Mes: marzo 2016

Los Ángeles del Infierno: una extraña y terrible saga

Hunter S. ThompsonHunter S. Thompson, el autor de este libro, está considerado como el inventor del periodismo gonzo, es decir abordar la noticia formando parte de la misma e influyendo en la historia. Thompson nos traslada a mediados de los años 60 del siglo pasado, cuando Los Ángeles del Infierno ascendieron al Olimpo de los MC forajidos que pululaban por el la costa oeste estadounidense. Poco a poco va introduciéndonos a la sociedad norteamericana de la época, perlada de puritanismo y muchas veces, pacata y pueril. Y es en este marco cuando surgen los Ángeles del Infierno, un motoclub que, en poco tiempo, pasan de ser unos patanes violentos y borrachos a ocupar portadas de periódicos y revistas, a la par que hacen sus pinitos en el cine. Una docena de años después del estreno de Salvaje, Los Ángeles del Infierno se habían convertido en los nuevos antihéroes, los forajidos a los que cualquier marginado deseaba pertenecer.
Hunter retrata, no solo a los forajidos con los que rueda y convive, sino el choque entre una sociedad conservadora y tradicionalista contra la juventud contestataria de los sesenta. Desfilan, de este modo, hippies, beatnicks, pacifistas de Berkeley, filonazis y toda una fauna variopinta que se amalgama con LSD, porros, anfetaminas y cualquier sustancia que coloque. El sexo desenfrenado, las orgías y las famosas violaciones grupales, ponen la guinda a una serie de despropósitos legales que solo podrían darse en los Estados Unidos en la época en la que se dieron.
Todo está aderezado con multitud de aventuras sórdidas, batallitas increíbles y anécdotas surrealistas a más no poder. El conjunto de valores sociales de Los Hell Angels que nos muestra Thompson nos permite asomarnos a una época y a unas poses que solo habíamos visto en las películas y que, después de leer el libro, quizá no nos parezcan tan increíbles.
Sonny Barger, el presidente de H.A., en la obra que publicó en 2012 (en España en 2015), Ángel del Infierno, deja entrever algunas de las aventuras que retrata Thompson pero dándoles el barniz de lo políticamente correcto que caracteriza a los tiempos actuales. Lo ideal es leer primero “Los Ángeles del Infierno, una extraña y terrible saga” y luego lanzarse a devorar “Ángel del Infierno”, de Sonny Barger. Es como tener dos puntos de vista distintos sobre una misma historia. Nombres en común, lugares en común y aventuras que se repiten en los dos libros pero que nos son narradas con más de 40 años de diferencia. Solo que en el caso de Hunter con más objetividad.

(…) los Ángeles del Infierno son perdedores evidentes y esto les fastidia. Pero en vez de someterse tranquilamente a su destino colectivo lo han convertido en base de una venganza social a tiempo completo. (…)

hunter¿Merece la pena gastarse más de 400€ en comprar este libro en Amazon? No lo creo pero habiendo una búsqueda exhaustiva en Iberlibro seguro que lo encuentras diez veces más barato.

Pantallas del alta definición para el casco

¿Cuántas veces has oído eso de que “la vida depende del color del cristal con que se mire”? Pues siguiendo la textualidad de esta afirmación he cambiado la pantalla de mi Schuberth C3 “blanca” por una amarilla de alta definición que responde al nombre de “Schuberth SVI Hi Definition“.

He de decir que nunca había montado en ninguno de mis cascos otras pantallas que no fuesen la típica “blanca transparente” o alguna con mayor o menos grado de ahumado y el cambio es notable. Nada más bajar la pantalla el color amarillo lo inunda todo, el día parece más luminoso y hasta una tarde plomiza de invierno puede convertirse en un atardecer veraniego bajo este filtro. Viene a ser algo así como instalar unos filtros de Instagram de forma permanente. Me encanta esta sensación.

Se que el efecto que provoca en mi es sólo psicológico y que, con toda probabilidad, no le ocurra a todo el mundo pero tener la posibilidad de transformar un día gris en algo parecido a una tarde soleada, no tiene precio. Ruedo más cómodo, me inunda una cierta sensación de alegría y, con gusto, me dejo engañar por el filtro de la pantalla, aún a sabiendas de que no es más que un efecto falso. Pero también es falso el color azul del cielo, las tetas operadas o la amistad exacerbada de una borrachera y no por ello deja de gustarnos.

Quizá por vivir en una región con pocas horas de sol al año adoro la luz, la primavera, los días de luminosidad radiante y por eso, la realidad distorsionada que me proporciona esta pantalla me resulta tan atractiva.

pantallaDejando de lado la subjetividad filosófica, la SVI Hi Definition, resulta muy adecuada para días nublados y plomizos o en caso de atardeceres con lluvia y poca visibilidad. Sin embargo puede resultar un poco molesta si las condiciones de luz son extremas, por ejemplo en carreteras de alta montaña con sol y nieve o días de verano entre campos de trigo. Es decir, si hay mucha luz puede suponer un engorro. Si eres de los que siempre usa gafas de sol porque la luz te molesta con  frecuencia, aún peor. Claro que para paliar esto el Schuberth tiene el parasol ahumado escamoteable y a mi no me ha supuesto ningún problema.

Con esta pantalla los objetos se ven más nítidos, más perfilados pero, ¿por qué? En la atmósfera predomina la luz azul y esta limita nuestra capacidad para percibir los contrastes. Por ejemplo, vemos el suelo como algo homogéneo cuando no lo es. El tinte amarillo de la pantalla consigue filtrar las longitudes de onda azules y, de este modo, aumentar el contraste.

¿Cuánto cuesta?

Cuando me puse en contacto con el distribuidor oficial de Schuberth en España para solicitar una unidad de prueba o, en caso de que no tuvieran, comprar una, no obtuve más respuesta que el silencio. No me preocupa, estoy acostumbrado a este tipo de trato. Aprovechando unos cupones de descuento para Motoblouz me compré la pantalla al escandaloso precio de 90€, con el Pinlock incluido. Esto viene a ser unos 20€ más que una pantalla normal (con Pinlock) para este modelo de casco.

Alternativas.

Si no quieres o no puedes hacer frente a este desembolso tienes la opción de usar unas gafas de ciclista con filtros intercambiables para usar en diferentes condiciones de luz aunque, si usas gafas graduadas de forma permanente, esta posibilidad queda vetada.

Conclusión.

En vista de que ver la vida a través de un cristal que deforma la realidad me resulta tan agradable y práctico, seguiré haciéndolo, como en la vida real.

Con Riders 7. Adiós Moscú

Los últimos suburbios de Moscú se iban quedando atrás, escondiéndose detrás de una maraña de abedules, cada vez más tupidos, que se alternaban con prados y tierras de labor. El viento de la planicie moscovita iba deshilachando mis recuerdos más desagradables y ante nosotros se abría la posibilidad de una nueva aventura, seguramente perlada de situaciones rocambolescas e inusuales.  El petardeo amable del motor de la BMW se apoderaba de todo mi ser y de nuevo, todas las piezas que andaban desperdigadas por mi cabeza volvían a ocupar su lugar poco a poco.

He tenido mejores motos que esta R-80, que ni siquiera es lo más apropiado para viajar, pero ha sido un regalo y le tengo cierto aprecio. En realidad no tengo demasiado apego por las cosas materiales pero digamos que la BMW tiene capacidad para mimetizarse conmigo y no me gustaría perderla. Para ser sincero tampoco está preparada por Deus ex Machina sino por un restaurador anónimo de Barcelona, Julián, que lleva toda la vida metido entre motores bóxer y chapas fileteadas. A él le gusta decir que lo concibieron encima de una BMW pero no me lo creo. Lo habrán concebido, sin planificar, en un descampado de las afueras de Ponferrada en una noche de agosto. Julián en un tipo majo pero tiene sus manías, como todo el mundo. Una de las que más me saca de quicio es que, cuando le pides un papel de fumar, lo saca del librito, lo arruga con una sola mano y te lo entrega. Luego yo lo estiro con cara de fastidio y lío un cigarrillo. ¿A qué viene esta tontería de arrugar el papel de fumar? Cualquier día de estos se lo tiro a la cara.

Camiones polvorientos y Ladas de los setenta se alternaban con ostentosos Mercedes y carros de un solo caballo, cada uno negociando la carretera a su ritmo e ignorando a los demás, como la vida misma. Josu y yo volvíamos a Barcelona con el recado de Vladimir: había que encargarse de un tipo. El trabajo no estaba muy claro pues Vlad había sido parco en palabras pero lo de “encargarse de un tipo” sonaba a quitárselo de en medio. Hay muchos modos de quitar de en medio a alguien pero se reducen básicamente a dos: puedes matarlo o puedes conseguir que desaparezca por voluntad propia. Por lo general la segunda vía es más trabajosa y no siempre hay garantía de éxito aunque siempre es preferible a la primera. Si matas a alguien te arriesgas a que el asunto no salga bien y des con tus huesos en la cárcel, lo cual es bastante incómodo. Como Vlad no nos había dicho por cual de las dos vías teníamos que optar, no sabíamos a qué atenernos. Lo único claro es que teníamos que ir a Barcelona y “ocuparnos” de un fulano. Claro que antes, habría que hacer algunas paradas estratégicas para catar los placeres de Minsk, Varsovia y Budapest. El trabajo de un Con Rider siempre puede esperar si la ocasión lo requiere

Una vez en Barcelona tendríamos que encontrarnos con Irina y ella nos daría el objetivo y las instrucciones precisas. La dulce Irina. La perspectiva de volver a verla había hecho mella en mi y ese era uno de los motivos por los que había aceptado trabajar para los rusos. Si además recibía una compensación económica e información que nos llevase hasta El Reponedor, no había mucho más que pensar. Irina y El Reponedor, ¿podía haber alguna combinación más perfecta?

Vlad nos había ofrecido 6000 € y una muestra del bebedizo si poníamos fin a ciertas trabas que impedían la expansión de sus negocios en España. Creyó percibir una señal divina cuando nos conoció. Quienes fueran los dioses que el ruso adoraba le habían mostrado una epifanía en la que los Con Riders éramos la pieza clave. Me entusiasmaba ser la pieza clave. Eso te da un plus de energía extra y cierto poder si se presenta la oportunidad de negociar cualquier cosa.

MotoGP, ¿Qué te apuestas?

En MotoGP Lorenzo gana el Gran Premio de Qatar y le manda callar a Rosi con un gesto. A Márquez y a Lorenzo les pitan y los abuchean cuando están en el podio. Rosi discute con Lorenzo sin abandonar su particular guerra con Márquez…

El Campeonato de MOTOGP 2016 anda muy revuelto nada más empezar contagiado, sin duda, por deportes tan poco elegantes como el fútbol. Modos y maneras que contaminan al público y que lo convierten en vulgar aficionado en lugar del apasionado respetuoso que era hace unos años.

¿Quién ganará, quién perderá? De seguir en esta línea: todos.

Y hablando de ganar y perder, hasta ahora no me había interesado por el mundo de las apuestas, que también está presente en MotoGP. Es un termómetro que puede servir de referencia para saber cómo está el campeonato y con quién arriesgan sus dineros los que saben del asunto. Por ejemplo,  en William Hill una victoria de Pedrosa en Termas de Río Hondo  se paga a 17€ por cada uno apostado y si la victoria fuere de Brald te soltarían 2001€ por cada uno invertido. La victoria de Lorenzo está dos a uno.

Si te tienta el mundo de las apuestas los de William Hill te dan un bono de hasta 100€ al registrarte (tienes que invertir un mínimo de 10€ para apostar)

Este es el Calendario MotoGP 2016:

20 Marzo: Qatar – Losail

3 Abril: República Argentina – Termas de Río Hondo

10 Abril: Américas- Austin

24 Abril: España -Jerez

8 Mayo: Francia – Le Mans

22 Mayo: Italia – Mugello

5 Junio: Cataluña – Montmeló

26 Junio: Holanda -Assen

17 Julio: Alemania – Sachsenring

14 Agosto: Austria – Red Bull Ring

21 Agosto: República Checa – Brno

4 Septiembre: Gran Bretaña – Silverstone

11 Septiembre: San Marino – Misano

25 Septiembre: Aragón – MotorLand Aragón

16 Octubre: Japón – Twin Ring Motegi

23 Octubre: Australia Phillip Island

30 Octubre: Malasia Sepang

13 Noviembre: Comunidad Valenciana Cheste

 

 

Y puedes ver las carreras gratis, sin pagar a Movistar, en alguno de estos enlaces. Solo tienes que buscar, rebuscar y escoger el que más te guste:

http://arenavision.in/

http://latelete.tv

http://www.vercanalestv.com

http://vipbox.biz

Telecinco, las gratuitas en directo y el resto en diferido

http://www.telecinco.es/motogp/

http://www.telecinco.es/

http://www.sportcategory.com/c-10.html

http://livetv.sx/es/competitions/?c_119

http://www.thefeed2all.eu/type/motosport.html

http://www.getyourfixtures.com/es

Lshunter:

http://www.lshunter.net/live-motorsport.php

Stream2watch:

http://www.stream2watch.co/sports/motor

Time4tv:

http://www.time4tv.com/2013/08/bt-sport-1.php

http://www.time4tv.com/2013/08/bt-sport-2.php

http://www.time4tv.com/2012/03/sky-sports-f1.php

http://www.time4tv.com/2012/10/sky-sports-1.php

http://www.time4tv.com/2011/09/espn_04.php

http://www.time4tv.com/2013/08/bt-sport-1.php

Torrent-tv:

http://torrent-tv.ru/

Streamhunter:

http://www.batmanstream.com/motor-sports-live-streaming-vid…

Firstrowsport:

http://gofirstrow.eu/sport/motosport.html

Y más:

http://livetv.sx/es/competitions/?c_119

http://www.streamcentral.info/cmps_index.php…

http://goalfanzine.eu/live-goalfanzine-sports-schedules/

Con Riders 6. Tratos sucios

Estoy de mierda hasta el cuello —pensé mientras me subía los pantalones. —Esto sí es una buena cagada.
El olor me resultaba, por momentos, insoportable. Me habían convertido en una mofeta de manos doloridas en un abrir y cerrar de ojos, y no encontraba la manera de salir airoso de la situación. La opción de quedarme a vivir en el váter se me antojaba absurda y salir a pasear mi pestilencia en medio del bar, tampoco era una solución agradable. Había un ventanuco al fondo cubierto con tela metálica, justo encima del último lavabo. Podría darle unos golpes, desprender la tela y colarme hasta el callejón. Luego podría ir al hotel, darme una buena ducha y volver a La Vaca Borracha hasta el culo de speed y cortar dos o tres cabezas con una katana. Nunca había cortado ninguna cabeza pero estaba seguro de que, llegado el momento, sabría cómo hacerlo. Casi con toda seguridad podría caber por aquel minúsculo agujero y lo de cortar cabezas no parecía muy complicado.

Después de sopesar los pros y los contras, analizar variables y elucubrar sobre la mejor forma de escaparme con la cabeza alta, decidí salir  de nuevo al bar. No tenía katana y de tenerla, era muy probable que alguien me descerrajara un par de tiros con una strizh antes de que pudiera acercarme a Vladimir o a aquel maldito heliocentrista.

Avancé con paso firme y lento a lo largo de la barra mientras los clientes se llevaban las manos a la nariz y murmuraban improperios en un ruso ininteligible. Algunas chicas hacían amago de vomitar y los más, abrían mucho los ojos con cara de asco. Supongo que el cuadro que ofrecía no era muy agradable a la vista pero caminaba como si fuera el mismísimo rey de Francia. Frente alta y mirada desafiante.

Cuando llegué a la mesa de Vlad, él y Aristarkh El Heliocentrista se quedaron mirándome pasmados. Puede ver que aguantaban la risa para, en el siguiente instante, quedarse petrificados. Estoy seguro que no contaban con verme aparecer de nuevo en el bar. Irina estaba boquiabierta, con sus enormes ojos azules clavados en mi. Su cara era una extraña mezcla de admiración y espanto aderezada con una pizca de lástima. Las posibilidades de volver a tener sexo con ella se evaporaron en aquel preciso instante. Una lástima. Yo, plantado frente a ellos, tampoco sabía muy bien qué decir ni qué hacer. Había atravesado todo el bar y no había ni un solo cliente despistado, todos estaban pendientes de la escena.

Pasada la sorpresa inicial todo parecía indicar que alguien tenía que mover ficha, arquear una ceja, sacar la navaja… no sé, cualquier cosa que nos sacara de un impasse que se estaba convirtiendo en un marasmo surrealista.

Contra todo pronóstico Vladimir siguió con sus ojos puestos en mi figura y Aristarkh se incorporó de repente. Miré sus botas negras y brillantes de soslayo y, antes de que pudiera siquiera parpadear, me fundí con el en un abrazo de oso. Se quedó petrificado. Sus brazos cogaban a los lados de cuerpo, casi inertes y pude intuir en él una mueca de profunda repulsa. El olor a orines y excrementos viejos ascendía entre nosotros hermanándonos en hedor fétido.

Ahora estamos en paz -le susurré al oído. —Si volvemos a encontrarnos algún día, donde quiera que sea, te meteré un palo por el culo y no dejaré de empujar hasta que te salga por un ojo mientras tu madre nos mira.

El Heliocentrista me apartó de un empujón adornado con un mohín de asco pero su cara decía mucho más. Decía que el Sol había dejado de convertirse en el centro y que, a partir de entonces, había otros astros a los que prestar atención. Aludir al cariño de una madre es algo que nunca falla.

Bueno —, terció Vlad— creo que es hora de que te vayas a dar un baño. Y quizá también sea la hora de que no volvamos a vernos nunca más. Lo que estáis buscando no está aquí. Y aunque estuviera, tampoco os lo daría —sentenció —. Pero creo que podríamos hacer un trato— dijo con aire dubitativo.

“Un trato”. Aquel mal nacido hijo de mil perras quería hacer un trato conmigo.

¿Qué tienes que ofrecerme?– pregunté con toda la dignidad que mi penoso estado me permitía.

Te daré información sobre lo que buscas a cambio de que hagas algo por mí en Barcelona. — Su voz sonaba codiciosa, como la de quien acaba de cerrar un negocio muy provechoso.

La idea de hacerle un favor a Vlad no me gustaba en absoluto pero estaba claro que si queríamos llegar al Reponedor tendríamos que transitar por veredas descabelladas. Los Con Riders somos puro descabello… ¿qué podría importar una idiotez más?

—Está bien —dije —, ¿de qué se trata?

Calendario MotoGP 2016 y enlaces para verlo gratis

¿Quieres ver gratis las carreras de MOTOGP?

Aquí os dejo una serie de enlaces desde los que se pueden ver las carreras de MotoGP 2014 en streaming, es decir, en emisión a través de internet.

La de Sport1 es de Alemania y un poco liosa pero tiene el MotoGP en su programación. A través de Roja Directa también se vía pero tienen temporalmente suspendidos los servicios en España. Quizá para el final de la temporada…
En el resto, no desesperéis y buscad un poco por las páginas, que no sale de forma automática. Y nada de meter vuestro número de teléfono ni hacer caso a la publicidad emergente o a nuevas pestañas en el navegador.

No sé si es moralmente aceptable o no, ni me lo planteo ni me importa. Tampoco sé si las páginas que ofrecen ver programación gratis son legales o no, allá ellos con su responsabilidad.

CALENDARIO MUNDIAL MOTOGP 2016

20 Marzo: Qatar – Losail

3 Abril: República Argentina – Termas de Río Hondo

10 Abril: Américas- Austin

24 Abril: España -Jerez

8 Mayo: Francia – Le Mans

22 Mayo: Italia – Mugello

5 Junio: Cataluña – Montmeló

26 Junio: Holanda -Assen

17 Julio: Alemania – Sachsenring

14 Agosto: Austria – Red Bull Ring

21 Agosto: República Checa – Brno

4 Septiembre: Gran Bretaña – Silverstone

11 Septiembre: San Marino – Misano

25 Septiembre: Aragón – MotorLand Aragón

16 Octubre: Japón – Twin Ring Motegi

23 Octubre: Australia Phillip Island

30 Octubre: Malasia Sepang

13 Noviembre: Comunidad Valenciana Cheste

Qué es el registro de viajeros del Ministerio de Asuntos Exteriores

A veces salimos de viaje en moto sin un rumbo fijo, dejándonos llevar por el instinto o por el capricho de cada momento. En otras ocasiones llevamos una ruta marcada, con plazos y con lugares fijos de paso. En estos casos quizá sea interesante comunicar al Ministerio de Asuntos Exteriores dónde vamos a estar para que sepan de nosotros en caso de desastre.

Imagínate viajando por japón cuando el desastre del tsunami. Piensa en ti mismo viajando por un lugar un poco más cercano, Ucrania, cuando estalló la guerra. O aún más cerca, las inundaciones en el Sur de Italia en 2015. Las comunicaciones no funcionan y no puedes ponerte en contacto con los tuyos. En esos momentos que alguien sepa que estás por la zona afectada puede salvarte de algún apuro.

Para ello es necesario inscribirse en el registro de viajeros del Ministerio de Asuntos Exteriores. El Registro de Viajeros es una herramienta que el Estado pone a tu disposición para facilitar el contacto contigo cuando estés desplazado en el extranjero, sin que tengas fijada la residencia en otro país. Es decir, cuando estás viajando.

No creas que desde el consulado te van a estar enviando wathsapps todos los días para saber cómo te va, está pensado para localizarte o contactar, siempre que sea posible, en caso de emergencia grave, es decir, un desastre natural, un conflicto armado o cosas parecidas.

Y, por supuesto, el estar inscrito en este registro no es óbice para que sigas siendo responsable y actuando con la mayor diligencia posible para evitar situaciones de riesgo.

Para determinados países, es necesario consultar las Recomendaciones de viaje del Ministerio (a veces son un poco exageradas) ya que en ellas se indica que, además de inscribirse en el Registro de viajeros, es muy aconsejable comunicar los datos del viaje directamente a la Embajada o Consulado correspondiente.

¿Cómo me registro?

Desde la Sede Electrónica del Ministerio de Asunto Exteriores y Cooperación.

Cuando te registras por primera vez, se crea una cuenta con un nombre de usuario y una contraseña. Esta cuenta te permitirá acceder al registro cuantas veces necesites para actualizar tus datos personales y los datos de tus viajes, que no pueden sobrepasar los 182 días. No tomes esto al pie de la letra: puedes viajar todo el tiempo que te de la gana pero has de actualizar las fechas. Los datos permanecen accesibles hasta siete días después de la fecha de finalización, luego se borran.

Si tienes más dudas sobre el Registro de viajeros, consulta las FAQs y la Política de privacidad.

Con Riders 5. La venganza

Cuando Vlad me preguntó qué había pasado sentí un pinchazo de pánico. No una sensación lejana y desdibujada sino un miedo atávico y real: Vladimir me daba miedo. Su rostro afilado, sus labios finos y apretados, su mirada de mustélido… Había algo en él que no había visto hasta entonces y que me provocaba turbación y desasosiego. Ahora la verdad se abría paso a empellones y por fin, lo veía todo claro: el bueno de Vlad era un hijo de puta peligroso. El día anterior todo eran risas y vodka, drogas y diversión, pero en aquel momento, mirándole a los ojos, comprobé que dentro de su alma solo había brutalidad y negrura.

Él también pareció darse cuenta del efecto que provocaba en mí y se estaba regodeando en ello. Se había dado cuenta de que, como en el resto de los mortales, provocaba una reacción de atracción y repulsa que le resultaba muy familiar. Vlad tiene el poderoso atractivo de los delincuentes. Y lo sabe.

No me sentí con fuerzas para mentirle porque me aterraba ser descubierto así que le conté toda la verdad y nada más que la verdad. Me abrí como una sandía madura lista para mezclar con tequila. Pasé de puntillas por algunos detalles más escabrosos, como el número de puñetazos o patadas que había recibido su hombre pero no se hizo necesaria demasiada explicación, desde la mesa del fondo unos ojos encajados a presión en una cara a punto de estallar de puro hinchada, me miraban con rencor. Vlad ya sabía todo lo que había ocurrido y solo me estaba preguntando sobre los hechos para saber si me reventaba la cabeza allí mismo o me sacaba las tripas a la calle en el callejón trasero.

Le conté lo del Reponedor y nuestra búsqueda incansable, le expliqué quienes somos los Con Riders, le hablé de nuestros archienemigos, los Sin Riders… En menos de cinco minutos Vladimir estaba al tanto de nuestra historia más reciente y de nuestras últimas horas en Moscú. Algo me dijo que mis explicaciones eran innecesarias. Vlady, el Bueno de Vlady, parecía saber todo lo que había que saber sobre nuestro microuniverso más inmediato.

Después de unos instantes largos y pastosos que se deslizaban como la miel en un cóctel de ron, sus labios esbozaron al fin una sonrisa de medio lado y estalló en carcajadas. Era una risa ostentosa y gutural destinada a que todo el mundo supiera que Vlad, nuestro Vlad,  estaba contento porque, una vez más, tenía todo bajo control. Bajo su control.

Nos invitó a sentarnos a su mesa y pidió una botella de vodka. Irina me dedicó una mirada pícara que, en otras circunstancias, hubiera sido interpretada como la antesala de una noche de sexo de calidad pero, sentado frente a la omnipresencia de aquel ruso menudo y fibroso, el sexo había pasado a un discreto segundo plano. Tampoco contribuía a mi comodidad general el hecho de que el hombre al que esa mañana había golpeado brutalmente, me estuviera mirando en silencio. Le dije que lo sentía mucho y que todo había sito un terrible error. Hizo un gesto de asentimiento con su cabeza deforme y siguió callado.

Josu, sentado a mi lado, trasegaba vodka con despreocupación y, desde luego, no parecía compartir la impresión de que estábamos prisioneros en la guarida del monstruo. Le sugerí que fuese a comprobar las motos con la disculpa de haberme dejado la llave. Una BMW preparada por Deus ex Machina no debe permanecer mucho rato con la llave puesta en el centro de Moscú por cuestiones de pura practicidad. Quizá nuestros amigos rusos ya no fuesen tan solícitos a la hora de buscarlas en caso de que desaparecieran misteriosamente. Josu se levantó un poco achispado y salió del local dejando tras de si una vaharada alcohólica que le persiguió hasta la mitad de la calle. Aristarkh El hinchado siguió su estela.

Aquel hubiese sido un buen momento para buscar una salida trasera, al fin y al cabo era lo que pretendía al mandar a Josu al exterior. Encontrarme con Josu en la calle, partirle a Aristarkh El Heliocentrista lo que le quedaba de cara, subirnos a las motos y salir zumbando hasta Bielorrusia, poniendo hielo y tierra de por medio antes de que la cosa se liase más. Pero nada de eso ocurrió. A causa de los brebajes, la coca y el martini, el bajo vientre comenzó a tener una vida propia que parecía independiente de mis deseos. Sentí que, de no ir de forma inmediata al baño, me cagaría allí mismo.

Lo siento Vlad,- dije con timidez- me estoy cagando.
Ya te noto con mala cara desde hace un rato-.- sentenció con sorna.

El váter olía a pis ácido y excrementos rancios. A pesar de haber perdido, con lo años, cierta noción de la higiene personal y descuidar, por temporadas, mi aspecto físico, me siguen repugnando los urinarios públicos. Prefiero hacer mis necesidades en cualquier descampado, en un portal o en la intimidad de una pensión de mala muerte que tener que hacer uso de estos almacenes de inmundicia. Sin embargo cuando sufro un apretón serio, como en el que estaba inmerso aquel atardecer moscovita, hago de tripas corazón y me apaño con lo que haya.

En cuclillas, procurando no tocar nada de la mugre que me rodeaba, conseguí asirme, como un ave rapaz, a la parte baja de la puerta mientras cargaba todo mi peso sobre ella. La postura distaba mucho de ser cómoda pero me permitiría evacuar sin grandes florituras; no era el lugar ni el momento para ponerse exquisito.

Mientras cavilaba en algún plan que nos sacase pronto del bar y de la turbadora presencia de aquellos rusos locos, oí unos pasos que se acercaban por el pasillo de los lavabos. Los veinte centímetros que separaban la puerta del suelo me permitieron ver unas botas negras, brillantes, que asomaban bajo el faldón del abrigo de piel. Se quedaron allí, frente a la puerta, como esperando algún acontecimiento importante.

Tap, tap, tap… golpearon las mugrientas baldosas con ritmo.- Tap, tap, tap… – Silencio.

Supuse que mis dedos, asomando por la parte baja de la puerta, habrían llamado la atención de algún bebedor de vodka pero antes de poder dedicarle más pensamientos a aquella idea, una de las botas se despegó del suelo y me descargó una tremenda patada en la mano izquierda. Antes de que mi cabeza pudiera dar una orden clara, la mano se había retirado, como impulsada por un resorte, a la relativa seguridad de mi axila derecha mientras yo reprimía un grito de dolor. No cabía duda, estaba siendo atacado.

Por si aún albergaba alguna duda la bota volvió a patear con violencia sobre la única mano que quedaba a la vista del enemigo. Tendría que haberlo supuesto. Mientras retiraba la mano dolorida el tiempo pareció detenerse durante unos instantes eternos, justo lo que necesitaba la fuerza de la gravedad para hacer su trabajo y bascular mi centro de gravedad sobre el váter turco.

Podría decir que caí a cámara lenta, que el tiempo fluía delicuescente mientras me precipitaba sobre un abismo insondable de excrementos humanos y orina, pero no. Lo cierto es que caí con estrépito, con los pantalones por las rodillas, sobre una masa de deposiciones húmedas y orines rancios con un chapoteo sordo y desagradable. Todo muy exento de lirismo y epicidad. Me habían hecho una jugada muy sucia.

Cuando conseguí recuperarme de la sorpresa inicial apoyé mis maltrechas manos en un charco oscuro y con mucho esfuerzo, conseguí incorporarme. Una vez más, un Con Rider estaba en serios aprietos.

Diez consejos útiles para viajar con tus papeles seguros

pasaporteEstar preparado para cualquier eventualidad que surja durante un viaje al extranjero suele ser el mejor comienzo en caso de que los problemas se presenten. La mayoría de las veces esos problemas implican la presentación de documentos o, en casos más serios, contacto con la embajada.

Para tener la seguridad de que nuestra cuota de burocracia está a buen recaudo hay una serie de trucos útiles para salvaguardar toda esa información que nos identifica como administrados de la sociedad moderna.

  1. Llevar en la moto fotocopia compulsada de todos los documentos. Una fotocopia, por mucha compulsa que lleve, no sustituye al documento original pero de llevarlas, mejor que sean compulsadas.
  2. Si tienes suficiente imaginación como para conseguir dos pasaportes estás de enhorabuena. En según qué países nunca faltará alguna “autoridad” que quiera amenazarte con no devolverte el pasaporte si no accedes a pagar la mordida. Así la amenaza será menor.
  3. Escanea todos los documentos importantes (puedes hacerlo hasta con aplicaciones para móvil) y guardalos en un lápiz de memoria, en el móvil o el cualquier dispositivo físico desde el que puedas descargarlos.
  4. Sube tus documentos escaneados a la nube. Drop Box, Google Drive o cualquier sistemade almacenamiento en internet es bueno para estos propósitos.
  5. O envía los documentos a tu propia dirección de correo electrónico.
  6. Lo mismo que hagas con los documentos hazlo con los billetes electrónicos de ferry, con las reservas de hotel, etc.
  7. Las tarjetas de crédito son tan importantes como el DNI. Escanéalas o fotografíalas y guárdalas en bolsos separados para no quedarte sin nada en caso de pérdida o robo. Apunta también el número de teléfono al que hay que llamar en caso de pérdida o sustracción para anularlas de forma inmediata.
  8. Solicita la Tarjeta Sanitaria Europea para tener asistencia en los países de la Unión Europea y asociados.
  9. Consulta los requisitos de los países a visitar en cuanto a normativa legal, vacunas, etc.
  10. Guarda los números de teléfono de consulados y embajadas españolas en los países que vas a visitar. En caso de emergencia consular puedes llamar a estos números 91 394 89 00. Fuera de horario de oficina se puede llamar al 91 379 97 00.Ten en cuenta que las embajadas y consulados pueden, entre otras cosas:
  • Expedir pasaportes.
  • Prestar asistencia a detenidos.
  • Adelantarte dinero, en caso de emergencia, para tu repatriación.
  • Remitir comunicados a organismos españoles.

Pero en ningún caso te van a:

  • Prestar dinero ni pagarte multas.
  • Garantizarte mejor asistencia sanitaria.
  • Hacer de asistentes sociales.
  • Ser guías de viaje.

Que tengas buen viaje!

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Consejos de viaje: la Tarjeta Sanitaria Europea

Hace unos años, subiendo el Stelvio, sufrimos un accidente de moto. Mi amigo y compañero de viaje tuvo que ser hospitalizado en Silandro con varias fracturas de importancia y un estado bastante grave. A la hora de gestionar la burocracia habitual en estos casos, gracias a la Tarjeta Sanitaria Europea, todo fue mucho más fácil.

Cuando planeamos un viaje en moto por Europa lo primero que miramos es la ruta, lógico. Luego, casi al última hora, nos ocupamos de que todos nuestros papeles estén en regla. La documentación de la moto, el carnet de conducir, el seguro obligatorio, quizás un seguro de viaje… Algo que muchos no tienen en cuenta es la Tarjeta Sanitaria Europea.

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¿Qué es la tarjeta Sanitaria Europea?

Es un documento personal que nos da el derecho a recibir atención sanitaria durante nuestra estancia temporal en el territorio económico europeo y en Suiza, Islandia, Noruega y Lieschtentein, independientemente del motivo por el que estemos en ese país. No supone un seguro de viaje pero nos facilita todos los trámites que tengamos que hacer a la hora de recibir asistencia médica.

Y lo que es más importante, nos asegura que nuestro país de origen va a asumir los gastos derivados de esa asistencia sanitaria dejándonos en igualdad de condiciones que los habitantes del país en el que tengamos el percance.

La tarjeta no es válida si la finalidad de nuestro viaje es recibir un tratamiento médico, ni tampoco si trasladamos nuestro domicilio al territorio de otro Estado Miembro, pero es el documento que nos garantiza que el pagar nuestra Seguridad Social en Europa nos iguale a cualquier ciudadano de la Unión Europea.

¿Quién emite el documento?

La Seguridad Social, en el caso que nos ocupa, la española.

¿Quién la puede solicitar?

Cualquiera que tenga el derecho a la Seguridad Social en España y los beneficiarios a su cargo que cumplan los requisitos exigidos por la legislación española y por los Reglamentos Comunitarios de Seguridad Social.

¿Cómo se solicita?

Puede solicitarse a través del Servicio de Atención al Ciudadano de la Seguridad Social. o presencialmente en los Centros de Atención e Información de la Seguridad Social (CAISS), solicitando cita previa al CAISS elegido.

Algunos asegurados no pueden obtener la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) a través de este servicio de Internet, como:

•Los perceptores de prestaciones por desempleo y sus beneficiarios.

•Los asegurados con contrato de carácter temporal.

•Los asegurados que tienen reconocido el derecho a asistencia sanitaria como personas por límite de ingresos, o los que han agotado las prestaciones por desempleo.

•Los beneficiarios con NIE, y

•Todos aquellos asegurados que deban presentar documentación para exportar el derecho a asistencia sanitaria.

En cuanto a coberturas de cada país y modo de utilización dispones de una práctica aplicación, disponible para IOS y Android en la que te explican su funcionamiento, números de teléfono de interés o el modo de solicitar un reembolso de las cantidades pagadas si tuvieras derecho a ello.

Esto es lo que nos dice el texto de la app:

“Pautas sobre cómo utilizar la Tarjeta sanitaria europea en los 28 países de la UE, Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza. Se incluye información general sobre la tarjeta, los números de teléfono de emergencia, los tratamientos y costes cubiertos, así como la manera de reclamar el reembolso y a quién contactar en caso de que pierda la tarjeta. Disponible en 25 idiomas y con una opción que permite pasar de un idioma a otro con facilidad. 

Nota: La tarjeta no se puede generar ni descargar para su uso. El proveedor nacional del seguro de enfermedad expide gratuitamente las tarjetas. No sustituye al seguro de viaje.”

Conviene insistir en que la tarjeta no sirve para usar con la sanidad privada, ni es un servicio de asistencia en viaje. Es el documento que te acredita como usuario con derechos a la asistencia sanitaria por parte de la Seguridad Social en tu país y, por ende, aplicable en el resto de la Unión Europea. Es decir, no te va a cubrir gastos de repatriación, ni de salvamento, ni otros gastos que surjan a consecuencia del tratamiento médico recibido, para eso tendrás que contratar un seguro de viaje.

Con Riders 4. Gran Cagada

Este es el cuarto capítulo de los Con Riders, un grupo de subhéroes que recorre el mundo en moto a la búsqueda de su santo grial particular: El Reponedor. Quizá, si quieres seguir el hilo de esta aventura, te convenga leer las entregas anteriores para saber de qué va el tema.

  1. Los “Con Riders”, héroes mundanos
  2. Con Riders: Moscú

  3. Con Riders. El Encuentro

Con Riders. Gran Cagada

Al final cayeron cuatro martinis en la tarde moscovita y las buenas intenciones se fueron diluyendo en una nebulosa muy agradable. Ahora solo quedaba ir a buscar a Vlad y sacarle la información que necesitábamos para dar con El Reponedor. Faltaban un par de horas para que abriese el garito, La Vaca Borracha, así que decidimos dar un paseo a orillas del río Moskova. El río no es otra cosa que un hediondo canal marronuzco que atraviesa la ciudad de punta a punta y que sirve de almacén temporal a toda la mierda de la ciudad. Supongo que en invierno, congelado, estará mucho más bonito pero no era mi intención permanecer allí tanto tiempo como para poder comprobarlo.

Josu estaba muy alegre, lleno de energía y pletórico de ánimos. Sin duda eran los efectos de los martinis rusos y el recuerdo de su noche loca con la Cholapova. Si es que recordaba algo.

 -Rankxerox– me dijo- hace una tarde cojonuda para salir de vinos. ¿No tendrá vino esta gente?

Mi verdadero nombre no es Rankxerox, claro, es solo mi sobrenombre. Tengo un apodo de fotocopiadora porque mi nombre de verdad es mucho más vulgar. Me llamo Federico, aunque eso poca gente lo sabe. Mi abuelo materno se llamaba Federico y mi madre se llamaba Federica, aunque su nombre artístico era Fedra.  Padre no tuve nunca, que yo sepa. Quiero pensar que nací por generación espontánea en algún cubil de la Barcelona de los años ochenta. La Fedra, mi madre, se ganaba los garbanzos transitando por el lado salvaje de la vida o al menos, era lo que a ella le gustaba decir. La verdad es que era puta en El Raval. Un oficio tan digno como otro cualquiera aunque no exento de los riesgos inherentes a la profesión.

-No conviene que nos liemos mucho, tenemos una tarea importante por delante– contesté intentando darle un aire grave a la cuestión.

Una tarea importante. Eso era. Quizá el tener una meta en la vida nos mantenía serenos la mitad de la jornada. La otra mitad transcurría entre broncas de medio pelo, alcohol, drogas y sexo. No se puede decir que fuésemos muy eficientes pero al menos éramos consecuentes con lo que hacíamos y la parte más canalla de nuestras vidas la llevábamos hasta las últimas consecuencias.

Los vinos rusos no tienen mucha fama pero íbamos a descubrir que algunos blancos son excelentes. En la vinatería, un local de elegancia torpe y demodé, una rubia entrada en carnes y con aire ausente nos recomendó probar el blanco de Crimea.

“Una joven lacrimea
por su dolor constante,
lágrimas de brea,
por su ausente amante”

Pensé en regalarle el poema y rendirme a sus pies deshaciéndome en halagos florales que ahogasen su pena, pero luego pensé que lo único que sentía la dependienta era un profundo odio por su ciudad que le provocaba alergia. En eso nos parecíamos bastante. Moscú me resultaba una ciudad repulsiva y deleznable, una mezcla de favela helada y ciudad cosmopolita con un aire tristón y melancólico que contagiaba a sus habitantes.

El vino resultó ser una mezcla un poco tosca de madeira y sauternes aunque con excelente bouquet. Acabamos tomándonos una botella y comprando otras dos. Josu se llevo una más metida en el interior de su abrigo cuando la rubia de carrillos colorados se volvió para cobrar. Robar no está bien pero lo hacemos siempre que podemos. En nuestro descargo he de decir que lo hacemos por diversión, no por necesidad.

Aparcamos las motos frente al Piane Karova de forma que pudiésemos salir pitando si era necesario.

Al entrar en la Vaca Borracha vimos a Vladimir apostado en la mesa del fondo, camuflado entre volutas de humo y atrincherado tras una botella de vodka. A su lado, resplandeciente como una gema, Irina brillaba con luz propia. Su risa contagiosa inundaba el bar y la alegría de su voz flotaba en el aire viciado. Irina es una de esas chicas de belleza salvaje, de las que no contienen su sensualidad porque apenas si son conscientes de que les precede. Es de esas mujeres por las que un hombre puede llegar a perderlo todo. Pero yo no tenía nada que perder.

Vlad dio un salto al vernos y esbozó una mueca que se parecía a una sonrisa sincera. Abriendo mucho los brazos atravesó el bar a grandes zancadas y me envolvió en un abrazo que me supo a mafia italiana. Mis nudillos seguían crispados sobre la navaja en el interior del bolsillo del astracán, a la espera de una orden del subconsciente.

¿Donde os habíais metido?– preguntó. Llevo todo el día preocupado por vosotros. Dejé a uno de los chicos enfrente de casa de Irina para que no os pasara nada pero alguien le ha hecho una cara nueva esta mañana. Mantuve un prudente silencio.

Vlad sacó unos cuantos billetes del bolso diciendo “Toma tío, te he cogido estos billetes por la mañana para salir a comprar el desayuno. Mi cartera estaba en el sidecar de la Ural”.  Josu carraspeaba nervioso.

¿Qué pasó? Cuando cuando llegué ya os habíais ido…- Vlady arqueaba las cejas esperando una respuesta.

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Con Riders 3. El Encuentro

Cuando desperté ya era media mañana y el dolor de cabeza aún no me había abandonado. Josu intentaba mover las carnes de Cholapova, o como quiera que se llamase aquella hembra peluda, para extraer sus pantalones vaqueros, prisioneros y agonizantes bajo toda aquella humanidad. Siempre quedo admirado de la capacidad de Josu para tirarse a cualquier ser humano que se le ponga por delante. En Magalluf se lo había montado con un inglés borracho, poco más que un adolescente imberbe lleno de granos y en La Catedral del Techno terminó con una pedorra de sombrero tejano.

-Josu, ¿has visto a Irina?– No se por qué pregunté por Irina en lugar de averiguar el paradero de Vladimir que, a esas horas aún no había dado señales de vida.

Se me quedó mirando con aire ausente. Tenemos que irnos– le dije.

Hacía varias horas que no veía a mi moto y me estaba causando cierta inquietud. Si a eso sumamos que la cabeza me estaba matando, lo único que deseaba era volver a subirme a la vieja BMW y salir a las gélidas calles a rumiar mi desgracia.  Cholapova estaba como muerta, totalmente ida. Es probable que la noche anterior se pasara con la coca, el speed o lo que fuera que Vladimir ponía sobre la mesa cada diez minutos. No podía recordarlo bien, las lagunas mentales parecían inundarlo todo. De lo que sí estaba seguro era de tener algún billete en la cartera el día anterior y al abrirla vi que no quedaba ninguno.

Maldita puta Irina y maldita comadreja Vladimira- pensé. Habíamos caído como dos pardillos. A Josu también le habían robado los pocos euros que tenía. Por fortuna, yo había escondido mis reservas en el forro del abrigo de astracán y no tendríamos que volver andando al hotel.

Fue un alivio abandonar la escalera y salir al frescor hiriente de Moscú. El aire helado laceraba las aletillas de mi nariz pero, a cambio, me llenaba de vida y regresaban a mi las ganas de seguir con la búsqueda. Tendríamos que localizar a Vadimir y apretarle las tuercas hasta que nos diera una muestra del brebaje. En aquel momento solo me apetecía sacarle los ojos con un tenedor y colgar a su abuela por los pulgares pero seguro que, llegado el momento, me ablandaría y como mucho, sería sopapeado hasta el mismísimo hastío.

Al final de la calle el Lada negro seguía aparcado en el mismo sitio. Estaba casi seguro de que dentro me encontraría con el tipo de anoche, el que nos miraba obsesivamente en el bar. ¿Cómo se llamaba aquel bar? ¿Makriova?¿Panisova? Joder! Todo termina en “ova” en Rusia. Era importante recordarlo porque esta noche sería nuestra misión estrella. Sin plan B. Sin objetivos que nos despistasen de la ruta principal. había que procurar mantenerse serenos hasta encontrar a Vladimir y arrancarle algo de información.

“Piane Karova”. El bar era el Piane Karova, La Vaca Borracha. Recordaba haber brindado varias veces por el “piano karova” con grandes aspavientos mientras Josu reía mis gracias como loco. El Piane Karova estaba situado en un callejón cerca del Río Moskova, en el distrito Yakimanka. la información llegó a mi de sopetón, como se se hubiese abierto alguna trampilla oculta en la parte trasera de mi cerebro. Yakimanka, hay que joderse con esta gente…

Me acerqué al Lada negro y el conductor abrió la ventanilla con cara dubitativa. Sus labios se separaron para decir algo pero le encajé un derechazo en los morros que se acopló muy bien. Se ve que no era la primera vez que le daban un sopapo. Intentó meter su mano derecha en el bolsillo del abrigo pero se quedó medio enganchado en el cinturón de seguridad y aproveché para golpearlo nuevamente. Y otra vez. Y otra. Y seguí dándole hasta que dejé de sentir los nudillos. Josu me apartó de un empujón y abrió la puerta del coche.

Un hombre joven, con la cara ensangrentada se desplomó sobre la nieve sucia. No tendría más de treinta años, aunque es difícil de precisar porque una mezcla de sangre y moco comenzaba a desdibujarle el rostro.

¿Qué cojones quieres?– le grite. ¿Quién te envía? Intentó balbucir algo en ruso así que le di una patada en costado para animarlo a hablar en inglés o en cualquier otro idioma que no incluyense algo terminado en “ova” cada dos por tres.

Cuando le puse el filo de la navaja bien cerca de su oreja se animó a hablar con más claridad pero sin abandonar el ruso. Me pareció entender algo de Karova y Vladimir. Todo indicaba que tendríamos que volver al distrito Yakimanka.

La cabeza parecía estallarme y punzadas de dolor me recorrían la mano de forma insistente. Tendría que haberle dado con una piedra en la cara en lugar de haber usado el puño. Nunca me acostumbraré a este mundo violento.

El taxista, un dicharachero rubicundo, nos contó que su abuelo había luchado con el glorioso ejército rojo en el Frente de Karelia y que era un héroe. Pero ahora ya no hay sitio para los héroes en la Rusia postcomunista. Ahora solo hay sitio para la mafia y la violencia. Ahora impera el poder del dinero y los antiguos valores ya no sirven para vivir. Ni siquiera para reconfortarse en los momentos de flaqueza. había vivido con su mujer en Kazajistán un montón de años pero la fábrica en la que trabajaba había cerrado después de la descomposición de la URRS y había terminado de taxista en Moscú. !Vaya por Dios! Nos había tocado el único ruso dicharachero de este agujero inmundo. Al menos todo lo dicharachero que puede ser un ruso sereno.

Me gustaría visitar España algún día– señaló con aire melancólico.

En España ya tenemos demasiados rusos– contesté.

Se produjo un silencio pastoso que consiguió serenar mi cabeza.

Después de una ducha con agua templada nos dejamos caer en la cama y caímos en una especie de suspensión temporal hasta las cuatro de la tarde. Necesitábamos salir a comer algo. Tan solo esperaba poder encontrar un sitio elegante donde me sirvieran un Martini antes de la ensaladilla.