cómic

Jimmy Overlander: “Si no sangras, no es aventura”

Born to be Click nos ha dedicado una de sus historietas gráficas, cómics, que decimos ahora. Pero el Profesor X ya lleva mucho tiempo contándonos aventuras con los Clicks. Puedes leer todos los cómics de Born to be Click en Scribd.

Viajo en Moto Directo. 6C: Charly, Concentraciones, cultura, competición, copas y cómics

Escucha”Viajo en Moto Directo. 6C: Charly, Concentraciones, cultura, competición, copas y cómics.” en Spreaker.

Charly Sinewan, Concentraciones, cultura, competición, copas y cómics. 6C. Hoy tocamos un montón de temas, desde concentraciones moteras hasta la novela de Alicia Sornosa, pasando por el Intercontinental Rally y los cómics.

 

Esta es la cama de la que hablo en el podcast y que estrené en Motauros 2017:

El cómic de Professor X podéis descargarlo en este enlace y seguirlo a él a través de su página de Facebook

Si quieres comprar la novela de Alicia Sornosa pásate por su página, aliciasornosa.com

Así se graba Viajo en Moto

 

Historias del hombre-moto

Una cosa es estar con las motos continuamente en la cabeza y otra bien distinta ser una moto. Y eso es lo que le ocurría a nuestro héroe de hoy, Transformer Man que podía convertirse en cualquier cacharro para luchar por el bien.

Mann era un oficial de policía del planeta Altera que un día, persiguiendo a Kil-Ar por las oscuras infiniteces del universo lejano, se metió en un agujero negro y apareció en la Tierra. De hecho aparecieron ambos aquí y en el transcurso de una lucha épica en la cima de un volcán, la tierra se abrió y Mann cayó al vacío, que estaba lleno de lava. Todos pensamos que se iba a morir, el pobre. Mientras tanto el villano malvado escapaba en un platillo volante, librándose una vez más de responder por sus crímenes ante la justicia alteriana que era un asunto que lo alteraba bastante. Pero lejos de morir, porque un superhéroe nunca muere, Mann obtuvo el superpoder de convertirse en cualquier cosa que tocaba. Así, sin posibilidades de volver a pasar por el agujero negro para regresar a Altera (porque, recordemos, Kil-Ar se había llevado la nave alienígena), se convirtió en policía en el nuevo planeta. Podría haberse dedicado a lo que quisiera: podador de palmeras, pescador de fletán en el Gran Sol o mercenario en el Yemen pero no; escogió hacer lo que mejor sabía, ser oficial de policía en este planeta que encontraba tan falto de referentes morales e, imaginamos, con una legislación tan enrevesada como la alteriana.

Así pasaban los días, entre aventura y aventura y arrasando a toda la villanía del orbe, imponiendo la Ley y luchando para que su planeta de adopción fuese un mundo mejor cuando… apareció de nuevo Kil-Ar. Y no necesitó alquilar sed de venganza el malo porque, al curarse de la amnesia que había sufrido durante de años, descubrió la necesidad de aniquilar a su archienemigo Mann: el impulso de sembrar el mal rebrotó en él como si nunca lo hubiese abandonado. Además también había adquirido los mismos superpoderes que Transformer Man y se dedicaba a putearlo y a dejarlo mal de cara a la galería, transformándose en nuestro héroe. Menudo pájaro estaba hecho Kil-Ar

Si este panorama no resultaba bastante emocionante, hicieron su aparición un misterioso asesino en serie especializado en oficiales de policía, una maestra rural enamorada de Transformer Man pero que pasaba del alter ego, Mann, un mago medio loco y un jefe de policía que siempre sospechaba que Mann era Transformer Man. Vamos, un folletín de cómic en toda regla.

Transformer Man

Con guión de Vic J. Poblete y dibujos de Mar T. Santana, Transformer Man apareció en el año 1985 de la mano de la editorial Adventures Illustrated Magazines en la colección Superheroes Pocketkomiks en la ciudad de Manila. Hasta esa fecha Damy Velásquez, el fundador, se dedicaba a publicar historietas de amor ilustradas, supongo que de ahí le viene el deje del enamoramiento no correspondido de la guapa Jenny Serrano (la maestra).

A Transformer Man le cambiaron el nombre por el de Magic Man, que es mucho menos incisivo, sobre todo teniendo en cuenta que nuestro superhéroe motorista no tiene nada de mágico.

Pues eso, retazos de la historia del cómic en Filipinas que nos pilla de soslayo porque España estuvo en Filipinas y como diría Silvestre, aquello fue un cacho de España y se me llena la boca de España cada vez que digo España.

Akira: motos y futuro distópico

En una página minimalista y refinada como esta, de guión rayano con lo exquisitamente raruno, no podía faltar alguna referencia al manga y al anime, sobre todo viniendo como vienen, muchas de nuestras motos del país del Sol Naciente.
En Japón el anime es un fenómeno de masas, al igual que el manga, y son millones en todo el mundo los fanáticos de esta manifestación del arte.

¿Que es manga y anime?

Cierto, este sitio está dedicado a las motos y a los desvaríos frívolos así que quizá convenga, antes de meterse en harina, explicar un poco el concepto. El manga es el cómic, la historieta que se produce en Japón o que bebe de las mismas fuentes y estilos. Es una de las tres ramas principales del cómic junto con la corriente estadounidense y la franco-belga. Por otro lado, cuando se habla de anime nos estamos refiriendo a la animación de origen japonés que tiene como base el manga.

Dos conceptos bien sencillos aunque no por eso menos vastos.

Este tipo de “tebeos”, a pesar de ser muy populares en Japón, no llegaban al público americano o europeo, quedando circunscritos al enorme mercado nipón. Si embargo, en 1988 vio la luz una película de anime que estaba llamada a cambiar para siempre la expansión del anime: AKIRAKatsuhiro Otomo se dedicó desde el año 1982 al 1993 a dibujar este cómic de 2000 páginas que, antes incluso de su final, ya había revolucionado a buena parte de las mentes comiqueras de medio mundo. Y es que la película fue estrenada en 1988, cinco años antes de que terminase la historia. Esto, obviamente, tiene como resultado que las líneas argumentales de la película y el cómic se separen y discurran por caminos distintos.

La historia parte, el el año 1988, de una distopía en la que el mundo está al borde de la destrucción por culpa de la tecnología y una guerra mundial treinta años antes. Neo-Tokio, una ciudad reconstruida y brutal, es donde se dan cita el desempleo, la violencia, la represión estatal… Y donde florecen la insatisfacción y las sectas que anuncian el advenimiento de AKIRA, el ser superior que los sacará a todos del marasmo y la marginalidad.

AKIRA es el depositario de la energía absoluta que traerá consigo el renacer de una nueva era en Japón.

Otomo, que también dirigió la película además de dibujar el cómic, se inspiró en las revueltas y manifestaciones de su Japón juvenil de los años sesenta, en los que el descontento con el gobierno, el paro y la miseria perfilaban un país muy distinto del que ahora conocemos. Su estreno supuso un salto cualitativo muy importante en la animación japonesa y se convirtió, en poco tiempo, en un referente en el género.
A partir de aquí el anime saltó océanos y comenzó a ser conocido mundialmente, a la par que AKIRA se convertía en película de culto. La mejor del género, a decir de muchos.

La moto de Shōtarō Kaneda, uno de los personajes principales de la trama, ha sido dibujada hasta la saciedad, plasmada en pósteres, en camisetas, en carpetas de estudiantes… Y también, como no, llevada a la vida real. Es precisamente este tributo de otros dibujantes al obra lo que me ha llevado a dedicarle un artículo a AKIRA después de encontrar, por pura casualidad, el dibujo de Jim Martin. El póster estaba destinado a aparecer el la película de Disney, “Big Hero 6”, basada en el cómic homónimo de la Marvel. La idea era que figurase como atrezzo en la habitación del protagonista, pero éste fue rechazado por parecerse demasiado al cartel de la película. Pero, ¿no era eso de lo que se trataba? Al fin y al cabo era un homenaje. Creo que hubiera sido un bonito detalle, seguramente muy apreciado por los fans del género.

Sea como fuere aquí va el homenaje de Jim Martin.

akira_tribute

Póster de Breana Melvin para Big Hero 6

Y aquí otros tributos

Realizado por Honkfu

Realizado por Honkfu

Bike_Layout_AKIRA_TRIBUTE_by_bflynn22

 

Obra de Kiji Morimoto

Obra de Kiji Morimoto

Por Mateo Carniato

Por Mateo Carniato

Por Toshiyuki Sadamoto

Por Toshiyuki Sadamoto

Y, por supuesto, la transposición a la vida real de la moto de Kaneda, el único artefacto considerado “réplica oficial” que rueda desde hace tiempo por Japón recolectando fondos para niños con autismo o para víctimas del tsunami.

akira-bike-1

Las motos de Batman

batman

En el año 1939, cuando en España aún se vivía bajo los coletazos de la Guerra Civil y el nacional-catolicismo se había adueñado del país, Batman, The Bat-Man, ya recorría las calles de Gotham City paliando las felonías de los malos. Fue creado por  Bob Kane y Bill Finger, y es propiedad de DC Comics. Apareció por primera vez en la historia titulada «El caso del sindicato químico» de la revista Detective Comics n.º 27. Desde entonces se ha dedicado a luchar contra el crimen (traumatizado como estaba, el pobre, al haber sido testigo de la muerte de sus padres) con entrega tal que, al año siguiente de su creación, ya tenía revista propia. No sólo eso, tres años más tarde sus aventuras se habían adaptado a la televisión de mano de la Columbia Pictures y a mediados de los 60 una serie recreaba su vida y obra.

Este personaje atormentado y multimillonario, que no tiene otra cosa mejor que hacer que dedicar su vida a luchar contra el crimen, dispone de un arsenal ilimitado. Así las cosas no había más remedio que entre los “batvehículos” que emplea por tierra mar y aire, figurase una motocicleta. Ésta ha ido variando a lo largo de los años, implementando soluciones técnicas y estéticas acordes con los tiempos.

La Batcycle es usada por el superhéroe como vehículo alternativo, cuando el Batmóvil no es apto para cierto tipo de terrenos o cuando éste sufre algún percance. Por ejemplo, el Batpod de la película “El Caballero Oscuro” es una motocicleta que se construye como vehículo de emergencia y que toma como base los restos del Batmóvil.

La moto de Batman aparece en más de 200 cómics, incluso en algún crossover en la revista de Superman.

Batman a lo loco con Superman salvando gente.

Batman, a lo loco con Superman, en la revista de este último.

Una de las curiosidades frikis que he podido encontrar sin necesidad de buscar mucho, es a nuestro chico de las mallas junto con su tierno acompañante Robin, combatiendo el mal a bordo de una Harley Davidson Electra Glyde equipada con sidecar y con un pantallón digno de cualquier escaparate. Estamos hablando del año 1965 y de la serie para la tele. En ese año Harley dejó de usar los motores Panhead y añadió el arranque eléctrico en todos sus modelos. Pero no debía de ser muy efectivo combatir tanto mal en Gotham a lomos del Cerdo del Milwaukee porque al año siguiente dejaron la Harley de lado y la sustituyeron por una efectivísima moto japonesa, la Yamaha Catilina de 250 cc. ¿Y qué pasó con la Electra Glyde? Nada se tira; la pintaron de rojo y pasó a ser el vehículo de la Viuda Negra, otro de los archienemigos de Batman.

Batman, en sensuales mallas, con Robin en la Electra Glyde

Batman, en sensuales mallas, con Robin en la Electra Glyde

Y es que, un superhéroe en moto atesora todas las virtudes imaginables. Aunque sea un atormentado cabalero negro.

Y tú, si quieres una moto como la de Batman y tienes dinero para pagarla,  te la fabrican los de Chopper City USA:

 

Evel Knievel, un icono pop

Evel Knievel

Evel Knievel

En el año 2007 nos dejó un icono pop por excelencia, uno de los que se ganó a pulso, y nunca mejor dicho, el ingreso en la iconografía de la modernidad de los setenta. Evel Knievel se hizo famoso por sus saltos en moto, pero no por unos saltos cualquiera sino por los saltos más arriesgados y locos que uno pueda imaginar. Uno de sus primeros saltos fue sobre 16 coches en Gardena (California) pero pronto estas hazañas fueron subiendo de tono, al igual que su fama. El 1968 se la jugó en Las Vegas saltando 46 metros y sufriendo un aterrizaje tan aparatoso que lo mantuvo en coma durante 30 días. Esto incrementó su fama hasta niveles histéricos, sobre todo cuando en Canadá consiguió batir su propio récord y saltar sobre 19 coches.

Evel arengaba a sus seguidores y a la juventud en particular lanzando proclamas para alejarlos de las drogas. El carisma y la audacia de Knievel hicieron que el público americano lo adorase con locura.

Vinieron luego, años de ocurrencias y de buscar el más difícil todavía, como saltar sobre trece pares de autobuses ante 90.000 personas en el estadio de Wembley en el año 1975. El resultado fue otra estrepitosa caída en la que se fracturó la pelvis. O el salto sobre una piscina llena de tiburones en la que se llevó por delante a un cámara y a un espectador. Él se rompió ambos brazos. Dicen que Evel Knievel ostenta el récord Guiness de huesos rotos, 35 nada más y nada menos.

Pero Knievel fue algo más que un intrépido acróbata. En Estados Unidos era uno de los personajes más populares hasta el punto de rodarse dos películas sobre su vida (Evel Knievel y Viva Knievel) y consiguió revitalizar la industria del juguete con cientos de miles de cachivaches de su imagen.

evelY como todo icono popular se convirtió en un superhéroe con su propio cómic, codeándose en la Marvel con otros magníficos. Sin embargo su vida en el cómic fue fugaz y con final rocambolesco. Resulta que uno de los antiguos representantes de Knievel, Shelly Saltman, quiso sacar tajada de su relación pasada con el acróbata y publicó una biografía no autorizada. Evel, que en su juventud, cuando vendía motos Honda, ofrecía una rebaja de 100$ al cliente que le ganase en un pulso, la emprendió a sopapos con el señor Shelly de modo y manera que el primero se arrepintió de sus excesos literarios y el segundo acabó con sus huesos en la cárcel. Esto contrarió mucho al fabricante y patrocinador, Ideal Toys, la fábrica de juguetes que estaba sacando buenos beneficios de los juguetes de Knievel. Sopesaron el asunto y decidieron dejar de patrocinar al acróbata y, por ende, suprimir la línea de productos con su imagen. Pero a los dólares les sienta mal estarse quietos así que Ideal Toys sacó un tiempo más tarde una nueva línea de juguetes que eran básicamente igual que los de Knievel pero con el nombre de Team America.

Mientras tanto en la Marvel se habían quedado ojipláticos viendo como, de la noche a la mañana, uno de sus héroes de papel se hundía en las encuestas. El cómic de Knievel era de carácter promocional con idea de dar a conocer (y sacar su porcentaje) la línea de juguetes de Ideal. Cuando los de Ideal Toys les llegaron con la propuesta de hacer unos cómics con su nuevo equipo, los Team America, les faltó tiempo para acordarse del éxito de los G.I. Joe de Hasbro así que no les tembló el pulso a la hora de dibujar a los nuevos monigotes. Y así, en el nº 226 de El Capitán América, tres nuevos supercachas enfundados en lycra, aparecieron haciendo alegres piruetas junto a su amado capitán. Habían nacido los Thunderiders.

Cómic y motos: Robert Crumb y Panther Motorcycles

Las motos y el cómic son dos conceptos que casan muy bien. La imagen de libertad, de contracultura, de indómito que tiene un motociclista es. a priori, el ingrediente ideal para un maridaje perfecto entre el héroe mundano y el arte del cómic. No faltan ejemplos desde el mismo inicio de cómic. Desde la  Harley del Capitán América hasta la flamígera máquina del Motorista Fantasma, pasando por la impactante estampa de Wolverine (Lobezno) quemando rueda, todo lo que rodea a la moto el el cómic -casi como en el cine- tiene una imagen impactante y atrayente. Y como tal, son muchos los dibujantes que se han acercado, de una u otra forma, al mundo de las motos en su obra.

Robert Crumb es uno de los dibujantes de cómics más underground de la historia y quizá el menos indicado para comenzar una serie de artículos de cómic y motos. ¿A qué viene, entonces, comenzar hablando de Crumb y obviar a la Marvel, Vértigo o DC Cómic, por ejemplo? Pues porque Robert Crumb es un tipo que se apartó, de forma voluntaria, de las corrientes culturales de su época, dejó de lado lo “mainstream” y se dedicó a dibujar y tocar en banjo en su apartada granja. Y eso, querido lector, es muy del agrado de quien esto escribe. Además, al margen de las motos, su obra es un reflejo de lo más brutalmente psicodélico que te puedas echar a los ojos.

El paso de Crumb por las motos es tan fugaz que apenas si supone un dibujo. Se tata de un cartel publicitario para Panther Motorcycles, uno de los modelos que Phelon and Moore llevaban fabricando desde 1924.

Panther Motorcycles

Panther Motorcycles

El artista de lo masivo escogió una amazona casi tan voluptuosa como todas las mujeres que dibuja: caderas generosas, glúteos prominentes y unos muslos exagerados. Desde posturas feministas se ha tachado a Crumb de machista y misógino y, ciertamente, nunca se ha preocupado por esconder sus obsesiones sexuales dibujando su obra totalmente ajeno a lo políticamente correcto. Encuentro que la chica que ha escogido para ilustrar el anuncio de las Panther es bastante discreta y mucho menos rotunda de lo que nos tiene acostumbrados: una mujer casi estilizada vestida con un sugerente traje de pantera.

En cuanto a las Panther, como he dicho, se comenzaron a fabricar en los años 20 por Joa (“John”) Carver Phelon y su sobrino Harry Rayne. Su historia es común a muchas otras empresas en los albores del mundo de la moto: comenzaron diseñando una moto y poco a poco, con mucho esfuerzo, fueron abriéndose paso hasta el éxito. La Panther resultó ser una moto robusta y económica que no dejó de fabricarse hasta el año 1967 con el abandono de la producción de la Panther 120, un modelo de 645 cc. que aún puede encontrarse fácilmente en la actualidad. Lo que más nos llama la atención es su motor monocilíndrico a 40 grados que le da una apariencia muy particular. Se mantuvo con escasos cambios durante 25 años y fue montado en más de quince modelos que iban evolucionando de año en año.  Se decía que sus pistonadas coincidían con cada poste telefónico, haciendo referencia, en tono de humor, a sus bajas revoluciones. La Panther se hizo muy popular para instalarle un sidecar pero cuando estos artilugios pasaron de moda, superados por los coches baratos, se acentuó el declive de la marca que, al igual que toda la industria de la moto en el mundo, venía renqueando desde la Segunda Guerra Mundial.

A mediados de los sesenta se subió la cilindrada del Modelo 100 a 645 cc. El nuevo motor consumía bastante aceite y la lubricación  era un tanto desigual además de estar sometido a mayores presiones. Se fabricó durante tres años hasta que cesó la producción. El 1967, con la fabricación de motores finalizada, se vendieron las últimas piezas de la Panther y finalizó un capítulo de la historia de la motocicleta inglesa.

Somos los mods

Somolos, somolos, somos los mods!

Somolos, somolos, somos los mods!

Motos y cultura pop

Visto en http://www.deviantart.com