humor

Los 10 mejores regalos para un motero

Ya están ahí los Reyes! Leticia, Sofía, Gaspar, Melchor, Juan Carlos, Felipe… todo un elenco de personajes reales y de ficción que, si has sido bueno este año, te colmarán de regalos moteros.

Si no has sido bueno, como es de esperar en un adulto hecho y derecho, confía en el Amigo Invisible y guíalos por la red de redes para que caigan en tus manos esclavas cualquiera de estos regalos que te proponemos.

Casco Halo

No está la venta porque es un prototipo pero este casco diseñado por Nathan Dearsley es, sin duda un regalo estrella. Confía en el espíritu de la Navidad y ten en cuenta que estamos en tiempos de magia e ilusión. Empieza por “Queridos reyes Magos…”

Soporte de papel higiénico para aventureros

Aventureros de culo inquieto y vientre flojo, estáis de enhorabuena. Si ya disponéis del libro "Cómo cagar en el monte", ahora la tienda oficial de BMW pone a vuestra disposición un práctico portarollos para que vuestra higiene íntima sea acorde con vuestro espíritu aventurero: impecable. Se acabó usar arena del desierto o helechos del bosque para la limpieza de zonas de cuerpo en las que no da el sol; con este magnífico invento vuestro papel ya no volverá a ser secundario.

Moto de vapor

Desde crío soñabas con tener un trenecito a vapor, un Ibertren atravesado en el pasillo de casa que manejarías con tu gorrita de ferroviario. Pero luego creciste y sin saber cómo, te enganchaste a esto de las motos con verdadera fruición. Ahora ya no tienes la necesidad de abandonar aquella afición pueril, la de los trenes a vapor. Puede aunar ambos vicios y hacerte con una moto a vapor que, si bien no podrás tener atravesada en el pasillo, siempre habrá un lugar de preferencia en el salón para colocarla. Incluso en invierno te servirá de estufa. Está fabricada a escala 1:1 y finciona a la perfección. Es el sueño de cualquier steampunk.

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La Motomaleta

¿Siempre te estás quejando del poco espacio que tienes en la moto para llevar todos tus cachivaches? Pues pídele a Baltasar que te traiga una moto-maleta, de este modo aunarás las soluciones a tu falta de espacio y necesidad de desplazamiento. El invento es de un granjero chino o sea que pídelo con tiempo.

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Traje de Hello Kitty

Si lo que te gusta es llamar la atención y ser el amo de la concentración, además de los cortes de encendido puedes pedirle a la Reina Maga que prefieras que te deje a los pies de la cama este fabuloso traje de Hello Kitti: protección y elegancia unidas de forma magistral.

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El sillón Vespa

El complemento que falta en tu escritorio es algo que un rey que se precie de tal puede conseguir: una silla de escritorio con respaldo de Vespa. No se me ocurre mejor sitio donde alojar las posaderas que en un asiento como este… a no ser una moto, claro.

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El Zero Scooter

Sin abandonar la marca, puedes decirle a Mechor que invierta un poco menos de 6000 € y consiga para ti este estupendo chisme autobalanceado, ideal si en casa están en contra de que tengas moto pero tú no puedes sustraerte a la necesidad de manejar una. Es como media Vespa y con motor eléctrico. Zero Scooter.

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La moto hamster

Seguro que te apena ver al pobre hamster todo el día en su jaula, dando vueltas en la rueda como un poseso. Con este magnífico regalo posibilitarás que el roedor vea mundo o, por lo menos, su universo más inmediato… y además en moto!  Estaba a la venta en Amazón pero ya no lo encuentro. Es de suponer que si tu comportamiento ha sido aceptable, Gaspar o Leticia lo encontrarán por ti.

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Manta para moto

China, ese lugar fascinante donde se idean los objetos más inverosímiles, es la cuna de este regalo ideal: mantas y manoplas para la moto. Qué mejor momento que la Noche de Reyes para que Sus Majestades de Oriente te dejen uno de estos objetos tan útiles. De nuevo, protección y elegancia unidos para hacer que tu vida sobre la moto sea una delicia también en invierno. De venta en Youjia, díselo a tu Amigo Invisible.

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Tienda de Campaña

¿Qué aventurero motorista, overlander o rider de la muerte, vas a ser si no montas una tienda de campaña para hacer unas fotos en el campo? No es necesario que duermas dentro pero la foto con la tienda es un clásico de mototurismo de aventura. Ahora, con estas tiendas, además de aventura vas a tener glamour para dar y regalar. Por menos de 300 libras esterlinas la reina de Inglaterra en persona vendrá en su camello y te dejará esta maravilla en las zapatillas.

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Guerra química en India

India es un país con una higiene un tanto peculiar. Podríamos decirlo de forma suave y hablar de higiene distraída, de cierto desprecio por la limpieza o de relajo de costumbres en lo que a decoro se refiere. Pero no nos estaríamos ajustando a la realidad: India es un país muy sucio.

No hay rincón en el que no haya restos de inmundicia. No hay esquina impoluta exceptuando, claro, las zonas más salvajes. Los Himalayas indios gozan de cierta inmunidad en este sentido, aunque tampoco sea para tirar cohetes.

Lo bueno es que, después de unas semanas en la región, te acostumbras a la suciedad. Tu percepción de lo admisible en cuestiones de limpieza va variando con los días. Al cabo de un tiempo, lo que en tu país te parecería una solemne marranez, en India te parece de lo más normal.

Vaca sagrada

Una de las imágenes que guardo en la retina, grabada a fuego, es la de una vaca sagrada pastando en medio de una montaña de basura. Mi concepción de lo sagrado se vio trastocada al ver aquel animal rebuscando restos de algún vegetal entre tanta mierda. ¿De qué le servía ser sagrada si no conservaba un ápice de dignidad? Me la imaginaba pastando en cualquier prado de la montaña asturiana y recuperando su halo de animal sacro.

Las vacas asturianas sí son animales sagrados. Sagrados y lustrosos. Lo único que tienen en común aquellas y éstas es su parsimonia exasperante. Cualquiera de las dos es capaz de pastar en calma aunque el caos las rodee. Son el ejemplo perfecto de ser y el estar. Quizá sean tan sagradas unas como las otras.

Los ojos de las vacas son el reflejo de la calma.

La segunda imagen que me impactó, no por orden de importancia, fue la de los clasificadores de basura en Delhi. En el barrio de Pahar Gang la basura es sometida a un riguroso proceso de selección antes de salir hacia otro lugar. Si es que sale, porque nunca llegué a saber cuál es el proceso completo. Allí, entre abigarrados edificios de viviendas, algunas personas se afanan en clasificar desperdicios, separando todo lo que sean restos de comida. Quiero pensar que es para dárselo a algún animal, aunque no me atrevería a asegurarlo.

El hedor es insoportable. Es olor a basura vieja, a putrefacción, a descomposición de verduras y curry. Un olor dulzón y pestilente que se mete hasta el fondo de tu alma. Y tienes que apartar la vista porque te avergüenzas de que haya seres humanos revolviendo aquellas colinas de inmundicia. El mundo no es justo. La vida no es justa, eso ya lo sabía antes de ir a la India, pero nada me preparó para que la realidad me abofetease de aquella manera. Trabajos de mierda en un mundo de mierda.

Basurero en el centro de Delhi

Comprendí muchas cosas en unos pocos segundos. Reflexiones profundas que olvidé cuando regresé a la comodidad de mi vida regalada.

Con el paso de los días me amoldaba a la idiosincrasia india y, poco a poco, fui descuidando mi higiene personal. Me duchaba varias veces al día, no tanto por limpieza como por sentir un poco de frescor. Me pasaba la mayor parte del tiempo empapado en sudor así que, una ducha siempre se agradecía. Pero a la hora de volver a la moto, me ponía el mismo pantalón mugroso.

El pantalón, una copia china de Uggly Bros., pronto comenzó hacer honor a su nombre y se puso feo. Una pátina de mugre, rancia por el tiempo, lo fue cubriendo. El tacto ya era un tanto pegajoso en los últimos días, pero procuraba no tocarlo mucho con las manos desnudas. El verde desvaído iba mutando a gris oscuro y alrededor de los bolsillos se estaba formando un cerco que viraba a negro con el discurrir de los días.

Así, poco a poco, yo mismo me iba tiñendo de la peculiaridad india, que me hacía inmune a estímulos externos y me convertía en vaca sagrada de mirada serena. “Me resbala, oiga, la vida me resbala. La mía y la suya”

Resbalando y derrapando, llegó el día de abandonar el país. Metí el pantalón y otra ropa sucia en la mochila de espeleología que uso como petate impermeable. Allí fermentó un par de días sin necesidad de más aditivos químicos. Claro que de eso me enteré luego.

El aeropuerto de Nueva Delhi es grande y limpio. Moderno como cualquier aeropuerto y con gran profusión de controles policiales y militares. Después de pasar todas las colas y hacer todos los chequeos habidos y por haber, llegamos a la sala de embarque por un pasillo amplio y pulcro. Toda la mugre del país había quedado atrás y estábamos en la antesala de Occidente.

Aeropuerto de Delhi

Aún quedaba un último control, que me pilló por sorpresa. Un policía nos escogió a Josín y a mí al azar y quiso registrar nuestro equipaje de mano. El grueso de la impedimenta ya había sido facturado así que a mí solo me quedaba el petate de espeleología con el casco, las botas y el pantalón de casta intocable.

Al abrir la bolsa el policía retiró la cara con un mohín de asco apenas perceptible. Quiso volver a asomarse al interior de aquel pozo inmundo pero desechó la idea con gesto dubitativo. Le dije si quería que vaciase la bolsa pero negó con la palma de la mano mientras apartaba la cabeza hacia un lado.

Mientras cerraba la bolsa con una sonrisa avergonzada escuché algunas bacterias que, en el fondo de la misma, se partían de risa.

Que tenga buen viaje, – murmuró-. Puede usted continuar.

Patatitas

Recuerdo un día que bajaba el Puerto del Palo entre la niebla. Se adivinaba un precipicio húmedo a la derecha y, ante la falta de paisaje, mis pensamientos sobrevolaban aquella espesura internándose en lo absurdo. Reparé en que nunca había dicho, al menos que yo recordase, la palabra “patatitas”.

Quizá palabras como “patatinas”, “pataquías” o “pataquiñas”, podrían haber salido de mi boca alguna vez. Pero jamás “patatitas”. Nunca. ¿Hay palabras proscritas? ¿Hay vocablos que tememos pronunciar?

Me armé de valor y lo dije en voz alta: PATATITAS!

La palabra salió del interior del casco y, tras de mí,  quedó flotando en el aire unos instantes. Luego desapareció entre la niebla como si nunca hubiera sido dicha. Se evaporó.

Me sentí extraño. La sensación era tan nueva y tan inusual que tuve la certeza de estar haciendo algo por primera vez. Respiré hondo y mantuve aquel sentimiento placentero dentro de mí hasta la siguiente curva. Por un instante pensé en volver a decirla, en llenar la carretera de “patatitas”, en sembrar la nada absurda de la niebla con mi recién adquirida libertad de decir “patatitas”. Pero preferí mantenerme en silencio, aferrado a la sensación de poder que me había procurado al decirla en voz alta.

Ahora, una vez perdido el miedo, creo que sería capaz de volver a decirla si surgiera la ocasión.

 

El timo de las cartas nigerianas

Tener tiempo para perder es una de las cosas más preciadas en este siglo XXI. Y yo lo tengo.

El timo de las cartas nigerianas es tan viejo como la Internet misma pero, gracias a la mente despierta de los timadores, van apareciendo variables. En esta ocasión me ha llegado con una de ellas y me ha pillado con la gracia suficiente como para trolearlos un poco.

Todo comenzó, más o menos, así:

 

A los dos días, la Señora Dionisia, encantada de poder deshacerse de los diez millones, me contestó ilusionada de saber que su dinero iba a ser destinado a una buena causa.

A este correo contestó diciendo que me pusiera en contacto con el Señor Peterson. Fue un burdo “copia y pega” que no me hizo mucha gracia. Esperaba un poco más de educación por parte de una persona a la que le voy a hacer el favor de recepcionar diez millones de dólares.

Pero bueno, tampoco iba a enfadarme por unas simples cuestiones de forma así que le escribí al Señor Peterson, de la India.

El Señor Peterson, acostumbrado, sin duda, al relajo indio, tardaba en contestarme así que tuve que aplicarle un poco de presión.

 

Al ver, el Señor Peterson, que podía darme un mal si el asunto no avanzaba, me contestó, pero lo hizo en inglés.

Como el inglés es un idioma salvaje y este tipo de cosas requieren de caballerosidad, le supliqué que me escribiera en español, cosa que hizo en cuestión de cinco minutos.

Venía a decir esto:

Querido Cliente Valioso.

Bienvenido a ICC-Worldwide Courier Company India, la empresa de entrega de premios Premium líder mundial, que ofrece servicios de mensajería de alta calidad, flexibles e innovadores en todo el mundo.

En nombre del dinero que le ha concedido la señora Dionisia Denis Perman. Estamos muy orgullosos de informarle que el proceso de entrega es inmenso. Habiendo completado el proceso de verificación, ahora tiene que cooperar con nosotros y luego haríamos la entrega. Su cheque de USD 10.142.728,00 Dólares de la Sra. Dionisia Denis Perman como un premio donado desde el fondo de su corazón está listo para su entrega.

ENVÍO Y FACTURACIÓN: –
El cheque y los documentos de la Sra. Dionisia Denis Perman se envían para ser entregados bajo una sola factura por la empresa de mensajería contratada y se clasifican como alta prioridad y entrega urgente bajo las leyes y regulaciones aplicables. Este envío no puede ser entregado a la Caja Postal oa los Códigos Postales, sino a la dirección del Receptor. Los tiempos de tránsito para la entrega de paquetes a los clientes son en días laborables y están sujetos a cambios dependiendo del lugar de recogida y entrega.

ÍNDICE DE PRECIOS DE LOS ARTÍCULOS: –
Los precios indicados indican los servicios de Air Express disponibles de la India a su país de destino para el tipo de envío seleccionado. La disponibilidad real de los servicios está determinada por el destino, el código de área o el nombre de la ciudad y está sujeta a restricciones de mercancías y de valor para los envíos sujetos a pago.

Estamos listos para enviar y entregar su paquete a usted tan pronto como se reúna con nuestras opciones de entrega que se enumeran a continuación.

ENTREGA DE IDENTIDAD DE PARCELA: DDP-91322 *.
CONTENIDO DE LA PARCELA: D.D.P $ 10,142,728.00 VENTAS SELLADAS, ENTREGA DE PARCELAS;
Con la copia original de su certificado junto con un documento de cobertura.

ICC-WORLDWIDE OPCIONES DE CARGOS DE ENTREGA DEL CORREO;

OPCION UNO (ENTREGA DE UN DIA, 24 HORAS)
Costo de envío / flete …………………. $ 299.00
Seguro ……………………………… $ 120.00
IVA ……………………………… $ 80.00
Total ………………………………… $ 499.00 (Cuatrocientos Noventa y Nueve Estados Unidos Dólar)’

OPCIÓN DOS (DOS DÍAS DE ENTREGA, 48 HORAS)
Costo de Envío / Envío …………………. $ 259.00
Seguro $ 100.00
IVA ……………………………… $ 50.00
Total ………………………………… $ 409.00 (Cuatrocientos nueve dólares de los Estados Unidos)

OPCIÓN TRES (TRES DÍAS ENTREGA, 72 HORAS)
Costo de envío / flete …………………. $ 210.00
Seguro $ 90.00
IVA ……………………………… $ 35.00
Total ………………………………… $ 335.00 (Trescientos treinta y cinco Estados Unidos Dólar)

Responda a este correo electrónico indicando su opción de entrega asequible / preferible entre nuestras tres opciones de cargos de entrega mencionadas arriba, envíenos también una copia escaneada de su licencia de conducir o cualquier fotografía de identificación legal necesaria para fines de identificación cuando nuestro Diplomático llega a su domicilio para la entrega de su paquete a usted. Tenga la seguridad de que tendrá acceso a su paquete en el tiempo especulado de las horas de entrega que oscila entre 24 y 72 horas una vez que cumpla con nuestros requisitos de pago, luego publicaremos su paquete con su opción de entrega y enviaremos inmediatamente el Número de seguimiento para usted, para su verificación y luego seguimiento / monitor de su paquete en línea.

Tenga en cuenta que los gastos de mensajería no se pueden deducir de sus fondos debido a Artículo 1186 sección 45 inciso 2.3 de la Constitución de la India relacionados con los asuntos financieros y de carga, que están debidamente codificados en la ley de la India.

Usted debe regresar a esta oficina con su opción de entrega de envío asequible / preferible a fin de asesorarle sobre cómo hacer los pagos necesarios para cualquier opción que elija, tan pronto como realice el pago un número de seguimiento se le dará a Le permiten rastrear su paquete en línea. La señora Dionisia Denis Perman es una señora muy amable, quiere que esta cantidad de ella circule por todo el mundo, a los huérfanos, a los menos privilegiados, a los pobres ya los desamparados. Ayúdala a cumplir sus sueños.

Aviso importante: Debido a la entrega internacional de paquetes, los cargos obligatorios deben hacerse, no hacemos efectivo a la entrega (COD). Ofrecemos el pago antes del servicio (PBS).

Estamos encantados de servirle y esperamos con interés la entrega exitosa de su paquete a su puerta.

Gracias por su cooperación anticipada.

Sr. Robert Peterson,
Oficial de servicio al cliente.
ICC-Worldwide Courier Services,
Departamento de Información al Cliente y Investigación.”

Y cuando llegó la traducción escogí el modo de operar para que el dinero se tranfiriese lo más rápido posible a mi poder.

 

Pasaron dos o tres días y temí que mis diez millones se esfumaran porque no recibí respuesta alguna del Señor Peterson. Craso error: revisando los pasos dados observé que no le había dado a “enviar” en mi última respuesta. Una vez que el mensaje salió a su destino el proceso siguió su trámite.

El Señor Peterson contestó, en inglés y en español, para que no hubiera dudas. Venía a decir que había que hacer el pago de los 499 Estados Unidos Dólar a la mayor brevedad posible y a través de Western Union.

 

Con premura y diligencia, pasé a contestarle, explicándole que yo no manejo con soltura el Western Union y que si no prefiere una transferencia bancaria.

Así de claro me expresaba en el mensaje:

Loadísimo Señor Peterson:

Libo, cual errática polilla, entre las diferentes opciones que nos ofrece el proceloso mundo de la economía y me pregunto:
¿No prefiere usted que le haga una transferencia bancaria?
El operario de la sucursal bancaria de Villaquemada de los Bomberos, a quien Dios guarde muchos años, es un tanto lerdo pero le aseguro que, en el asunto del pecunio, no se le escapa una. Bien diligente que fue cuando tramitamos acciones preferentes y otros productos de la entidad.
Apunto a esta posibilidad de la transferencia bancaria porque en Villaquemada de los Bomberos no disponemos de oficinas de Western Union y, siendo sincero, tampoco conozco el funcionamiento de este sistema. Los tiempos avanzan que es una barbaridad y me temo que he quedado obsoleto, aislado mientras avanzo hacia edad provecta y recluido en este reducto de retórica verborrea.
Abandonando ahora este barroquismo y regresando a una prosa más laxa, le pregunto:
¿En caso de ser de todo punto imposible tramitar esta gestión a través de Transferencia Bancaria, tal y como queda antedicho, podría usted indicarme el modo de proceder con Western Union?
Nunca antes he tenido experiencia alguna con ellos e ignoro, con la mayor de las burramias, los diferentes pasos que he de seguir en el proceso. ¿Podría usted instruirme al respecto?
Conocedor de la molestia que ello supone, subrepticiamente le comunico que es favor que yo sabré recompensar en su justa medida en el momento en que disponga de los dineros de la Señora Dionisia.
Reciba usted, a la recepción de esta misiva, el testimonio más considerado de éste, su seguro servidor.

Roberto Juan José Julio César de Todos los Santos de Maimona Naveiras

El siguiente paso será, como el Señor Peterson no va a aceptar la transferencia, solicitarle ir a India a pagar los 499 Estados unidos Dólar en persona. Pero para eso aún falta tiempo, no nos precipitemos.

Cuando el interés es mutuo la comunicación fluye con rapidez. He aquí el siguiente capítulo de la relación epistolar.

 

Como la operación parece muy sencilla no es bueno dejar ningún cabo suelto, ni detalles al azar así que intenté recabar más información.

 

 

Todo son facilidades a la hora de pagar. Así da gusto

 

 

Todo un alivio poder enviar el recibo mediante una foto. Curiosamente la identificación de mi persona mediante DNI o carnet de conducir parece que pasó a un segundo plano sin importancia.
Ahora sí, había llegado el momento de proponer una visita a la India…

En vista que el Señor Peterson se demoraba en su contestación, decidí abrir una ventana para darle un respiro al hombre, que seguro que ya estaba medio desesperado a estas alturas.

Así mismo le dije:

Valora mi propuesta el Señor Peterson y me escribe como sigue:

 

Y acto seguido me llega el número de cuenta de un colaborador. Como muchas veces esta gente usa pardillos de varios países no me extrañó. La mecánica es sencilla: el pardillo recibe el dinero, sin saber de dónde procede, y lo reenvía a través de Western Unión a los estafadores a cambio de una propinilla. También me llegó ese ofrecimiento hace años.

Así las cosas ya no me quedaba más remedio que pagar para recibir el dinero de la Señora Dionisia o seguir mareando la perdíz. Elegí la última opción.

 

Dicen que las prisas son malas consejeras pero, en el caso del Señor Peterson, todos son apurones e intentas imprimir celeridad al pago.

El siguiente paso es enviarle un recibo que justifique el pago de los 499 dólares para liberar el dinero de la Señora Dionisia. Como es natural, no tengo ninguna intención de hacer pago alguno así que enviaré un recibo cualquiera. Lo esperable es que acudan a la oficina de Western Union y allí intenten cobrar la pasta. La segunda parte de la venganza, se habrá consumado. La primera era trolear al timador todo lo posible y la segunda hacerle ir a la oficina de Wester Union a cobrar un dinero que no existe.

Me gustaría ver su cara cuando, ilusionado por cobrar, el empleado le diga que el número de la transacción no es correcto.

Quizá no se aprecie pero en el anterior email se me ha olvidado adjuntar el recibo de haber pagado en Western Union. El Señor Peterson, que a estas alturas ya estará mentando a toda la caterva del panteón de deidades hinduistas, me contestará diciendo que se me ha olvidado adjuntar la foto.

La foto del recibo la enviaré con una resolución tan baja que no será capaz de leer el número de referencia así que, es de suponer, me contestará comunicándome el error. Supongo que luego le pediré instrucciones para realizar esta operación. ya veremos cómo avanza esto…

(Seguiremos informando)

Parece que la cosa se complica y, al no haber enviado la foto del recibo ahora me pide que cambie el destinatario.

Respecto a las dudas sobrevenidas me dice que todo está en orden, que no hay motivos de preocupación

Con el ánimo de deshacer el malentendido pasé a enviarle el Señor Peterson, esta vez sí, un mensaje con el recibo de haber pagado. Una cosa es tomar el pelo y otra resultar molestón.

He de decir que, a menos que tenga una vista de lince, el número era apenas legible aunque la cantidad girada, 499 Estados Unidos Dólar, le leía perfectamente.

Todo se complica.

 

Y aún más. Ahora tenía que volver a las oficinas de la Western Union y cambiar el destinatario.

 

Algo raro debe haberle pasado al Señor Jacob así que hay que hacer de tripas corazón y volver a las oficinas de la Western.

Estoy a tiempo, menos mal!!

 

Y sí, haciendo mi mejor, voy corriendo a las oficinas de la Western Union. Este pequeño impasse me sirve de descanso porque el Señor Peterson me estaba dando una mañanita de lo más ajetreado.

(continuará)

Esto es un no parar!!

 

Una locura! Este hombre va a dejarme sin resuello y si no… al tiempo

He de señalar que la foto que le envío va con una resolución muy baja y le resultará imposible leer los números de referencia. Ya habreá tiempo a enviárseála con más calidad…

Tres correos más allá sucedía esto:

Como la goma ya no estiraba más, decidí poner punto final al tema:

 

 

 

Después de este último mensaje el Señor Peterson pareció perder todo el interés  y todas las prisas. Aún así ha sido una semana muy intensa, de muchas risas y mucha diversión.

Y aquí finaliza, de momento, esta historia de troleo.

Segunda parte.

Cuando ya daba por concluida toda esta historia, me escribió otra vez la Señora Dionisia, interesándose por mis negociaciones con el Señor Peterson.

Y, claro, me resultó imposible no contestarle:

 

Estimadísima Señora Dionisia:

Estimadísima Señora Dionisia:
El infortunio se ha cebado en nuestra relación y lo que hasta ayer era miel sobre hojuelas, hoy deviene en una nube ominosa que se superpone a mi existencia.
Hete aquí que, tal y como le comuniqué al agradabilísimo y siempre poco loado, Señor Peterson, la policía acudió a mi domicilio. Lo hizo a instancias de mi hija la mayor, que es de naturaleza pejiguera y desconfiada como su madre, a quien Dios tenga en su gloria. Resulta que mi nieto, un chiquillo vivaracho y en extremo despierto, le dijo a su madre que el abuelo (que soy yo) iba a ser millonario. Cosas de chiquillos, ya se sabe.
Ella, con artimañas sibilinas y usando de su artes de fémina melindrosa, sonsacó de mí información sobre la operación que estaba llevando a cabo y con la que pensaba darle una sorpresa. Coligió, a tenor de los datos que yo le proporcioné, que estaba siento víctima de una estafa y pasó a verter sobre mí todo tipo de falacias e infundios. Si eso hizo conmigo, que soy su padre, imagínese los epítetos y descalificaciones de toda índole que dedicó al Señor Peterson y a usted misma. Irrepetibles vocablos que en modo alguno saldrán de mi boca. Menos guapa, de todo.
Acto seguido, me retiró el recibo de Western Unión que yo celosamente guardaba en el segundo cajón de la cocina e instó a la horda policial, tres agentes para más abundamiento, a insmiscuirse en los archivos de mi ordenador, correo electrónico incluido. Hete aquí que yo mantengo una relación epistolar, de todo punto inocente, con una viuda de Villaquemada de los Bomberos y hasta en eso hurgaron. El que violentaran de ese modo mi intimidad me supo muy mal y, corrido de rubor, expresé de viva voz y malos modos, mi disconformidad. Todo ello a la par que mentaba a toda la parentela de la policía y cuerpos de seguridad colindantes.
De nada sirvió. Celosos en su loco empeño de perseguir al criminal, trasladaron a sus máquinas toda la relación epistolar que yo había mantenido con el Señor Peterson, se llevaron el recibo y me dejaron cariacontecido y descompuesto. También hurtaron las fotos comprometedoras de mi vecina Concha, que mantenía yo ocultas en una carpeta del escritorio que llamaba “cosas de Concha”, por aquello de no levantar sospechas.
Sea como fuere, el caso es que yo ya había enviado los 499 Estados Unidos Dólar que había convenido con el Señor Peterson y, a día de hoy, me encuentro sin los 499 Estados Unidos Dólar, sin el recibo y con un desconcierto tal que han vuelto a descompensarse los niveles de azúcar de mi organismo y, en verdad le digo, temo por mi delicada salud.
 
Me pregunto si no podría usted ponerse en contacto con la policía de este país y explicarles que usted obraba de buena fe y que no estaba en su ánimo realizar estafa alguna. Ya de paso, si la molestia no fuere mucha, hablar con mi hija la mayor y convencerla de la legalidad de nuestro pequeño acuerdo. Porque yo, por mucho que le explico, no soy capaz de hacerle entrar en razón.
También he de decirle que sería bueno arreglar este asunto cuanto antes porque, dado lo precario de su estado de salud, igual fina en cualquier instante y mis jóvenes se quedan sin su casa de citas, Josín y El Búfalo sin su viaje y yo sin mi acomodaticia posición que anhelo desde ha tiempo.
 
Reciba el testimonio de mi consideración más distinguida.
 
 
Roberto José Julían Jairo de Santos Abondos de Maimona Naveiras.

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Jimmy Overlander: “Si no sangras, no es aventura”

Born to be Click nos ha dedicado una de sus historietas gráficas, cómics, que decimos ahora. Pero el Profesor X ya lleva mucho tiempo contándonos aventuras con los Clicks. Puedes leer todos los cómics de Born to be Click en Scribd.

Tutorial: cambiar el aceite a la moto

Aquí estamos con otro pequeño tutorial para animar a los motoristas y moteros a hacer pequeñas tareas en casa (además de planchar, poner la mesa y pasar el mocho). Hoy: Cambiar el Aceite.

Y no, no me refiero a nada que tenga que ver con el sexo sino a sustituir la “sangre” del motor de la moto cuando llega el momento. En mi caso el momento llegó hace justo siete u ocho mil kilómetros pero, circunstancias de la vida, no lo cambié hasta hoy. En la Suzuki vStrom 650 DL se recomienda cambiar el aceite cada 6000 km. Yo lo cambio cada 10.000. Y aún me parece poco.

En esta ocasión la cosa se alargó hasta los 12.000 pero he de decir en mi descargo que la máquina consume un poco y le voy añadiendo de vez en cuando o sea que se va “reponiendo”. Aquí los puristas pondrán el grito en el cielo y me dirán que eso está muy mal, que así no se alarga la vida del motor y no se cuantas cosas más. Responderé con una foto del cuentakilómetros de mi vehículo que marca 175.000 km. ¿A dónde quieren alargar la vida del motor? ¿Acaso no tengo derecho a cambiar de moto nunca jamás?

Vamos al lío.

Estas cosas y alguna más son las que vas a necesitar para la obra.

Aceite, filtro, llave para filtro y pegatina publicitaria

    Aceite, filtro, llave para filtro y pegatina publicitaria

Tomamos la pegatina publicitaria, quitamos el papel de protección y la pegamos en el “armario de la moto” que tenemos en el taller, garaje o galpón y que está lleno de pegatinas. Buscaremos un hueco.

Ahora empezaremos arrancando la moto para calentar un poco el aceite y que fluya como la mente de un monje budista en plena meditación. Para ello oprimimos el botón negro donde pone “start”. Oirás un ruido como de motor. Es el motor, no te alarmes. Mantenlo encendido unos minutos: tres, cinco, siete… tú verás.

cambio aceite moto

Aquí no pone “start” pero nos hacemos una idea. Este es el botón, te lo aseguro.

Desde que ha pasado un rato apagamos el motor pulsando el botón rojo que hay un poco más arriba del de arranque. Ahí lo ves, en la foto de arriba. Observarás que el ruido ha cesado y se produce un silencio incómodo. Tranquilo, canturrea “la gozadera” o una del Fary y el silencio desaparecerá por ensalmo. Quita el contacto.

Esta es la herramienta que yo uso:

Mannesmann M98430 – Maletín con llaves de vaso y otras herramientas (215 piezas, tamaño: 12x36x51 cm)

Maletín grande de 215 piezas de 1/4" - 6,3 mm, 3/8" - 10 mm y 1/2" - 12,5 mm
Elaborado con cromo-vanadio / acero especial
En maletines de plástico sólido con soporte especial para las puntas con cuadrado interior

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Ahora retira el cubrecarter. Si tu moto no tuviera cubrecarter puedes saltarte este paso pero yo, voy a quitarlo. No del todo, por pura vagancia extraigo los dos tornillos posteriores y dejo que se caiga al suelo, con estrépito, la parte trasera. De este modo se le cae un poco de mugre y se rompe el silencio incómodo.

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Observa la cantidad de óxido y de mugre que tiene el cubrecarter. No te alarmes, es normal.

Ahora vamos a sacar el aceite, verás como fluye. Para ello desenroscamos el tornillo que hace las veces de drenaje del aceite pero antes habremos tenido la precaución de colocar debajo del cárter un recipiente para recoger el aceite usado. Hay que tener en cuenta que ahí dentro puede haber dos o tres litros de aceite así que obra en consecuencia y escoge uno con la capacidad adecuada. El tornillo igual tiene un nombre técnico mucho más molón pero nosotros le vamos a llamar “tornillo de drenaje”, así, en plan profesional.

Cuando esté a punto de salir te caerá un chorro de aceite en los dedos así que, si has calentado mucho el motor, te quemarás y romperás de nuevo el silencio. También puede suceder que, con el sobresalto y los improperios, se te caiga el tornillo en el interior del recipiente: no pasa nada, de ahí no sale solo y así evitarás perderlo.

cambio aceite moto

Este es el tornillo que vamos a quitar.

En la foto anterior puedes ver, en detalle, el tornillo de drenaje que vamos a aflojar. Recuerda que para aflojar un tornillo hay que girarlo en sentido contrario a las agujas del reloj. Si tienes reloj digital basta con que gires hacia la izquierda (el tornillo, tú no). Como este tornillo está boca arriba gíralo a la derecha. En caso de duda prueba en los dos sentidos y dale vueltas hacia donde notes que necesitas hacer menos fuerza.

Y pasará esto:

cambio aceite moto

¡Qué bello es fluir! Obsérvese el puro color negro que ha adoptado el aceite después de casi 13.000 km. de servicio.

Antes de que salga todo el líquido puedes optar por rebuscar entre el aceite usado y sacar el tornillo que se te ha caído. Conforme vaya ascendiendo el nivel de aceite en el recipiente te costará más trabajo encontrarlo.

Ahora puede ser el momento de mirar si has comprado el aceite correcto y si tienes un filtro nuevo o tienes que dejar el viejo. Si te has acordado de comprar uno nuevo, quita el viejo. Para ello tendrás que usar una llave de fleje para filtros de aceite, a la venta en el Amazon por seis o siete euros. Hay más tipos de llave, más cómodas y elegantes,sin duda, pero a nosotros nos gusta lo engorroso. Además esta sirve para cualquier medida de filtro y cuando la perdamos no nos va a dar ninguna pena.

cambio filtro aceite

Qué plasticidad y qué belleza ebúrnea! Apretamos el fleje de la llave alrededor del filtro. Ya sabes, para apretar gira el pomo hacia la derecha, hacia el mismo lugar que se cae tu ideología cuando vas haciéndote viejo. Una vez apretado el fleje gira el filtro hacia la izquierda…. Menudo lío ¿no? Primero apretar, luego aflojar… parece que estás ligando en una discoteca. Ahora se te resbala el fleje… eso es que has apretado poco. Vuelve a probar y gira la llave hacia la izquierda en movimiento levógiro.

Cuando se mueva verás que la llave no da la vuelta completa porque tropezará con alguna de esas cosas que hay repartidas por el motor y que no sabes qué son. Llegados a este punto afloja de nuevo la llave de fleje y vuelve a la posición inicial. Ahora vuelve a apretar la llave y repite la operación hasta que consigas aflojar el filtro con la mano.

cambio filtro aceite moto

La foto está desenfocada, bien lo veo, pero me daba pereza quitar el filtro nuevo para hacer otra foto

Ahora solo tienes que esperar a que salga todo el aceite. Es buen momento para fumar, echar unos vapeos o llamar a Charly Sinewan. Después de un rato todo el aceite habrá salido a ver el exterior. Trae un poco de serrín para poner el el suelo porque el cartón que has puesto de protección era, a todas luces, insuficiente.

Una vez consultado el Facebook y mostrado a todas tus amistades la pericia que tienes en esto de la mecánica de mantenimiento, abre la caja del  filtro nuevo y quítale el plástico de protección. Que limpio y que bien huele! Hasta parece que apetece comer en él. No lo hagas. Unta tu dedo en aceite y pásalo por la junta de goma, esto hará que no se deteriore la tórica.

Con el filtro en la mano atorníllalo en el lugar en el que estaba el filtro viejo que acabas de retirar. Recuerda, para apretar gira hacia la derecha. Apriétalo fuertemente con la mano, hasta que no puedas más. Ten cuidado de no hacer un esguince de muñeca que son muy malos de curar.

Cuando te parezca que ya no dispones de más fuerza y decidas apuntarte a un gimnasio el año que viene, usa la llave de fleje para darle un apriete final. ¿Cuánto? No se, lo que te parezca pero sin pasarte, no vayas a estropear la rosca y te salga una avería seria. Si no has apretado lo suficiente goteará un poco de aceite cuando caliente el motor y sabrás que tienes que darle más apriete, tampoco es el fin del mundo.

Mira qué pinturero queda el filtro nuevo.

Igual, en tus pesquisas por internet, ves algún filtro cromado. Si decides usarlo te ruego que no sigas, que olvides todo lo que has leído hasta aquí y que salgas de esta página de inmediato. Gracias.

cambio filtro aceite

Sólo te falta volver a llenar de aceite. Te recomiendo que no hagas pruebas para ver cómo suena el motor sin aceite o que, si te surge algún recado urgente en este momento, uses otro vehículo.

Ya casi está.

Coloca el tornillo de drenaje en su sitio. ATENCIÓN! Este tornillo tiene una arandela de aluminio, es superimportante que la sustituyas cada vez que realices un cambio de aceite. Yo no se la cambio porque la mía ya tiene ocho años y le he pillado cariño. Es un amor plano.
Como siempre, no te pases con el apriete pero tampoco te quedes corto. Estrena tu llave dinamométrica y dale un par de apriete de 21 newtons. Luego recuerda contarlo en Facebook.

Aquí tienes una llave dinamométrica muy vendida.

Tengtools 1492AG-E – Llave dinamométrica 1/4″ 5-25 Nm

DINAMOMETRICA 1/4 "
5-25 Nm
LONGITUD 277 mm

Price: 48,40 45,97

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cambiar el aceite

Busca el tapón de llenado y añade aceite hasta que esté en la marca “full” del ojo de buey. Puedes llenar un poco más porque el aceite no habrá entrado en el filtro y cuando lo haga bajará el nivel. Como cuando llevas discutiendo mucho rato con alguien en un foro. Ve a buscar más serrín porque estás poniendo el suelo perdido; tendrías que haber usado un embudo. Si quieres puedes añadir un poco de Metal Lube, te quedarás más tranquilo, la moto gastará menos aceite y correrá como un maldito engendro. Con 30 ml. por litro de aceite va que chuta.

aditivo metal lube

Ahora solo te falta arrancar la moto y calentar un poco el motor para que el aceite lo inunde todo como una marea roja en Rianxo. Deja pasar tres minutos (consulta el Facebook, Twitter, mira a ver si tienes correo electrónico y contesta los mensajes de whatsapp) y comprueba de nuevo el nivel. Si ves que falta añade hasta el máximo, no seas rácano.

Vuelve a poner el tapón.

Deja la moto tranquila hasta la primavera que no es tiempo de andar pillando frío por ahí.

NOTA. ¿Qué hacer con el aceite usado y el filtro? Lo metes en una garrafa y se lo llevas al cualquier taller del barrio, que estarán encantados de colaborar en la preservación del Medio Ambiente. No lo tires en el contenedor de aceites de cocina que es una marranez.

Otra Nota: Si quieres hacerte un buen lío  puedes leer mi artículo “generalidades sobre los aceites“, publicado hace algún tiempo.

Nota final: Si has llegado leyendo hasta aquí y te ha gustado, compártelo por ahí, que es bueno para esta santa casa posicionarse para resultar atractivos a un anunciante que nos apoye económicamente.

Trabajos para ganar dinero en moto

En este loco empeño  de viajoenmoto.com por procurar bienestar y confortabilidad a sus lectores, vamos a darte hoy las claves para conseguir sobrevivir al trabajo de tus sueños: repartidor de pizzas.

¿No es, acaso, lo que siempre deseaste, compaginar tu pasión por la moto con un trabajo digno? Pues ahí lo tienes, dignidad y moto aunadas en una ocupación entretenida y provechosa.

Ni qué decir tiene que goza este puesto de una gran ventaja: la moto es gratis. No tienes que hacer desembolso alguno por el vehículo de tus sueños y además, te pagarán por hacer kilómetros. No sólo eso, dispondrás de todo el equipamiento necesario para ir en moto. ¿Se puede pedir algo más?

Como tenemos cerrado el asunto de escoger moto y equipación nos centraremos en darte los consejos adecuados para que tu tarea en la empresa sea provechosa para ti y la humanidad. Vamos allá.

Antes de nada buscarás una empresa que te admita. Esto no va a ser tarea difícil porque, a tenor de lo que pagan, suelen producirse bastantes vacantes. Telepizza, Pizza Hut, Pizzamóvil… la oferta es variada y atractiva.

Una vez con los papeles en regla en la empresa que haya tenido a bien contratarte, lo primero que tienes que hacer al llegar cada día a tu turno, es comprobar el estado del vehículo. No te arriesgues a perder una rueda por el camino y comprueba bien cada pulgada de la moto. Normalmente suelen estar que se caen a trozos así que, ármate de paciencia, y procura agenciarte una que, por lo menos, frene. No seas demasiado exigente y busques un Vespino al que le funcionen las luces porque, si te pones exquisito, igual no logras tu sueño.

Una vez que hayas seleccionado cuidadosamente el medio de transporte más adecuado, llega el momento de salir a la calle. Intenta meter todos los pedidos que puedas en el cofre y si al último cliente le llega la pizza fría, que se aguante. La prima por cada entrega son 70 céntimos y no vas a desperdiciar ese dineral por un quítame allá esas pajas.

Vamos, a la ruta.

Eres el amo de la estrada. Tienes toda la calle a tu disposición. Como por arte de magia los semáforos en rojo ya no te afectan y los pasos de peatones sólo son un lugar en el que es posible caerse. Nada más. Dribla coches, arranca espejos retrovisores y vuela, fulgurante como una exhalación entre la vorágine del tráfico. Estás en tu medio y aquí eres el rey de la selva, la hiena ágil y eficaz, el hurón conejero. El puto amo, vaya.

Tus enemigos naturales, una vez fuera del habitáculo, son los yonkis y macarrillas callejeros. Lo suyo sería que los hostiaras a todos en cada intento de robo pero… ¿para qué te vas a arriesgar? El dinero no es tuyo así que, que se lo lleven sin darte la tabarra. Eso sí, préstales atención porque no suelen ser muy sofisticados con los sistemas de robo. No estamos hablando de ladrones de guante blanco sino de la escoria de la sociedad. Ya me entiendes.

Adopta una postura de conducción que aúne la comodidad y el espectáculo, es decir, algo que no te agote y con lo que la elegancia de tu pose no se vea comprometida. Puedes, por ejemplo, sentarte medio de lado con aire despreocupado y con el casco integral en lo alto de la cabeza, sin calarlo del todo. Eso dirá mucho de tu personalidad arrolladora y de tu espíritu emprendedor.

Es sabido que estas empresas no pagan mucho. Si tienes suerte 400€ incluidas las propinas pero en viajoenmoto.com tenemos el consejo perfecto para cada contratiempo: roba. Hínchate a pan de ajo, trufas y helados. De este modo sencillo podrás compensar lo escaso de las contraprestaciones económicas.

Trabaja siempre en momentos en los que haya meneo, los turnos de comida y cena son los mejores, sobre todo si hay fútbol. Así evitarás que te pongan a amasar pizzas, atender el horno o rellenar neveras.

Ya sé lo que estás pensando: en follar. Haces bien, es un ejercicio imaginativo que quizá pueda servirte en cualquier aspecto de la vida. Pero en este trabajo no. Comprendo que es una fantasía sexual muy socorrida el pensar que pueda aparecer una tía maziza, en bolas, para recoger las pizzas, pero es altamente improbable. Piensa que si tuviera muchas ganas de echar un polvo podría haber llamado a un servicio de compañía en lugar de un pizzero con granos.

Pero mira, a cambio quizá te reciba en la puerta un tipo con pinta de oso que acaba de salir de la ducha y solo cubre sus vergüenzas con una toalla que, estás seguro, podría ser más grande.

Una vez realizada la entrega pon la cara de amabilidad que habrás ensayado para recibir la propina. Si en el mismo domicilio jamás dejan propina es que no se merecen el producto exquisito que llevas a su mesa, aderézalo con la ponzoña que se te ocurra, usa tu imaginación.

Enlaces:

Trabajos que no es conveniente cambiar por el de repartidor de pizzas:

http://estejulioesuno.blogspot.com.es/2006/08/yo-fui-repartidor-de-pizza-en-motito.html

Cosas que no se deben hacer como repartidor de pizza (ni en ningún otro trabajo):

http://www.lapatilla.com/site/2012/10/03/repartidor-de-pizza-consiguio-una-puerta-abierta-y-violo-a-una-madre-cerca-e-su-hija-foto/

Los caminos que llevan a Viajo en Moto son inescrutables

buscadoresTodos los que tenemos o administramos una página web sabemos que las búsquedas que se hacen en Google y apuntan a nuestra página son de lo más variopinto. Las palabras clave formaron, durante unos años, parte de la estrategia de marketing de cualquier publicista.  Ahora, eso de las palabras clave carece de importancia o, al menos, ya no es lo más relevante para que una página aparezca en los primeros puestos de una búsqueda. Eso ha sido bueno para los que nunca nos preocupamos de escribir contenido para las máquinas sino para las personas. Lo que antes era habitual para subir ranking, ahora penaliza. Bien.

Por este y otros motivos Viajo en Moto aparece en los primeros puestos con ciertas búsquedas. Algunas dan en el clavo y otras… otras digamos que andan algo perdidas.

De cuando en cuando es bueno echar un vistazo para saber qué es lo que busca la gente en tu página web y, si lo estimas oportuno, enfocar contenidos. Esto no suele ser el caso de Viajo en Moto que anda por libre, desgranando desvaríos frívolos un día, contando un viaje otro o poniendo a parir a alguien al siguiente. Aún así, husmear entre los términos de búsqueda que traen visitantes a esta página siempre es motivo para una sonrisa.

Aquí os dejo una pequeña muestra de algunos de los términos de búsqueda que han llevado a algunas personas hasta esta página.

como ganan dinero los motociclistas

Este ha llegado a Viajo en Moto buscando cómo hacer dinero. Lo ideal sería que lo trajera porque aquí somos pobres de solemnidad pero qué le vamos a hacer. Quiero pensar que el artículo “cómo hacerse famoso y millonario viajado en moto” le ha servido de ayuda a este lector.

ver pelicula llega a usa a participar en una carrera de moto para ser recor

Munro, estoy seguro que a quien buscabas era a Burt Munro por eso llegaste a la sección adecuada: 25 míticas películas de motos que tendrías que ver.

Guardapolvos para el cristo de la moto

Montar un cristo en la moto, en una concentración o, en general, en cualquier sitio, es algo que llama la atención. Llevar un cristo en la moto con un guardapolvos es algo que denota un, como se dice ahora “nivel Dios”.

Este llegó al tutorial de cómo cambiar los rodamientos de dirección.

berbideos demotos decarreras enitalia

Así, tal cual. Y también se llega a Viajo en Moto lo cual no se si me llena de orgullo y satisfacción o me da miedo.

Homosexuales en moto

De nuevo, alguien que busca darle un poco de marchilla a sus paseos en dos ruedas llega a nuestra página para encontrarse con La Imagen Icónica del Motorista Gay. Y es que rebosamos glamour

sado monjas moto

Esta búsqueda la podríamos agrupar con “putas en moto”, otro de los caminos sorprendentes por los que algunas personas llegan a Viajo en Moto. Lo único que han encontrado con cierta “relevancia” ha sido La monja Sexy, una de las historias acontecidas en Kosovo y que nada tiene que ver con el sexo.

moto en calle gratis jugar sin internet en firefox

No sé muy bien lo que buscaba, si jugar en la calle con una moto, que no te cobre por ello o qué. En cualquier caso ha llegado a Cómo ver MotoGP gratis sin pagar a Movistar.

como viajar en moto

Hombre, esta es bien lógica. Qué mejor que venir a la página “Viajo en Moto” para saber como se viaja en moto. El equipaje, la moto, el casco… y listo! Lamentablemente esta persona con su búsqueda llegó a “Notas para viajar a Turquía en BARCO“.

de fiesta por Kenitra

Esta junto con otra búsqueda que había de “putas en Kenitra” o algo así, son chocantes. Resulta que buscas sexo en Kenitra (menudo fiera, ir a buscar sexo a Marruecos) y no se te ocurre nada mejor que pinchar en una web de motos. Creías que ibas a encontrar un plano, uns POI´s o algo así? Error. Solo hay una breve referencia y poca información del putiferio.

reparar palo roto de tienda de campaña

Otro que tal. En lugar de buscar en un sitio donde se vendan varillas para la tienda de campaña vienes a una página de motos en la que no hay, ni por asomo, tutoriales al respecto.

pijas dolomitas

Supongo que buscaba niñas pijas esquiando en los Dolomitas y solo encontró a dos tipos desesperados en Cortina d´Ampezzo que no encontraban un lugar asequible para dormir.

pelicula sexo en el desierto

He de reconocer que el título “Sexo ardiente en el desierto de Tabernas” trajo algunos visitantes a la página, ávidos, quzá, de ver cómo se quemaban por no llevar protección. Pero la realidad sólo supera a la ficción algunas veces. En esta también, claro. Asistimos a la grabación de una película porno en el desierto de Tabernas, en Almería, insinuaron que éramos mirones y la directora de aquella magnánima obra del séptimo arte no se ganó unas hostias de milagro.

Motorista Hipster

Primera en el listado de Google para esta búsqueda, ahí está Viajo en Moto para ilustrar y desasnar a los que no sabían lo que era un hipster que, sorprendentemente, eran legión. El artículo se movió de forma víral por Facebook y todos fuimos un poco más cultos.

Motorista gay

Esta es otra de las entradas recurrentes debido a “La imagen icónica del motorista gay”. En el artículo hay una serie de sesudas reflexiones sobre el tema, para que todos podamos reirnos, a mandíbula batiente, de esos tipos duros que van sobre una custom disfrazados de gays sin saberlo. Pero, dentro de este tipo de búsquedas, la mejor es “foto gay luciendo género”. Lo que daría yo por aparecer luciendo género en esta página.

canal corinto se puede parar autopista?

En la segunda página de Google sale un enlace a Viajo en Moto pero aún así, nuestro fan a la búsqueda, insistió para saber si se podía parar en la autopista que pasa por encima del Canal de Corinto. Y tampoco encontró respuesta en el artículo que le salió de Viajo en Moto: “El Canal de Korinthos TSM 10”. Pero no, es una autopista y no se puede parar. O mejor dicho, poder sí se puede pero está prohibido. No obstante, como aquello es Grecia y las normas de tráfico son un tanto laxas… sí se puede.

aplicacion ley de trafico en una pista forestal de uso comun que pasa por interior de una finca

Esta sí que es un poco rara. No sólo por lo concreto de la búsqueda sino porque en la primera página de respuesta apunta a otra página web de mi propiedad y gestión. Me traeré el artículo a esta a ver si es más útil aquí. Enlace

verla gratis

Así, si más. “Verla gratis” Ver… ¿qué? ¿Toda? ¿Entera? ¿De verdad quieres verla gratis? Que va, que va… Si quieres verla, paga, como los demás 😀 Llegó, como no, a en “Ver MotoGP gratis son pagarle a Movistar”

visitas no deseadas en casa

A quién no le ha pasado eso de que una visita se alargue hasta lo indecible. Es que hay gente que no sabe cuando está de más. Y esta persona buscadora llegó al sitio adecuado para averiguar los métodos más eficaces para que las visitas se larguen sin que nosotros quedemos como unos anfitriones maleducados. La entrada a la que nos remite esta búsqueda es “Liska: soluciones a las visitas no deseadas y otros remedios

Podríamos seguir así durante páginas y páginas pero como muestra es más que suficiente. Como el tema este de las búsquedas es interminable seguro que habrá otra entrada un día de estos.

Qué hacer para tener parada la moto

Si me lo hubiese preguntado directamente, en un privado, le habría dicho a este lector que girar la llave de contacto y opcionalmente, poner la pata de cabra o el caballete. Como ha buscado en Google vino a parar a Cinco consejos básicos para no tener que llevar la moto al taller

Por las buenas lo que quieras pero tengo mala hostia

Esto sí que es ser específico en una búsqueda. Lo que ya no me explico tan bien es cómo, después de buscar según estos términos, te decides por pinchar en una página como Viajo en Moto. En cualquier caso el protagonista llegó a la entrada Motero Hijo de Puta.

Pinguinos 20015

Bien está ser precavido y dotarse de buena información antes de emprender la ruta pero creo que ni Google sabrá lo que va a pasar en el año 20.015. En esas fechas igual no hay ni años…

Algún canal católico para ver SpliTV

Si ya es chocante buscar canales católicos en SplitTV, aún es más chocante terminar en una página de motos que no se caracteriza, precisamente, por ser muy católica. Como es natural el usuario ha terminado en Ver gratis MotoGP sin pagarle a Movistar.

Cómo ser un motero hipster

Has llegado al lugar adecuado. Si quieres ser un motero hipster solo tienes que… espera un momento… no prefieres ser un motero pijeras o algo así? Seguro?

Glamour de calamares.

Paris Hilton, glamurosa ella y descocada porque puede, presentó en el año 2010 un equipo para el campeonato mundial de motociclismo en la categoría de 125cc. Allí estaban Gadea y Viñales sobre un extravagante Aprilia RSA de 125 decorada en rosa chicle, blanco y azul. Al año siguiente acabó siendo denunciada por uno de los patrocinadores principales pero eso es otra historia. Hoy vamos al detalle.

En la sesión de fotos, la rubia multimillonaria lucía poses, tetas y morritos para la presentación pero, hete aquí que el glamour también se toma descansos y la diva del colorín, apareció posando con un grasiento bocadillo de calamares.

paris_hilton

 

Aprenda a cambiar los muelles de la horquilla de la moto

Como ya sabéis, y si no os lo digo yo, la empresa de amortiguadores Hagon, a través de su importador en España, colabora con esta página y con el podcast. Tanto es así que me han enviado, además del amortiguador para la vStrom, los muelles y el aceite para la horquilla de la Suzuki. El amortiguador lo cambié hace unas semanas y publiqué el correspondiente artículo a modo de tutorial. Este trabajo es una tarea sencilla, a poco acostumbrado que estés a aflojar y apretar tornillos. El cambio de los muelles, el aceite y los retenes ya es otra cosa.

No es que sea difícil pero resulta bastante más latoso y es una tarea un poco más delicada. Poco más. Pasaré a explicaros, paso a paso, como llevé a cabo la operación.

Después del unboxing y colocar la pegatina de Hagon en el armario me quedé mirando los muelles y la moto de forma alternativa, como quien no sabe muy bien por dónde empezar. Por fortuna me había empapado de videotutoriales sobre el trabajo a llevar a cabo así que, más o menos, conocía los pasos a seguir. La cosa es más sencilla de lo que parece pero, como se verá, hay algunas cosas que conviene no olvidar.

Vamos al lío.

Lo primero desarmar el tren delantero. Soltar pinzas de freno, quitar la rueda, el guardabarros, soltar los latiguillos, el reenvío del velocímetro… Más o menos todo lo soltable.

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Una vez que se está seguro de que las barras van a salir de su ubicación soltamos los tornillos que las unen a la tija. No creo que esto precise de mucha explicación pero, por si acaso, veamos la foto:

IMG_2543

Al aflojar el último tornillo hay que tener la precaución de sujetar la barra para que no se nos deslice hasta el suelo mientras cerramos los ojos al oír el sonido del impacto.

Una vez que tenemos las barras fuera nos damos cuenta de que el tornillo superior no se afloja tan fácil así que, con paciencia, volvemos a colocarlas en su sitio bien seguras y aflojamos un poco los tapones de las barras. Ya de paso, aprovechamos para aflojar el tornillo que le da precarga al muelle, así éste no saltará por los aires cuando saquemos el tapón.

La moto, sin el tren delantero, ofrece un lamentable aspecto de desamparo, como de desnudez extrema. Hay que procurar no recrearse en esta imagen y centrarse en el trabajo.

 

cambio muelles horquilla

Una vez que hemos sacado las barras, las hemos vuelto a meter, hemos aflojado los tapones y el tornillo de la precarga estamos listos para vaciar el aceite. Esto es una operación que pringa bastante el espacio de trabajo así que procurad ser cuidadosos o tener a mano una bolsa de serrín.

barra horquilla

horquillas

tapón horquilla

Obsérvese que la herramienta usada para tal menester es la que Suzuki (a quien Dios guarde muchos años) provee con sus motos. No es, ni de lejos, lo más adecuado para trabajar en la moto pero peor sería tener que usar herramientas de los chinos.

Sin más dilación ya, sacamos el tapón, el casquillo espaciador, la arandela si la hubiere, el muelle y procedemos al vaciado del aceite. Observaremos, espantados, que sale de un color oscuro y desagradable que nos hace pensar si no somos un tanto descuidados con el mantenimiento de la moto. Salpicamos un poco el suelo.

horquilla

cambio muelles horquilla

Ahora que tenemos las manos pringadas de aceite y nuestro taller ha perdido la pátina de impolutez que nos tenía tan orgullosos, tenemos que sacar el tubo del interior de la botella. Para eso, en la parte inferior de esta última, hay un tornillo allen que aflojaremos. Ahora seguro que no “rueda” pero cuando haya que volver a montarlo, como no tenemos herramienta especializada para sujetarlo por el interior de la botella, ya veremos cómo nos arreglamos. Dios proveerá.

horquilla

Como se ve, las barras llevan por dentro un montón de chismes y tendremos que fijarnos bien en la posición en la que están para procurar volver a poner todo en su sitio. Especialmente un separador de aluminio de unos cuatro o cinco centímetros que no sale en la foto porque estaba encima del banco de trabajo.

Luego hay que quitar el guardapolvos de goma y el retenedor de clip que sujeta el retén. Esto suena así un poco raro, pero se quita haciendo palanca con un destornillador y un poco de maña.
horquilla

Ya casi está. Para sacar la barra que, recordemos, ya no está unida a la botella, metemos el eje por el agujero de la segunda y lo sujetamos con ambos pies. Luego tiramos hacia arriba con fuerza y saldrá el retén con la barra. Notaremos que unas gotas de aceite nos han vuelto a manchar el pantalón y los zapatos.

cambio muelles horquilla

Para el observador avezado no habrán pasado inadvertidas las manchas de aceite que jalonan el suelo: no hay que preocuparse, es normal.

Ahora hay que poner un retén nuevo. Lo míos han venido de alguna tienda de Internet así que desempaqueto todo comprobando, con cierto regocijo, que la medida es la correcta. Como se dice ahora, “soy un crack”. Volvemos a montar todo en orden inverso y, una vez que la barra está atornillada a la botella con su correspondiente tornillo allen, introducimos el anillo redondo que llamamos retén por la parte superior. Hay que procurar que no se atraviese y que entre en su sitio de forma correcta. Como, de nuevo, no tenemos herramienta especializada, nos fabricamos una con un tubo de PVC que habrá sobrado de alguna obra de fontanería casera.

horquilla

Una vez que hemos construido el útil, lo introducimos por la parte superior y golpeamos con suave contundencia hasta que el retén se acomoda perfectamente en el espacio destinado para tal fin en la botella de la horquilla. Quizá con una foto se entienda mejor:

horquilla

El retén estará, presumiblemente, en su sitio así que solo nos resta volver a poner el clip y el guardapolvos, que luego se nos olvida.

La cosa está cerca.

Medimos la cantidad de aceite que nos indica el libro de taller, 0,514 litros en el caso de la vStrom y, si disponemos de embudo, rellenamos la barra. Ahora, con un movimiento que denominaremos de forma técnica como “arriba y abajo”, sacamos todo el aire que se haya quedado en el fondo del conjunto. Esta operación de meter y sacar evoca, de forma subrepticia, actividades que hoy no toca comentar pero que nunca está de más recordar.

Cuando nuestro instinto mecánico nos dice que ya no queda más aire, medimos la distancia que hay desde el borde de la barra hasta la superficie de aceite contenida en su interior: 143 mm., creo recordar. Rellenamos o vaciamos, según convenga, hasta que la medida se ajuste a lo especificado por los sacrosantos ingenieros de Hamamatsu y metemos el muelle en su sitio. Es importante usar el muelle nuevo para esta operación. El muelle de Hagon ha sido escogido teniendo en cuenta mi peso, el tipo de conducción y el hecho de viajar bastante cargado habitualmente. De todo eso se han encargado los de Hagon.

Cerramos en conjunto con el tapón y colocamos la barra en la moto.

Finalizada la primera parte repetiremos todos los pasos con la barra y la botella que hemos dejado tirada en el suelo y con la que hemos tropezado varias veces.

Bien, ya tenemos las dos barras colocadas, solo queda terminar de montar todo y poner la rueda. Esto es, como se puede ver, pan comido. Aún son las doce de la noche y ya está casi todo listo. Dirigimos nuestra mirada felina hacia el banco de trabajo y vemos que reposa, con una languidez tangible, el separador de aluminio de cuatro o cinco centímetros que ya mencionamos con anterioridad y calificamos como pieza importante. Nos rascamos la cabeza mientras pensamos “no me lo puedo creer”. Tomamos la pieza entre los dedos y la miramos durante unos instantes con ojos incrédulos.

Tomamos aire.

Retiramos la primera barra que ya estaba colocada en las tijas, quitamos el tapón, sacamos el separador, la arandela y el muelle. Vaciamos el aceite en un recipiente limpio y un chorro sale disparado como por ensalmo. Apretamos los dientes mientras repetimos entre dientes, “no me lo puedo creer”. Sacamos el guardapolvos, el clip, el retén, soltamos la barra, juramos en arameo y separamos el conjunto.

Colocamos en su sitio la pieza que se nos había olvidado sobre el banco de trabajo. El resto de operaciones colegirá el avispado lector que vienen siendo, más o menos, como la primera vez.

De nuevo, tomamos aire con la mirada entornada preguntándonos qué hados cachondos guían nuestras acciones.

Ahora que no sobra ninguna pieza ponemos la barra en su sitio y volvemos a colocar las pinzas de freno, fijamos los latiguillos y nos disponemos a ubicar el guardabarros en el lugar que le corresponde. Con gran sorpresa por nuestra parte vemos que la barra derecha está a la izquierda y por fuerza, viceversa, la de la izquierda a la derecha. Procedemos a quitar las pinzas de freno, a soltar los latiguillos y a extraer todo el conjunto de amortiguación trasera mientras recitamos el manido y resignado “no me lo puedo creer” una vez más. Colocamos todo correctamente y nos hacemos conscientes de nuestro sino.

Aún es la una y media de la mañana así que tenemos tiempo de espolvorear serrín por la zona de trabajo y confiar en que, por un principio simple de capilaridad, mañana esté todo de nuevo, impoluto.

La tarea se da por terminada a la 1:45h.

Con Riders 6. Tratos sucios

Estoy de mierda hasta el cuello —pensé mientras me subía los pantalones. —Esto sí es una buena cagada.
El olor me resultaba, por momentos, insoportable. Me habían convertido en una mofeta de manos doloridas en un abrir y cerrar de ojos, y no encontraba la manera de salir airoso de la situación. La opción de quedarme a vivir en el váter se me antojaba absurda y salir a pasear mi pestilencia en medio del bar, tampoco era una solución agradable. Había un ventanuco al fondo cubierto con tela metálica, justo encima del último lavabo. Podría darle unos golpes, desprender la tela y colarme hasta el callejón. Luego podría ir al hotel, darme una buena ducha y volver a La Vaca Borracha hasta el culo de speed y cortar dos o tres cabezas con una katana. Nunca había cortado ninguna cabeza pero estaba seguro de que, llegado el momento, sabría cómo hacerlo. Casi con toda seguridad podría caber por aquel minúsculo agujero y lo de cortar cabezas no parecía muy complicado.

Después de sopesar los pros y los contras, analizar variables y elucubrar sobre la mejor forma de escaparme con la cabeza alta, decidí salir  de nuevo al bar. No tenía katana y de tenerla, era muy probable que alguien me descerrajara un par de tiros con una strizh antes de que pudiera acercarme a Vladimir o a aquel maldito heliocentrista.

Avancé con paso firme y lento a lo largo de la barra mientras los clientes se llevaban las manos a la nariz y murmuraban improperios en un ruso ininteligible. Algunas chicas hacían amago de vomitar y los más, abrían mucho los ojos con cara de asco. Supongo que el cuadro que ofrecía no era muy agradable a la vista pero caminaba como si fuera el mismísimo rey de Francia. Frente alta y mirada desafiante.

Cuando llegué a la mesa de Vlad, él y Aristarkh El Heliocentrista se quedaron mirándome pasmados. Puede ver que aguantaban la risa para, en el siguiente instante, quedarse petrificados. Estoy seguro que no contaban con verme aparecer de nuevo en el bar. Irina estaba boquiabierta, con sus enormes ojos azules clavados en mi. Su cara era una extraña mezcla de admiración y espanto aderezada con una pizca de lástima. Las posibilidades de volver a tener sexo con ella se evaporaron en aquel preciso instante. Una lástima. Yo, plantado frente a ellos, tampoco sabía muy bien qué decir ni qué hacer. Había atravesado todo el bar y no había ni un solo cliente despistado, todos estaban pendientes de la escena.

Pasada la sorpresa inicial todo parecía indicar que alguien tenía que mover ficha, arquear una ceja, sacar la navaja… no sé, cualquier cosa que nos sacara de un impasse que se estaba convirtiendo en un marasmo surrealista.

Contra todo pronóstico Vladimir siguió con sus ojos puestos en mi figura y Aristarkh se incorporó de repente. Miré sus botas negras y brillantes de soslayo y, antes de que pudiera siquiera parpadear, me fundí con el en un abrazo de oso. Se quedó petrificado. Sus brazos cogaban a los lados de cuerpo, casi inertes y pude intuir en él una mueca de profunda repulsa. El olor a orines y excrementos viejos ascendía entre nosotros hermanándonos en hedor fétido.

Ahora estamos en paz -le susurré al oído. —Si volvemos a encontrarnos algún día, donde quiera que sea, te meteré un palo por el culo y no dejaré de empujar hasta que te salga por un ojo mientras tu madre nos mira.

El Heliocentrista me apartó de un empujón adornado con un mohín de asco pero su cara decía mucho más. Decía que el Sol había dejado de convertirse en el centro y que, a partir de entonces, había otros astros a los que prestar atención. Aludir al cariño de una madre es algo que nunca falla.

Bueno —, terció Vlad— creo que es hora de que te vayas a dar un baño. Y quizá también sea la hora de que no volvamos a vernos nunca más. Lo que estáis buscando no está aquí. Y aunque estuviera, tampoco os lo daría —sentenció —. Pero creo que podríamos hacer un trato— dijo con aire dubitativo.

“Un trato”. Aquel mal nacido hijo de mil perras quería hacer un trato conmigo.

¿Qué tienes que ofrecerme?– pregunté con toda la dignidad que mi penoso estado me permitía.

Te daré información sobre lo que buscas a cambio de que hagas algo por mí en Barcelona. — Su voz sonaba codiciosa, como la de quien acaba de cerrar un negocio muy provechoso.

La idea de hacerle un favor a Vlad no me gustaba en absoluto pero estaba claro que si queríamos llegar al Reponedor tendríamos que transitar por veredas descabelladas. Los Con Riders somos puro descabello… ¿qué podría importar una idiotez más?

—Está bien —dije —, ¿de qué se trata?

Con Riders 5. La venganza

Cuando Vlad me preguntó qué había pasado sentí un pinchazo de pánico. No una sensación lejana y desdibujada sino un miedo atávico y real: Vladimir me daba miedo. Su rostro afilado, sus labios finos y apretados, su mirada de mustélido… Había algo en él que no había visto hasta entonces y que me provocaba turbación y desasosiego. Ahora la verdad se abría paso a empellones y por fin, lo veía todo claro: el bueno de Vlad era un hijo de puta peligroso. El día anterior todo eran risas y vodka, drogas y diversión, pero en aquel momento, mirándole a los ojos, comprobé que dentro de su alma solo había brutalidad y negrura.

Él también pareció darse cuenta del efecto que provocaba en mí y se estaba regodeando en ello. Se había dado cuenta de que, como en el resto de los mortales, provocaba una reacción de atracción y repulsa que le resultaba muy familiar. Vlad tiene el poderoso atractivo de los delincuentes. Y lo sabe.

No me sentí con fuerzas para mentirle porque me aterraba ser descubierto así que le conté toda la verdad y nada más que la verdad. Me abrí como una sandía madura lista para mezclar con tequila. Pasé de puntillas por algunos detalles más escabrosos, como el número de puñetazos o patadas que había recibido su hombre pero no se hizo necesaria demasiada explicación, desde la mesa del fondo unos ojos encajados a presión en una cara a punto de estallar de puro hinchada, me miraban con rencor. Vlad ya sabía todo lo que había ocurrido y solo me estaba preguntando sobre los hechos para saber si me reventaba la cabeza allí mismo o me sacaba las tripas a la calle en el callejón trasero.

Le conté lo del Reponedor y nuestra búsqueda incansable, le expliqué quienes somos los Con Riders, le hablé de nuestros archienemigos, los Sin Riders… En menos de cinco minutos Vladimir estaba al tanto de nuestra historia más reciente y de nuestras últimas horas en Moscú. Algo me dijo que mis explicaciones eran innecesarias. Vlady, el Bueno de Vlady, parecía saber todo lo que había que saber sobre nuestro microuniverso más inmediato.

Después de unos instantes largos y pastosos que se deslizaban como la miel en un cóctel de ron, sus labios esbozaron al fin una sonrisa de medio lado y estalló en carcajadas. Era una risa ostentosa y gutural destinada a que todo el mundo supiera que Vlad, nuestro Vlad,  estaba contento porque, una vez más, tenía todo bajo control. Bajo su control.

Nos invitó a sentarnos a su mesa y pidió una botella de vodka. Irina me dedicó una mirada pícara que, en otras circunstancias, hubiera sido interpretada como la antesala de una noche de sexo de calidad pero, sentado frente a la omnipresencia de aquel ruso menudo y fibroso, el sexo había pasado a un discreto segundo plano. Tampoco contribuía a mi comodidad general el hecho de que el hombre al que esa mañana había golpeado brutalmente, me estuviera mirando en silencio. Le dije que lo sentía mucho y que todo había sito un terrible error. Hizo un gesto de asentimiento con su cabeza deforme y siguió callado.

Josu, sentado a mi lado, trasegaba vodka con despreocupación y, desde luego, no parecía compartir la impresión de que estábamos prisioneros en la guarida del monstruo. Le sugerí que fuese a comprobar las motos con la disculpa de haberme dejado la llave. Una BMW preparada por Deus ex Machina no debe permanecer mucho rato con la llave puesta en el centro de Moscú por cuestiones de pura practicidad. Quizá nuestros amigos rusos ya no fuesen tan solícitos a la hora de buscarlas en caso de que desaparecieran misteriosamente. Josu se levantó un poco achispado y salió del local dejando tras de si una vaharada alcohólica que le persiguió hasta la mitad de la calle. Aristarkh El hinchado siguió su estela.

Aquel hubiese sido un buen momento para buscar una salida trasera, al fin y al cabo era lo que pretendía al mandar a Josu al exterior. Encontrarme con Josu en la calle, partirle a Aristarkh El Heliocentrista lo que le quedaba de cara, subirnos a las motos y salir zumbando hasta Bielorrusia, poniendo hielo y tierra de por medio antes de que la cosa se liase más. Pero nada de eso ocurrió. A causa de los brebajes, la coca y el martini, el bajo vientre comenzó a tener una vida propia que parecía independiente de mis deseos. Sentí que, de no ir de forma inmediata al baño, me cagaría allí mismo.

Lo siento Vlad,- dije con timidez- me estoy cagando.
Ya te noto con mala cara desde hace un rato-.- sentenció con sorna.

El váter olía a pis ácido y excrementos rancios. A pesar de haber perdido, con lo años, cierta noción de la higiene personal y descuidar, por temporadas, mi aspecto físico, me siguen repugnando los urinarios públicos. Prefiero hacer mis necesidades en cualquier descampado, en un portal o en la intimidad de una pensión de mala muerte que tener que hacer uso de estos almacenes de inmundicia. Sin embargo cuando sufro un apretón serio, como en el que estaba inmerso aquel atardecer moscovita, hago de tripas corazón y me apaño con lo que haya.

En cuclillas, procurando no tocar nada de la mugre que me rodeaba, conseguí asirme, como un ave rapaz, a la parte baja de la puerta mientras cargaba todo mi peso sobre ella. La postura distaba mucho de ser cómoda pero me permitiría evacuar sin grandes florituras; no era el lugar ni el momento para ponerse exquisito.

Mientras cavilaba en algún plan que nos sacase pronto del bar y de la turbadora presencia de aquellos rusos locos, oí unos pasos que se acercaban por el pasillo de los lavabos. Los veinte centímetros que separaban la puerta del suelo me permitieron ver unas botas negras, brillantes, que asomaban bajo el faldón del abrigo de piel. Se quedaron allí, frente a la puerta, como esperando algún acontecimiento importante.

Tap, tap, tap… golpearon las mugrientas baldosas con ritmo.- Tap, tap, tap… – Silencio.

Supuse que mis dedos, asomando por la parte baja de la puerta, habrían llamado la atención de algún bebedor de vodka pero antes de poder dedicarle más pensamientos a aquella idea, una de las botas se despegó del suelo y me descargó una tremenda patada en la mano izquierda. Antes de que mi cabeza pudiera dar una orden clara, la mano se había retirado, como impulsada por un resorte, a la relativa seguridad de mi axila derecha mientras yo reprimía un grito de dolor. No cabía duda, estaba siendo atacado.

Por si aún albergaba alguna duda la bota volvió a patear con violencia sobre la única mano que quedaba a la vista del enemigo. Tendría que haberlo supuesto. Mientras retiraba la mano dolorida el tiempo pareció detenerse durante unos instantes eternos, justo lo que necesitaba la fuerza de la gravedad para hacer su trabajo y bascular mi centro de gravedad sobre el váter turco.

Podría decir que caí a cámara lenta, que el tiempo fluía delicuescente mientras me precipitaba sobre un abismo insondable de excrementos humanos y orina, pero no. Lo cierto es que caí con estrépito, con los pantalones por las rodillas, sobre una masa de deposiciones húmedas y orines rancios con un chapoteo sordo y desagradable. Todo muy exento de lirismo y epicidad. Me habían hecho una jugada muy sucia.

Cuando conseguí recuperarme de la sorpresa inicial apoyé mis maltrechas manos en un charco oscuro y con mucho esfuerzo, conseguí incorporarme. Una vez más, un Con Rider estaba en serios aprietos.