Mes: septiembre 2015

Comen una y cuentan veinte

En nuestra homilía de hoy, amigos de viajo en moto, vamos a hablar del engaño. El engaño tiene muchos recovecos, muchas curvas reviradas y muchos cambios de rasante.
Mentira
Infidelidad
Falsedad
Fraude
Estafa
Falsificación
Embaucamiento
Disimulo
Subterfugio
Estratagema
Fingimiento
Impostura
Bulo

Y a qué viene, os preguntaréis vosotros, esta perorata de moralina en una página de viajes en moto? Pues viene a cuento de que algunos viajeros, mediáticos o no, son profesionales de la impostura que, como en el parchís, comen una y cuentan veinte.
Con el advenimiento de las redes sociales, y de Facebook en particular, parece que todos estamos obligados a mostrar nuestra cara guapa, a exponer nuestra opípara existencia sin tapujos, a ser pornógrafos de nuestra vida y mostrar a todos los que quieran verlo que nadamos en la más felíz de las existencias. Buscamos la aprobación de los demás para sentirnos mejor con nosotros mismos y para eso no hay mejor modo que emular a aquellos a los que envidiamos. Y resulta que se produce, entre algunos, una especie de competición por ver quién es el más molón, el que viaja más lejos o el que corre la aventura más excitante y envidiable de todas.
Y es cuando el fraude, el fingimiento y la exageración sugen a borbotones y cuando las vanidades muestran sus cuerpos desnudos.
Es cuando salen personajes que lo han viajado todo, áún más lejos y mejor, cuando se dan consejos paternales no pedidos que sólo son para lucimiento personal o cuando se convierten en aventuras y hechos notabilísimos, hazañas que no son tales.
Hace poco comentaba en una red social que hay personas que, cuando otro cuenta su viaje, su proyecto o sus planes, con la ilusión de la primera vez, con ese brillo en los ojos del que va a recorrer cientos o miles de km en moto, les falta tiempo para meter su comentario diciendo que ellos ya han estado allí. Pero no lo hacen con el ánimo de prestar ayuda sino con el de dejar bien patente, con falsa modestia por supuesto, su enorme ego.
Aplicaremos aquí eso de “dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Cuéntame, con pompa y boato, con fuegos de artificio y luces estroboscópicas tu aventurilla, y sabré que eres, en realidad, un pobre diablo. Convierte en noticia de red social cada pedo que te tires y sabré que, en realidad, estás hecho de aire.

Motos, concentraciones y mentiras

Durante las últimas semanas he leído con interés mucho de lo que se ha publicado con relación a la Concentración Internacinal Invernal “Pingüinos”, desde noticias de prensa hasta blogs personales. También acudí a la fuente, Turismoto, en busca de la verdad, ese ser tan escurridizo que muta dependiendo de quien afirme estar en su posesión. Pocos aficionados a esta concentración se quedaron indiferentes ante la decisión de suspender, nuevamente, la cita invernal por excelencia.

Desde el invierno pasado, con la primera suspensión, todo esto olía a cuerno quemado: se parecía sospechosamente a lo ocurrido hace 20 años, cuando hubo una escisión en el motoclub que organizaba la concentración en Tordesillas. Por aquel entonces, en 1995, hubo una guerra interna en la que el principal motivo de discusión era la tesorería del club. Enrique Medrano acusó a Mariano Parellada de amañar las elecciones, de no cumplir los plazos para la presentación de candidaturas y de apropiación indebida de la tesorería del motoclub entre otras cosas. Esto tuvo como consecuencia que se organizaran dos concentraciones a la vez, con el mismo nombre, Pingüinos, y cada una de ellas organizada por una facción del club.

Después de varios pleitos y acusaciones más, Parellada dejó en motoclub y fundó otro: Mototurismo. Mientras, Medrano organizó con la Junta Gestora del club, un Pingüinos en Renedo que fue deficitario y que terminó con la corriente crítica, acabando por desaparecer. Mototurismo volvió a ser Turismoto.

Ahora,20 años más tarde, la Tesorería del motoclub vuelve a ser el centro de las disputas, en esta ocasión entre Parellada y José Manuel Navas que acusa al primero de organizar las reuniones con gente afín y no respetar a los que realmente tienen derecho de voto. Se da la circunstancia de que Navas es el Tesorero y se niega a aportar su firma para que Parellada pueda mover un céntimo de Turismoto. Cuando el Alcalde de Valladolid se enteró de estos entresijos acusó a Parellada de “engañar al ayuntamiento” y muchos nos preguntamos ¿Cómo tenía pensado organizar Parellada la concentración Pingüinos 2016 si no tenía acceso a las cuentas del club?

He visto a decenas de moteros echando pestes de “los ecologistas”, de “los políticos” y de los “defensores del medio ambiente” durante estos días. Muchos, amparados en su ignorancia, son de la opinión de que su afición por la concentración de motos debería de estar por encima de la ley que da protección al pinar y manifiestan un odio iracundo hacia los “ecologetas”. Ahora, a la vista de todo este despropósito que rodeó a la desorganización de Pingüinos cabría preguntarse si no fue una cortina de humo, muy oportuna, la denuncia de los ecologistas. Parellada se encargó de enardecer los los ánimos contra Ecologistas en Acción, haciéndolos responsables de que el evento no se pudiera celebrar en el pinar pero ¿podrían haberlo organizado si no hubiera denuncia?

Por otra parte el Ayuntamiento ofreció varias parcelas propuestas por Ecologistas en Acción que fueron rechazadas de forma sistemática por Turismoto. A la vista de los acontecimientos y de todo lo que ignorábamos de la situación también cabe preguntarse si rechazaron las ubicaciones porque eran inadecuadas o porque desde el primer momento sabían que no iban a poder organizar nada por la situación de bloqueo en sus cuentas.

Aquí se han ocultado muchos datos a la opinión pública, al colectivo de motoristas que, año tras año, acudían a la concentración llenos de ilusión. Se ha señalado a Ecologistas en Acción como responsables máximos de lo que estaba ocurriendo y se ha puesto el punto de mira en los políticos cuando bajo toda esa maraña de apariencias lo que subyacen son luchas internas e intereses personales entroncados con el asunto monetario. Mucho tienen que cambiar las cosas para que la cita vuelva a ser lo que era y para que Pingüinos vuelva a ser un referente europeo en las concentraciones invernales.

En esta guerra habrá vencedores y vencidos, víctimas colaterales y egos devastados. Cuando termine veremos si son capaces de resucitar lo que ahora están matando.

 

El Alcalde de Valladolid acusa a Turismoto de mentir

El asunto de la Concentración Invernal Internacional de Pingüinos sigue dando que hablar y se está convirtiendo en el culebrón del otoño. Si hasta hace unos días se apuntaba a Ecologistas en Acción y al Ayuntamiento como responsables de la no celebración de Pingüinos 2016, ahora el alcalde de Valladolid, Oscar Puente, contraataca acusando a Turismoto de mentir.

Según palabras del alcalde en declaraciones a la CadenaSer, Turismoto tiene las cuentas bancarias intervenidas judicialmente y no están en disposición de organizar ningún evento. En unas duras declaraciones ha acusado a Mariano Parellada de mentir y de no ser un interlocutor válido al no estar éste “en condiciones de mover un céntimo de euro de las cuentas bancarias de Turismoto”. Según esto, y “a consecuencia de los litigios societarios del motoclub no hay nadie, en estos momentos, capaz de organizar Pingüinos 2016” porque las dos personas que pueden mover el dinero de Turismoto están enfrentadas judicialmente.

El Alcalde se ofreció para solventar todos los problemas jurídicos, legales y de ubicación que hay en torno a la Concentración Pingüinos en un plazo récord pero, y siempre según palabras del regidor,  el enfrentamiento entre las dos facciones de Turismoto hace imposible que haya un interlocutor válido y, por ende, una persona que organice la Concentración

A la pregunta de si sentía engañado por Parellada ha respondido: No me siento, he sido engañado”

El alcalde ha sido muy contundente: “Con Turismoto ahora es imposible, como ya explicaremos y detallaremos documentalmente. Turismoto no está en condiciones de organizar nada en este momento. Aunque no hubiera Ecologistas, aunque no hubiera pinos, aunque no hubiera Valladolid. Turismoto en este momento no puede realizar absolutamente nada y esto sí que lo digo clara y contundentemente.”

“No me siento, he sido engañado. Él (Parellada) me decía que sabíamos que había conflictos judiciales, sí claro, pero no sabíamos el alcance material que esos conflictos judiciales se traducían, que no es otra cosa que un bloqueo económico de la organización que impide tomar ninguna decisión. No se pueden cargar facturas en la cuenta si no hay firma tanto del tesorero como del presidente, no se puede hacer ningún desembolso, hacer ningún pedido. No hay capacidad económica en este momento para afrontar un evento de estas características. En este momento, presidente y tesorero se relacionan a través de notario, no se dirigen la palabra. En estas circunstancias que los dos tengan que firmar para hacer gastos y que esa firma no se produzca… me dice que ni siquiera se atienden los gastos ordinarios de la organización porque el tesorero no los firma. ¿No se atienden estos gastos y se iba a organizar Pingüinos? Nos ha tomado el pelo descaradamente”.

 

Camisetas Oficiales de Viajo en Moto

¿Por qué hacer camisetas ahora que llega el otoño? Pues porque somos así de originales y porque aún quedan muchos días de sol para lucir bronceado.

Las camisetas no llevan margen comercial (bueno, igual medio euro o algo así) porque la idea era regalarlas. Pero lo de regalar camisetas, además de ser un gesto muy bonito, resultaba un tanto inviable. Hacer un montón de ellas para distribuirlas luego también resultaba bastante gravoso para una página sin ánimo de lucro como esta así que… crowdfunding!
Con la empresa sevillana Crowdence nos hemos animado a montar una campaña para las camisetas. Si llegamos a 11 pedidos las fabrican; en caso contrario nos olvidamos del asunto.

Esta es la prenda en cuestión:

camiseta

Sencilla y elegante a la par que pinturera y vacilona. El precio son 13€ porque no hay margen comercial. Las siguientes, como querremos hacernos de oro, ya serán a mil duros, por lo menos!

Pedidos en www.crowdence.com/viajoenmoto_puntocom

No habrá Pingüinos 2016

PingüinosMariano Parellada, presidente de Turismoto ha dicho que son conscientes “de los esfuerzos realizados desde el Ayuntamiento para encontrar una sede que nos pudiera satisfacer y convertirse en definitiva” pero que los socios rechazaron las parcelas propuestas. Según la organización ninguna de las parcelas que se propusieron, tanto por parte del Ayuntamiento como por parte de Ecologistas en Acción, reunían las condiciones adecuadas para celebrar el evento.

Así las cosas en 2016 no habrá Concentración Internacional Invernal Pingüinos y las siguientes ediciones también están en el aire. Según Parellada no van a buscar una nueva ubicación para Pingüinos, “ni ahora ni en el futuro”: si el Ayuntamiento encuentra una parcela adecuada se brindan a organizar la concentración en 2017, en caso contrario no organizarán nada.

En su intervención del lunes día 21 de septiembre de 2015 en el Ayuntamiento de Valladolid, Mariano Parellada ha criticado, de forma velada, a Ecologistas en Acción para terminar afirmando “que la solución pasa por desproteger o la permuta de protección de la zona de pinar necesario para la acampada por otra”, aunque ha reconocido que es una opción difícil.

Según palabras del Alcalde de Valladolid, Óscar Puente, desde el Consistorio estarían dispuestos a que la Concentración se celebrase en la parcela del Pinar de Antequera, asumiendo los riesgos de una denuncia por parte de Ecologistas en Ación, riesgos a los que los socios de Turismoto se negaron en redondo.

Pingüinos: o en Valladolid o en ningún lado.

Parellada ha dejado muy claro que la Concentración Internacional Invernal Pingüinos se celebrará, si es que vuelve a organizarse, en Valladolid y ha zanjado cualquier especulación en este sentido:  “Para acallar a todos aquellos que esgrimen argumentaciones contrarias a las expresadas, el Club Turismoto quiere dejar claro que no organizará Pingüinos en otra localidad” 

Fuente: Noticias de Castilla y León, El Norte de Castilla

Reflexiones personales.

Al margen de los daños que se puedan producir o no en el famoso pinar, éste goza de protección ambiental. Las cosas hay que pensarlas antes y si hace más de seis años, con la primera denuncia de Ecologistas en Acción, se hubiese pensado en una ubicación alternativa quizá ahora no estaríamos inmersos en estos lodos. Un juez ha dicho que allí no se puede hacer entonces… ¿a qué viene tanto marear la perdíz con la misma parcela? Han recurrido la decisión y han perdido ¿merece la pena seguir empecinados en celebrar la Concentración en un espacio protegido?

En cuanto a la “desprotección” del pinar no parece que el Ayuntamiento vaya a solicitar que se levante la protección ambiental, no sólo porque sería una medida bastante impopular sino porque Ecologistas en Acción iniciaría una campaña de acoso mediático de gran calibre. Por otra parte, hay que recordar que fue el propio Ayuntamiento quien promovió la protección ambiental de toda la zona por considerar que esta es el “pulmón verde” de Valladolid. Aún más, ¿qué dirían los habitantes de la ciudad a los que ni les gustan las motos, ni ganan nada con el evento?  Me imagino las reacciones al titular: “Se levanta la protección ambiental de una zona para celebrar una concentración de motos”…

Corolario

Turismoto es dueño de Pingüinos y si no quieren sacar la concentración de Valladolid están en su derecho. Si no hay parcela adecuada en la ciudad tendrá que desaparecer la concentración. No hay nada que objetar y nada que añadir.

En kilómetro lanzado

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A Juan le gusta viajar conmigo, de eso no hay duda. A mi me gusta viajar con Juan, de eso no hay duda. Por eso cuando nos vimos acampados, al atardecer, en una cañada real no parecíamos darle demasiada importancia, era una situación cotidiana. Pero el calor de la tarde y el sol cayéndose por el precipicio del horizonte decían lo contrario. El cielo rojo allí al fondo, colándose entre viejos alcornoques parecía susurrar que no estábamos en la cotidianidad mundana. Y bajo ellos, nuestro adusto campamento se empeñaba en insinuar que la languidez de la tarde traía consigo una quietud especial en los aledaños de Monfragüe.

Con la segunda botella de vino nuestro ánimo sufrió una regresión y nos sentimos igual que dos adolescentes recién extirpados de una grey de boy-scouts.  Después, con la psicotropía, cayeron la petaca de whisky y la de ron, y la conversación fue rotando y moviéndose en una espiral cambiante hasta que, rendidos y borrachos, decidimos poner en horizontal nuestro recién adquirido estado de semi-inconsciencia.

campamento

Al día siguiente, con la boca pastosa y eructando ibuprofeno,  negociamos curvas solitarias en la antigua nacional en dirección Sevilla. La carretera me traía recuerdos constantes de los primeros viajes largos por la Vía de la Plata, recuerdos de calor, de vaharadas del humo negro de los camiones, de tráfico intenso y sensación de lejanía. Es curioso como, con el tiempo, los destinos son cada vez más cercanos y lo que antes era un viaje de dos días de moto ahora se puede solventar en unas pocas horas. Las distancias son tan cortas que ya no nos impresiona una “aventura” de alguien que se va a los confines de Mongolia porque ya cualquier lugar nos parece cercano. El mundo se ha empequeñecido de tal modo en los últimos 20 años que da la impresión de que todo está al alcance de la mano; lo único que se necesita es tiempo.

Nosotros teníamos tiempo. Disponíamos de la inmediatez de los próximos instantes y estábamos resueltos a exprimirlos hasta extraer la última gota.

Me quede mirando un accidente  al lado de la carretera. Un coche, con las ruedas hacia el cielo y varios cuerpos tendidos en el suelo tapados con sábanas blancas. Un guardia civil me salió al paso con grandes aspavientos y me dio el alto. Me detuve a dos metros de aquel hombre vociferante. “Seis puntitos”, dijo con tono autoritario. “Seis puntitos por no detenerse”. Me deshice, humillado, en mil disculpas mientras pensaba que no me había saltado el control, que estaba parado aguantando una bronca considerable. Recuerdo a alguien que contaba que, en uno de estos encuentros con la Guardia Civil, les espetó “o multa o bronca, las dos cosas no”

Seis Puntitos.

Juan me dijo por el intercomunicador que había “sacos de muerto” en el lugar del accidente y se me quedó mal cuerpo durante un buen rato. Hasta que comenzamos a hacer bromas con Seis Puntitos. Tan marcial él y tan autoritario. Seis Puntitos. Durante todo el fin de semana Seis Puntitos consiguió cierto protagonismo.

Seguro que Seis Puntitos no tenía un día tan radiante como el nuestro, con tanta carretera para recorrer y con tantos instantes enormes para exprimirlos uno a uno.

Después de unas cuantas decenas de kilómetros exquisitos y solitarios nos detuvimos en Cancho Roano, un complejo tartésico que Juan quería conocer. Cada vez soy menos dado a este tipo de paradas culturales porque, a pesar de que tengo cierto interés por la Historia, lo único que consigo con estas visitas es tener una visión sesgada y parcial. Además se me suele olvidar todo lo aprendido con tremenda facilidad. Por ejemplo ahora solo recuerdo que el complejo solo tiene de Tartessos los restos de un altar, lo demás es muy posterior, en torno al año 550. a.C. Se trata de una especie de templo en el que se realizaban sacrificios rituales cuyas funciones no parecen estar muy claras. A mi tampoco me quedó muy claro el asunto.

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En Sevilla decidí, ya que comandaba la expedición, tomar la carretera nacional a Utrera y Cádiz pero la animada charla que veníamos menteniendo a través de los intercomunicadores “chinos” me despistó y faltó poco para terminar en Ronda. Todo ello para desesperación de Dani que nos esperaba en el Puerto de Santa María.

Conocí a Dani hace algún tiempo en el Camino de Santiago. Quiero decir que él estaba haciendo el Camino de Santiago y yo estaba en un bar tocando la gaita y tomando vino como si no hubiera un mañana. Venía huyendo de fantasmas del pasado y el vino y la gaita suelen ser un bálsamo recomendado cuando uno trata de enfrentarse a ciertos miedos. El Camino también ayuda, claro.

Dani nos guió hasta la sede el Gibraltar MC, en suelo inglés, volando bajo por la Autovía del Mediterráno.

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A pesar de tener cierta relación afectiva con miembros de algún MC, nunca había estado en ninguna sede oficial. Como mucho, comidas de fraternidad diluidas en alcohol y drogas, nada del otro jueves. Al entrar en la suntuosa sede de los Gibraltar MC me quedé estupefacto. Un edificio enorme, con videovigilancia, con Harleys sacadas de algún catálogo de Arlen Ness y con un ambiente de fraternidad que me entusiasmó desde el primer momento.

Juan andaba un poco con el “pie cambiado” al tener un total desconocimiento de la forma de funcionar de los MC y casi todo le sonaba a chino. Al final de la noche, después de algunos apuntes furtivos, de advertencias y de ilustración, ya importaba poco quién era quién. Otra jornada que finalizaba con terrible ingesta alcohólica y con sustancias cuyo estátus legal en el Reino Unido seguramente será similar al de España. Estábamos en kilómetro lanzado.

Dormir entre Harleys, con olor a aceite y a gasolina, encajado entre carburadores y bloques de motor es un raro placer para un motero, una especie de pernocta en el templo. Ya hace años que dejé de usar motos custom pero aún siento un irresistible atractivo por las horquillas lanzadas y los depósitos de lágrima.

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A las diez y media de la mañana odié con toda mi alma al Búfalo y toda su estampa. Necesitaba unas horas más de sueño y, sobre todo, tiempo. Necesitaba tiempo para mi, para poder abominar en toda su amplitud los tragos largos del día anterior y el resto de cosas malas. Y necesitaba más tiempo para llegar al puerto de Algeciras a la hora convenida. Pero tiempo es lo que no teníamos. Le di una patada a Juan para despertarlo y que cargase con parte de mis culpas y nos pusimos en marcha después de despedirnos de Dany y Shane, que también habían pernoctado en el garaje.

 Llegamos tarde a la recepción pero tuvimos tiempo de abrazar a Fernando. Después de eso me mantuve en un discreto segundo plano durante toda la mañana: el ánimo había quedado diluido en los Seven-up-con-algo-más la noche anterior y ni siquiera El Búfalo iba a poder animarme. Mi presencia allí me parecía un error y lo único que deseaba era meter la cabeza en un cubo de agua fría hasta los límites de la consciencia. O más allá.

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Un ibuprofeno con arginina y un par de horas de siesta en el camping de Conil me hicieron volver a la vida y antes de que pudiera darme cuenta estaba tomando vinos en el Palo Palo (como si no hubiera un mañana, ya se sabe). Después llegó Fernando, e Ismael, Antonio y Charly Sinewan, y Pedro y las chicas pasaban por delante de la terraza con tanto donaire que uno no podía menos que sentirse afortunado de estar allí compartiendo velada y risas.

A las seis o siete de la mañana caí en la cuenta de que se nos había olvidado cenar pero ya era tarde para esos menesteres.

Tres o cuatro horas más tarde rodábamos penosamente en dirección Norte. Nos sumergimos en la autovía como quien se zambulle en un túnel del tiempo y dejamos que los kilómetros se deslizaran bajos las ruedas sin pena ni gloria. los efectos depresivos del alcohol hacían mella en mi ánimo y lo único que deseaba era que el día pasara lo más rápido posible.

Por la tarde mi estado se fue serenando y encendimos los intercomunicadores de nuevo. Todo parecía indicar que me había reconciliado con el mundo, con la moto, con la carretera. Por momentos podía percibir que todo estaba en su sitio. Incluso la tormenta que nos sorprendió antes de llegar a Salamanca parecía estar descargando en el lugar correcto: sobre nuestras cabezas.

A juzgar por su cara suplicante, Juan no parecía estar dispuesto a pasar una noche más durmiendo sobre la colchoneta así que resolvimos dormir en un hotel. Mis preferencias en este sentido son claras: si hay posibilidades de dormir gratis prefiero destinar el presupuesto a otras necesidades pero los dos estábamos cansados después de una noche que se hizo corta.

En Salamanca había fiesta. La gente se paseaba con la sonrisa de un festivo por la tarde y las chicas endomingadas paseaban sus encantos al calor de la tarde. El recepcionista nos dijo que en las casetas de la calle podríamos tomar un vino y el “pincho de feria” por dos euros así que, haciendo de tripas corazón, comenzamos otra jornada vespertina en pos de la exaltación de la amistad. Desfilaron ante nosotros brochetas, secretos a voces, rollitos… todos y cada uno con su correspondiente vino.

Y exaltamos la amistad.

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Libros: Mi moto paseo a través el país

41mjy+jdEzL._SX331_BO1,204,203,200_De todos los libros de viajes en moto que he leído “Mi moto paseo a través el país” es el panfleto más inmundo y bochornoso que ha pasado por mis manos. Samuel Conner nos ofrece una basura tan inmunda que me veo en la obligación de escribir esta reseña para que nadie sienta la tentación de malgastar 10,38€ en semejante bodrio.

El autor, ha cogido su texto original, lo ha pasado por el traductor de su ordenador y nos ha dejado este relato infumable con forma de libro. 3000 millas de viaje por EE.UU para acudir a un evento llamado “El Memorial Vietnam” que se convierten en una broma de mal gusto.

Lo chocante del caso es que esta autoedición a la que ninguna editorial tendría a bien prestarle cinco minutos de atención, se vende a través de Amazon. Y también la imprimen.

La sinopsis: Un veterano viaja en su motocicleta desde la costa este a California, donde luego se une a los Run For The Wall y rueda con ellos 3000 millas hasta el Vietnam Memorial en Washington, DC. Por el camino les ofrecen recepciones y ágapes lo cual les ayuda anímicamente. Eso es todo.

¿Tiene algo bueno el libro? Sí, que en cuanto pases la segunda página sabrás que es un libro que no vas a seguir leyendo, no te hará perder demasiado tiempo. Quizá tengas curiosidad, como yo, por saber si algún capítulo tiene más de 26 líneas por página o si el texto mejorará; abrirás páginas al azar y no darás crédito porque absolutamente todo el panfleto-con-forma-de-libro da vergüenza ajena. Es como una charada de idiotas en la que te apetece denunciar al autor por estafa.

Setenta y una páginas de basura. Lo guardaré como curiosidad porque es, con diferencia, el peor libro de viajes en moto que hay en mi colección.

libro samuel conner

¿El final de Pingüinos?

Iglú PingüinosMal pintan las cosas para que pueda celebrarse, no solo la Concentración Internacional Invernal Pingüinos 2016, sino cualquier otra edición. Un parón de dos años sería difícil de soportar, tanto por los usuarios como por la organización del evento.

Y es que, según han quedado las cosas después de la reunión mantenida ayer martes 15 de septiembre entre Turismoto y el Ayuntamiento de Valladolid, no parece que pueda encontrarse una solución satisfactoria. La situación anterior a esta reunión ya la hemos tratado en profundidad en días anteriores: Ecologistas en Acción dice que la parcela de La Hípica tiene el mismo grado de protección que el Pinar de Puente Duero y que allí no se puede celebrar. Ofrecieron como alternativa otra parcela en la que no pondrían objeciones y el Ayuntamiento lo vio con buenos ojos.

Conscientes de la protección ambiental que el mismo Ayuntamiento promovió y que ahora impide la realización de este tipo de eventos, han ofrecido otra parcela que reuniría las condiciones de distancia a Valladolid y superficie para albergar a más de 30.000 personas (son 15 has) pero los terrenos son un erial en el que resulta difícil organizar nada. Se supone que esta parcela es la misma que propuso Ecologistas en Acción y que Turismoto no dio por buena

¿Cuales son los inconvenientes principales de la nueva parcela?

Para empezar la parcela ofrecida se convierte en un lodazal en cuanto caen cuatro gotas lo cual complicaría mucho el tránsito y cualquier instalación en caso de lluvia. En segundo lugar es un área desprovista de vegetación, sin árboles bajo los que acampar y resguardarse del frío.

¿En qué situación estamos?

Según Mariano Parellada esta reunión ha sido un paso atrás y mantiene que la única parcela viable para Pingüinos 2016 es la que se contemplaba como primera opción, el pinar de La Hípica.

¿Qué va a pasar a partir de ahora?

Es difícil de aventurar pero se supone que, llegados a este punto, Ecologistas en Acción no variará su postura con respecto a los terrenos que gozan de protección ambiental puesto que ya han recurrido la decisión de la Junta de Castilla y León y del Ayuntamiento de otorgar los permisos y hanpropuesto nuevas ubicaciones. Con la prohibición expresa del juez de celebrar Pingüinos en estos terrenos resulta impensable que Turismoto y el Ayuntamiento se aventuren en esta enmarañada senda. La nueva parcela no ofrece las condiciones adecuadas y el tiempo pasa.

A esto hay que sumar algunos problemas burocráticos en las obras de La Hípica que, recordemos, era el lugar autorizado antes del recurso de Ecologistas en Acción.

¿Será este el final de la concentración más famosa de España? Mucho tienen que cambiar las cosas para que Turismoto decida aceptar la última oferta del Ayuntamiento de Valladolid…

 

Situación de las diferentes parcelas propuestas

Fuente: El Norte de Castilla

Tardes parsimoniosas

Una tarde de esas, de cuando el otoño comienza a llamar a la puerta y los días parece que se elongan con pereza hasta lo indecible. Una tarde de curvas lentas y paisajes verdes. Una tarde de atmósfera límpida y discurrir pausado.

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Y curvas que se suceden despacio, como si quisieran prolongar el tiempo hasta casi detenerlo y dejarnos parados en instantes eternos. Allí, al fondo, montañas altísimas que nos empequeñecen cada vez más, dejándonos clavados en estos desfiladeros del Río Trubia. Recuerdo la primera vez que pasé por aquí. Eran mis primeros viajes en moto y me sentía sobrecogido por la voluptuosidad de los montes cargados de hayas, por la carretera que serpenteaba encajonada entre el río y las paredes de caliza inmaculada, por la agradable sensación de juventud y nulas responsabilidades. Hoy, con aquellas sensaciones mucho más apaciguadas, las imágenes pasadas acuden en tropel y, aunque la carretera ya no es la misma ni yo tampoco soy el mismo, me veo asaltado por la nitidez de los recuerdos.

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Ascendemos el Puerto de Ventana entre hayedos mientras el frío va en aumento. Es el preludio del final de verano que, de tan lejano parece una ilusión que se pierde en el tiempo. Ya no queda nada de las olas de calor sucesivas, de las fiestas etílicas y los paisajes cambiantes. Viajes pretéritos que rumbean en la memoria.

Entramos en León, -sin Castilla, claro-, y desde Torrestío la carretera se convierte en una pista de tierra castigada por las últimas tormentas. Elena entra en modo tensión extrema y antes de cada curva le prometo que la cima está a un paso. Y está. La Farrapona nos recibe con una brisa gélida y desagradable, ni siquiera nos bajamos de la moto. A nuestra izquierda la mina de hierro Santa Rita, cuyas heridas en la montaña llevan cicatrizando desde el año 1978.

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Somiedo

Descendemos todo el Valle de Saliencia hasta su confluencia con el río Somiedo con parsimonia. Antes nos detenemos unos instantes en un monumento atípico. Alguna mente preclara decidió, hace unos años, que el Valle de Saliencia no era bastante bello en si mismo y era necesario dotarlo de una escultura moderna. El resultado es algo parecido a un desguace a un costado de la ruta.

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Las hojas amarillas de los cerezos caen con un estrepitoso silencio ante nosotros. El otoño no puede esperar más en la carretera más hermosa del mundo.

 

Ruta hacia el spa

A las puertas del otoño y después de un verano prolífico en viajes y escapadas, llega la vuelta al trabajo, a la rutina y, en muchos casos, al estrés y la depresión post-vacacional. Hay quien sostiene que ésta no existe, que es un estado de ánimo ficticio, una ilusión… Sea como fuere, el que más y el que menos se queda añorando carreteras y paisajes, fiestas veraniegas y un turismo de moto que parecía que no terminaría nunca.

Pero todo llega a su fin para volver a empezar porque todo es cíclico. La vida gira y con cada vuelta que damos llega la renovación que, dicen, no es más que un paso más hacia el centro de uno mismo y hacia la quietud de la fuente.

Dicen.

Claro que si tú eres de los que opina que toda esa filosofía de giros y vueltas es un mareo y lo único que esperas es poder subirte de nuevo a la moto para la siguiente escapada, todo esto te resultará de una vacuidad enorme. Pero no desesperes. Para curar cuerpo y alma haciéndote la espera mucho más llevadera, te propongo una escapada clásica, pero recubierta de modernidad: un tratamiento de spa.

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El término “spa”, que parece que suena muy moderno es algo que ya los romanos tenían en alta estima y que en nuestros días resurge con fuerza. Tratamientos relajantes, exfoliación, hidroterapia… es lo que se necesita después de una buena ruta en moto y hará que el tránsito hacia una nueva primavera llena de kilómetros se nos haga más llevadera.

La ruta recomendada para el otoño que se avecina va desde el Embalse de Arcos de la Frontera, en Cádiz, hasta Benalmádena, en Málaga. Son casi 200 kilómetros de curvas y paisajes de ensueño.

Tomaremos la A-372 en dirección a El Bosque y Grazalema, en pleno corazón del Parque Natural de la Sierra de Grazalema. Este es el hogar del pinsapo, una árbol descendiente de los abetos centroeuropeos y que aquí formaban grandes bosques en época glacial. El pinsapar es una población relicta con gran interés botánico y que, aunque no tengas ni idea de árboles, subyuga por su belleza.

Desde la población de El Bosque subimos a Grazalema, considerado el lugar más húmedo de España a causa de la concensación de la humedad que proviene del mar. Aquí, custodiado por el Peñon Grande, nace el río Guadalete que discurre, en dirección Oeste, hacia El Puerto de Santa María.

Nosotros seguiremos en dirección contraria, hacia el Este, para encontrarnos, 30 km más tarde, ya en la provincia de Málaga, con el tajo de Ronda y su Puente Nuevo. El Tajo, con cien metros de profundidad y cincuenta de ancho, es uno de los enclaves más espectaculares de la provincia. Colgado sobre el abismo, fue construido a mediados del siglo XVIII y en su parte central alberga lo que fue la prisión de la villa. Poca gente sabe que esta estampa inconfundible y turística se derrumbó seis años después de su construcción, llevándose consigo la vida de cincuenta personas. Inmediatamente comenzó la nueva obra que resultó ser mucho más duradera.

Dejamos atrás Ronda por la A-397 y encaramos la bajada hacia Marbella y el mar. Esta carretera nos guía por una sucesión de curvas enlazadas entre pinares y valles de gran belleza para depositarnos con suavidad en los llanos de San Pedro de Alcántara. Si antes de zambullirnos en los baños de algas, en el jacuzzi o en la aromaterapia en Benalmádena aún nos queda tiempo, podemos gastarlo en el Frank´s Corner de Marbella, un lugar de culto donde podrás tomarte una copa elegante.

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Entrevista a Roberto Naveiras

Hace unas semanas Pont de Llum Films me hizo una entrevista. Como, por lo general, soy yo el que entrevista se me hizo un poco raro.

Libro: Ángel del Infierno

tapa Ángel del infiernoEl el año 2012 el presidente de Ángeles del Infierno escribió, junto con los hermanos Keith y Kent Zimmerman,  este libro sobre su vida y obra. De hecho lleva el título de “Ángel del Infierno. Vida y andanzas de Sonny Barger y el club de motoristas Ángeles del Infierno“. Ahora llega a mis manos a través de la edición en español de la editorial Pepitas de Calabaza que vio la luz en febrero de 2015.

Ángel del Infierno no es un libro de viajes propiamente dicho pero el él hay viajes en moto y muchos otros viajes propiciados por el LSD, el speed, la cocaina, la marihuana y, en general cualquier tipo de droga, ilegal o no. Sonny nos descubre, bajo su particular prisma, una serie de aventuras que sólo habíamos visto en las películas de moteros de los años 60. Sin ningún tipo de tapujos nos dejar ver una parte de la vida del Club en la que se alternan, de forma abrupta y rallana con el histerismo literario, las peleas con la policía y con otros clubes, las idas y venidas a la cárcel, la muerte de muchos de sus miembros por temas relacionados con la droga y un ciento de desvaríos que hacen que cualquier guión película de Hollywood se quede corta.

Supongo que todas estas historietas estarán alteradas en mayor o menor medida por el autor para salvaguardar el nombre del Club y el suyo propio pero, a pesar de lo que se esté callando este hombre, no deja de ser sorprendente lo que descubrimos en su narración. Todo está contado con naturalidad, sin licencias literarias y con un lenguaje directo y, en ocasiones, burdo. No podría ser de otra manera. Aún así encontramos ciertos dejes “viejunos” en la traducción de Enrique Alda que huelen a rancio. No sabemos si en el original también suenan a términos “demodé” o se trata de errores por desconocimiento. Palabras como “bofia”, “la queli” o “la parienta” chirrían y pueden inducirnos a ver a Sonny como lo que no es, un macarrilla de barrio castizo. A Sonny se le queda muy corto ese adjetivo.

- Sonny, ¿que se hace cuando alguien tiene una sobredosis de barbitúricos?
- Dale speed, eso la despertará.

Tampoco anda el traductor muy fino a la hora de nombrar a los motores Harley, usando términos como “cabeza de nudillos”, “cabeza de olla” y “cabeza de pala” para referirse a los motores “Knucklehead”, “Panhead” y “Shovelhead”. Nadie en el mundo llama así los motores Harley, con su nombre en español.

Muchos de los mitos de los Ángeles del Infierno, fabricados la mayoría de las ocasiones por la factoría hollywoodiense, se hacen añicos de la mano de su presidente. Desmonta leyendas urbanas y a la vez, nos descubre aspectos mucho más espeluznantes. No le duelen prendas a la hora de desvelar el pasado de narcotraficantes, su odio visceral a la izquierda norteamericana o su desprecio por cualquiera que no sea un Hell Angel. Si embargo hay temas por los que pasa de puntillas o los justifica con vehemencia, como por ejemplo el uso de la estética nazi durante un periodo bastante dilatado de la historia del club.

Sonny Barger hace un repaso a cuarenta años de historia del club y nos da su propia versión de lo que aconteció en esas cuatro décadas, no en vano es el único libro autorizado por Hell´s Angels. Entre algunas perlas merece la pena destacar la opinión que tiene sobre  la marca Harley Davidson:

"Personalmente, en cuestión de manufactura, no me gustan las Harley. Las conduzco porque pertenezco a un club y forman parte de nuestra imagen, pero si pudiera me compraría una Honda ST 1100 o una BMW. Cuando empezaron a fabricar motos grandes en Japón y decidimos no comprarlas perdimos una oportunidad irrepetible"

Así de claro se muestra Barger: “Siempre digo: ¡Qué le den a Harley Davidson!”. Suena revolucionario por venir de quien vienen estas palabras, de alguien que le ha proporcionado tantas ventas a la marca debido a la imagen de su club pero esto es una muestra de lo que nos podemos encontrar en el libro; no lo cuenta todo pero lo que cuenta lo hace sin cortarse, del mismo modo que vivió toda su vida.

la última parte del libro Sonny se dedica a desgranar algunos de sus encuentros con la justicia norteamericana. Acusaciones de asesinato, paseos por los juzgados, trapicheos con la policía y la acusación de crimen organizado como traca final… No me quedó muy claro todo el asunto. Resulta bastante sospechoso que, acumulando tal cantidad de delitos y antecedentes, no se pasara mucho más tiempo en la cárcel. Entre libertad condicional, pago de fianzas y sentencias favorables podemos afirmar que, o bien tuvo mucha suerte o tenía amigos muy poderosos. O las dos cosas.

Es un libro recomendable para entender una parte de la historia de los MC y de la propia historia de los EE.UU.