Ángeles del infierno

Libro: Freewheeling Frank, de Los Ángeles del Infierno

Frank Reynolds

Frank contando su vida a McClure en 1966. Foto: L.Keenan

Impelido por una curiosidad tardía hacia los Ángeles del Infierno, los Hell´s Angels, he adquirido otro libro que habla sobre los inicios de este MC. Frank Reynodls, más conocido por el apodo de Freewheelin Frank. Se trata de una rarísima (quizá no tanto) edición en español del libro  «Freewheelin Frank, Secretary of the Angels» original de 1968. Esta edición viene a cargo de la Ediciones Júcar de Gijón y se puede conseguir por menos de 10€

En el interior de una pobre encuadernación, con hojas que se despegan si no lo tratas con extremo cuidado, nos encontramos a McClure, el escritor, que transcribe lo que le va contando el que fuera secretario del capítulo de San Francisco de los Hell Angels. La obra comienza despachando carnaza y barbaridades sin mesura para, hacia la mitad del libro, tomar un camino más literario y adoptar un tono un poco más «serio», si se me permite la expresión. De las redundancias descontroladas, la contínua pérdida del hilo conductor y el batiburrillo general pasamos a una lectura mucho más relajada, pero sin pasarse, no nos equivoquemos.

Sumada a la deficiente narración tenemos la, por momentos infecta, traducción de Juan Alcover que, en ocasiones, aún dificulta más la comprensión del texto.

Pero no nos vayamos por las ramas, ¿qué nos encontramos en esta obra menor? Las confesiones histriónicas de un adicto a los barbitúricos, el speed, las anfetas, el LDS… un poco de todo. Frank se ve a sí mismo como el poseedor de la verdad única y palpable y a los Ángeles del Infierno como la raza superior llamada a pervivir por siempre. En general el libro no aporta gran cosa sobre sociología, ni siquiera sobre la historia de los Hell´s Angels. Para ahondar en el funcionamiento y la idiosincrasia de este grupo deberíamos acudir a Sonny Burger, presidente de los H.A., a beber de una fuente más autorizada y con un poco más de cordura. Frank se limita a glosar una serie de aventuras histéricas en las que el odio a la policía y las fiestas salvajes destacan por encima de otros valores. En contra de lo que pudiera parecer ni siquiera habla mucho de motos.

«Nos sentimos una raza superior. La esvástica significa una raza superior. Eso nos ayuda a generar solidaridad»

A cambio nos ofrece un retrato fidedigno de lo que consistía la vida de un Hell en la década de los sesenta: sexo, peleas, negocios turbios y moral laxa. Desde la lejana Europa y siempre influidos por lo que Hollywood hizo de las «bandas de moteros» resulta difícil imaginar cómo funcionaban aquellos motoclubs de los sesenta. Siempre tenemos el fantasma de la distorsión mediática rondando sobre nuestras cabezas, desde los reportajes sensacionalistas que los convirtieronen objeto de culto, hasta el uso político y/o policial que hicieron de ellos. Con el relato que nos proporciona Frank Reynolds tenemos la posibilidad de asomarnos a aquel mundo, aunque lo hagamos a través de la mente de un colgado del LSD. Es una especie de raro privilegio.

«Cuando hablamos de comer el coño procuramos que suene lo más asqueroso y vulgar posible, como para hacer vomitar a alguien. Las «angel mamas» son ninfómanas dispuestas a hacer cualquier cosa cuando se trata de sexo. La tía está menstruando en ese momento, tiene la regla y está llena de sangre. Se considera que cuanto más repugnante esté, más clase demuestra el tipo que se la come delante de todos – seis miembros por lo menos- y el estilo con que lo hace, mientras todos miran… Ha habido alguno que ha vomitado cuando se le ha obligado a hacerlo»

Freewheelin nos da cuenta de forma detallada de sus correrías y aventuras alrededor del sexo y la droga, del dolor por la muerte de un amigo que lo marca de por vida o de su fervor religioso, sobrevenido mientras leía la Biblia puesto hasta arriba de LSD. En la parte más jugosa del libro, después de haber tomado confianza con McClure, el Secretario de los Hells ya no se ve en la necesidad de impresionar con sus hazañas y se muestra más íntimo y personal. Aquí es cuando nos deja ver su peculiar concepción de La Vida y La Trascendencia. Hay que tener en cuenta que estamos leyendo una obra de mediados de los sesenta, en pleno apogeo de la contracultura y el culto a la psicodelia. En ese marco la peculiar visión del mundo de Frank y de muchos de sus coetáneos no os ofrece nada nuevo a día de hoy. O sí.

Este libro fue escrito cuando en la sociedad norteamericana existía una enorme atracción por todo lo relacionado con el hippismo y todo lo que significase un desafío al conservadurismo imperante. Por aquel entonces revistas como The Nation encargaban artículos a periodistas underground como Hunter Thompson, autor de Los Ángeles del Infierno. Una extraña y terrible saga publicado por primera vez en 1966. McClure pertenecía a ese gremio de escritores de la contracultura y se decantó por glosar la biografía de uno de aquellos personajes fuera de la ley. El resultado es un libro un tanto caótico en sus primera páginas, pero que supone un viaje en el tiempo a los años de locura y degeneración en los grupos de outlaws de la costa Este norteamericana.

Datos del libro:

Freewheelin Frank

Freewheelin Frank De Los Angeles Del Infierno
ISBN: 8433460196, 9788433460196
Autores: Frank Reynolds (1943-); Michael McClure
Editorial: Ediciones Jâucar ( Madrid )
Año de piublicación: 1981
Lenguaje: Spanish
Colección: Azanca, Narrativa Contemporâanea ( Volumen 19 )
Número de páginas: 186

Libro: Ángel del Infierno

tapa Ángel del infiernoEl el año 2012 el presidente de Ángeles del Infierno escribió, junto con los hermanos Keith y Kent Zimmerman,  este libro sobre su vida y obra. De hecho lleva el título de «Ángel del Infierno. Vida y andanzas de Sonny Barger y el club de motoristas Ángeles del Infierno«. Ahora llega a mis manos a través de la edición en español de la editorial Pepitas de Calabaza que vio la luz en febrero de 2015.

Ángel del Infierno no es un libro de viajes propiamente dicho pero el él hay viajes en moto y muchos otros viajes propiciados por el LSD, el speed, la cocaina, la marihuana y, en general cualquier tipo de droga, ilegal o no. Sonny nos descubre, bajo su particular prisma, una serie de aventuras que sólo habíamos visto en las películas de moteros de los años 60. Sin ningún tipo de tapujos nos dejar ver una parte de la vida del Club en la que se alternan, de forma abrupta y rallana con el histerismo literario, las peleas con la policía y con otros clubes, las idas y venidas a la cárcel, la muerte de muchos de sus miembros por temas relacionados con la droga y un ciento de desvaríos que hacen que cualquier guión película de Hollywood se quede corta.

Supongo que todas estas historietas estarán alteradas en mayor o menor medida por el autor para salvaguardar el nombre del Club y el suyo propio pero, a pesar de lo que se esté callando este hombre, no deja de ser sorprendente lo que descubrimos en su narración. Todo está contado con naturalidad, sin licencias literarias y con un lenguaje directo y, en ocasiones, burdo. No podría ser de otra manera. Aún así encontramos ciertos dejes «viejunos» en la traducción de Enrique Alda que huelen a rancio. No sabemos si en el original también suenan a términos «demodé» o se trata de errores por desconocimiento. Palabras como «bofia», «la queli» o «la parienta» chirrían y pueden inducirnos a ver a Sonny como lo que no es, un macarrilla de barrio castizo. A Sonny se le queda muy corto ese adjetivo.

- Sonny, ¿que se hace cuando alguien tiene una sobredosis de barbitúricos?
- Dale speed, eso la despertará.

Tampoco anda el traductor muy fino a la hora de nombrar a los motores Harley, usando términos como «cabeza de nudillos», «cabeza de olla» y «cabeza de pala» para referirse a los motores «Knucklehead», «Panhead» y «Shovelhead». Nadie en el mundo llama así los motores Harley, con su nombre en español.

Muchos de los mitos de los Ángeles del Infierno, fabricados la mayoría de las ocasiones por la factoría hollywoodiense, se hacen añicos de la mano de su presidente. Desmonta leyendas urbanas y a la vez, nos descubre aspectos mucho más espeluznantes. No le duelen prendas a la hora de desvelar el pasado de narcotraficantes, su odio visceral a la izquierda norteamericana o su desprecio por cualquiera que no sea un Hell Angel. Si embargo hay temas por los que pasa de puntillas o los justifica con vehemencia, como por ejemplo el uso de la estética nazi durante un periodo bastante dilatado de la historia del club.

Sonny Barger hace un repaso a cuarenta años de historia del club y nos da su propia versión de lo que aconteció en esas cuatro décadas, no en vano es el único libro autorizado por Hell´s Angels. Entre algunas perlas merece la pena destacar la opinión que tiene sobre  la marca Harley Davidson:

"Personalmente, en cuestión de manufactura, no me gustan las Harley. Las conduzco porque pertenezco a un club y forman parte de nuestra imagen, pero si pudiera me compraría una Honda ST 1100 o una BMW. Cuando empezaron a fabricar motos grandes en Japón y decidimos no comprarlas perdimos una oportunidad irrepetible"

Así de claro se muestra Barger: «Siempre digo: ¡Qué le den a Harley Davidson!». Suena revolucionario por venir de quien vienen estas palabras, de alguien que le ha proporcionado tantas ventas a la marca debido a la imagen de su club pero esto es una muestra de lo que nos podemos encontrar en el libro; no lo cuenta todo pero lo que cuenta lo hace sin cortarse, del mismo modo que vivió toda su vida.

la última parte del libro Sonny se dedica a desgranar algunos de sus encuentros con la justicia norteamericana. Acusaciones de asesinato, paseos por los juzgados, trapicheos con la policía y la acusación de crimen organizado como traca final… No me quedó muy claro todo el asunto. Resulta bastante sospechoso que, acumulando tal cantidad de delitos y antecedentes, no se pasara mucho más tiempo en la cárcel. Entre libertad condicional, pago de fianzas y sentencias favorables podemos afirmar que, o bien tuvo mucha suerte o tenía amigos muy poderosos. O las dos cosas.

Es un libro recomendable para entender una parte de la historia de los MC y de la propia historia de los EE.UU.