Mes: noviembre 2015

Identificar motos, coches y otros vehículos en el cine

Seguro que más de una vez has visto en una película, quizá de forma fugaz, una moto que llamó tu atención. O puede que recuerdes aquella otra de acción, cuando eras un chaval, en la que salían motos haciendo el cabra.

Si tienes curiosidad por averiguar la marca y modelo de cualquier moto que haya salido en el cine no tienes más que acudir al Internet Movie Cars Database que, como su nombre indica, incluye casi todos los vehículos que aparecen en cualquier película. Bueno, quizá sea un poco exagerada esta afirmación pero lo cierto es que son miles los coches, motos y camiones que puedes encontrar en esta inmensa base de datos.

Puedes realizar búsquedas por título de la película, por marca y modelo, por el país de fabricación del vehículo… Las opciones son amplias y variadas.

Internet Movie Cars database

Internet Movie Cars database

Al alcance de un click tienes la posibilidad de explorar, no sólo las motos que protagonizan en mayor o menor medida la escena sino que, en ocasiones, puedes identificar la marca y modelo de vehículos aparcados en la calle que son simplemente, figurantes. Puedes encontrar, por ejemplo, la Yamaha Catalina de 1966 en manos de Batman y a partir de aquí, seguir la pista de esta moto y volver a encontrártela en el documental Car Carzy. O encontrar una Harley Davidson de 1015 en una película de Buster Keaton.

Entre películas, documentales, videoclips (sí, también hay vídeos musicales), películas de animación, miniseries, etc. hay más de 43.500 obras audiovisuales. Con semejante cantidad de material uno puede satisfacer su curiosidad más insana por los vehículos en el cine y/o la tele.

El artífice de todo esto es Antoine Potten, un programador belga que, en su tiempo libre, colecciona coches a escala y construye maquetas de Lego. Además ha creado un programa, Ant Movie Catalog, para gestionar colecciones de películas,vinilos, casettes, vídeos, DVD, etc. que distribuye totalmente gratis y que está en constante mejora desde el año 2000.

El toro de Motauros

Las disquisiciones morales siempre tuvieron un gran atractivo sobre mi. Puede que sea por mi condición de amoral, por disponer de doble moral o por intentar comprender la moral del otro, opuesta en ocasiones a la mía. De cualquier forma se me plantean enormes dudas que fluctúan, mutan y se resienten con cada giro intelectual que intento darles.

Esto mismo me pasa con la Concentración Motauros. Hace unos días saltó la polémica, una vez más, con el boicot de algunos grupos animalistas (o no) a todo lo que se lleve a cabo, se celebre o se fabrique en Tordesillas, en protesta por el Toro de la Vega. Me imagino que a los lectores de España no habrá que explicarles en qué consiste la celebración del Toro del a Vega pero como en otros países quizá no estén al corriente de nuestros festejos patrios baste decir que se alancea un toro hasta que se consigue darle muerte. Esta fiesta, considerada por muchos salvaje y cruel, es el origen del boicot a todo lo que suene a Tordesillas.

Y aquí viene mi dilema moral: ¿asisto a la concentración Motauros o secundo el boicot? Desde algunos sectores del consumo responsable se propone ir más allá y no quedarse sólo en Tordesillas, sino rechazar todo lo que venga de la provincia de Valladolid y de Castilla y León, para forzar a sus vecinos a ejercer presión sobre los habitantes de la localidad. Medicina ética, lo llaman. Aquí cabría preguntarse por qué detenerse en Castilla y León pudiendo boicotear a los productos de toda España y hacer así mayor presión. ¿No somos acaso, los habitantes de este país, responsables en el mismo grado que los de León o los de Soria? ¿No tenemos el mismo nivel de culpabilidad uno de Los Ancares que otro de Miranda de Ebro? Ya tengo enunciada mi primera duda, los destinatarios del boicot.

Luego tenemos el asunto del Motoclub. Se llama Motauros y su logotipo es un toro, clara alusión al Toro de la Vega y a la afición local por el bóvido en cuestión. Desde el club se esfuerzan en señalar que nada tiene que ver una cosa con otra, que es una fiesta de moteros y allí no hay toros ni nada que se le parezca. Pero el logotipo es un toro…. Segunda duda existencial.

Si continúo horadando en los pros y los contras vuelvo a quedarme atascado, esta vez en la generalización. ¿Serán todos los habitantes del pueblo cómplices de la muerte del Toro de la Vega? Habrá gente, supongo, a la que le de igual o que, incluso, esté totalmente en contra de la celebración.

Y aún está el tema de la efectividad. ¿Sirve de algo hacer boicot a una concentración de motos, una maratón o unos polvorones para terminar con el festejo taurino?

Por último me pregunto si debo secundar el boicot cuando estoy usando zapatillas Nike, comprando en Zara, usando teléfono móvil con coltán y moviendo mi moto con el petróleo que patrocina decenas de guerras en todo el mundo sin que todo eso me afecte en demasía. ¿Debo, pues, abrazar una causa por encima de otras? ¿Debería abrazarlas todas?

Luz láser antiniebla

Siguiendo con el tema de la seguridad en carretera hoy hablaremos de la luz láser antiniebla, un invento que ya lleva unos años rodando por ahí pero que nunca he visto en vivo. La idea es sencilla: una luz láser de color rojo que marca un línea detrás de nuestro vehículo y que el que nos sigue no debería de rebasar. No resulta peligroso para el resto de conductores porque el láser siempre apunta al suelo y no hay peligro de deslumbramiento. El precio de esta tecnología novedosa es… cinco euros! Puedes encontrarla en eBay buscando “laser fog“, por ejemplo. Pero que no se te pongan los ojos haciendo chiribitas porque me imagino que este invento no estará homologado en España. Además del modelo básico con la línea roja los hay de fantasía que proyectan imágenes en el asfalto (balones de fútbol, setas, estrellitas…)

Aquí os dejo un vídeo del aparato en cuestión.

Laser antiniebla

Luz láser antiniebla colocada en un scooter.

La importancia de dejarnos ver

Alberto Villar Peña, presidente del Motoclub Astures ha fallecido ayer en la autopista, cerca de Oviedo. Era de noche, llovía mucho y en el asfalto se formaba una acumulación de agua. Parece ser que perdió el control de la moto y después de irse al suelo, le pasaron varios coches por encima. El relato de los hechos que hace Antonio, su compañero de ruta resulta estremecedor:  “Le pasaron por encima cuatro o cinco coches, eso fue lo que le mató porque la caída fue normal, pero se veía poco y la gente iba como se va por la autopista, muy rápido”.  “Le vi caer y deslizarse. Me bajé de la moto y vi cómo un coche le pasaba por encima, y luego otro y otro, y otro, creo que fueron hasta cinco. Yo hacía señales pero nadie me veía. Pararon dos coches de los nuestros pero de todos los que le pasaron por encima solo se paró uno”

Sucesos como este, además de dejarnos con muy mal cuerpo, nos hacen pensar en la importancia de ser visibles en la carretera. En Francia hace tres años estuvo a punto de aprobarse una ley por la cual todos los motoristas estarían obligados a llevar un chaleco reflectante cuando circulasen por carretera. La medida no llegó a entrar en vigor debido a las protestas del colectivo. Cabe preguntarse qué pasaría si en España se intentase adoptar una medida similar: probablemente el resultado sería el mismo que en Francia. En Facebook ya hay un movimiento en contra de los chalecos reflectantes.

Actualmente existen decenas de opciones para hacernos ver en moto, cuando las condiciones de visibilidad son reducidas, desde chalecos fluorescentes hasta trajes de agua de colores chillones, pasando, por las “tiras reflectantes”. Cualquier opción es buena para que te vean, no solo mientras conduces sino en caso de avería. Hagamos un repaso.

Chaleco de alta visibilidad

Chaleco reflectanteEs el típico chaleco de uso obligatorio si vas conduciendo y tienes que bajarte en el arcén. No es lo más recomensable para ir en moto porque suelen ser holgados, no ajustables y con cierres de velcro muy endebles. no están pensados para circular con ellos en moto pero es mejor que no usar nada. Podemos conseguirlo por menos de cinco euros.

Tiras reflectantes

Tiras reflectantesEs otra de las opciones básicas y que ocupará muy poco espacio bajo el asiento o en nuestras maletas. Suelen ser ajustables, con tiras elásticas y los más básicos se pueden comprar por cuatro o cinco euros. La ventaja sobre los anteriores es que ocupan muy copo espacio y no son tan antiestéticos.

Chalecos para moto

chalecoSuelen llevar buenos cierres y se ajustan perfectamente con elásticos. Además vienen provistos de bolsillos y algunos hasta traen airbag para el cuello como en el caso de Spidi. El de Icon, la marca que fabrica para BMW, trae una malla que mejora la ventilación y lo hace más confortable.

Trajes de agua

traje_aguasCuando suele haber más problemas de visibilidad es de noche y lloviendo, o con niebla, situaciones ambas propicias para ponerse en traje de aguas. A pesar de las nuevas prendas de gore-tex, aún somos muchos lo que lo usamos. Es preferible comprar uno de alta visibilidad que ir con el clásico negro o azul oscuro. Alpinestars, Dainese, BMW… hay infinidad de marcas que disponen de trajes para lluvia de colores chillones.

Chaquetas de alta visibilidad

chaqueta_alta_visibilidadAdemás hay chaquetas de moto de colores fosforescentes, pegatinas reflectantes y un sin fin de chismes para aumentar nuestra visibilidad en carretera. Entre las primeras destacan Rev-It, Axo, BMW, Triump… Iba a decir que las hay para todos los gustos pero quizá aquí el gusto no sea lo principal.

Cascos

cascoDe un tiempo a esta parte se están poniendo de moda los casco “fosforitos” Tanto en color naranja como en amarillo chillón es cada vez más habitual ver cascos de alta visibilidad en nuestras carrteras.

Aquí no estamos a favor de la obligatoriedad de estos indumentos para ir en moto pero cada uno debería de ser lo suficientemente “listo” para hacerse ver en las circunstancias más adversas. Nos va la vida en ello.

 

El vellocino de térmica de Dainese

¿Nunca has pensado en comprarte un vellocino de térmica? ¿Sabes lo que es un vellocino? Usualmente puede ser la lana que se le esquila a una oveja o un pellejo como el que yo llevo en el asiento de la moto que, como supondrás, ni es Dainese, ni se le “parese”. La marca ha sacado una nueva línea de productos que nos anuncia profusamente en Facebook pero se ve que el presupuesto para publicidad era de lo más menguado y no les ha quedado para pagar a un traductor. Así nos cuelan en el anuncio la traducción automática de Facebook.

La imagen de marca queda seriamente dañada con cosas como esta.

 

chaqueta dainese

Facebook dispone de las herramientas necesarias para evitar estos errores y Dainese debería cuidar más sus mercados, eligiendo el target, no sólo por preferencias, edad o sexo, si no también por idioma. Ahora, si quiero un vellocino de térmica se compraré a la competencia.

Cine: Fantasmas de la ruta.

Nuestro director de cine de cabecera, José Campusano, nos ha enviado el enlace para ver “Fantasmas de la Ruta”, otra película con aires de documental, peculiar y brutal. Cine Bruto, la productora de Campusano está especializada en contar la verdad sin medias tintas, sin actores de por medio que tengan que meterse en la piel de ningún personaje: los personajes son ellos mismos y sus vidas reales. No necesitan investigar en los bajos fondos bonaerenses para saber cómo se mueven, cómo piensan y como sueñan estos peculiares motociclistas porque lo único que tienen que hacer es ser ellos mismos y contarnos una parte de sus vidas. Esas vidas nos las relata otro motociclista más dirigiendo, con su visión real y brutal, a un elenco de actores que no son tales.

Al igual que hizo con Vikingo, Campusano nos trae una historia desprovista de artificios que nos permite asomarnos a universos paralelos de violencia impune. En esta serie de 13 capítulos Vikingo, con su particular idiosincrasia, se ve envuelto en el rapto de la novia de Mauro, otro motociclista del barrio. Las historias se superponen y circulan por caminos paralelos para cruzarse en cualquier punto, para entrechocar con estrépito. A la vez nos muestra el sórdido submundo de la trata de blancas y la prostitución en los sórdidos ambientes del extrarradio, muy lejos del glamour y más cerca de la realidad cotidiana.

Originalmente la serie duraba cinco horas y pico pero fue reconvertida en film y se quedó en 210 minutos en los que se mezclan “actores” con nula expresividad que recitan diálogos como si estuvieran leyendo con otros como Rubén Beltrán (Vikingo) que llena por si mismo cada plano. Otro producto de la factoría de verdades Campusano.

Premios

2013: Festival de Mar de Plata: Sección oficial largometrajes a concurso

 

 

 

Si no has tenido bastante con la película y aún te quedan ganas, no te pierdas el making-off para cotillear en los entresijos del barrio.

Presentación de Morador del Asfalto, de Fabián C. Barrio

Ayer, por un capricho de los míos, me fui a ver la presentación del último libro de Fabián Barrio en Santiago de Compostela. Fabián nunca defrauda cuando habla en público y en esta ocasión, tampoco. Su exposición clara, amena y divertida hizo que la hora escasa que pasamos en la Librería Cronopios nos supiera a poco. Demostró tener una sesibilidad especial y una predisposición única para entretener al personal. Anécdotas, aventuras, soledad… todo lo que acontece en un viaje nos lo fue desgranando con donaire y frescura, como un profesional.

Nada más comenzar la charla tuvo una puya muy de risa que para algunos, quizá haya pasado desapercibida: se definió como “el aventurero más feo después de Miquel Silvestre”. La cosa prometía. Luego, después de hablar de su presupuesto diario (80 USD), hizo un repaso por sus viajes alrededor del mundo, con notables momentos hilarantes (la higiene, la comida, los váteres, las fronteras…) y se esforzó en desmitificar los viajes “de aventura”. Fabián no se exhibe como un aventurero, ni pretende mostrar lo que hace como una hazaña imposible. A estas alturas ya casi todos sabemos que la “aventura” como tal no existe mientras tengas una tarjeta de crédito con la que solventar cualquier eventualidad, por eso es muy de agradecer que alguien que ha dado la vuelta al mundo, que ha viajado por decenas de países, nos diga que eso, con dinero, lo puede hacer cualquiera. Lo que no puede hacer cualquiera es contarlo ante un auditorio con la maestría con la que lo hace Fabián.
Nos habló de la Ruta Mainumbí, del Proyecto Suraj y del por qué de la vertiente solidario de sus últimos proyectos. A mi no me atraen es especial este tipo de viajes “solidarios” porque considero que la “caridad” no sirve de gran cosa pero es una visión muy particular sobre la que se podría discutir largo y tendido.

Le pregunté por un montón de cosas (hicimos una entrevista en la puerta de la librería) y de ellas destacaré dos. La primera fue como consigue que una empresa le brinde su apoyo económico al nivel que lo ha hecho Mutua Madrileña. Fabián respondió que detrás del patrocinio hay una labor de investigación enorme, estudiar al posible espónsor a conciencia y ofrecerle justo lo que quieren escuchar. Y todo ello resumido en CUATRO folios llenos de texto y otros cuatro con fotos que se complementan con un vídeo.
La segunda pregunta, en petit comité, tenía más enjundia “¿Por qué crees que tus proyectos, comparados con otros de menos empaque, no tienen la repercusión que se merecen en las redes sociales?”. No caigo bien– fue la respuesta. Ambas, pregunta y respuesta, son muy subjetivas. Puede que tenga más éxito del que yo le presupongo y puede que caiga mejor de lo que él cree. Cierto es que Fabián, en una reunión, no es el alma de la fiesta, no es el que cuenta chistes y sinceramente, no lo veo haciendo el mono en medio de la pista de baile. Pero a cambio tiene una sensibilidad especial para quedarse con detalles que a otros nos pasan desapercibidos. Quizá aún conserve la imagen de “pijo” que tanto cultivó en su anterior vida o quizá muchos lo vean como un tipo forrado de pasta que viaja porque se lo puede permitir. Eso no ayuda a que los demás puedan sentirse identificados con él, además de despertar envidias malsanas. Sea como fuere Fabián es un tipo honesto y sincero que sabe lo que hace y al que siempre le va a ir bien. Un “self-made” en toda regla.

Si queréis comprar el libro podéis hacerlo a través de la página web de 2Tmoto. Aún no lo he leído así que no puedo decir nada sobre él. Todo se andará.

Fabián barrio

Después la charla, me quedé en Santiago un rato, desvirtualizando a amigos de Facebook y charlando sobre motos, viajes y personajes. Hasta que empezó a llover porque, ya sabéis, en Santiago SIEMPRE llueve. Menos cuando para. Cerca de las once de la noche volví a subirme a la moto para regresar a casa y tuve casi tres horas para maldecir a todos y cada uno de los que usan los faros antiniebla de forma indiscriminada, haya niebla o no, a los que se olvidan que quitar las luces largas y, por encima de todo, al organismo encargado de pintar la señalización horizontal de las carreteras. Hacía mucho tiempo que no sufría tanto encima de la moto.

Lubricar el motor con plátanos

Desde muy pequeño recuerdo la anécdota de unos aventureros que se habían quedado tirados en el desierto con su Citroën 2CV. Contaban los chavales mayores, expertos ellos en motores, en sexo y en cientos de cosas más, que el coche de estos dos intrépidos overlanders se había quedado sin aceite y estaban abocados a una muerte segura. Yo, escuchándolos atentamente, me imaginaba las dunas de Sáhara, el calor axfixiante y el “dos caballos” abrasándose bajo un sol tórrido.

Según los instructores que nos guiaban a la vida adulta, a los dos arrojados conductores se les ocurrió llenar el carter con plátanos machacados: eso lubricaría el motor y así conseguirían salir de aquel atolladero. Y así lo hicieron. No sólo salieron de la situación sino que demostraron que el motor del Citroën era practicamente indestructible.  Después de esta anécdota, con pinta de leyenda urbana, solían hablar de una competición que había en Francia y que consistía en intentar volcar el 2CV en una curva muy cerrada. Hasta la fecha nadie había conseguido ponerlo patas arriba por mucha velocidad con que tomasen la “paella”.

Investigando sobre la anécdota, ésta aparece publicada bajo el título “Historias destacadas del Citroën 2CV” (Hoogtepunten huit de geschiedenis van de 2CV), o algo así, publicada en Bélgica en el año 1967. Según esta versión los hechos sucedieron en el desierto de Atacama y los plátanos fueron provistos por un “indiesito” que pasaba por allí. No estaban tan el peligro de muerte, por lo que se ve, si había movimiento de indios con plátanos en el bolso.

¿Pero, es cierta la historia de las bananas?

Los conductores del 2Cv eran Jacques Seguela y J.C. Baudot, estudiantes de medicina que en 1958 salieron de parís para lar la vuelta al mundo. recorrieron más de 100.000 Km. y pasaron aventuras de lo más rocambolesco que dejaron plasmadas en un libro: “La Vuelta al Mundo en un 2CV”. Actualmente está descatalogado y no he encontrado muchas referencias a la edición española de Plaza y Janés. No parece que en el libro se comente nada del tema.

Hay más versiones del “banaba affair”: se cuenta que un Volkswagen Escarabajo que participaba en un rally, el Bugazon en Baja California, se quedó sin aceite y un crío que pasaba por allí tuvo la idea de rellenar el carter con masa de plátano. Ni qué decir tiene que consiguieron terminar la etapa.

También se repite la misma anécdota con un camión del ejército en la Segunda Guerra Mundial. En en año 1976, en la revista Popular Sciencie, un lector preguntaba por ello.

¿Puede un motor funcionar con plátanos en lugar de aceite? ¿Tú que crees?

 

11 curiosidades sobre motos que te dejarán con la boca abierta

Cada vez son más personas las que cuelgan el cartel de “vendo coche” y se pasan a las dos ruedas. Velocidad, libertad y un cierto halo romántico son valores comúnmente asociados a las motos. Sin embargo, hay aún mucho por descubrir sobre estas maravillosas máquinas. A continuación te traemos once curiosidades que esperamos te parezcan tan interesantes como a nosotros:

  • La motocicleta de motor de combustión fue inventada en 1885 por Gottlieb Daimler y Wilhelm Maybach, fundadores de Mercedes-Benz.
  • Si quieres saber si los radios de una rueda están tensados, dales un pequeño golpe con un destornillador. Si el sonido es agudo, están tensados. Si es grave, indica que están flojos.
  • El récord de velocidad actual en la categoría motos prototipo lo ostenta Dave Campos que, en 1990, alcanzó los 518,450 km/h a lomos de una Harley-Davidson de dos motores.
  • En Reino Unido, una moto “tone up” aquella que puede llegar a las 100 millas por hora (160 km/h). Se acuñó esta denominación cuando pocas motos alcanzaban tal velocidad.
  • En Canadá los motociclistas noveles tienen prohibido circular por las autopistas. Durante la noche, no pueden tampoco transitar por el resto de vías. Además, si el conductor novato es cazado con alcohol en sangre, se quedará sin licencia para siempre.
  • En el argot motociclístico de americanos y australianos, las Money Laps o “vueltas del dinero” son los giros finales en los que los participantes luchan cuerpo a cuerpo por vencer.
  • Harley Davidson fabricó más de 20.000 motos para uso militar para los Aliados durante la Primera Guerra Mundial.
  • A principios del siglo XX, fábricas de armamento como la británica BSA, la belga Fabrique National o la sueca Husqvarna empezaron a fabricar motos, ya que el equipamiento con el que se creaban los cañones de las armas servía también para producir cilindros de motocicleta.
  • Durante la Segunda Guerra Mundial se fabricaron pequeñas motos plegables que podían lanzarse en paracaídas.
  • El Vaticano tuvo la propiedad de más de la mitad de las acciones de la empresa Ducati en el período entre su fundación y el final de los años sesenta.
  • Cada 18 minutos una moto es robada. El 75% de las veces esto sucede en las casas de sus dueños.

Boletín de Viajo en Moto

Milenios sin noticias

O decenios, vaya usted a saber. En todo este tiempo, no te hemos dado la paliza con newsletter porque somos de naturaleza tímida y no nos gusta hacernos notar. Pero ahora la ocasión lo requiere.
Hemos diseñado unas pegatinas estilo “vintage” y queremos compartirlas contigo. Eso sí, nada de andar vendiendo merchandising al estilo pordiosero, que nosotros, como tú, somos elegantes. Si quieres pagar algo por ellas lo pagas y si no… te las llevas igual. Están disponibles en Viajo en Moto y tú eres quien les pone el precio. Si quieres.
Además hemos sacado, en todo este tiempo, unos cuantos podcast y, poco a poco, nos vamos aupando a los primeros puestos en las listas de iTunes dentro de “Sociedad y Cultura”, un segmento muy reñido. Esto es gracias a vosotros, que sois los que lo hacéis posible. En el último charlamos con varios expertos en MotoGP sobre el asunto de Rossi y Márquez. No es habitual que hablemos de competición en Viajo en Moto pero alguna vez tendría que ser la primera.
Y en la página seguimos sumergidos en ese ambiente cultureta y de frikismo maquiavélico que tanto nos gusta. Hablamos de cine, de libros y de un montón de desvaríos frívolos que ya son marca de la casa.
En cuanto a literatura motera, leímos varios libros para pasarlos por la “turmix” particular de Viajo en Moto: Salí a Dar una Vuelta de Fabián BarrioLibertad para los osos, de J. Irving y un par más sobre los Hell´s Angels.
Y nos fuimos de putiblubs, investigamos sobre lo que hay que hacer para drogarse en el extranjero y vimos la película Vikingo, una cosa peculiar donde las haya.
Hicimos más cosas como interesarnos por todo el asunto de Pingüinos, desmontar informaciones erróneas sobre la nueva Ley de Montes o desbarrar sin mesura.  Vamos, lo típico de Viajo en Moto.
Ahora toca sumergirse en la preparación del siguiente programa y engrasar la máquina para las próximas concentraciones invernales.

Nos vemos en la carretera.
Un fuerte abrazo y gracias por estar ahí.

Roberto Naveiras
www.ViajoeEnMoto.com

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Las primeras motos en el cine

Mabel at the wheel, del año 1914, no es la primera película en la que sale una moto. Creo que la primera es A Motorbike Adventure, dirigida por Alf Collins diez años después de que se inventase el cine en el año 1895, pero apenas si he encontrado información sobre ella. A cambio tenemos a Charlie Chaplin haciendo de motero malo-malote en 1914. En el cine, ya desde sus comienzos, parece que subirse a una moto es sinónimo de maldad, de convertirse en un ser vil y perverso. Aún así, la imagen de Chaplin gobernando la moto bajo una elegante chistera es un icon0 que me resulta ciertamente atractivo.

Este metraje de 24 minutos, como la mayoría del cine “de moteros” que se hizo toda-la-vida es un tostón bastante insufrible en el que no abundan los gags humorísticos y sí mucha mala baba por parte del que habría de convertirse en el entrañable Charlot. El atractivo de la película reside en los primeros minutos donde podemos ver la que probablemente sea una moto Thor IV del año 1913. La empresa que fabricaba estas motos, la Aurora Automatic Machinery Company, fue pionera en la fabricación de motores eficientes a principios del siglo XX. El motor de la Thor, una moto que comenzó a fabricarse sobre 1989, más o menos, estaba derivado de las De Dion, fabricadas en Francia. Es probable que fuese una copia de este pero con muchas mejoras puesto que no había quien lo superase. Después de aquello vino la sociedad formada por Hedstrom, el propietario de AAMC, y Hendee, dueño de Indian, para proveer de motores a la segunda, llegando a convertirse esta en el mayor fabricante de motocicletas del mundo.

Además eran proveedores de motores y otras piezas para Harley Davidson, Henderson, etc. En el año 1920 anunciaron el cese de la producción., Hedstrom se retiró a su rancho de 500 acres en Illinois y ahí se terminaron 30 años de exitosa industria.

 

La película, como queda antedicho, es un soberano tostón, una pieza de baja calidad y la última en la que Charlie Chaplin no sería su propio director. Es la primera en la hisoria del cine en la que una moto ocupa una parte importante de las secuencias.
Aprovechemos los primeros minutos del metraje y sigamos con otra cosa, por ejemplo salir a dar un paseo en moto.

 

Pegatinas de Viajo en Moto

pegatinas viajo en moto

Por fin, espoleados por los lectores y oyentes de Viajo en Moto, volvemos con una nueva tanda de pegatinas. Seguimos con nuestro logo vintage, para que se vea que somos bien modernos y ponemos a vuestra disposición una nueva tirada de adhesivos vinílicos de alta calidad para que podáis vacilar con vuestras amistades de que sois fans irredentos de lo minimalista y lo sutil, en el variopinto mundo de la cultura motera.

¿Cuánto cuestan?
Lo que quieras. Pon tú mismo el precio. Tú decides la aportación con la que deseas contribuir al sostenimiento de esta página y el podcast. Así de sencillo porque no es una venta, es una donación.

¿Qué recibirás?
Dos pegatinas bien pintonas en un sobre reciclado, bien cutre y con muy mala letra.

¿A que estás contribuyendo?
A pagar el dominio, el hosting y el material necesario para grabar el programa.

Oye, que vivo fuera de España y el envío te va a costar más…
¿Sos un boludo? Ponéle, che, ponéle…

Estas son las pegatinas:

Viajo en Moto

Pegatina Viajo en moto Punto Com de 7 cm


Ahora piensa en la cantidad que quieres pagar y le das al botón (recuerda añadir 1€ para los gastos de envío)

 

Esta acción te transferirá a una conexión segura con PayPal y podrás realizar la donación lo que pondrá en marcha la introducción de las pegatinas en el sobre, garabateado de la dirección de envío y expedición por correo postal (puede que no sea tan rápido como aquí se explica)

Si eres de los que no se fía de las transacciones electrónicas puedes enviar un mensaje a la dirección de correo bragadacriminal de gmail o a través del formulario de contacto. Facilita tu dirección postal y haz una transferencia bancaria a la cuenta corriente IBAN: ES33 3059 0058 8111 3629 9326. En “concepto” debes poner “pegatinas” y tu nombre.
Pegatinas de viajo en moto