Mes: octubre 2015

El Incidente. La guerra entre Rossi y Márquez

Somos mundanos, mortales y como tal, no podíamos dejar de hablar del El Incidente, el asunto de Rossi y Márquez en la carrera de MotoGP de Malasia. para ello han venido a Viajo en Moto expertos en esto de las carreras y así suplir la falta de pericia de quien esto dirige. Sergio Morchón creador de The Long Way North, Pablo Brull de Charlas Moteras y Carlos Llabrés de IMM desgranan para vosotros el incidente y aportan teorías conspiranoicas sobre el asunto. Entre otros desvaríos y acertadas disertaciones.

Cine: Vikingo

Vikingo es una película de difícil clasificación. Cuando empiezas a verla no se sabe si estás ante un documental, un proyecto experimental o una película de verdad. Los actores lo son porque aparecen en una película, pero interpretándose a sí mismos. Los escenarios son la cruda realidad de suburbios que se caen a pedazos. Lo que ves es tan real que sobrecoge.

La cosa va de motos y tribus moteras sí, pero se aleja tanto de lo que estamos acostumbrados a ver en las “películas de moteros” que en modo alguno te deja indiferente. Aquí no salen flamantes Harleys y héroes con porte de figurín. Los protagonistas están sucios, desdentados y se manejan en veredas embarradas con motos fabricadas con deshechos y escombros de lo que parece inservible. Auténticas ratbikes en el sentido más estricto del término. Está rodada en un suburbio de Buenos Aires por un cristalero especializado en este tipo de cine. Ojo, hago referencia al verdadero oficio del director para poner de manifiesto el enorme mérito del director y de su equipo técnico (dos personas)  para haber parido una obra tan deliciosamente cruda como esta. José Celestino Campusano, guionista y director, no tiene tiempo de ir al cine, su vida transcurre entre el trabajo, llevar a su hijo al colegio, atender la casa… y hacer cine sin aditivos, hibridado con la realidad barriobajera.

Los actores adolecen de técnica y recursos escénicos y quizá sea ahí donde reside su mayor atractivo: no tienen más que hacer de sí mismos. Campusano se acerca a esta realidad sin hacer juicios de valor, dejando que sea el espectador el que saque sus propias conclusiones. Atroz y descarnado.

Pero, ¿de qué va esto? Vikingo es un motero que vive en el sur de Buenos Aires conforme a unos códigos de conducta que incluyen a la unidad familiar y a la tribu de moteros como principales valores. Es un tipo de aspecto feroz al que le faltan varios dientes y de conducta un tanto laxa en cuanto a moralidad, Sin embargo, encuadrado dentro de este submundo, fluye sin que al espectador le llegue a “chocar” esta falta de valores mundanos. Esta vida de escombros, alcohol y motos oxidadas se ve trastocada por la llegada de Aguirre, un motero que viene huyendo de sí mismo y de su vida anterior. Entre ellos se establece una amistad fraterna que se contrapone a la decadencia generalizada. A pesar de que Aguirre es un espíritu libre y no adopta todos los códigos de conducta del grupo de moteros, su forma de ver la vida, las motos, la fraternidad hace crecer entre los dos protagonistas unos lazos afectivos que resultan muy creíbles.
Por otro lado, las nuevas generaciones del barrio, adaptadas a la delincuencia más brutal, al tráfico de drogas e instaurados en el desprecio a los viejos valores, han captado al sobrino de Vikingo y esto va a traer no pocos conflictos a sus vidas. La presencia de Aguirre como elemento nuevo va a aportar problemas familiares, de cohesión en el el grupo y, por supuesto, violencia.

¿Qué nos que trajo esta película del año 2010? Un tipo de cine en el que no se necesita más que asomarse por una rendija a un universo paralelo y desconocido que coexiste con el nuestro, una realidad alternativa con la que cohabitamos sin prestarle atención.

Pero mejor que leer mis pareceres, sumérgete en este film, mitad documental, mitad ficción y saca tus propias conclusiones. Aquí tienes la película entera:

Enlaces de interés:

CineBrutto, la productora de Campusano

Legión, el germen de Vikingo

vikingo campusano

DVD de VIKINGO.
Lo puedes solicitar a nuestro mail: cinebruto@gmail.com o en la web de la distribuidora del dvd.

Cinebruto, INCAA y VideoFlims Distribución
Presentan:

José Celestino Campusano (2009)

Ganadora del Work In Progress del 23º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata

Premio Balance de Plata en Pantalla Pinamar 2010

1er Mención Especial del jurado FIPRESCI Argentina, Mejor Película, en 24º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata
Mejor Director en el 1er Festival de Cine Global

El DVD de “Vikingo”, además de la película masterizada en su mejor formato posible, (DVD Dual Layer), incluye el audio en stéreo 5.1 y 2.0, subtítulos en inglés y español, fichas técnicas completas, trailer y un videoclip.

Acerca del director:

José Celestino Campusano

Comenzó estudiando en la Escuela de Cine de Avellaneda. Más tarde dirigió el cortometraje Bosques (2005), con el que recorrió Locarno, BAFICI, Mar del Plata y Saladillo. Luego vendrían Legión, tribus urbanas motorizadas (2006), la premiada Vil Romance (2008) y, claro, Vikingo (2009). Actualmente se encuentra terminando Fango Tango Trash, su último opus, con vías a estrenarlo en algún momento del 2012.

“Estamos ante un cine visceral, concebido sin cálculo, sin prejuicio y sin miedo”
Diego Battle, Otros Cines

“Campusano conoce bien de cerca lo que está pintando”
Paraná Sendrós, Ambito Financiero

“Una película que no se parece a ninguna otra”
Diego Brodersen, Página/12

“Respira humanidad y un compromiso cinematográfico poco habitual”
Gustavo Castagna, Tiempo Argentino

Las drogas en los viajes por el extranjero

Fumar porrosHay gente que se niega a abandonar sus hábitos cuando sale de viaje. Si desayunan colacao todos los días pretenden seguir haciéndolo y si se fuman un canuto después de cenar son reacios a dejar la costumbre.

Pero no es lo mismo realizar ciertas actividades ilegales en tu país, donde tienes el pulso pillado a la vida diaria, que hacerlo en un país extranjero donde no sabes muy bien a lo que te enfrentas. Surgen dudas sobre lo que puede ocurrir si te pillan con depende qué sustancias y el miedo lógico a meterse en líos.

Veamos cómo está la legislación en materia de drogas “blandas” en algunos países que pueden ser habituales en nuestros viajes.

Francia

El consumo de drogas está prohibido en Francia. El uso de drogas es un delito que puede ser castigado con una pena máxima de un año de prisión y 3.750 euros de multa. Además te pueden condenar a hacer un curso (que pagarás tú) para concienciarte sobre los peligros de las drogas o someterte a un tratamiento de desintoxicación.

¿Cuáles son las consecuencias de ofrecer o vender droga a otra persona?

La sanción puede ir hasta 5 años de prisión y 75.000 euros de multa, y la pena de prisión puede duplicarse para quien venda u ofrezca estupefacientes a menores o en un establecimiento de enseñanza o de educación o en sus alrededores.

El vigilante, el gancho o el intermediario se consideran cómplices: se les pueden aplicar las mismas penas aunque no hayan recibido ninguna contrapartida en dinero o en especie.

Holanda

Cuando la gente se entera de que vas a Amsterdam te ofrecen una sonrisa cómplice: te vas a poner como una moto de forma legal. Puede ser, no todo el mundo va para ver molinos y canales o admirar a los pintores flamencos.

Las drogas recreativas son ilegales en Holanda. Sí, incluso la marihuana. Pero en 1976 surgió una política oficial de tolerancia y el parlamento holandés descriminalizó la posesión de menos de cinco gramos de cannabis. Como consecuencia de ello surgieron los cofee-shops donde puedes consumir varios tipos de estupefacientes como derivados de la marihuana y hongos que contienen psilocibina. Estos fueron declarados ilegales en 2008, pero las autoridades dicen que no perseguirán a cualquiera que lo tenga en cantidades muy pequeñas.

Hace un par de años tuvieron la intención de emitir unas tarjetas de residencia para que solo pudieran drogarse los ciudadanos holandeses pero como el 90% de los usuarios de los cofee-shops son extranjeros dejaron en manos de los municipios la decisión de establecer quién puede entrar y quien no en los fumaderos.

Italia

El consumo de cannabis y productos derivados no está considerado delito y llevar pequeñas cantidades no es delicto pero te pueden imponer una multa, retirarte el pasaporte o enviarte a realizar un tratamiento de desintoxicación.

El límite máximo para la posesión de cannabis se ha fijado en 1,5 gramos de marihuana y 0,5 gramos de hachís, y se basa en las tasas de consumo medio diario de los usuarios regulares.

Cuando se comete una primera infracción por posesión de cannabis, casi siempre se recibe una advertencia únicamente. A partir de la segunda infracción en adelante, o por la posesión de una cantidad mayor que la diaria máxima, se aplican una serie de sanciones que van incrementando progresivamente. La pena por la venta, el tráfico y la posesión de cannabis se situa actualmente en dos a seis años de prisión y en una multa de hasta 75.000 €.

Bélgica

En 2005, se publicó una modificación de la directiva que fijaba el límite legal para la posesión en tres gramos, o una planta cultivada, y hacía hincapié en las sanciones que se aplican a los individuos en posesión de cantidades excesivas o en caso de alteración del orden público. A pesar de que el primer ministro Charles Michel anunció el fin de la política de tolerancia, en la práctica, el marco de la ley no ha cambiado y la declaración de 2014 sólo se refiere a la tolerancia cero para el consumo de cannabis en lugares públicos.

Alemania

En Alemania no es punible el hecho de consumir cannabis: se pueden consumir drogas de este tipo sin haberlas adquirido pero dar positivo en un test de drogas significa quedar automáticamente registrado en una base de datos de conductores fumetas. Según la Ley de estupefacientes (BtMG, por sus siglas en alemán), constituyen un hecho punible el cultivo, fabricación, comercio, importación, exportación, venta, enajenación, adquisición y posesión de cualquier parte de la planta de cannabis. Es decir, no está prohibido estar fumado pero no se puede comprar, ni vender, ni cultivar. Digamos que te pillas una fumada por ciencia infusa.

Lo que dice la ley del Gobierno Federal es una cosa y lo que aplican los distintos gobiernos de los Estados Federados, otra. En general, si las cantidades son pequeñas, no hay peligro para terceras personas y se puede demostrar que es para cultivo propio no suele haber problemas pero algunos gobiernos son más estrictos que otros.

Portugal

En Portugal está permitido, desde el año 2000, llevar drogas ilegales encima para consumo personal. Si te pillan consumiendo no te pueden detener, ni encarcelar, ni imponerte una sanción. Pero te pueden llevar ante un grupo de profesionales que establezcan una cura de desintoxicación para ti. Las cantidades definidas como “personales” varían según la droga y, en general, se destinan a cubrir el consumo de diez días. Cualquier persona puede llevar consigo hasta veinticinco gramos de marihuana o cinco gramos de hachís, dos gramos de cocaína o un gramo de heroína, de MDMA, anfetamina o metanfetamina.

Marruecos

Para ilustrar el caso marroquí donde es extremadamente sencillo adquirir hachís, voy a pegar la respuesta de un usuario de un foro que respondía a otro sobre la posibilidad de traerse 100 gramos de chocolate porque me parece muy descriptiva. Es de 2008 pero sigue plenamente vigente:

“Es un despropósito, una mala carta. Siendo la primera vez no es extraño que te abucharen un poco si vas buscando chocolate, ni es extraño que te den una calidad regular (o te intenten dar el palo directamente con costo malo), aunque por lo general basta con un poco de atención y discrección, paso corto y vista larga que dicen. Eso para fumar buen hachís. Vamos a poner que compras cien gramos de buen costo y qué pasaría si te pillan. 
Si lo hacen en Chauen es o bien por tu exceso de descaro o porque te están pegando una mordida. En la mordida te queda el recurso de soltar los dineros, y no hay una cifra establecida que yo sepa. Si te condenan, tus cuatro meses compulsivos de talego que lleva cualquier indicio de consumo de hachís no te los quita nadie, y deberías ver un talego marroquí por dentro y sus peculiares normas. Para salir medio sereno necesitas mucho dinero con que comprar comida, cama, protección y sobornos regulares a funcionarios. Esa pillada también podría darse en un control de carretera, aunque estos son fáciles de pagar y raramente van más allá de ramonear por las maletas. “Raramente” no es “nunca”.
Si coges la linea Tánger-Tarifa, o Tánger-Algeciras, una frontera que te ahorras, pero Tánger tiene unos aduaneros que odian a muerte a los pasajeros y allá donde puedan, se la calzan. No hace mucho me registraron dos veces la maleta hasta las hiladuras, algo relativamente normal si no fuese porque estaban uno al lado del otro. Es decir, el segundo registro, menos exhaustivo que el primero, fue exclusivamente para joder. Atendí el proceso como una estátua, lo que ayudó a no ir a peor.
Saliendo de Marruecos por el Tarajal, tienes dos controles, el de la policía per sé y el de un moniyo sucio y cabrón que tiene un cuartucho y te mete p’allá, te registra otra vez aunque ya lo hayan hecho antes y por último te pide si te “ha sobrao” algo de dinero, amigo. En cierta ocasión que yo salía enfurecido me indicó que entrase al cuartucho según pasaba, pero saqué 50 dirham y se los dí sin decir palabra y sin apenas pararme, y reconociendo la “veteranía”, sonrió y no dijo nada. De todos modos, si te pilla ese, te jode. Es también un poli. Como otros cincuenta repartidos por ahí. Viendo correr a un grupo de marroquís en estampida para cruzar la frontera a lo bestia (lo hacen con cierta regularidad), podrás observar que la mitad de esos que tienen pinta de colgaos sin hacer nada pululando por ahí, o son polis de paisano o trabajan para ellos, porque salen de todos los sitios para atrapar a los fugitivos, que raramente triunfan. Raramente, repito, no es nunca. 
Entras en la frontera de Ceuta. Ahí la verdad poco control, si he pasado 30 veces, las 30 del tirón. Por otro lado, jamás llevo nada encima, ni papel. Hace una pila de años sí, aquello era Jauja, y venías con un cuartico de kilo un poco escondido y no había gran problema, pero desde luego ya no es el caso. 
Embarcar en Ceuta no es tampoco especialmente chungo, parece que bajan la guardia. Pero no lo hacen.
Llegando a Algeciras ya es otro tema. Eso es una factoría de casos. El calabozo permanece REPLETO 24 horas, sale uno para entrar otro. Creo firmemente que cualquier aduanero sabe exactamente quien va empetao y quién no con solo echar un vistazo, y que especialmente resaltan los primerizos.
Saliendo de Algeciras no acaba el control. Conozco por ejemplo un caso que le trincaron en Andújar, regresando hacia Madrid en bus, con los huevos en la barriga y tan feliz. Pues bien, hizo el bus parada en Andújar y la pestañí aprovechó para meter al jodío perro en la bodega. El perro olió la bolsa de mi colega, pues allí había estado previamente el jachís. Subieron al bus con la bolsa en la mano y preguntaron, ¿de quién es esta bolsa? El sabía que estaba vacía, así que tranquilamente se acercó por el pasillo, dispuesto a abrirla para demostrar que ahí no había nada. Pero según se acercó, uno de los maderos le metió la palma de la mano en el vientre apretando y le dijo “Bájese del autobús”. De allí para el hospital y lo demás te lo puedes imaginar. 
No, desde luego no es aconsejable para nada traerte 100 gramos, ni empetaos siquiera, es un riesgo alto. Hártate de fumar canutos, como quien se harta de sidra en Asturias. Si quieres riesgo, haz lo que dicen arriba: al correo. Cuenta con que los culeros y esta gente consideran el hecho de que les pillen de vez en cuando como parte de la faena, así que no te midas por sus standards. Y disfruta Marruecos, que es mucho, muchísimo más que el costo. Coloca sin fumar.” Fuente

Cadena Motor Magazine

Hace tiempo que las publicaciones del motor tradicionales entraron en barrena. Las revistas en papel comenzaron a despedir personal y a quedarse con lo imprescindible. Donde antes había fondos para editarlas, provenientes en su mayoría de la publicidad, comenzó a menguar la financiación y todo se fue al garete. Vimos como desaparecían publicaciones y como otras tenían que adaptarse a los nuevos tiempos por la vía de las prisas. Ignoro si lo vieron venir o no pero ejemplos tenían de sobra. Las discográficas perdiendo volumen de negocio, la SGAE cobrando impuesto revolucionario para mantener su estatus de príncipes, las tiendas de informática de barrio cerrando puertas todos los días…

Todo venía motivado por la misma causa: los cambios de hábitos de los consumidores. Los usuarios dejamos de comprar revistas de motos porque teníamos nuestra fuente de información en “la comunidad”, en lo que algunos dieron en llamar el Barrio 2.0. Los foros, las páginas especializadas y, en general, toda la información gratuita que circulaba por la red, dieron al traste con las publicaciones tradicionales. La crisis posterior, con su vertiginoso descenso de ventas, acabó por dar la puntilla al retirar el dinero que empleaban en publicidad. Dejaron de presentar modelos con la frecuencia de antes y dejaron de invertir en publicidad para un público que no compraba motos.

De todo aquello surgieron publicaciones nuevas en formato digital. Editores que, con muchos menos medio podían ofrecer la misma información con una inversión infinitamente menor. Una de las últimas en llegar ha sido Cadena Motor MAGazine, la publicación electrónica de Cadena Motor. Dependiente de la empresa Sun Global Network Comunication, Cadena Motor ha venido dando soporte técnico y alojamiento a los archivos del programa Viajo en Moto. Ahora todos alojamos en iVoox por una cuestión de pura practicidad pero seguimos integrados en el grupo de programas de la emisora.

Además de la emisora, que alberga todo tipo de programas de motor, Sun ha sacado su propia revista, disponible en formato electrónico a través de la web y de las aplicaciones para iOS y Android. C.M. MAG nos descubre nuevos modelos de motos y coches, nos habla de seguridad vial, de competición, de viajes… Todo con un diseño impecable y avalado por un gran equipo de profesionales. Bajo la dirección de Ignacio Seijas, con un amplio bagaje en el mundo del motor, tenemos cada mes en nuestras manos (o en nuestros dispositivos móviles) un publicación de calidad y gratuita que va ganando adeptos y que crece en calidad con cada nuevo número.

Cadena Motor Magazine

La ruta de los puticlubs

Irse de puticlubs es una afición muy española. De hecho, el mayor puticlub de Europa está en España, El Paradise de La Jonquera. Cierto es que lo frecuentan ciudadanos de muchas nacionalidades, pero está en España. Los burdeles de más renombre suelen estar siempre en la carretera. Un descanso a media noche, una ración de amor de transacción o un copazo a precio de oro, pueden servir para reafirmar la autoestima de cualquier hombre que se precie de tal (aunque nunca folle gratis). Al estar los burdeles en la carretera y ser esta una página de viajes parecía cuestión de tiempo que nos fuéramos de puticlubs, más que nada por una cuestión cultural.

Para esta peculiar ruta no hacen falta grandes alforjas ni una abultada billetera. Vamos a verla:

Salimos de Oviedo por la antigua N-634 en dirección al Occidente de Asturias, una zona que parece quedar relegada al olvido y el despoblamiento sumida, como está, en el más absoluto ostracismo. Pero no nos liemos con sentimentalismos, que nos vamos de puticlubs y aquí no tienen cabida las ñoñerías de adolescente. Decía, pues, que rodamos hacia el Oeste con la mirada puesta en un horizonte de campos abandonados y hombres octogenarios que ven como la vida… Maldición! Habíamos quedado en que nada de sentimentalismos.

Volvamos a empezar.

Dejamos atrás Oviedo y su pausada vorágine (ya estamos!) y enfilamos nuestro aparato hacia Grao con intención de subir La Cabruñana y parar en el primero de los puticlubs. La Cabruñana es un minipuerto que hace algunos años estaba muy frecuentado por los moteros más racing del centro de Asturias. Desde aquí subían La Espina y bajada hacia Luarca, en vertiginoso descenso, entre curvas húmedas de castaño y abedul. Ahora la carretera ha pasado de moda en favor de otras con mejor asfalto. Nosotros vamos graocon pausa, disfrutando de cada curva lenta y deseando llegar al primero de los putis. La sed aprieta y un “destornillador” a media tarde tiene que entrar como dios. (No se pretende aquí hacer apología del alcohol mientras se conduce, léase como una licencia literaria de mal gusto)

Se llama Tachyra. En Grandas hubo un tostadero de café que venía de Táchira, Venezuela, pero sus importaciones se vieron truncadas por imposición del gobierno chavista y la empresa tuvo que cerrar. No encuentro la relación entre el nombre del establecimiento y Venezuela, a no ser que las putas sean venezolanas. Está cerrado. Quizá hayan tenido problemas con la importación ilegal de mano de obra o algo así. Elucubraciones porque no tengo ni idea. Hay una verja de hierro en la puerta y no parece que haya habido actividad en los últimos años.

Seguimos ascendiendo La Cabruñana en solitario. Desde que se inauguró la autovía A-63 es un gusto hacer este tramo sin tráfico. Antes, en los tiempos de viaje en ALSA y olor a vomitona, esto era un suplicio: una subida tediosa, en caravana detrás de algún camión indolente, y con apenas cien metros para adelantar. Incluso en moto se hacía pesado. Ahora, en cambio, se disfrutan las curvas y se puede rodar de forma pausada por iniciativa propia.Pilotuerto

Hace ya un rato que tomamos la AS-15, el Corredor del Narcea. Otra de las carreteras de moda entre los motoristas de la prisa. Ahora nos están quitando la prisa a todos a base de radar, hasta cinco han llegado a esconderse en este tramo de apenas sesenta kilómetros. A mi no me ha tocado nunca, pero seguro que me tocará pagar, como a todo el mundo. Posamos nuestro pie en en Embalse de Pilotuerto, un apacible rincón en el que se pueden observar aves acuáticas y pájaros de cuidado. El primer puticlub, El Nido de Oro, no es más que cuatro paredes que se vienen abajo. Se quemó en los años ochenta dos veces. Nadie ha sabido decirme el motivo así que, de nuevo, pongo la imaginación a funcionar y pienso en fraudes al seguro, venganzas entre mafiosos y cosas por el estilo. Separado por 10 o 20 metros hay otro club. Este está a pleno rendimiento pero es temprano y aún no se observa actividad. Es una casucha con tejado de uralita y puerta de aluminio. Las sábanas tendidas se secan al sol de la tarde con el marco incomparable del embalse de fondo. Parecen muy limpias y son de color rosa. Supongo que, una vez en la cama el color es lo de menos.

El BambaDejamos atrás el embalse y seguimos circulando paralelos al río Narcea. Los alisos aún son ajenos a la llegada del otoño y lucen un verde intenso que se resiste a cambiar de tono. En Purtiecha tomamos un desvío a la derecha, hacia Onón. Dos kilómetros de carretera rizada y llegamos a otro antro de vicio, El Bamba. La maleza y los castaños lo están cercando por la zona alta y el aparcamiento va menguando, agobiado por hierba alta y zarzas. Las persianas están rotas y la puerta principal, otrora tapiada de ladrillos, ha sido reventada por los cazadores de cobre y plomo hace años. Aparco la moto al lado de la carretera y me interno en el bar. A la derecha, la barra de formica descansa de cervezas y cubalibres bajo la escayola desconchada.. Aquí hace años que ya nadie toma nada. “Follar 10.000. Al kontado”. Me lo anuncia una pintada al fondo del bar.

Subo al piso de arriba por una escalera de medio metro de ancho en la que no se pueden cruzar dos personas y, aún menos, subir “de ganchete”. En realidad ignoro si está de moda subir “de ganchete” al piso de arriba con una prostituta pero aquí no sería posible. Las puertas de las habitaciones están reventadas y no hay posibilidad de intimidad. Aún quedan algunas perchas espartanas colgadas de las paredes y una ducha llena de mierda y escombro. No hay agua corriente así que el estado de la ducha no tiene demasiada importancia. No hay camas, no hay muebles, no hay enseres… Esto está, definitivamente, abandonado.

En la gasolinera de Tebongo me informan que El Bamba cerró allá por el año 1986. Cuando pregunto por el volumen de negocio, uno de los operarios arquea las cejas y con los ojos entornados resopla rememorando viejos tiempos. “Un ambiente de la hostia!”. De bote en bote. En los buenos tiempos de la minería en Cangas del Narcea este era uno de los principales antros de diversión y vicio. Putas, porros, farlopa… Ambiente selecto y sueldos de trescientas o cuatrocientas mil pesetas. Aquellos personajes, la mayoría, ya no son ni una sombra de lo que eran. Igual que el local. Igual que la comarca.

Unos kilómetros más allá, El Búho, antes llamado El Amazonas, un caserío asturiano de toda la vida reconvertido, por segunda vez, en club de alterne. Dispone de hórreo y seto de aligustres para aparcar el vehículo con cierta intimidad. A mi me da un poco de repelús. Me imagino tomando algo dentro del local y pensando en qué opinaría la señora de la casa. Los abuelos ya no estarán pero quizá quede una parte de su espíritu escondido entre las vigas, o en el váter, o debajo del hórreo. No quiero correr riesgos. Seguro que me sienta mal el “destornillador“. Un burdel tiene que tener aspecto de burdel y este parece una casa de labradores pintada de rojo oscuro.

amazonas

Con este panorama y ansias de cubalibre de los de toda la vida, abandono el Corredor del Narcea y enfilo la rueda delantera hacia Lugo. Su afamado “Barrio de las Putas” y la N-6 tienen que ser un destino pluscuamperfecto para este tipo de actividades.

 

Libro. Salí a dar una vuelta

 

sali a dar una vuelta portada

He tardado en ponerme con el libro de Fabián supongo que que aterrado por su enorme volumen. Son más de 500 páginas con su correspondiente DVD multimedia que, he de reconocerlo, no me molesté en abrir; creo que estoy saturado de imágenes de motos por el mundo, motos de viaje y motos en situaciones de lo más variopinto.

¿De qué va? De un viaje en moto alrededor del mundo durante dos años. Nada más y nada menos.

El libro se maneja mal debido a su volumen, es lo que tienen las obras con cientos de páginas: hay que acomodarse para trajinar con él. También he encontrado que hay páginas descolocadas en mi ejemplar, debiendo volver atrás para poder seguirlas en el orden correcto. Una vez inmerso en la lectura encuentro que el autor tiene una cierta fijación con las putas: hasta la página 100 las nombra, por lo menos, diez veces. Nada que objetar pero resulta chocante tanta referencia al puterío, más que nada porque suena a irreverencia impostada cuando aparecen de modo forzado. Con las gallinas parece que también hay una especie de fijación porque son nombradas unas cuantas veces. Pero el libro, aparte de estas curiosidades, tiene más miga.

Fabián es el rey de las descripciones y, según sus propias palabras, se caracteriza por el abuso de frases subordinadas, adjetivación de dudoso gusto y decenas de páginas con descripciones innecesarias. Estoy de acuerdo. Salí a dar una vuelta está plagado de descripciones larguísimas, excesivas en su detalle y en ocasiones, rallanas con la pedantería. Es marca de la casa. Esto está muy bien si en la trama ocurre algo más pero, a veces, lo único que nos encontramos en algún capítulo son descripciones de lugares sin concesión alguna para la reflexión personal, sin espacio para la vivencia íntima. Es su estilo, lo se, pero uno se queda con la impresión de que en el viaje del autor no acontece nada relevante y acude a un barroquismo perfecto para rellenar páginas. En otras ocasiones se agradece este puntillismo descriptivo porque la ocasión lo merece y los detalles ayudan a transportarse al lugar de los hechos pero, en general, abusa de los adjetivos hasta el hastío.

sali a dar una vuelta

La sensibilidad que el autor demuestra en algunos pasajes, el gusto por el detalle, tienen su contrapunto en la “bordería” y el desprecio con que trata a alguno de los figurantes, eso sí, siempre con un sentido del humor fino y en ocasiones, ácido. Tan pronto te lo encuentras despreciando paisajes que otros considerarían cautivadores como llenando el texto de diminutivos cursis. El viejito, el banquito y resto de los itos, chocan de plano con la rudeza con que, a veces, describe a las personas con las que se encuentra. Es divertido.

En otros pasajes resulta tan hiperbólico que, por fuerza, no te lo crees. Exageraciones llenas de humor que le dan a algunos capítulos un aire bufo que, como dije antes, sirve de contrapunto a la parte más sensiblera.

Llama la atención que Fabián, un tipo culto, elegante y educado (quizá por eso) se esfuerce tanto en hacer hincapié en el feismo del mundo: hoteles, barrios o pueblos enteros son descritos muchas veces como el último agujero del orbe. No dudo de que eso sea así pero encuentro que tiene una especial querencia por mostrarnos, con una buena capa de acidez, lo más abyecto de la civilización. Se recrea en ello. Como cuando describe, con todo lujo de detalles escabrosos, la cremación de un cadáver en Benarés; resulta verdaderamente asqueroso.

Otras veces es desternillante y lleno de humor el modo en que se enfrenta a situaciones comprometidas pero, en general, da la impresión de que el autor tiene dificultades para relacionarse con los demás, aunque esto es una impresión muy personal.

Algo que no me ha sorprendido, porque es habitual en muchos escritores de viajes, es el empeño en marcar diferencias con los “turistas”. Parece que los que viajan en moto quieren hacernos ver que pertenecen a una clase especial que los diferencia de los vulgares “turistas”. Entran en una especie de quintaesencia viajera y se esfuerzan para que no los confundamos con los primeros. Lo he visto, en menor o mayor grado, a Silvestre, a Oromí, a Calvo o al mismísimo Ted Simon. Es como si el hecho de subirte a una moto te separase del resto de occidentales que viajan en otro medio de locomoción. “Yo no soy turista, soy viajero”.

Fabián se muestra bastante tímido en la primera mitad del libro, apenas nos desgrana algún detalle de su niñez y lo hace con mesura, como dejando entrever. Sin embargo, cuando el autor se encuentra con su padre en Buenos Aires quizá ya ha llegado a cierto grado de confianza con el lector y nos deja ver un Fabián mucho más íntimo, más resuelto y más “conversador”. Detalles de su juventud, de la relación con su padre, de su yo interior, van apareciendo poco a poco. Creo que en este punto me reconcilié con el autor y con “Salí a dar una Vuelta”.

Reconozco que Fabián Barrio es un maestro sobre el escenario, domina la palabra y el arte escénico a la perfección. Reconozco que tiene un gusto exquisito para editar vídeos, creando minidocumentales amenos y divertidos. Reconozco que con su locuacidad y voz profunda sería capaz de venderle hielo a un esquimal. Pero su libro no es lo que me esperaba. La primera mitad se hace larga y, por momentos, pesada. Quizá si hubiera condensado la obra en 200 o 300 páginas y hubiese prescindido de la mitad de los adjetivos hubiésemos tenido un libro mucho más ameno.

  • Tapa blanda: 500 páginas
  • Editor: 2Tmoto (1 de octubre de 2012)
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8461598954
  • ISBN-13: 978-8461598953

Comprar “on-line” en tiendas de motos

Que internet es el paraíso de las compras no es ninguna sorpresa. Aunque te puedes llevar alguna si no escoges bien el establecimiento. Esto de las compras on-line debería ser como en la vida real: tenemos que escoger el lugar que nos de mayor confianza y buenos precios.

  • Tienda de motosLo primero es perderle el miedo a usar la tarjeta y no sospechar de todo el mundo. Los métodos de pago electrónico son seguros y no hay por qué estar pensando en un posible fraude. Si vamos a realizar una transacción que implique contraseñas y datos “sensibles” de nuestra cartera tendremos que escoger una conexión segura y olvidarnos de pillar la primera wifi gratuita que encontremos por la calle. Ahí nunca estaremos seguros de si esa conexión está siendo monitorizada por los ciberdelincuentes.
  • Asegúrate de que el comercio en el que compras admite devoluciones con facilidad. Tiendas como Motoblouz, por ejemplo, ofrecen la posibilidad del cambio del producto si este no es de tu agrado o no funciona como esperabas y así lo reflejan, con claridad meridiana, en la página web. Por otra parte, comprar equipamiento motorista es relativamente fácil que la cazadora, el casco o el pantalón no te sienten como esperabas; en ese caso es muy de agradecer que el trámite del cambio de talla sea rápido y gratuito.
  • Mucho cuidado con los chollos. Si te ofrecen un Schuberth C3 Pro 6s por cien euros ¿no sospechas que hay algo raro? Pues eso, un timo. Si sabes que un producto cuesta equis, no intentes conseguirlo diez veces más barato porque, con toda probabilidad, perderás tu dinero. Viene a ser como el timo de la estampita de toda la vida pero trasladado a la red donde no puedes salir corriendo detrás del chorizo que te ha estafado. Otra cosa son las ofertas. En ocasiones puede tratarse de una renovación de stock, de adaptarse a la nueva temporada o de hacer sitio en el almacén. Es bueno estudiarlas en la tienda y comparar con todo lo que nos ofrece Internet.
  • De nuevo, cuidado con las ofertas por correo electrónico. Particularmente nunca me ha gustado ese modo de publicitarse porque viene a ser como el tradicional buzoneo de toda la vida. Es relativamente sencillo hacerse con una lista de miles de direcciones de email y bombardear a los usuarios con publicidad: el spam. Te das de alta en un foro, participas en un concurso o te registras en un newsletter motero y tu correo ya puede pasar a una lista de posibles clientes. ¿Comprarías algo a un spammer? Yo lo tengo muy claro.
  • ¿Tienen vida fuera de la red? En Internet hay mucho emprendedor y también mucho listillo que se monta su tenderete sin demasiados escrúpulos. Yo mismo anduve metido en esos barrizales. El truco está en comprar barato y vender caro pero eso ya lo sabías, ¿no? Comprueba que en la página aparece el nombre legal de la empresa y el domicilio fiscal, que es una empresa seria, vamos. Si no lo haces puede ocurrir que creas que estás tratando con una empresa y no sea más que un particular ávido de ganancias. En este caso las fechas de entrega suelen dilatarse y las reclamaciones, si las hay, son mucho más complicadas.
  • A la hora de pagar comprueba que los datos van a circulan por una conexión segura. Esto lo sabrás si la url de la página de pago comienza por https y aparece con el icono de un candado en la barra de direcciones. En caso de que no sea una conexión segura tus datos podrán ser interceptados por un tercero y duplicarte la tarjeta, por ejemplo. Una conexión segura da… seguridad.
  • A la hora de pagar es importante que te den a escoger más de un método. Yo uso desde hace muchos años PayPal o tarjeta de crédito de forma indistinta. Si hay saldo en la cuenta de PayPal gasto de ahí y si no lo hay, tiro de tarjeta. El pago con PayPal es tan seguro como la tarjeta, con la ventaja de que no tienes que memorizar más que tu correo y tu contraseña. En una ocasión, a raíz de un robo de contraseñas en PayPal me vaciaron la cuenta unos ciberdelincuentes de California. Trescientos euros que volaron. Después de susto inicial llamé a la empresa en Madrid y en menos de media hora volvía a tener todo el dinero en mi cuenta. Desde entonces es mi método de pago preferido.
  • Una buena opción es tener una tarjeta virtual y una cuenta destinada a las compras por internet. De este modo, y si eres un poco prudente, quizá puedas racionalizar el gasto y no ser un esclavo de las compras por la red.

Para finalizar, y a modo de resumen: sentido común. Puedes encontrar buenos precios en la red porque una tienda virtual no tiene los mismos gastos que una tienda física pero no esperes encontrar “duros a cuatro pesetas”

 

La moto de Loewe

Solo LoeweHace unas semanas, paseando por la Milla de Oro de Madrid, el exclusivo Barrio de Salamanca, volví a ver el cartel de Loewe con esa moto tan especial. La campaña se creó hace tres años pero aún sigue teniendo suficiente tirón como para seguir usándola. No sólo la moto es especial, el modelo, un narizotas con perilla, es aún más especial. Irrepetible, diría yo. Hay que alabar la audacia de la empresa de marketing a la hora de escoger a los dos protagonistas del anuncio, la moto y el modelo.

SOLO Loewe, que así se llamaba la fragancia, estaba protagonizada al cincuenta por ciento por Paolo Henriques, un modelo portugués que comenzó con la marca en 2004 y llegó a la cumbre en 2013 con la campaña de Navidad de Loewe. No me atrevería yo a calificarlo como un hombre guapo, ni siquiera desde los estándares de belleza de un heterosexual de cuarenta y pico, pero le encuentro un atractivo y un carisma difícil de encontrar en los guaperas habituales de los anuncios de colonias. Rasgos afilados, nariz prominente y una perilla que le enmarca unas facciones duras, son su seña de identidad más evidente. El porte aristocrático y elegante que han escogido para el anuncio realza aún más el carácter peculiar del individuo.

La fuerza expresiva de Henriques unida a su imagen, inspirada en el Greco, casa perfectamente con la moto escogda para la ocasión, una máquina inusual y llena de carácter. Se trata de una creación del sueco Stellan Egeland con la que ganó en Mundial de Constructores AMD en Sturgis: la Hustler. Lleva un motor Knucklehead de las Harley de los años 40 con modificaciones de Stellan. Entre otras exquisiteces cuenta con cilindros de bronce y culatas de aluminio de fabricación propia y una caja de cambios de cuatro velocidades Norton. En ella el motor es la referencia y el resto de la moto son simples comparsas a la pieza estrella. Eso sí, con detalles de elegancia y exceso estético que dejan al público entendido con los ojos bizcos. Acelerador por poleas, empujadores a la vista, llantas de 23 pulgadas… Todo está al servicio de un motor con personalidad propia y que centra la imagen del conjunto. Esta moto ha ganado varios premios internacionales tanto por su estética como por lo cuidado de todos sus detalles.

Del taller de Stellan han salido otras creaciones especiales e irreverentes que lo colocan como uno de los mejores constructores de Europa.

Otras creaciones de Egeland:

El pedante lenguaje policial

Personada una dotación en el lugar previamente establecido se procederá a realizar las correspondientes prueba de alcohol espirado a los usuarios de la vía con el objeto de llevar a cabo las pertinentes medidas de control…

Guardia CivilCada vez que salen los efectivos policiales en televisión asistimos a una retahila de pedantería y chorradas que no tiene parangón más que en programas de humor. Como si se tratase de un atestado policial, caduco y acartonado, hacen declaraciones ante la cámara dignas de una parodia de sí mismos. ¿Alguien, que no sea de los cuerpos policiales, habla así en la vida real? Y me refiero al lenguaje verbal porque en el lenguaje escrito me consta que los atestados son un verdadero monumento al barroquismo. De verdad es necesario usar esos términos tan pedantes para dar imagen de seriedad?
El atestado policial está sujeto a una serie de formalismos, frases hechas y en general, un conservadurismo léxico que se enroca como la justicia a la que sirve. Pero ¿es necesario su uso, siempre impostado, para informar a los televidentes de un hecho?

Lo que consiguen la Guardia Civil y la Policía con este lenguaje rimbombante es dar una imagen caduca y “demodé”, alejada de toda naturalidad y, en ocasiones, inextricable. El lenguaje es una herramienta de comunicación pero, a tenor de lo que escuchamos, en sus bocas parece más bien destinado a confundirnos. Usar esos términos pretendidamente jurídicos, esas expresiones rebuscadas con tecnicismos huecos es un acto de pedantería rayano con lo ridículo. Ver a la Guardia Civil de Tráfico en la tele explicando accidentes, controles de alcoholemia o cualquier otra tarea sencilla de entender por cualquier ciudadano es como escuchar a uno de aquellos primeros programas de inteligencia artificial.

Capítulo aparte merece a moda instaurada, de un tiempo a esta parte, entre todos los cuerpos policiales del país: disponer de un cuerpo agradable de ver como portavoz oficial. Como quien no quiere la cosa han ido colocando en los puestos de portavocía a las jovencitas más atractivas que tenían en plantilla. El resultado es que cada vez que en el noticiario sale un asesinato, una aprehensión de droga o cualquier asunto relacionado con el quebrantamiento de la Ley, hay una tía buena vestida de uniforme para ilustrar la actuación policial. Si además la fémina usa la jerga judicial tenemos el cóctel perfecto para hacernos una idea de lo que la gerontocracia policial entiende por un unas fuerzas de seguridad modernas y al día.

Después nos hablarán de machismo, de la mujer como objeto y de igualdad.

 

Programa 43. Charlando en la cocina

La periodicidad de este programa está resultando un tanto errática en los últimos meses pero, poco a poco, vamos sacando nuevo material. En esta ocasión, coincidiendo con la entrada en el otoño, tenemos a una estrella consolidada y a otra emergente. El primero es un habitual de esta casa, dicho esto en sentido literal ya que el invitado, Charly Sinewan, ha estado en los estudios centrales de viajo en moto que, como sabéis, son el salón y estancias anejas. Como buscábamos una charla distendida y cercana, nos hemos ido a la cocina a tomar un café y departir sobre lo humano y lo divino en esto de viajar en moto.

La segunda estrella es Guada Araoz, una chica argentina que lleva unos cuantos meses viajando por Sudamérca en una moto de 125. La cadencia del acento argentino unida a una sonrisa angelical hacen que el que esto escribe sucumba a los etéreos encantos de la invitada.

Además algún que otro desvarío y reflexiones frívolas como marca de la casa. Ah, y una entrevista al conductor del programa por parte de una espontánea que pasaba por aquí.

Para animar el otoño he seleccionado música de Vagos y Maleantes, Singletones, Amason, Tessa Rose Jackson, Cloud Cult, Wild Child, The Mowglis…

Guada Araoz Charly Sinewan

Consejos para que no te roben la moto

Circula estos días por las redes sociales el caso de un madrileño al que le robaron la moto, una Kawasaki z800, delante de su trabajo. Aún siendo Barcelona la ciudad española con mayor número de robos de motocicletas con mucha diferencia, Madrid es otro de los puntos calientes. El caso no tendría nada de extraño si no fuera porque el propietario tenía bloqueado el manillar, instalada una alarma de 120 dB y un sistema de detección GPS. Lo curioso es que la moto está localizada en una zona de chabolas pero nadie se atreve a entrar a por ella.

Este ejemplo sirve para ilustrar que nadie está a salvo de los ladrones y pueden actuar en cualquier momento. El 85% de los robos son fortuitos, a salto de mata; los delincuentes ven el momento propicio y se llevan la moto. El 15% restante son robos profesionales, planificados y llevados a cabo con más meticulosidad. partiendo de estas premisas vamos a hacer un repaso por las precauciones a tener en cuenta cuando dejamos la moto fuera de nuestra vista:

¿Dónde aparcar?

El sentido común nos lo indica: en lugares transitados y con buena iluminación. Bares, restaurantes, cines… Si hay cámaras de seguridad mucho mejor y si la sede de algún ministerio o la de la mismísima policía está cerca, situación ideal.

Dirección bloqueada

Estamos hartos de ver vídeos en los que parece muy fácil reventar un bloqueo de dirección pero que eso no te importe. Bloquea y por lo menos, tendrán un impedimento más para llevársela rodando tranquilamente.

La cadena

Al igual que con el bloqueo pueden forzarse, pero se necesita algo de tiempo y tranquilidad. Candados de disco, candados de horquilla, cadenas reforzadas…. todo vale. Y no te cortes a la hora de colocar elementos de seguridad: un candado de disco no excluye que la moto esté anclada mediante una cadena a un elemento fijo.

Alarma

En el ejemplo que ponía al principio la alarma no funcionó correctamente, pero no es lo normal. Una buena alarma de 120 decibelios echa para atrás a más de un chorizo de segunda.

Serigrafiado ultravioleta

Algunos seguros de moto económicos ofrecen el kit de serigrafiado para que marques la piezas de tu moto con el número de bastidor. Estos números sólo son visibles bajo luz ultravioleta. El identificar cada pieza de tu moto quizá no evite el robo pero el comprador podrá identificar si el material es robado y denunciarlo.

Siempre alerta

Acostúmbrate a quitar siempre las llaves del contacto. Parece una perogrullada pero no debe quedar en el contacto ni cuando vas a pagar la gasolina.
Por supuesto, si estás intentando venderla, nada de pruebas en solitario ni siquiera aunque te dejen el DNI y la cartilla del banco.

Contratar un buen seguro

No evitará que te roben la moto pero por lo menos no sufrirás la frustración de perder uno de tus bienes más queridos. ¿Qué seguro contratar? Uno con una buena cobertura en caso de robo. Aquí hemos hablado de seguros algunas veces pero lo más práctico quizá sea acudir a un comparador de seguros como Arpem y así repasar toda la oferta.

Entra en vigor la nueva Ley de Montes

El 20 de octubre entrará en vigor la nueva Ley de Montes sin demasiadas modificaciones en lo tocante al acceso motorizado al medio natural.

Lo más novedoso es que las comunidades autónomas definirán las condiciones en que se permite la circulación de vehículos a motor por pistas forestales situadas fuera de la red de carreteras y a través de terrenos forestales. Esto nos hace suponer que en comunidades como Madrid o Cataluña, donde está bastante restringido el acceso, seguirán en la misma línea. Recordemos la famosa “Ley Omnibus” catalana que iba a eliminar un montón restricciones a la hora de salir al monte en moto y de la que nunca más se supo. Se veía venir y así lo dijimos en uno de los primeros podcast de esta casa.

El acceso a los montes y el uso de las pistas forestales, prohibido con carácter general por el texto de 2006, se deja ahora a la decisión de cada comunidad autónoma, que deberá legislar al respecto  estableciendo si queda prohibido o permitido con carácter general, autorizándose o prohibiéndose en los casos que se decidan.

Con el asunto de las sanciones estas quedan establecidas en el artículo 64. Por ejemplo, si te pillan con tu moto circulando monte a través o por una pista en la que esté prohibida la circulación (la famosa normativa de prevención de incendios) te podrán caer de 100 a 1.000 €, dependiendo de la gravedad de la infracción. Es una falta leve siempre y cuando los daños que causes no superen los 10.000€, cosa bien difícil.

Al hilo de esto, comentar que los agentes forestales seguirán denunciando sanciones y seguirán pidiendo documentación en el monte, en contra de lo que se comenta erróneamente, en alguna página de endureros.

Los funcionarios que desempeñen funciones de policía administrativa forestal, por atribución legal o por delegación, tienen la condición de agentes de la autoridad y los hechos constatados y formalizados por ellos en las correspondientes actas de inspección y denuncia tendrán presunción de certeza, sin perjuicio de las pruebas que en defensa de los respectivos derechos e intereses puedan aportar los interesados.

A la vista de la nueva legislación parece que las cosas se suavizan un poco bajando el importe de las multas pero no olvidemos que esta es legislación básica y que son las comunidades autónomas las que la tienen que desarrollar por lo tanto la puerta queda abierta a una normativa mucho más restrictiva.