa de la moto, fijarlo a una tubería o a cualquier otro elemento sólido y salir con la moto a dar una vuelta “ligero de equipaje”.

Sugerencia de instalación de una cámara “on-board”

No estoy yo muy puesto en esto de vídeo “on-board”. Creo que nunca haré grandes progresos en este asunto debido a mi falta de constancia y sobre todo, al gran trabajo que supone editar vídeo. Creo que es algo que hay que dejar para gente con sensibilidad en lo audiovisual y que se lo tome un poco en serio. Pero lo de hacer tomas subjetivas o aprovechar cacharros que, a priori, son para un uso distinto, sí que me gusta.

Aquí os dejo una sugerencia de colocación de la cámara para experimentar con tomas raras y mezclar diferentes vistas desde la moto, que la cámara en plan TeleTubie ya está muy visto. He usado un trípode flexible comprado en un centro comercial más sencillo que el famoso Gorilla-pod e igual de versátil.

De ruta por el Alto Navia

Pequeña ruta por la cuenca alta del río Navia pasando por Grandas, A Fonsagrada, Becerreá, Navia de Suarna, e Ibias.

 

Quién inventó el saco de dormir?

Henry Russel KilloughHace unos días publicaban en Facebook los amigos de Libros de Viajes Interfolio la foto de un explorador descansando en un primitivo saco de dormir. Se trataba de Henry Russell Killough, un acaudalado inversor que se dedicó, entre otras cosas, a escalar el Pirineo de forma casi compulsiva. Tal era su afición por las montañas que hizo de ellas su hogar transitorio mediante la excavación de cuevas que luego acondicionó para sus exploraciones.

La visión de este hombre metido en un rudimentario saco de dormir despertó mi curiosidad y me lancé a la red, dónde si no, a buscar los orígenes de este adminículo tan viajero. Lo que creí iba a ser una búsqueda rápida que satisficiera mi curiosidad se convirtió en una ardua tarea de la que no hay un claro vencedor. A cambio, me llegaron conocimientos históricos mucho más interesantes.

Andaba intentando corroborar que fue Robert Louis Stevenson, en el transcurso de sus incursiones por los Alpes en el año 1878, el que inventó el saco de dormir pero sólo conseguí averiguar que había diseñado uno impermeable y forrado de lana de oveja.

Un poco más tarde vino a mi pantalla Francis Fox Tuckett, un cuáquero inglés, montañero insigne que ya en 1861 probó un prototipo de saco creado con un tejido tipo manta y caucho por debajo para aislar del suelo y disponer de mayor confortabilidad.

Pero la historia definitiva vino de la mano de una hija de Erik El Rojo, la sin par Freydis Eiriksdottr. La chica, una vikinga rubicunda que destacó por su salvajismo y su intrepidez, se casó con Thorfinn, un hombre rico y algo pacato. Juntos, en  el año 1004, se embarcaron en una de esas aventuras de conquista y rapiña. Después de un duro viaje de tormentas y estrecheces, desde Groenlandia llegaron a Vinlandia (América del Norte) e intentaron comerciar con los nativos. Entre los alimentos que llevaban los vikingos figuraban los lácteos, imagino que yogures, quesos y leche pero quiso la mala suerte que la intolerancia a la lactosa hiciera creer a los aborígenes que aquellos rudos viajeros los querían envenenar. Los primitivos americanos, despechados y con ánimo de venganza, cargaron contra los vikingos en brutal ataque y éstos, en clara inferioridad numérica, se subieron a las naves y zarparon, pies para qué os quiero. Pero Freydis, embarazada y más lenta que sus compañeros de expedición, no llegó a tiempo. Sola en la playa, llena de amargura, miraba como las naves se alejaban surcando el Atlántico. Llena de ira, tomó una espada que los vikingos habían perdido en su huida, dio media vuelta y, con los pechos al descubierto emitió un sonido tan gutural y tan brutal que los indígenas quedaron paralizados por el terror y no se atrevieron a atacarla.

Sobrevivió con su hijo Snorri durante un año hasta que, su marido y el resto de aguerridos vikingos volvieron a buscarla.

En la travesía de vuelta una de las naves zozobró a causa de la tormenta y las dos tripulaciones tuvieron que hacinarse en un solo barco. Cuando los alimentos comenzaron a escasear las condiciones de convivencia se resintieron y Freydis, que ya había tomado el mando de facto, ordenó asesinar a la tripulación del segundo barco. Solo sobrevivieron cinco mujeres porque el código de honor vikingo les impedía matar a sus mujeres si estaban desarmadas. Esto no pareció contentar a Freydis que, con su hacha, degolló personalmente a las cinco chicas.

A pesar del fracaso de esta primera expedición Freydis y su marido consiguieron embaucar a dos hermanos finlandeses, Finnbogi y Helgi, para partir de nuevo hacia el Este. De los dos barcos, consiguieron hacerse con el más grande y, en lugar de embarcar a 30 tripulantes, metieron a 35. Esto trajo los primeros roces y rencillas pero ahora la que llevaba las riendas de la expedición conjunta era la propia Freyddis y no había quien le tosiera.

Al desembarcar montaron dos campamentos separados porque, ya durante el viaje, las broncas habían sido continuas. A pesar de que estaban en el mismo bando, a Freydis, no le gustaba que le tocaran las narices así que, ni corta ni perezosa, ordenó a su marido y a sus hombres que eliminasen a la tripulación del segundo barco. Usó para convencerlos, como no, malas artes y mentiras, diciendo que la habían atacado y otras falacias por el estilo. De nuevo, toda una tripulación fue pasada a cuchillo menos las mujeres, por aquello del honor vikingo y todo eso. Pero allí estaba nuestra Freyddis para llenar ese vacío legal y darle movimiento a su hacha.

Thorfinn y Freydis regresaron a Groenlandia y ante el temor de enfrentarse al destierro por haberse cargado a dos tripulaciones enteras que, para más inri eran de su mismo bando, les hicieron jurar a sus hombres, bajo amenaza de muerte, que mantendrían la boca cerrada. Sus hombres sabían que la hija de Erik El Rojo no vacilaría ni un instante en cumplir su parte.

Sin embargo, ya se sabe como son estas cosas de asesinatos y secretos, así que los rumores se extendieron por toda Groenlandia hasta llegar al que mandaba por allí, su hermanastro Leif Eriksson. Éste torturó a tres de los tripulantes hasta que admitieron la verdad. Aún así decidió correr un tupido velo y olvidar el asunto para no tener que castigar a su propia hermana.

Y… ¿a qué viene esto? Pues Freydis, entre hachazo y hachazo, ideó una especie de saco de dormir fabricado con la vela de repuesto de uno de los barcos que, curiosamente, se parecía bastante al de Robert L. Stevenson ya que, al igual que el suyo, ambos estaban impermeabilizados por fuera y forrados por dentro.

Y así, buscando al inventor del saco de dormir, no pude llegar a nada concluyente pero, a cambio, descubrí la Saga de los Groenlandeses y la Saga de Erik El Rojo que resultan mucho más interesantes.

Insignificantes venganzas.

EstadísticasHace un par de días os dejaba una captura de mi teléfono móvil con las estadísticas de visitas de esta página. Se podría pensar que era fruto de la vanidad y del orgullo desmedido pero no. Como muchas de las cosas que se escriben por aquí, tenía un doble propósito. Por una parte compartir con vosotros, fieles seguidores y amigos, la enorme alegría que me produce ver crecer a mi pequeña. Al igual que me satisface ver como los kilómetros aumentan en mi vStrom, también me gusta comprobar que las visitas a ViajoenMoto.com suben. No sólo porque de este modo se autofinancia con los ingresos de los banners sino porque, como he dicho en otras ocasiones, todos los que escribimos lo hacemos para que nos lean, porque sinceramente pensamos que tenemos algo que transmitir. Sentimos una especie de urgencia vital que nos impele a lanzarnos sobre el teclado a contar historias.

Además de estas pequeñas satisfacciones personales lo hice por llevar a cabo una insignificante venganza. Cuando tomamos la decisión de ir a Turquía a mi compañero de viaje Alex, le pareció buena idea buscar patrocinios. Yo no estaba muy de acuerdo, más que nada porque me parecía mucho trabajo para obtener poco a nada a cambio, pero le dije que sí, que si él se ocupaba no pondría objeciones. Enseguida consiguió apoyos para nuestro pequeño viaje en forma de empresas que nos aportaban material y servicios y vi que la cosa de los patrocinios no estaba tan mal. Nosotros poníamos el trabajo mediático y de promoción y ellos, a cambio, nos ayudaban en las cosas que necesitábamos. Simbiosis.

En esta búsqueda de patrocinios se escriben muchos emails, se hacen llamadas, se presenta el viaje, se mandan flyers… y algunos te contestan. Pero hay un grupo de empresas (talleres, neumáticos, repuestos…) que no tienen la educación de decirte que no están interesados. No están por la labor, se entiende y no hay nada que objetar, cada uno es muy libre de invertir su presupuesto publicitario en los proyectos que le parecen mejores o le gustan más. Pero no me parece que cueste tanto trabajo escribir un escueto mensaje diciendo, educadamente, que te vayas al carajo. Y aún hay otro grupo peor, aunque menos numeroso. Los que te dicen que te pongas en contacto por otro medio y luego no te contestan. ¿Qué opinión nos ha de merecer alguien que nos dice´”mándame al correo del taller la info, que por Facebook no me sirve“, y luego no hay más noticias de ellos? Es una cuestión de educación y de atención al cliente. O al posible cliente. O a alguien que no sabes si te puede enviar clientes.

Habéis llegado a las redes sociales con vuestro negocio pero no tenéis ni idea de cuidar vuestra imagen ni de captar clientes. Ignoráis los principios básicos que han de regir el comportamiento de una empresa en internet. Conceptos como branding, e-Commerce o marketing on-line os suenan a chino y así os va.  Cuando vuestro taller o vuestro tenderete de mercadillo sueñe con tener 50.000 visitas ya nos tutearemos, si eso.

Estadística

Estadísticas

18 de mayo de 2014. Estadística desde marzo.

Un hombre suplica ayuda vestido de dos formas. El resultado es desolador.

Esto es un blog de viajes en moto, lo sé, pero acabo de tropezarme con este vídeo que nos muestra, muy a las claras, la naturaleza humana.

Un joven suplica ayuda en plena calle, tirado en el suelo. La primera vez lo hace vestido con vaqueros y parece un vagabundo. La segunda de traje y corbata, como un profesional de éxito.

Este experimento social se llevó a cabo en Francia, en dos escenarios idénticos y con el mismo tipo; los resultados, impactantes.

Y mañana, serás eterno.

Mañana escribiré sobre eso que pasa cuando sales de una curva y, por sorpresa, encuentras un paisaje de ensueño, tanto que no puedes creer que la belleza sea tan simple. Y te apetece bajarte de la moto. Y aspirar el aire fresco de la primavera en el norte, ese aire que, de tan puro, sabe y alimenta. Y quieres llenarte de todo eso que estás viendo.Y tocarlo todo con tus manos para tener una verdad certera y grande, una verdad de la buena, de las que ya no quedan.

Pero no lo haces porque de algún modo sabes que, cuando poses el pie en el asfalto, lo fugaz será permanente y que todo lo que permanece acaba cubierto de vulgaridad. Así que de lo que ves, tomas lo que puedes, atragantándote como un animal hambriento.  Y sigues haciendo kilómetros con el único objetivo de volver a sentir que, por un instante, estuviste tan lleno de fugacidad que eras eterno. Después comprendes que ya no podrás parar porque te has convertido en un adicto a esa eternidad fugaz, a esos instantes larguísimos que apenas si duran una vida.

Pero será mañana, o el otro mañana, o el mañana siguiente…