Pequeña ruta por Alicante

Recuerdo hace unos años que estuvimos de vacaciones por el Mediterráneo. Para los que vivimos casi todo el año inmersos en la niebla y mirando como llueve, es importante ponerse a secar de vez en cuando.

La Comunidad Valenciana nos pareció la mejor opción, no sólo por lo poco que conocíamos si no por su excelente clima. No teníamos mucha idea de los atractivos turísticos que había (sí, de vez en cuando también hacemos “turismo”, como todo el mundo) así que, después de algunas indagaciones por internet salimos de viaje.

En esta ocasión íbamos en furgoneta así que no hubo que hacer reservas en hoteles, ni buscar dónde dormir. Cuando viajamos así vamos a lo que surja.

Después de Peñíscola y su encantador castillo, seguimos en dirección Sur, buscando sol y playa, sin importarnos mucho el destino.

Lo cierto es que, después de varios días de furgoneta ya echaba de menos la moto así que hubo que buscar un alquiler de motos baratas en Alicante. El modelo era lo de menos, el caso era subirse a algo con dos ruedas para conocer la ciudad y los alrededores con comodidad y soltura.

Una vez subidos en el scooter nos dedicamos a callejear sin más ayuda que Google Maps y alguna de sus reseñas.

Empezamos por la Basílica de Santa María, muy barroca ella y exponente del gótico valenciano. Luego, según las recomendaciones, estuvimos dudando si acercarnos al Museo Arqueológico o seguir descubriendo la ciudad pero, como en vacaciones no somos mucho de museos, optamos por seguir dando una vuelta por el casco antiguo.

Por allí cerca, colgado en lo alto de un promontorio está el castillo de Santa Bárbara, que se ve desde todas partes. Es el monte de Benacantil y está muy cerca del mar. El castillo es, por lo menos lo más antigua, del siglo IX, de la época de dominación musulmana. Desde allí arriba dominaban los señores toda la bahía de Alicante y era un punto estratégico e primer orden. 

Durante toda su historia anduvo esta instalación metida en hazañas bélicas y siendo testigo de las miserias guerreras de  los hombres.

Luego la Playa del Postiguet y el Paseo del Ensanche para, al día siguiente, volver a subirse en el scooter y rodar un poco por la Costa Blanca. 

Una de las carreteras más míticas de España es la N-340, la “trescuarenta”, que va desde Barcelona a Cádiz y es la más larga del país. A su paso por la Comunidad Valenciana es difícil de seguir puesto que algunos tramos han sido convertidos en autovía. Aún así, en Alicante aún pudimos disfrutar de algunos tramos. No es que sean especialmente hermosos, pero son Historia.

Lo último que visitamos con el scooter fueron los bosques de pino carrasco del Xorret del Catí, en el Parque Natural del Maigmó y volvimos a la furgoneta.

Pero eso es otra historia.

Vistas desde el Castillo

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