chapuzas

Lavado de la cazadora a presión

Los lectores habituales de esta página recordaréis que hace unas semanas tuve un incidente con un gato. Por si no os apetece leer la historia completa la resumiré diciendo que un gato se cagó en mi cazadora Dainesse, cosa que me dio mucho asco y me llenó de odio y rencor. Por si esto no fuera suficiente antes de la defecación usó la prenda, de Goretex para más señas, como dormitorio o cubil. El resultado de todo ello fue que la cazadora apestaba a gato, tenía una cagada en la zona de la espalda y estaba llena de pelos.  Hubo quien  dijo que el animal estaba enfermo, y que era vómito y no excremento, aunque creo que eso es irrelevante pues el resultado objetivo fue, vómito o mierda, más o menos el mismo.

Decidido a solventar la situación con métodos expeditivos se me ocurrió que, antes de meter en la lavadora la prenda, podría quitarle los restos biológicos del gato con agua a presión. Casualmente tengo una de esas máquinas hidrolavadoras por casa así que me puse manos a la obra. Después de quitarle las protecciones y el forro, colgué la cazadora y le metí presión en moto «chorro plano» y en modo «chorro fino». Los pelos se resistieron durante un rato pero la masa, otrora viscosa y ahora de solidez pasmosa, salió con gran facilidad. Ya puestos, y viendo que la cosa funcionaba, estuve un buen rato dándole con saña, eliminando antiguas manchas de grasa, polvo saharaui y restos de asfalto. Parecía que el dicho  «no hay mal que por bien no venga» venía que ni pintiparado para la situación.

Pero no.

Poco dura la alegría en casa del pobre. Después de someter la cordura a desinfección violenta y un lavado y centrifugado en la lavadora, una vez en el tendal, me di cuenta de que el método empleado había sido demasiado expeditivo y el agua a presión había hecho mella en el tejido.

Aquí unas fotos que ilustran perfectamente la hecatombe.

Cazadora Dainesse

cazadora dainese

Así pues, queridos lectores, si alguna vez os caga un gato en vuestra ropa de moto procurad, primero, cazar al gato para que la cosa no se repita y segundo, no ser obsesivos con el agua a presión porque los resultados se alejan mucho de ser los esperados.

Bricochapuzas. Engrasador de Cadena Automático

lata aceiteEn el año 2006 estuve dudando entre comprarme en engrasador automático de cadena o fabricarme uno. Como supondrá el lector, me fabriqué uno. No puedo decir que funcionase muy bien, ni que fuese la quintaesencia de la belleza mecánica pero, por lo menos, fue barato: cero euros.

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Bricochapuzas. Derivabrisas para pies.

Pepe Gotera y OtilioNo se si a ustedes les pasa pero a mi, cuando llueve y voy en moto, se me mojan los pies. Y me compré unas botas waterproof. Y se me mojaron los pies. Y me pasé al GoreTex. Y dejaron de mojarse pero se me enfriaban en invierno. Así que decidí tomar cartas en el asunto y poner en marcha alguna idea disparatada que sirviese para quitar el agua y el frío.

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Bricochapuzas. Pulir la pantalla del casco.

casco¿A quién no se le ha caído el casco en medio de un bar de moteros con los correspondientes aplausos por parte de la concurrencia? ¿Solo a mi? Vaya por Dios…

Después de quitarle impoortancia al hecho con un disimulado gesto de desdén, miramos el casco que tanto dinero con ha costado y vemos una raya enorme y horrible en la calota o en la pantalla. ¿Y ahora qué? Compramos una nueva pantalla para el Schuberth C3 y desembolsamos 70 € o reparamos como se pueda?. Pues eso, repararemos como se pueda y nos encomendamos a los hados de la buena suerte.

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Bricochapuzas. Lata de Cerveza en el Escape

MortadeloSeguimos desgranando la saga de “Bricochapuzas” con El Aprendiz Motorista de McGiver. En esta sección tienen cabida todas las audacias mecánicas y la intrepidez en las reparaciones, ya sean de este que suscribe o de quien quiera colaborar en esta serie con sus experiencias.

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Bricochapuzas. El Aprendiz de McGiver

OtilioA veces puede confundirse la economía de medios con la tacañería y el omitir grandes dispendios podría llevarnos a pensar que, quien así actúa, o no puede o no quiere.
También hay una tercera vía que es hacer de la carencia, virtud.
Yo podría estar encuadrado entre estos últimos, al menos en lo tocante a reparaciones, obras y proyectos en general y a lo que tiene que ver con la moto en particular.

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Deflectores Caseros para la v-Strom

Viajar en invierno en moto supone un placer tan grande como hacerlo en verano, cuando las temperaturas invitan a hacer kilómetros bajo el sol. Claro que en invierno, el frío, la lluvia y las bajas temeraturas obligan a proveerse de todos los adminículos disponibles para combatir el frío.
En mi caso tengo instalados puños calefactables y unas horribles manoplas que, si bien no ensalzan la estética, al menos proporcionan algo de protección a las manos. Mi problema se centra, siempre, en los pies. Se me congelan.
La Vstrom deja los pies demasiado expuestos, tanto al aire como a las salpicaduras de agua que se convierten en un chorro incensante en caso de lluvia intensa. Para paliar, en lo posible, esta situación tan desagradable me planteé hacer una especie de deflectores que se pudieran acoplar a la vStrom y evitaran la congelación de los dedos de los pies. Como mi concepción del asunto estético es algo particular y me da igual si la moto es guapa o fea mientras me lleve y me traiga, he ideado una chapuza que, no por fea, es menos efectiva.
 
Para hacer este engendro que me sacará, de forma provisional, del apuro de pasar tanto frío en los pies, he usado un par de trozos de goma gruesa procedentes de un «batefuegos», una de esas herramientas que parecen paletas y que se usan para combatir los incendios forestales. Podría haber usado la «faldilla» de un coche o un camión pero no tenía ninguna a la mano.
La unión de la goma a la moto se realizó con un par de bridas a los «pelacrash» o protectores del motor.
El resultado, ya se ve, no es que sea estéticamente bello, ni mucho menos, pero probado el invento ayer a cero grados puedo afirmar que su efectividad está fuera de toda duda. Cuando lleguen los calores estivales solo tengo que cortar las bridas y la moto volverá a ser la misma. 
Para completar el kit calórico me acabo de agenciar unos «chafferettes». bajo este simpático nombre se esconde, nada más y nada menos que unas plantillas que se activan al contacto con el exígeno y proporcionan calor durante unas cuantas horas. De venta en Decathlon