Mes: febrero 2016

Lube, un sueño sobre ruedas

Los inicios de la moto en España son un tanto tardíos y han quedado, en su mayor parte, sumidos en el olvido a pesar de ser una porción importante de nuestra historia reciente. Ahora vemos la vida de mediados del siglo pasado como si todo discurriera en escala de grises pero algunos pioneros se encargaron de dar color al “motociclismo patrio”, que diría el viejo Matías Prats.

Uno de ellos fue Luis Bejarano, el fundador de la fábrica de motocicletas Lube que, con tesón e ilusión, dedicó su vida a perseguir un sueño. Y lo alcanzó.
D. Luis había trabajado en Inglaterra, en la fábrica de motos Douglas en Bristol y, a su regreso al País Vasco, en la segunda mitad de los años 40 fundó Lube. Cinco años más tarde se asoció con la firma alemana NSU (hoy Audi) y comenzó un ascenso que culminaría en 1960, cuando salían de la fábrica 3500 unidades al año. Sin embargo después de este hito llegó la crisis en el sector, la entrada de motos japonesas al mercado y algunas decisiones poco acertadas de Bejarano en la dirección de la empresa. Las cosas comenzaron a ir mal y muchos abandonaron el barco animados, sin duda, por la tozudez de D. Luis que se quedó solo en la dirección, empecinado en mantener a flote su sueño. Ya lo había abandonado, en parte debido a su fuerte carácer y su empecinamiento, el ingeniero adjunto de dirección, José Joaquín Cerero, que además estaba casado con su hija Mari Luz. Ella, que había pasado su infancia interna en un colegio, siempre se quejaba de que su padre pasaba muy poco tiempo con la familia y siempre mantuvo con él una relación distante.

El declive de Lube no tuvo remedio y echó el cierre en 1967. Pero antes de todo esto la llamada “moto del pueblo” llegó a gozar de una fama y una implantación social encomiable.

La lube del abuelo

Mi abuelo tuvo una Lube para ejercer de comercial de sus productos en Asturias y León. Aún recuerdo la moto, cubierta de polvo, aparcada en un rincón de la fábrica.

Ir a Cabo Norte por mil euros

El Búfalo, que se nos va a Cabo Norte en un par de días, en pleno invierno y con mil euros en el bolsillo. Es un tipo duro y no tenemos ninguna duda de que llegará pero mejor que nos lo cuente él mismo… si puede.

Después tenemos a Kasti que nos hablará de su libro “Buitres Leonaos, la moto como estilo de vida”. Buitres Leonaoses un motoclub custom de Extremadura y es uno de los primeros, si no el primero de España en disponer de su propio libro.

¿Os acordáis de Around gaia? Pues Manu e Ivanna también están en el programa para contarnos cómo han ido todos estos meses de viaje alrededor del mundo. Ahora mismo están en Estados Unidos, después de haber recorrido Europa, Asia, Sudamérica… y para seguir. Nos lo cuentan para darnos un poco de envidia y hacernos partícipes de su ruta tan especial.

Vcente Noviello embarcó una Kawasaki tengai del 89 en Inglaterra y en el apartado destino escribió Sudáfrica. Desde allí, con presupuesto menguado, con un amigo y el hijo de éste, de nueve años, comenzaron su viaje hasta Edimburgo atravesando África guiados por un teléfono móvil. Nos lo cuenta en Viajo en Moto para que podamos echar a volar la imaginación y para despertar nuestra sed de aventura.

Este mes tenemos mucha música balcánica, mucha fanfarria y un poco de Lhasa da Sela.

A Cabo Norte por mil euros

El Búfalo, que se nos va a Cabo Norte con un presupuesto de mil euros en el bolsillo. Estamos acostumbrados a su peculiar modo de viajar pero esta vez creo que se ha pasado.

Kasti nos habla de su libro “Buitres Leonaos, la moto como estilo de vida”. Buitres Leonaos es un motoclub custom de Extremadura y es uno de los primeros, si no el primero de España en disponer de su propio libro.

¿Os acordáis de Around gaia? Pues Manu e Ivanna también están en el programa para contarnos cómo han ido todos estos meses de viaje alrededor del mundo. Ahora mismo están en Estados Unidos, después de haber recorrido Europa, Asia, Sudamérica…

Vcente Noviello embarcó una Kawasaki tengai del 89 en Inglaterra y en el apartado destino escribió Sudáfrica. Desde allí, con presupuesto menguado, con un amigo y el hijo de este, de nueve años, comenzaron su viaje hasta Edimburgo atravesando África guiado por su teléfono móvil.
Todo ello aderezado con mucha música balcánica, mucha fanfarria y buen ritmo.

De cómo acabé pasando por el hospital

Yo soy muy de campo, muy de pueblo. En las ciudades me manejo bien porque circulo en moto pero mi medio natural, desde luego, no es ese. Me sumerjo en el metro mirándolo todo con el miedo del que transita por una selva ignota y en una calle peatonal llena de gente ando como con aires despistados, extrañado de no saludar a cada persona con la que me cruzo. Nunca me arriesgo a cruzar un paso de peatones con el semáforo en rojo y me quedo parado en el borde de la acera mientras veo a jubilados y amas de casa pasar fulgurantes a mi lado.

Yo no. Yo soy un paleto indefenso si no voy en moto. Y esa indefensión se agrava si tengo que usar el transporte público. Desconozco el itinerario de las líneas, ignoro el precio y, por supuesto, no tengo ni idea de las correspondencias con otras líneas ni se en qué parada tengo que bajarme. Al conductor le doy los buenos días y poco más, porque un cartel bien visible me prohíbe dirigirle la palabra.

Pero hace unos días, en Oviedo, que es una ciudad pequeña y manejable, tuve que hablar con el conductor de bus urbano. Tenía que cruzar toda la ciudad que, aún siendo pequeña, es bastante grande para atravesarla andando de punta a punta, así que le pregunté si su autobús pasaba cerca de la dirección a la que me dirigía, en el otro extremo de la metrópoli. Me dijo que quizá sería mejor tomar el siguiente pero, después de pensar un rato con aire circunspecto, su cabeza hizo un rápido mapa mental y me dijo que no me preocupase, que él me avisaría del sitio idóneo para cambiar de bus. Eran las 14:30 h.

Me quedé de pié en mitad del pasillo y alternaba la observación de chavaletes y “señoras que” con fugaces miradas suplicantes al conductor. Las paradas se fueron sucediendo y el ajetreo de los semáforos ya me estaba mareando. Cuando vi que el bus se desviaba hacia el Oeste fruncí el ceño mentalmente y comencé a inquietarme porque yo iba hacia el Norte. En las ciudades siempre me oriento por los puntos cardinales, igual que en la carretera o en el monte, cosas de la deformación profesional y del amor que le profeso a los mapas. Así que, cuando volvió a girar en dirección Este pensé que el hombre me estaba tomando el pelo. Acabábamos de llegar al Hospital del Naranco, en las faldas del monte del mismo nombre. ¿Qué coño estaba haciendo yo allí si mi destino estaba en Avenida de Torrelavega, justo en dirección contraria?

Dos o tres paradas más allá el conductor se dirigió a mí diciendo “señor, señor! bájese en esta parada y coja el F1“. Con mi paraguas colgado en el antebrazo me quedé esperando al F1 bajo la marquesina mientras una fina lluvia remojaba las calles de Vestusta. El paraguas no lo enseñaba mucho porque acababa de robarlo en un paragüero ajeno y estaba bastante ajado, una cosa muy poco elegante para una ciudad como Oviedo. Lo del penoso estado del paraguas, digo.

Cuando llegó el F1 volví a pagar 1,20€ y a recorrer las calles en sentido contrario. El bus se desvió hacia el Sur, alejándome aún más de mi destino y dejándome con cara de circunstancias. Sentía como todos me miraban, riéndose para sus adentros porque estaba recorriendo la zona alta de la ciudad, tropezándome con cada farola y rebotando como un “coche de choque”. Estaba siendo, sin lugar a dudas, la diana de las puyas y burlas de todos los usuarios de autobús urbano del centro de Asturias. Como pude mantuve mi dignidad, incluso cuando volví a pasar por la primera parada y cuando vi el edificio del que acababa de salir 45 minutos antes. Ahora sí. Desde aquí todo sería cuesta abajo, sobre todo porque estábamos en la parte más alta de la ciudad.

Después de cientos de miles de semáforos y millardos de marquesinas perladas de lluvia, en el centro de la ciudad decidí bajarme y continuar a pié. Eran las 15:30 h. y temía fenecer de inanición atrapado en mi particular Día de la Marmota en el interior del bus. Con la cabeza alta para ocultar mi maltrecho orgullo, abrí mi paraguas robado y recorrí en trecho que faltaba bajo el molesto sonido de la tela avergonzada de su precario estado. Deseé, como nunca, poder acariciar el depósito de mi moto, escuchar el sonido redondo de su motor, mirar al cielo y ver como las gotas de lluvia golpeaban con violencia la pantalla de casco. Pero era un peatón.

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Sex Riders: el sexo por el mundo

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¿Cómo se pasa de estar fregando los platos en la cocina de casa a embarcarse en un proyecto de vuelta al mundo? Pues pregúntaselo a Noemí Casquet y Alberto Frost que han decidido embarcarse un un viaje muy peculiar alrededor del mundo.
A todos los aficionados a los viajes largos se nos ha pasado por la cabeza, casi siempre como ejercicio imaginativo, dar la vuelta al mundo en moto. Abandonar la zona de confort y salir pitando en dirección Este para regresar por el otro lado. O al revés, da igual. Noemí y Alberto han tomado la decisión y se embarcan el el proyecto más original y más canalla de cuantos he visto: dar la vuelta al mundo descubriendo cómo se vive la sexualidad en el mundo. ¿Te preguntas cómo follan los inuits o cómo se lo montan los políticos ingleses? ¿Tienes la curiosidad malsana de asomarte en la alcoba de una prostituta indostaní? Pues esta pareja está empeñada en mostrarnos, en un programa para todos los públicos, los entresijos del cortejo y el sexo a lo largo y ancho del planeta.

Después de varios sinsabores, de apoyos que se evaporan, de promesas incumplidas por parte de patrocinadores, acaban de poner en marcha una campaña de crowdfunding para financiar el proyecto Sex Riders conel que intentarán descubrir el secreto de la sexualidad en todo el planeta. El viaje se dividirá en cinco etapas, una por continente, y buscarán la respuesta a sus preguntas a través de entrevistas con los lugareños. Aspectos como la religión, los estereotipos de belleza en cada sitio, el matrimonio, los tabús, la homosexualidad pasarán por el tamiz de la periodista y el fotógrafo. Noemí, como periodista, está especializada en temas sexuales y junto con Alberto se moverán, en ocasiones por el lumpen, explorando los barrios en los que se trafica con el sexo y en los que todo está permitido. La diversión y canallesca estarán asegurados con este viaje tan inusual como apasionante. Cinco años en el mundo del porno (como comunicadores) los avalan para ser nuestros investigadores de campo en todo lo que tenga que ver con el sexo.

¿Te pone su viaje? Pues no lo dudes y aporta tu granito de arena para que puedan ofrecernos un viaje diferente a todo lo que estamos acostumbrados.

Libro: Mi vespa, mi mujer y yo

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Mi Vespa, mi mujer y yo es un libro escrito por el matrimonio Sauvage, Daniel y Françoise, en el que narran su vuelta al Mediterráneo en Vespa. El viaje arranca en París desde donde parten hacia la Costa Azul con un equipaje que incluye cosas tan inverosímiles como tres latas de betún, una pistola, 18 rollos de papel higiénico y… un perro, español, para más señas.

La narrativa es un tanto pobre, sobre todo teniendo en cuenta la pésima traducción de Julio Gómez de la Serna. No me explico como este abogado, condecorado por el gobierno francés con la Legión de Honor, con decenas de traducciones en su haber, tiene tan poco tino en sus trabajos. Giros artificiosos, expresiones cursis y construcciones rebuscadas son marca de la casa.

El texto original tampoco es que sea gran cosa en cuanto a literatura de viajes pero ofrece una visión peculiar de algunos aspectos de la vida en los años 50 desde el punto de vista de una pareja joven que se embarca en una gran aventura.

Viajar por las carreteras de Grecia o Siria en aquellos años era todo un desafío y un ejercicio de estoicismo. No solo porque las vías de comunicación de muchos países era pésimas sino por el desconocimiento de las costumbres y la idiosincrasia de cada lugar. Françoise (Francisca en el libro) nos describe, desde el punto de vista de una fémina de los cincuenta, aspectos de la vida social que pueden parecer irrelevantes pero que nos ofrecen su visión desenfadada de la vida. Resulta un tanto machista su enfoque pero estamos hablando de la sociedad de mediados del siglo pasado que además, hablando de una chica francesa, era mucho más avanzada que la española de la época. Muy metida en su papel, se la nota plegada a los deseos de su marido en varias ocasiones.

El terremoto de Grecia de abril de 1954, que destruyó casi 14.000 edificios en la llanura de Tesalia, les hace caer en la cuneta y soportan las réplicas con bastante entereza y humor metidos en la tienda de campaña. A partir de aquí se suceden aventuras mundanas y peripecias variadas. Una de ellas, fruto de su inconsciencia de turistas, sucede en Jordania cuando, desoyendo las advertencias de los locales, visitan la ciudad de Almoq y son apedreados por ser infieles. Y porque Françoise no guardaba las formas exigidas por los musulmanes radicales,que eran mayoría.
La Vespa requiere atención constante en cuanto a bujías, aceite y tiene que pasar por diferentes talleres en varias ocasiones. Con estos gastos corría la central de Piaggio en París que les había dado su apoyo.

Su paso por España ahonda en algún tópico pero mencionan algo muy interesante: la velada que pasaron en el Barrio de Triana, en Sevilla, escuchando flamenco en el Cortijo “El Guajiro”, uno de los locales más emblemáticos de lo “jondo” en Andalucía y que cerró a finales de los años 60. Los puristas del género aún lo recuerdan y está considerado como una gran escuela de artistas.

El libro es difícil de conseguir y ya está considerado una pieza de coleccionista así que, si lo ves en una librería de viejo, no lo dejes escapar.  No esperes, eso sí, un libro de culto porque no lo es. Su mayor atractivo reside en la visión que nos da de todos los países ribereños del Mediterráneo en los años 50, un viaje que, a día de hoy, resulta imposible.

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Cascos para gatos espartanos

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Hace ya algún tiempo que en Japón, país donde lo que aquí es excéntrico no pasa allí de ser vulgar, están de moda los cascos con orejas. Algunos de ellos sirvieron para ilustrar la entrada los cascos más raros del mundo de hace unos meses.

Por fortuna las modas japonesas, en lo tocante a la apariencia, no suelen llegar a Europa con demasiado ímpetu, exceptuando algún caso de originalidad extrema. Se quedan en el país nipón para disfrute exclusivo de la variada fauna urbana que puebla la isla. Pero en el caso de los cascos “con orejas” la moda avanza hacia el Oeste, amenazando con llegar a las fronteras europeas.

La empresa rusa Nitrinos, que quizá te suene por sus famosos cascos Predator, a través de la línea “Neko Helmets“, nos ofrece 12 modelos de casco “cabeza de gato” con la posibilidad de realizar diseños a medida. 

Afirman que las orejas están fabricadas en fibra de vidrio y están pegadas a la calota exterior. “En caso de accidente las orejas se desprenden, no suponiendo ningún peligro”, nos garantiza Nitrinos.

Así que ya sabes, si eres recalcitrante amante de los gatos, esos seres entrañables, y quieres ser el más original de la carretera, deja de lado el coeficiente CX y aparca tu sentido del ridículo: Nitrinos es tu marca.

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Pero quieto ahí! Si sientes algún tipo de animadversión a los gatos o crees que eres un tipo duro y “no te pega”, Nitrinos tiene tu casco ideal: Espartano! El HS-15 es otra de sus creaciones peculiares que, además de hacerte gritar ¡Ahú! y sentir la necesidad imperiosa de matar a rey Jerjes, puede servirte para barrer el garaje.

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Escoger saco de dormir

Una vez que hemos escogido la tienda de campaña le toca el turno al saco de dormir. Como siempre la pregunta estrella es ¿cuándo lo vamos a usar? No es lo mismo dormir en una noche de primavera berciana que hacerlo en los rigores invernales de Elefantentreffen. Si lo nuestro son las concentraciones invernales escogeremos un saco que soporte temperaturas bajas. Si lo vamos a usar sólo en verano y en lugares cálidos nos servirá con un saco sencillo y barato.

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Tipología

Básicamente hay dos tipos de saco de dormir en cuanto a la forma: momia o rectangular. Los primeros son más eficientes desde el punto de vista térmico y los segundos más adecuados para el verano por su mayor comodidad y libertad de movimientos.

Relleno

Atendiendo al relleno pueden ser de plumón o sintéticos. Los sacos de plumón son más calientes que los sintéticos y también más caros. Nos ofrecen el máximo abrigo con el mínimo peso. Dependiendo de la calidad pueden llevar un mayor o menor porcentaje de plumón o duvet (down) mezclado con plumas más grandes. Cuanto más plumón lleve más capacidad aislante tendrá el saco. Suele ser habitual un 80% de down y un 20% de pluma, expresado en las especificaciones técnicas 80/20.
Otro dato que nos da el fabricante es el CUIN. Esto es la relación que hay entre el peso del relleno y su capacidad de expansión. Así, nos encontramos con sacos con 500 CUIN, que tienen una baja relación entre el peso y la expansión a otros con 800 en las gamas más altas.

quallofilEl relleno sintético tiene menos durabilidad, pesa más y no se comprime tanto como el plumón. A cambio es más barato y sigue aislando si está mojado. Suele estar fabricado en fibras de poliéster. La empresa DUPONT, como siempre, se lleva la palma en fabricación de este tipo de fibras. Hollofil, Hollofil II, o Quallofil son fibras de dracón con nanotubos huecos que disminuyen el peso y mejoran la capacidad aislante. Otras fibras de la marca son el Microloft, que es una fibra cinco veces más delgada que el pelo humano o el Thermolite Extreme, lo más resistente que fabrican en tejidos aislantes.
HOECHST CELANESE, fabrica el Polaguard, un aislante muy duro de filamento continuo que ha sido superado por el Polaguard HV (20% más ligero gracias a su nucleo hueco) y por el Polaguard 3D, un 40% superior debido a su estructura triangular curvada.
El Primaloft y Primaloft II son las versiones desarrolladas por ALBANY INTERNATIONAL, a base de microfibras de poliéster de hebra corta, muy ligeros y con excelente hinchado.

Rangos de temperatura

El saco no abriga por sí solo, es el usuario el que genera el calor y el envoltorio se encarga de mantenerlo dentro.  Las dos referencias que se usan para saber los rangos de temperatura son CONFORT y EXTREMO con arreglo a la norma europea  EN-13537 como parámetro oficial no obligatorio, al no considerarse el saco como EPI (equipo de protección individual). A pesar de ello los fabricantes serios la adoptan y la cumplen por lo que no es recomendable adquirir un saco en el que no figure esta norma.
No es sencillo establecer números exactos porque la sensación térmica depende de cada persona. El grado de cansancio, la temperatura exterior, la masa corporal… son parámetros subjetivos que no pueden medirse.

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Los datos que nos ofrecen son referidos a la temperatura exterior:

  • Tmax: A mayor temperatura de la señalada no estaremos cómodos por el calor.
  • TComfor: Dentro de ese rango estaremos cómodos y calentitos. El dato es la temperatura mínima de confort (mujeres).
  • Tlimit: Por debajo de esta temperatura no pegaremos ojo porque nos pelaremos de frío (hombres).
  • Textreme: Este dato no debe confundirse con “lo que aguanta este saco”. Es la temperatura por debajo de la cual sufriremos temblores, hipotermia y llegado el caso, la muerte.

Algunos vendedores, muy cucos ellos, nos venden este rango extremo como si pudiésemos usar el saco a tan bajas temperaturas cuando no es cierto. En el ejemplo de la imagen una mujer de 65 kg. dormiría bien en ese saco hasta 4ºC, por debajo de esa temperatura comenzaría a castañetear. Un hombre de complexión media aguantaría cinco grados menos, hasta uno bajo cero. A partir de ahí, frío e incomodidad. Es decir, que nada de salir de la tienda de deportes pensando que vamos a cocernos de calor en Arguis con este saco porque no “aguanta” los 18 bajo cero.

Según Desnivel un saco normalillo con 1 kg. de fibra va bien a +10ºC. Si tiene 2 kg. la temperatura puede bajar a los 0ºC. En 2 kg. de plumón la temperatura en el exterior del saco puede bajar a los -10ºC.

Características constructivas

La capa interior es polycoton, en las gamas bajas o tactel o pertex en gamas un poco más altas. Es suave y ligero, y está unido a la capa exterior, que suele ser de poliéster (quantum, microlight, endurance) con un tramado antidesgarros.
El principal problema es que hay que disponer de varios “tabiques” para que el relleno se mantenga uniforme en toda la superficie y esto se consigue a base de costuras. En las costuras el inflado del relleno es menor y por ahí entra en frío. Hay tres tipos básicos de costuras:

  • Simple: Costuras frías, recomendables solo para verano.
  • Doble: Dos capas de tejido anti-pluma y dos de tejido poroso. Costuras interior y exterior contrapeadas para evitar la pérdida de calor.
  • En tabiques. Dos capas de tejido antiplumas unidas por tiras de tejido poroso a modo de cajones.

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 Colchoneta

colchonetaSiempre ha de usarse una colchoneta para aislar del frío y amortiguar las irregularidades del terreno. Por su pequeño tamaño y peso son recomendables las esterillas aislantes auto-hinchables en detrimento de las de espuma o neopreno. Vaude, Term-a-rest, Campz, son solo algunas de las marcas disponibles. Su precio varía de los 40 a 120€ y son el complemento indispensable para pasar una buena noche.
Disponen de una válvula que, cuando se abre, posibilita que el aire entre el el interior al expandirse el relleno de la colchoneta con lo que no es necesario ningún hinchador ni marearse soplando. Son cómodas, ligeras y aíslan del frío del suelo de forma muy eficaz.

Consejos

  • Para acampadas con mucho frío se recomienda un saco de gama media o alta co más del 80% de plumón. Si nuestras pernoctas va a ser en verano podemos decantarnos por un saco más liviano y barato pero siempre teniendo en cuenta las temperaturas mínimas que se alcanzan durante la noche.
  • Si nos vamos a mover por zonas muy húmedas quizá sea conveniente decantarnos por un saco de relleno sintético porque el plumón tarda mucho en secar y si está mojado no es efectivo.
  • Una funda vivac protegerá el saco de la suciedad y los roces.
  • Un saco-sábana mejorará la comodidad y las prestaciones térmicas.
  • La colchoneta es indispensable
  • Siempre debe estar seco.
  • Acostarse cuando uno aún está caliente, antes de llegar a estar destemplados.
  • No debe de estar mucho tiempo comprimido en la funda de transporte. Es mejor guardarlo dentro de una funda en horizontal.
  • No se debe lavar en seco. Siempre en programas delicados y con detergentes especiales para pluma. Después de escurrido dejar secar a la sombra.

Si quieres saber algo más sobre la historia del saco de dormir no te pierdas esta entrada.

Consejos para escoger una tienda de campaña

Viajar en moto con la tienda de campaña es un placer de difícil explicación. La libertad que proporciona el saberse con la “casa a cuestas” es impagable. Aunque en  mi caso no tengo mucho reparo en acampar en cualquier sitio, conviene tener algunas precauciones básicas y, por si el desastre nos pilla desprevenidos, dominar la técnica de la acampada en condiciones más o menos extremas.

La acampada libre no es legal en casi ningún sitio pero una cosa es hacer una pernocta y otra montar un campamento. En el primer caso nunca he tenido problemas legales por montar mi tienda en cualquier sitio. Observando unas mínimas reglas de sentido común, no suele haber problemas.

¿Dónde no podemos, bajo ningún concepto, montar nuestra tienda? En zonas de protección ambiental (parques naturales, parques nacionales, refugios de fauna, etc.), cerca de un camping (a los dueños no suele gustarles) y en general, en cualquier sitio que no nos ofrezca confianza. Pero la Tierra está llena de rincones donde pasar la noche, inadvertido bajo el manto de las estrellas. O bajo las nubes, es lo mismo. Áreas de servicio, polígonos industriales, plantaciones de saúcos, campos de alfalfa, prados recónditos… En estos sitios y otros, he acampado. Solo o acompañado. Con mi moto en la puerta y el sonido de la noche arrullándome. Os aseguro que es una experiencia única.

En esta serie de artículos os daré información básica para viajar a salto de mata, regresando a la sencillez de moverse libremente y ahorrando dinero para gastarlo en gasolina. Por seguir un orden lógico comenzaremos por:

tienda de campaña

La tienda de campaña.

Escoger tienda de campaña siempre es un quebradero de cabeza. Nos perdemos en tipología, materiales, marcas… Viajamos en moto por lo tanto el tamaño y el peso serán los primeros condicionantes. Normalmente no vamos a usar la tienda en alta montaña así que escogeremos una que sea versátil y de fácil montaje.

El tipo.

Escoger tienda de campañaUna iglú o de tipo túnel será lo más adecuado, tanto por ligereza como por la facilidad de montaje.

Piensa que las primeras se pueden montar, si hay buenas condiciones, sin necesidad de usar piquetas, cosa que resulta muy cómoda para montaje en suelos duros de galpones, casas abandonadas, garajes o polideportivos. En general desecharemos las que se montan “solas” por una cuestión de espacio.

Algunas tiendas permiten montar la lona exterior primero y luego instalar la “habitación” interior (la mía es de este tipo). Esto es muy útil para instalar el campamento cuando llueve.

El tamaño

Por regla general es mejor escoger una tienda un poco más grande de lo que necesitemos de este modo podremos guardar en el interior el casco, la ropa de la moto y algunos trastos más. Una tienda-refugio de una sola plaza puede ser muy práctica para hacer trekking pero quizá te resulte demasiado pequeña si la vas a usar con asiduidad. Tendremos que buscar un cierto equilibrio entre el tamaño de la tienda y el número de plazas para no comprometer el espacio disponible en la moto para el resto del equipaje. En cuanto al número de plazas es mejor fijarse en las medidas del suelo que confiar en el dato que nos da el fabricante sobre el número de personas que caben en el interior: suelen ser demasiado optimistas.

¿Vas a usarla para estancias largas o montar y descontar cada día? En función de la respuesta deberás escoger el tamaño. Si vas a darle un uso de campamento base es mejor que sea un poco más grande y cómoda.

Que disponga de vestíbulo supone que podrás almacenar equipaje en este espacio o cocinar en caso de climatología adversa.

¿Barata o cara?

La calidad de  los materiales es directamente proporcional al precio. No sucumbas al brillo de lo barato porque ya sabemos que “lo barato sale caro”. Es preferible gastar un poco más y disponer de una tienda que no nos falle cuando más la necesitamos. Lo mínimo que tiene que tener es doble techo y mosquitera, a partir de ahí dependeremos de que nuestro presupuesto sea más o menos holgado. Tienes tiendas de campaña a partir de 25 € (yo viajé durante años con unas de estas) pero no son recomendables más que para un uso esporádico y veraniego. Si empezamos a mirar a partir de 100€ mucho mejor (Skandika, The North Face, Coleman…)

Impermeabilidad.

No solo tiene que ser impermeable, además debe tener algún sistema que evite la condensación. Es muy desagradable levantarse por la mañana y notar que el interior de la tienda está lleno de gotitas de agua a causa de la condensación. Unos respiraderos o ventanitas, aunque sean sin vistas, es lo adecuado.

Los fabricantes miden la impermeabilidad de la tienda en “columna de agua”. Esto no es otra cosa que la presión que soporta la lona antes de que una gota pase al interior. Las cifras comienzan en los 1500 mm pero lo ideal es que ésta sea superior a 3000 mm. o, si vamos a usarla el climas muy lluviosos, 5000 mm.

El suelo también tiene su exigencia en impermeabilidad. Si vamos a montar en zonas que se pueden encharcar nos iremos a columna de agua de más de 8000 mm.

Cuál escoger.

No existe la tienda de campaña perfecta. Has de sopesar tus necesidades y estudiar que aspectos debes sacrificar. Piensa, sobre todo, en el uso que le vas a dar. ¿Camping o monte? ¿Campamento base o pernoctas? ¿invierno o verano? Tendrás que llegar aun equilibrio en cuanto a tamaño, prestaciones, precio, peso, volumen…

 

Escoger tienda de campaña

El montaje

Escogeremos el emplazamiento antes de que caiga la noche. Aplanaremos el terreno en la medida de lo posible y retiraremos piedras, palos y cualquier elemento que pueda incomodarnos. El terreno ha de ser lo más llano posible y si tiene algo de inclinación pondremos la entrada en la parte más baja, siempre perpendicular a los vientos dominantes. Opcionalmente podemos acolchar la base con lo que tengamos a mano: hierba seca, cartones, plásticos…

Es de vital importancia que la tienda esté bien montada y tensada. Las cuerdas, los “vientos”, además de mantener la tienda anclada al suelo sirven para proporcionarle un tensado óptimo que es lo que la hará impermeable. De nada sirve tener una tienda tope de gama si luego no la montamos correctamente. Hay que comprobar que el doble techo no esté en contacto con la lona exterior; esto restaría impermeabilidad al conjunto. Además no dejaremos nada apoyado en la lona, ni ramas bajas, ni botas en el interior tocando la tela, ni nada que sirva de puente al agua.

Si nos instalamos bajo un árbol tendremos en cuenta que no sea una especie resinosa que nos pringue toda la tienda. Pinos, eucaliptos o tilos pueden dejarnos un recuerdo de por vida en nuestro hogar transitorio, sobre todo en verano.

A la hora de desmontar hay que ser cuidadoso y doblarla correctamente, esto alargará su vida útil al evitar un deterioro prematuro. Siempre seca. Antes de empaquetar, si es posible, dejar que se seque bien al aire, sobre todo la condensación interior. Si no es posible guardarla seca recuerda extenderla en cuanto tengas oportunidad.

Cuando saquemos las piquetas seguro que alguna estará doblada. Una vez en casa es importante enderezarlas y dejarlas listas para el siguiente uso.

Y recuerda, cuando levantes tu campamento asegúrate que no ha quedado ni un solo resto de tu paso.

La perversión del Ministerio de Fomento

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Esta foto es de la Autovía A-63 cerca de Oviedo, concretamente en el punto kilométrico 02+300, al salir de los túneles de Latores en dirección a la capital. En el Ministerio de Fomento saben que esas flechas son un peligro, son extremadamente deslizantes y han causado unos cuantos problemas. Pero no hacen nada.

El último incidente que se ha producido en este punto se ha saldado con, al menos, un herido y un vehículo que quedó en este estado:

 

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 Y antes se murió allí el presidente del Motoclub Astures, arrollado por varios coches después de caerse de la moto

¿Está esperando el Ministerio de Fomento a que fallezca alguien más en ese punto para solucionar el problema? Y si esto sucede, ¿esconderán los informes sobre siniestralidad como hicieron con las “flechas deslizantes” de la zona de El Caleyo en la A-66, donde está el radar?

No parece tan complicado que, en una zona donde está identificado el peligro de forma tan clara, se le pueda poner solución. Porque saber, lo saben.

Por mi gran culpa

La culpa es solo tuya, la culpa es solo tuya. Ahora trata de perdonarte“. Lo repetía como un mantra insistente en el interior de mi cabeza. No era cuestión de complejas elucubraciones intelectuales lo que me estaba causando problemas sino principios de acción y reacción. Cuando te enamoras, cuando odias a alguien o cuando emites un juicio de valor entran en juego las complejas elucubraciones a las que hago referencia unidas a arrebatos más viscerales. Pero si el problema viene dado por dejadez, por no haber realizado acciones más o menos automatizadas que no requieren de gran carga intelectual, podemos hablar abiertamente, de culpa.

Y la culpa era mía.

El sentimiento de culpabilidad no ayuda gran cosa. Hay un dicho popular en esta zona que  es muy ilustrativo “dende que tira-lo peido nun sirve apreta-lo cú” (desde que tiras el pedo no sirve apretar el culo). Y en esas estaba yo, viniendo con Elena de la Concentración Invernal de Eskimós por la A-66, apretando el culo y culpándome hasta el desprecio, por no haber revisado la moto más a fondo antes de salir de viaje. Tareas casi automatizadas que no requieren más que de la voluntad de hacerlas, principios de acción y reacción.
Aún quedaban 400 km. para llegar a casa y la moto no pasaba de 120 km/h. Lo primero que pensé es que tenía que haber cambiado, meses atrás, las bujías y el filtro de aire sin embargo, a pesar de la falta de potencia, el motor sonaba redondo hasta medio régimen, que de ahí no pasaba. Luego se me ocurrió pensar en el cable del acelerador, que aún es el original o en problemas mecánicos de elevado rango. Reacción por inacción.

Mientras se sucedían los posibles actos de contrición y flagelaciones de indulto que podía aplicarme (alternados, eso sí, con el firme propósito de perdonarme a mí mismo), retorcía el acelerador con rabia, intentando descargar la culpa sobre la propia moto, sobre sus decenas de miles de kilómetros y sobre su, más que evidente, ausencia de fiabilidad. Elena, pasajera silente, se mantenía en prudente inactividad, incluso cuando la velocidad bajó a noventa por hora. Muy de agradecer porque, cuando uno se siente culpable no viene bien que nadie meta el dedo en la llaga.

Comprendí que aquello no iría a mejor y al llegar a Astorga decidí claudicar, abandonar la autovía y prepararme para que mis manos llegasen al punto de congelación mientras repasaba todo lo repasable en la moto. En la primera rotonda, al cortar gas, la solución llegó sola como llegan los milagros, que casi siempre acontecen de forma inesperada: el puño del gas, con el calor de los calefactables, se había despegado y solo disponía de un tercio de su recorrido normal. En esta posición llegaba al tope de aceleración porque el cable electrico le impedía seguir girando. Es decir, cuando creía que llevaba la moto a tope aún le quedaba más de la mitad del recorrido real al puño.

Sin detener la moto giré el acelerador a su posición original y todo volvió a la normalidad. Regresamos a la autovía, siguió lloviendo y nevando, y los pies decidieron vivir al margen de mi cuerpo, con temperatura de piedra hasta llegar a casa, pero no hubo más contratiempos.

¿Que lección aprendí de todo esto? Tres para ser exactos: que no es necesario revisar la moto, que las cosas se solucionan solas y que no debo de lacerarme con sentimientos de culpa.

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Consejos para lanzarse al viaje

Alejandro y Guada, llevan 14 años viajando en moto de forma ininterrumpida. Son muchos años dedicados a la ruta y a la moto. Desde una isla de Venezuela, me enviaron este texto con la esperanza de animar a la gente a viajar, a romper con sus miedos y lanzarse a la carretera.

Lo publico para que le sirva de inspiración a aquellos que dudan, a los que están esperando que alguien los empuje para dar el primer paso.


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¡Hola, amigos apasionados por las motos y los viajes!

Somos Alejandro Conde (Cuco) y Guadalupe Acuña, esos que andamos por el mundo en moto desde el año 2002 hasta la fecha. En esta ocasión queremos compartir con ustedes un poco de nuestra humilde experiencia, la cual hemos adquirido a través de todo este tiempo.

Nos atrevimos a escribir estas líneas con una sola finalidad: ANIMARLOS A HACER KILÓMETROS EN SUS MOTOS.

No importa el destino, tiempo estipulado o incluso el presupuesto, que tengan en mente. En realidad lo importante es que: sobre dos ruedas conozcan el mundo.

Mentaliza y proyecta: El viaje que siempre has querido.

Verás que es muy fácil. Al final de cuentas solo tienes que subir a la moto y salir.

Lo ideal sería que no perdieras tu valioso tiempo dando explicaciones o compartiendo tus planes con la gente; ya que seguramente trataran de echarte a perder la fiesta. La mayoría de las personas suelen no entender a los que disfrutamos de andar en moto. Y como ya sabrán de antemano, cualquier cosa que gire alrededor de la moto será visto con recelo, especialmente un viaje. Al compartir tu plan de viaje, lo más probable es que te digan que estás loco, que fracasarás, o simplemente trataran de manera inconsciente de contagiarte sus miedos. Eso es peligroso, especialmente si eres una persona a quien le preocupa la opinión de los demás… porque terminarás contagiándote de esos temores ajenos. Mantén cerrada la boca y avisa cuando se acerque la fecha de partida. Te aseguro que te ahorras muchos dolores de cabeza. Habrá personas a las que tarde o temprano tengas que contarle sobre tu proyecto de viajar en moto. Me refiero a personas muy cercanas a ti, como la pareja o la familia. Pero aún así, te aconsejo que le avises cuando tengas casi todo armado.

Si quieres invitar a una persona en especial, y esta duda en formar parte de tu aventura; no te limites por su indecisión. Que una respuesta afirmativa o una negativa; no sea motivo para posponer o dejar de lado tu plan de viajar.

NO NECESITAS LA APROBACIÓN DE NADIE. HAZ LO QUE TANTO ANHELAS. DE LO CONTRARIO SE TE PASARÁ LA VIDA… EL EGOÍSTA NO ERES TÚ, SINO EL QUE NO TE APOYA.

Entre adultos todo está claro, pero es verdad que un hijo, cambia el panorama y la prioridad de un viaje. Pero hay una buena noticia: Tu hijo crecerá, se independizará y entonces será tu tiempo de realizar ese tan esperado viaje.

 “Un motociclista no necesita vestirse de negro o portar un chaleco para que lo reconozcan. Un motociclista se conoce porque siempre está arriba de una moto”… Alejandro Conde (Cuco)

Tu viaje, no tiene que ser UNA VUELTA AL MUNDO ni un viaje que dure años. Esto, no hace a una persona más motociclista que otra… No se trata de una competición absurda. Cada viaje es único; y aunque mucha gente ruede sobre el mismo camino, las vivencias personales serán las que marcaran la diferencia. Lo más importante del viaje eres tú; encima de tu moto, en cualquier arteria del planeta.

Las personas solemos olvidar una cosa de manera constante, y es: Vivir la vida. “Vivir” es disfrutar el presente. Recuerda que estás vivo y que solo lo que experimentas por ti mismo es real. Los viajes de otros solo deben servirnos de inspiración.

“La pasión por la moto no se mide en centímetros cúbicos”… Alejandro Conde (Cuco)

Hacer 100 kms por tu provincia y sobre tu motito de 50cc, es más emocionante, que dar 10 vueltas al mundo en una super moto 1200cc, pero de manera virtual… No podemos quedarnos detrás de un ordenador toda la vida viajando a través de terceros y especulando sobre esto o aquello. Sal de tu guarida y experimenta la sensación de libertad por ti mismo.

Arréglate con lo que tienes. Que no te importe lo que los demás digan. Pues hacer lo que quieres siempre despertará uno de los 7 pecados capitales: la envidia. Y no olvides una cosa: Tu moto, debe ser un motivo de orgullo, pues solo tú sabes el esfuerzo o historia que hay detrás de ella.

RECUERDA QUE HAY MUCHOS VIAJEROS CON MOTOS DE CILINDRADAS PEQUEÑAS Y EN PÉSIMAS CONDICIONES. PERO QUE HAN HECHO MILES DE KILÓMETROS POR EL MUNDO.

 “Conforme hago kilómetros, me doy cuenta de que: Yo no hago la ruta, ella me hace a mi”… Alejandro Conde (Cuco)

No se quemen la cabeza en las cosas que tienen que llevar. Usen su sentido común y si algo les falta, será una lección aprendida. Con seguridad en su siguiente viaje irán mejor preparados. No hay un manual para formar MOTO VIAJEROS. Lo importante es ir en busca de aventuras y vivencias propias.

La vida es simple, y los únicos que complicamos las cosas, somos nosotros mismos.

Aún así, voy a hacer hincapié en algunas cosas que se necesitan para tener una buena experiencia de viaje, especialmente si es el primero.

1-Documentos en regla, bien protegidos y en un lugar seguro. Yo por ejemplo los llevo en una caja de plástico con tapa, de esos donde llevamos la comida al trabajo.

2-Asegúrense de no olvidar sus herramientas. Y les sugiero que al menos aprendan a cambiar una rueda y a controlar el aceite de su moto.

3-Lleven agua (al menos unos 3 litros) y comida, ya sean latas o un mini kit para cocinar. En ocasiones el dinero no es suficiente para adquirir alimentos: especialmente un domingo, un día feriado, o en un lugar apartado. Recuerden ese dicho: Estómago lleno, corazón contento.

4-Una tienda de campaña es indispensable, tanto si vas a acampar o por si tienen que pasar una noche por ahí. Hay zonas donde los hoteles no son comunes.

5- No olvidar una buen saco de dormir, porque pasar calor puede ser molesto, pero pasar frío es una mierda.

TODAS ESTAS SUGERENCIAS TE SERÁN ÚTILES EN TU VIAJE, YA QUE HAY QUE TRATAR DE SER LO MAS INDEPENDIENTE POSIBLE, ASÍ GARANTIZAS TU LIBERTAD DE VIAJE.

Si quieres parar en mitad de la montaña a disfrutar de una noche maravillosa y estrellada, o si alguien te invita a acampar en su finca, estarás listo para esa experiencia. No hay nada más frustrante que decir:

“Si hubiera tenido tal o cual cosa ese día, hubiera pasado un día maravilloso en x lugar…”

“Que la escasez de medios no sean un obstáculo para lograr su objetivo”…

El mejor medio para lograr algo es la voluntad.

Si tu viaje es corto: de ida y vuelta, todo será más sencillo, pero no quiere decir que sea menos importante.

Disfruta del lugar, y no te frustres por cosas secundarias como una comida exótica, un servicio poco eficiente o cualquier cosa que sea diferente a lo que estas acostumbrado. No olvides que la diferencia que encuentras a cada kilómetro es lo más sorprendente e enriquecedor de un viaje. Si eres de los te quejas por todo, tienes dos opciones: o te adaptas, o te quedas en tu casa. Si viajas acompañado no le jodas el viaje al otro con tus comentarios. Es mejor cerrar la boca y evitar discusiones absurdas. Es incómodo escuchar a alguien que ve solo cosas negativas a su alrededor. Si te contagias de negatividad: Respira profundo, relájate y ve el lado positivo de cada situación.

Si lo que deseas es viajar por un tiempo considerable y no cuentas con mucho dinero te voy a dar un consejito más: marca una fecha para salir, junta el dinero que puedas, y sal sin ningún temor. El verdadero viaje comenzará cuando cruces la frontera de tu país. No temas, porque el mismo viaje te irá marcando las pautas para continuar. Es un error dejar pasar el tiempo, aferrándote a la idea de hacer el colchón financiero o esperando la respuesta de un posible patrocinador.

No esperes a ser la estrella viajera de una serie en un canal, porque es limitarse a una sola posibilidad. Existen medios más sencillos para sobrevivir en un viaje: tocar un instrumento musical en una plaza por monedas, contar chistes con un altavoz en un semáforo, vender sándwiches o calcomanías en un parque, que sé yo, hay un millón de opciones en el mundo para vivir de manera honesta.
El hombre es un ser con una capacidad de adaptación maravillosa; y es precisamente la necesidad lo que logra desarrollar nuestra creatividad. Después de un tiempo te darás cuenta de una cosa: “no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”.

Hay que liberarnos de los prejuicios absurdos. Normalmente en otro país tú eres un perfecto desconocido y es genial porque te   pones a prueba constantemente. Allá, en el culo del mundo no eres el Dr. Fulano de Tal, o el Lic. Juan X; eres simplemente una persona… Eres un “viajero”, alguien que se atrevió a explorar un poco más allá de su entorno. Un observador, un embajador, un aprendiz.

Un viaje físico, te llevará a un viaje interno porque arriba de la moto, tienes tiempo para ti, para conocerte, para pensar, para conversar contigo mismo y hasta para crear.

Simplemente: La moto es una máquina maravillosa que genera felicidad.

 “El tiempo es oro”… entonces: ¡soy millonario!… Alejandro Conde (Cuco)

Muchas veces las personas planean un viaje largo, de cientos y cientos de kilómetros… haciendo itinerarios y cumpliendo plazos de tiempo. Lo peor de todo es que lejos de disfrutar cada kilómetro, se estresan pues se enfrascan en cubrir su recorrido diario y si no lo logran se frustran. Es mejor hacer pocos kilómetros pero relajado. El afán por llegar a x punto, en determinado tiempo, puede poner en riesgo tu vida. Cualquier acontecimiento o inconveniente que cambie tus planes, no es una fatalidad o un sinónimo de fracaso: sino una experiencia irrepetible que te causará orgullo contarla.

Vive con intensidad el momento, ya sea que estés en una situación agradable o no; porque “ Todo lo vivido nos enriquece”.

Quita de tu pensamiento la idea absurda de comparación. El pueblo o país en el que naciste no es mejor o peor que en el que estás, simplemente es diferente.

NO EXISTE EL PAÍS PERFECTO. Y HASTA EL ESPACIO MAS INHÓSPITO DEL PLANETA TIENE SU ENCANTO.

LA MAGIA O DESENCANTO DE UN LUGAR, SE LA DARÁS TU MISMO A TRAVÉS DE TU MIRADA.

Nota de la autora (Guadalupe Acuña):

Las reflexiones anteriores, son el producto de horas y horas de conversaciones entre dos seres que se conocieron en un punto de América Central, y unieron sus vidas para perderse entre las maravillas de un planeta. Esos seres se fusionaron a través del tiempo, en el lomo de una moto. Sus ideas se dibujaron con verde fluorescente en mitad de la noche oscura, creando frases que ascendieron en forma de espiral.

El origen de todo esto fue dentro de una humilde pero cálida tienda de campaña: hogar de los nómadas motorizados. Él y ella entrelazaron sus manos al hablar, observando la magia de las estrellas, mientras sus mentes trabajaban en la combinación de letras.

Los pensamientos se materializaron y reclamaron: Libertad.

Algunas de estas palabras fueron liberadas entre las dunas del Sahara y otras sobre el manto blanco de los Pirineos. Y fue necesario alimentarlas con los enigmas ancestrales del Amazonas e hidratarlas entre las olas nocturnas del Caribe.

Sea cual fuera el origen de estas palabras, no fueron producto de una casualidad…

Gracias.

 

“Unos hacen el viaje de su vida.

Yo, hago de mi vida: un viaje”

                                         Alejandro Conde (Cuco).

Guadalupe Acuña.