Mes: agosto 2017

Viajo en Moto a Mongolia

[spreaker type=player resource=”episode_id=12691009″ width=”100%” height=”200px” theme=”light” playlist=”false” playlist-continuous=”false” autoplay=”false” live-autoplay=”false” chapters-image=”true” ]

Finalizamos agosto con noticias de Mongolia. Martín Solana acaba de llegar de este país estepario y viene hasta Viajo en moto para contarnos cómo es rodar por allí. Yurtas, pistas interminables y naturaleza salvaje en el culo del mundo.
También estuvimos en el Free Riders, el festival de A Coruña en el que se mezclan motos artesanales y buena música. Lo vintage no pasa de moda.
Charly Sinewan nos trae noticias desde… Madrid. Acaba de llegar a España para acudir al evento de BMW en Formigal, como todos los años. Nos pide que no lo llamemos para salir por la capital, que se pierde y tiene trabajo.
Además presentamos un nuevo podcast motero: Motos y Más, que acaba de nacer en Aragón.

 

La playlist del programa, Shakira incluída:

Viajo en Moto por Mongolia

Finalizamos agosto con noticias de Mongolia. Martín Solana acaba de llegar de este país estepario y viene hasta Viajo en moto para contarnos cómo es rodar por allí. Yurtas, pistas interminables y naturaleza salvaje en el culo del mundo.
También estuvimos en el Free Riders, el festival de A Coruña en el que se mezclan motos artesanales y buena música. Lo vintage no pasa de moda.
Charly Sinewan nos trae noticias desde… Madrid. Acaba de llegar a España para acudir al evento de BMW en Formigal, como todos los años. Nos pide que no lo llamemos para salir por la capital, que se pierde y tiene trabajo.
Además presentamos un nuevo podcast motero: Motos y Más, que acaba de nacer en Aragón.

Viajo en Moto on fire

Depende de para qué cosas, estar entre los primeros es importante. En el mundo del podcasting, donde es tan complicado monetizar o llegar a rentabilizar la inversión de tiempo y medios traduciéndola a términos económicos, aún más.
Los podcast amateurs tenemos que “competir” con podcast que no son podcast sino programas de la radio convencional que se suben a la red como si lo fueran. Es cierto que sobre esto hay muchas discusiones, que si son o no son, o que si el podcasting es algo que tiene que estar fuera de la etiqueta de medios tradicionales. En cualquier caso, poner en el mismo saco a lo que hace alguien en su casa con medios precarios junto con programas de los mass media es un tanto injusto para los primeros.

En iTunes esto lo llevan a rajatabla: los primeros puestos del ránking de podcast más escuchados están copados por programas que salen directamente de la radio convencional. Y hay que tener en cuenta que iTunes es la plataforma que manda, hoy por hoy, en esto de los podcast. A veces se cuela alguno “casero”, pero no es lo más habitual. Sobre todo ahora que la radio convencional ha decidido pasarse al formato podcast más puro y han comenzado a elaborar programas que no se emiten en FM y salen directamente a la red. Ahí tenemos a Arturo Pérez Reverte y a Podium Podcast (Prisa Radio) que han desembarcado con profusión de medios y profesionalidad en este formato.

Viajo en Moto, que es un podcast casero y no ajeno a estas varas de medir, se cuela de vez en cuando en los puestos de cabeza. Como esta semana, que ha conseguido, por dos veces, meterse entre los 200 podcast más escuchados en España.  No sé que algoritmo usan para colocar a unos por encima de otros, pero el caso es que ahí estábamos.

Para mí, que soy el director, guionista y creador de Viajo en moto es una gran satisfacción codearme en la lista con programas como Siglo 21, de Radio 3 .

Haber subido al puesto 151 en el TOP PODCAST dentro de iTunes supone un gran paso y un cierto reconocimiento a todos estos años de constancia. Cosa rara en mí, esto de la constancia.

Decía al principio que es complicado monetizar este esfuerzo, conseguir sacar algo de dinero a cambio de tantas horas de trabajo. No es el objetivo principal en los podcast amateurs, pero resulta, en ocasiones, un tanto frustrante. Por parte de las marcas, unas ni saben lo que es el podcasting y otras aducen la falta de mediciones fiables de audiencia; el resultado es que ninguna empresa (o muy pocas) están interesadas en vincular su imagen con el podcast. Resulta inaudito que los responsables de marketing sigan prefiriendo invertir su presupuesto de publicidad en medios generalistas en lugar de hacerlo en un medio donde el target está plenamente segmentado y la audiencia está formada por clientes potenciales. Por poner un ejemplo, en Viajo en Moto solo tenemos un patrocinador, 2TMoto Madrid Store que corre con los 15€ mensuales que cuesta la emisión del programa en Spreaker. Y lo han hecho sin pedir absolutamente nada a cambio o sea que tampoco responde a una estrategia comercial.

Cada año los gurús de esto dicen que va a ser el año del podcasting, el año del despegue definitivo, el  año de imitar a EE.UU., donde son muchos los podcast que han desbancado a los medios tradicionales. Pero cada año es más de lo mismo: no hay manera de sacar ni para un equipo decente de grabación. Por fortuna los podcasters no tienen como objetivo vivir del podcast pero esto trae consigo que pocos sean los que se quieran dedicar profesionalmente a ello. Los creadores se cansan y los podcast desaparecen o languidecen hasta morir. Lo hemos visto en muchos podcast de motos, que surgieron con fuerza y poco a poco fueron desapareciendo. Es normal. Ante una crisis de ideas, un escaso feedback o un sentimiento de soledad, muchos se cansan y abandonan el proyecto. Con este panorama es difícil que el podcasting despegue.

Algunos optan por abrir suscripciones para sobrevivir, por ofrecer servicio premium de pago o, como en el caso de Viajo en Moto por vender camisetas y pegatinas. Pero ninguna de estas prácticas de guerrilla económica son la solución. Creo que las marcas deberían descubrir el potencial de los podcast para su empresa y solo así los podcast podrían crecer en calidad, en medios y en audiencia. Mientras tanto seguiremos viendo como naufragan buenos proyectos y como los oyentes pierden variedad.

Si te gusta escuchar podcast conviértete en un oyente activo: publicita y comparte los que te gusten para que crezcan y no desaparezcan.

Aquí los de Viajo en Moto en el número 1 barriendo a todos los “gamers” 🙂

 

Viajo en Moto con Harley pero por autopistas

Escucha “Viajo en Moto con Harley pero por autopistas” en Spreaker.

Finales de agosto, calor sofocante y canícula galopante. Pero aquí está Viajo en Moto para, una semana más, aportar el frescor delicioso del transitar en motocicleta.

Hoy hablamos de carreteras, de accidentes, de la Dirección General de Tráfico y sus ocurrencias, de estado de las vías… y de gente mala.
Harley Davidson acaba de presentar sus modelos para 2018 y nos trae dos sorpresas: la desaparición de los modelos Dyna y el cese de producción de la VRod, que llevaba vendiéndose desde 2002. De ello hablaremos con Raúl Romojaro, el Director de prisa Motor.

Tampoco nos olvidamos de, que esta semana está dolido porque la semana anterior no le hicimos ni caso.

 

Viajo en Moto con Harley pero por autopistas

Finales de agosto, calor sofocante y canícula galopante. Pero aquí está Viajo en Moto para, una semana más, aportar el frescor delicioso del transitar en motocicleta.
Hoy hablamos de carreteras, de accidentes, de la Dirección General de Tráfico y sus ocurrencias, de estado de las vías… y de gente mala.
Harley Davidson acaba de presentar sus modelos para 2018 y nos trae dos sorpresas: la desaparición de los modelos Dyna y el cese de producción de la VRod, que llevaba vendiéndose desde 2002. De ello hablaremos con Raúl Romojaro, el Director de prisa Motor.
Tampoco nos olvidamos de Charly Sinewan, que esta semana está dolido porque la semana anterior no le hicimos ni caso.

Viajo en Moto en el Cuadrilátero

Hoy tenemos en el estudio a Olga ferro, a Josín Castro, A Erik Pujol y a Jorge González. Todos en charla distendida y bien cenados.
Hablamos de viajes, del Dakar, de motos, de idas y de venidas.

Viajo en moto se crece con Nacho Vidal

Escucha “Viajo en Moto se crece con Nacho Vidal” en Spreaker.

En Viajo en Moto nos venimos arriba fácil, pero si viene Nacho Vidal al programa, la cosa se pone tensa rápidamente.
Nacho, que es aficionado a las motos desde que era un chaval, anda estos días grabando un vídeo promocional con un gran amigo de esta casa, Raúl Sanz de “India en Moto”. Aprovechando un momento de asueto en la sobremesa, les hice una llamada para saber qué se traen entre manos.
Pero antes de Nacho y de Raúl, he querido ponerme en contacto con Carlos Sánchez, una persona excepcional que dedica parte de su tiempo libre a una lucha honorable, a librar una batalla contra una enfermedad cruel y devastadora: la Esclerosis Lateral Amiotrófica, ELA.
Tampoco falta a la cita Charly Sinewan, desde la cuna americana del cemento.

Además, buena música y algún desvarío irreverente: lo de siempre.

Nacho Vidal con Raúl Sanz de India en Moto

Viajo en Moto se crece con Nacho Vidal

En Viajo en Moto nos venimos arriba fácil, pero si viene Nacho Vidal al programa, la cosa se pone tensa rápidamente.
Nacho, que es aficionado a las motos desde que era un chaval, anda estos días grabando un vídeo promocional con un gran amigo de esta casa, Raúl Sanz de “India en Moto”. Aprovechando un momento de asueto en la sobremesa, les hice una llamada para saber qué se traen entre manos.
Pero antes de Nacho y de Raúl, he querido ponerme en contacto con Carlos Sánchez, una persona excepcional que dedica parte de su tiempo libre a una lucha honorable, a librar una batalla contra una enfermedad cruel y devastadora: la Esclerosis Lateral Amiotrófica, ELA.
Tampoco falta a la cita Charly Sinewan, desde la cuna americana del cemento.

Además, buena música y algún desvarío irreverente: lo de siempre.

Viajando en moto de forma alternativa

Mientras pensábamos por Barcelona, pensando en ¿qué visitar en Barcelona?, ¿qué conocer en Barcelona?, hablábamos, Josín y yo, sobre viajes en moto. Es un tema recurrente el contarnos aventuras, historietas y andar planeando siempre algún viaje nuevo. Algunos salen y otros no, pero rondan nuestra cabeza como un mantra los nuevos destinos. Es como una necesidad de nuevos descubrimientos y experiencias.

Coincidíamos los dos en que, durante muchos años, habíamos hecho viajes en moto bajo en mismo modus operandi: siempre siguiendo el mismo esquema de subirse a la moto y hacer kilómetros sin cambiar el medio de transporte. Esto nos lleva a planear los viajes dentro de un radio de acción más o menos corto, adaptándolos al tiempo de que disponemos, que no suele superar el mes casi nunca.

Con este panorama resulta imposible, por ejemplo, subirse a la moto, llegar a Tailandia y volver a casa a tiempo de que el jefe no nos eche de menos en la oficina. Ni siquiera viajando sin salirnos de las autopistas en todo el día. Es una lástima no disponer de más días, pero no queda otro remedio que adaptarse a la realidad.

Pero saber que sólo tengo que escoger un lugar, de moda o no, buscar un billete barato y hacerme allí con una moto, me da una cantidad de opciones muy grande. Algo tan sencillo como hacer click aquí mismo y buscar el lugar que me interese y disponerme a disfrutar de la moto es algo que ni se me había pasado por la cabeza.

Gracias a esta nueva forma, casi nueva perspectiva, nos llevó a nuestro viaje a la India el año pasado, descubriendo dos formas de viajar que, aun conociéndolas, no se nos había pasado por la cabeza que fuesen para nosotros. Que va. Nosotros tenemos nuestra moto, por la que sentimos verdadera devoción, tenemos nuestras manías y nuestra querencia por viajes minimalistas. Pero en India practicamos estos dos modos de viajar y supusieron un nuevo enfoque en esto de recorrer el mundo.

La primera parte de la ruta la hicimos en viaje organizado, con Rakatanga. Resultó una experiencia muy agradable viajar con otras personas que no conocíamos y dejándonos guiar por el buen hacer de Raúl en aquel país. Nada de qué preocuparse. Las motos siempre a punto y listas para otra jornada de piedras por los Himalayas. Maletas en la habitación al llegar a cada hotel y levantarse cada mañana con la única preocupación de ver otro sitio increíble detrás de cada curva.

La segunda parte del viaje la hicimos por nuestra cuenta, alquilando las motos en Nueva Delhi y recorriendo el Rajastán bajo un sol abrasador y temperaturas cercanas a los cuarenta y cinco grados.

El alquiler de las motos salió barato, o relativamente barato, y lo único que teníamos que hacer era procurar no romperlas demasiado en nuestros paseos salvajes por pistas infernales y salares recónditos.

Cualquiera de las dos opciones fue buena. Y las dos tenían en común que no habíamos necesitado pasar parte de nuestras vacaciones en interminables jornadas de carretera para llegar a nuestro destino. ¿Cómo es que no lo habíamos probado antes? ¿Quién dijo que debíamos disponer de varios meses para recorrer el mundo? Cierto es que sería mejor disponer de un año sabático (o dos) para lanzarnos a hacer el overlander por ahí, pero siendo conscientes de nuestras limitaciones laborales, aquello no estaba nada mal. Al fin y al cabo, ninguno de los dos tenía la intención de dejar un trabajo seguro y agradable para lanzarse con destino incierto. Hipotecas, familia, amigos y querencias marcan nuestro círculo de confort en el que, por cierto, estamos muy a gusto, digan lo que digan los memes de autoayuda.

Acabábamos de descubrir que no necesitábamos una excedencia laboral para pasar nuestras vacaciones de moto, que no hacía falta ser millonario para irse al otro extremo del planeta, que no necesitábamos nuestra propia moto tanto como pensábamos.

Por eso este año, en lugar de buscar un destino europeo y rodar una semana de ida y otra de vuelta para llegar al destino, decidí que iba a tomar un avión y hacerme con una moto en el destino elegido.

¿Que no es lo mismo? Seguro. ¿Que no dispongo de tiempo ni dinero para irme a Vietnam con mi propia moto? Seguro también.

Sí, ya sé que es un modo de viajar bastante común, pero a mi no se me había pasado por la cabeza.

Guerra química en India

India es un país con una higiene un tanto peculiar. Podríamos decirlo de forma suave y hablar de higiene distraída, de cierto desprecio por la limpieza o de relajo de costumbres en lo que a decoro se refiere. Pero no nos estaríamos ajustando a la realidad: India es un país muy sucio.

No hay rincón en el que no haya restos de inmundicia. No hay esquina impoluta exceptuando, claro, las zonas más salvajes. Los Himalayas indios gozan de cierta inmunidad en este sentido, aunque tampoco sea para tirar cohetes.

Lo bueno es que, después de unas semanas en la región, te acostumbras a la suciedad. Tu percepción de lo admisible en cuestiones de limpieza va variando con los días. Al cabo de un tiempo, lo que en tu país te parecería una solemne marranez, en India te parece de lo más normal.

Vaca sagrada

Una de las imágenes que guardo en la retina, grabada a fuego, es la de una vaca sagrada pastando en medio de una montaña de basura. Mi concepción de lo sagrado se vio trastocada al ver aquel animal rebuscando restos de algún vegetal entre tanta mierda. ¿De qué le servía ser sagrada si no conservaba un ápice de dignidad? Me la imaginaba pastando en cualquier prado de la montaña asturiana y recuperando su halo de animal sacro.

Las vacas asturianas sí son animales sagrados. Sagrados y lustrosos. Lo único que tienen en común aquellas y éstas es su parsimonia exasperante. Cualquiera de las dos es capaz de pastar en calma aunque el caos las rodee. Son el ejemplo perfecto de ser y el estar. Quizá sean tan sagradas unas como las otras.

Los ojos de las vacas son el reflejo de la calma.

La segunda imagen que me impactó, no por orden de importancia, fue la de los clasificadores de basura en Delhi. En el barrio de Pahar Gang la basura es sometida a un riguroso proceso de selección antes de salir hacia otro lugar. Si es que sale, porque nunca llegué a saber cuál es el proceso completo. Allí, entre abigarrados edificios de viviendas, algunas personas se afanan en clasificar desperdicios, separando todo lo que sean restos de comida. Quiero pensar que es para dárselo a algún animal, aunque no me atrevería a asegurarlo.

El hedor es insoportable. Es olor a basura vieja, a putrefacción, a descomposición de verduras y curry. Un olor dulzón y pestilente que se mete hasta el fondo de tu alma. Y tienes que apartar la vista porque te avergüenzas de que haya seres humanos revolviendo aquellas colinas de inmundicia. El mundo no es justo. La vida no es justa, eso ya lo sabía antes de ir a la India, pero nada me preparó para que la realidad me abofetease de aquella manera. Trabajos de mierda en un mundo de mierda.

Basurero en el centro de Delhi

Comprendí muchas cosas en unos pocos segundos. Reflexiones profundas que olvidé cuando regresé a la comodidad de mi vida regalada.

Con el paso de los días me amoldaba a la idiosincrasia india y, poco a poco, fui descuidando mi higiene personal. Me duchaba varias veces al día, no tanto por limpieza como por sentir un poco de frescor. Me pasaba la mayor parte del tiempo empapado en sudor así que, una ducha siempre se agradecía. Pero a la hora de volver a la moto, me ponía el mismo pantalón mugroso.

El pantalón, una copia china de Uggly Bros., pronto comenzó hacer honor a su nombre y se puso feo. Una pátina de mugre, rancia por el tiempo, lo fue cubriendo. El tacto ya era un tanto pegajoso en los últimos días, pero procuraba no tocarlo mucho con las manos desnudas. El verde desvaído iba mutando a gris oscuro y alrededor de los bolsillos se estaba formando un cerco que viraba a negro con el discurrir de los días.

Así, poco a poco, yo mismo me iba tiñendo de la peculiaridad india, que me hacía inmune a estímulos externos y me convertía en vaca sagrada de mirada serena. “Me resbala, oiga, la vida me resbala. La mía y la suya”

Resbalando y derrapando, llegó el día de abandonar el país. Metí el pantalón y otra ropa sucia en la mochila de espeleología que uso como petate impermeable. Allí fermentó un par de días sin necesidad de más aditivos químicos. Claro que de eso me enteré luego.

El aeropuerto de Nueva Delhi es grande y limpio. Moderno como cualquier aeropuerto y con gran profusión de controles policiales y militares. Después de pasar todas las colas y hacer todos los chequeos habidos y por haber, llegamos a la sala de embarque por un pasillo amplio y pulcro. Toda la mugre del país había quedado atrás y estábamos en la antesala de Occidente.

Aeropuerto de Delhi

Aún quedaba un último control, que me pilló por sorpresa. Un policía nos escogió a Josín y a mí al azar y quiso registrar nuestro equipaje de mano. El grueso de la impedimenta ya había sido facturado así que a mí solo me quedaba el petate de espeleología con el casco, las botas y el pantalón de casta intocable.

Al abrir la bolsa el policía retiró la cara con un mohín de asco apenas perceptible. Quiso volver a asomarse al interior de aquel pozo inmundo pero desechó la idea con gesto dubitativo. Le dije si quería que vaciase la bolsa pero negó con la palma de la mano mientras apartaba la cabeza hacia un lado.

Mientras cerraba la bolsa con una sonrisa avergonzada escuché algunas bacterias que, en el fondo de la misma, se partían de risa.

Que tenga buen viaje, – murmuró-. Puede usted continuar.

Lugares que me gustaría recorrer en moto

Hay personas que devoran los libros y que tras una apasionante novela, no pueden negarse a leer otra. Algunos preferirán hacer lo propio con una comida; claro está que un buen vino siempre lleva a otro. Y finalmente, estamos los que disfrutamos del ocio y a quienes un viaje nos invita a planear el siguiente. Viajar es un gozo. Pocas son las personas que renieguen de las sensaciones que se despiertan cuando nos escapamos a cualquier paraje donde conocer nuevas gentes, distintas costumbres o paisajes indescriptibles. Para los inquietos a los que, además, nos encanta hacer esas escapadas recorriendo sus kilómetros en moto, la experiencia es inconmensurable.

Ahora que el verano apremia y que se acerca la mejor temporada para escaparnos con ella, queremos recomendaros algunas de las mejores rutas que podéis vivir por Europa. Nuestro llamado viejo continente esconde lugares mágicos, con paisajes muy variados y rutas dispares, que nos conducirán tanto por cálidas costas mediterráneas, como por gélidos fiordos, pasando por castillos de cuentos de hadas, encumbradas montañas y verdes valles.

Sin dejar al azar nada de toda la preparación pertinente para organizar el viaje, a continuación os recomendamos cuatro rutas que deberíais tener presentes en las que disfrutar de vuestra moto en recónditos parajes, circulando por enclaves maravillosos y en países donde, además, probaréis lo mejor de la gastronomía que ofrecen y la buena climatología que podemos encontrar en estos próximos meses.

Escocia: País de belleza deslumbrante, castillos, leyendas y muchas tradiciones peculiares, Escocia es el destino ideal para disfrutar en moto. Sus denominadas “highlands” (tierras altas) nos conducen por carreteras escasamente transitadas junto al Mar del Norte, en las que viviréis como nunca la plena sensación de libertad. Durante la estancia, en Edimburgo no podéis dejar de visitar su imponente castillo, escaparos al Lago Ness (si tenéis tiempo, pues se encuentra a unas tres horas de la capital), dejaros contagiar por el ambiente festivo-popular de la ciudad y, si de bajada queréis conocer los secretos del reconocido licor de malta escocés, la “The Scotch Whisky Experience” es una buena forma de finalizar vuestra aventura.

Italia: Una ruta maravillosa es la que discurre por la costa amalfitana bañada por el mar Tirreno, que se sitúa al sur de la ciudad de Nápoles. En ella, encontraréis caminos sinuosos suspendidos, literalmente, sobre el “azzurro” del mar. Con unas vistas espectaculares, disfrutaréis de paisajes que os llevarán por valles y montañas, a través de ciudades destacadas como Sorrento, Amalfi o Ravello; y de las calas y playas más sorprendentes, descubriendo, por ejemplo, la mítica isla de Capri, parada obligatoria de la ruta, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Noruega: En tiempos cálidos nada como buscar el frío y, para ello, nada como disfrutar de las maravillas que nos esperan en la ruta alrededor del Círculo Polar Ártico, una de las experiencias más deseadas para todo aquel que se califique como verdadero amante de las dos ruedas. Partiendo de Oslo, existen distintas opciones de ruta que nos pueden llevar a descubrir el país bordeando los espectaculares fiordos, circulando por la carretera del Atlántico; o realizarla por Suecia, en sus límites fronterizos con Finlandia. Escojamos la ruta que escojamos, la aventura está garantizada y sus parajes no dejarán a nadie indiferente: fiordos, glaciares, auroras boreales, sol de medianoche, ciudades históricas…

Suiza: Una ruta innegable con la que terminar, y es que la espectacularidad de la cordillera de los Alpes ofrece innumerables atractivos aguardando ser descubiertos en cualquier época del año. Realmente, ésta es una de las rutas en moto más bonitas que podemos realizar. La parte que discurre por el cantón de los Grisones, al sur de Suiza, ofrece una de las posibilidades más impresionantes a llevar a cabo, pasando por el Paso de San Bernardino, que une las poblaciones de Thusis  y Bellinzonal, y que transcurre entre carreteras plagadas de curvas y altos picos nevados todo el año.

Viajo en Moto americano

Escucha “Viajo en Moto americano” en Spreaker.

Nos vamos a las Américas y no salimos de allí en todo el programa.
Empezamos con Sonia Barbosa, que está por los EE.UU en su empeño de dar la vuelta al mundo por etapas. La conexión fallaba más que una escopeta de feria pero conseguimos solventar el inconveniente con paciencia y buen hacer.
Luego seguimos hacia el Sur y recalamos en México. Con Gildardo Barrientos le tomamos el pulso al ambiente motoviajero en ese país. Charlamos de mototurismo, de seguridad, de concentraciones y… de motos.
Charly Sinewan nos habla, en su sección alargada, de Canadá y de EE.UU.
También está Alejandro Conde, que lleva más de 15 años en moto por el mundo, junto con su mujer Guada y su moto, Violeta. Esta última es una Honda Transalp que ya ha cumplido los 300.000 km y es dura como una piedra. Al menos lo suficiente como para rodar con los mismos retenes todo este tiempo.

La música que adorna el programa la tienes en esta playlist de Spotify: