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El “estudio” de Viajo en Moto

Este es mi home studio para podcasting y radio.

Crecemos, en Viajo en Moto. Si hace unos años el flujo de trabajo era de lo más engorroso con tanta edición, parece que aquellos tiempos han quedado definitivamente atrás. Al menos en lo que se refiere a grabación porque todo ese trabajo ha desaparecido.

A cambio nos encontramos con las dificultades del directo, atender a la música, a los efectos especiales (cuando los hay), las conexiones con los invitados, el guión, el chat con los oyentes… Y un montón de parámetros más.

El home studio se va pareciendo cada vez más a una tienda de informática y va tomando los tintes de un verdadero estudio casero. Un iMac, un MacBook Pro, un iPad, un nuevo interface de audio y un montón de cachivaches más tienen la culpa. Y todo conectado a la mesa de mezclas.

A día de hoy ya no necesito usar el móvil para conectarme, a través de Skype, con los invitados. Ni tampoco pongo la música a través de un iPod. Aquellos eran tiempos en los que toda experimentación me parecía poca. Hoy todo está ordenado y cada cosa en su sitio, más que nada para saber qué botón tengo que tocar en cada momento.

Casi todo lo que hay sobre la mesa, a excepción de iMac, es de segunda mano, comprado a través de anuncios de particulares. Nunca falta un roto para un descosido y, al trabajar solo con audio, el abanico de posibilidades se abre muchísimo a los aparatos usados. No es necesaria tecnología de última generación para emitir radio. No hace falta tener el último ordenador ni el más potente. Basta con tener las ideas claras y saber qué botón hay que pulsar. En cuanto tenga bien claro este último concepto la cosa mejorará mucho.

Estudio Viajo en Moto

¿Cómo funciona el home studio?

Básicamente el truco es conectarlo a la mesa de mezclas de forma tal que puedas seleccionar que fuente de sonido quieres sacar al directo. Por ejemplo, las entrevistas a través de Skype, Zoom, Hangouts y cosas por estilo las hago en el portátil (ahora que lo tengo). De ahí se van a una interface de audio y de ahí a la mesa de mezclas. Por regla general cuando llamo a alguien lo dejo en espera, con el sonido en “mute” y cuando va a intervenir le abro la entrada correspondiente en la mesa de mezclas. (Nota mental: recordar subir el volumen cuando entra un invitado)

Con la mesa se puede elegir qué audio le devuelves a los invitados, para que no escuchen su propia voz de retorno.

Los efectos especiales como risas, aplausos, “palitos” y todas esas chorradas salen desde el iPad. Están gestionados con una aplicación que se llama Bossjock y solo hay que pulsar uno de esos cuadrados de colores que salen en la foto para que suene el audio que le tienes asignado. Normalmente son efectos, una entradilla, una sintonía, una cuña… Pero también se le pueden asignar temas musicales o cualquier otro archivo de sonido.

Las dos pantallas restantes se gestionan desde el iMac y ahí está la música del programa, el chat con los oyentes, el guión, los audios que enviáis… Es el centro del universo Viajo en Moto.

También está conectado el móvil a la mesa de mezclas porque, en ocasiones, al invitado le resulta más cómodo hablar por teléfono que andar configurando Skype. La calidad del sonido telefónico deja bastante que desear, pero tampoco es cuestión de ir amenazando a los invitados.

Además, como indica la pura lógica, hay un micrófono. Es un The T.Bone bastante económico que da un resultado aceptable.

El círculo se cierra con unos auriculares Sennheisser de gama media-alta que llevan conmigo un montón de años y que siguen funcionando como el primer día.

Y esto es todo. Una conexión ADSL normalita y a las ondas.

Esa es otra. Lo de las ondas. La emisión es única, todos los miércoles a las diez de la noche desde esta página. Pero antes de llegar aquí ha salido de los servidores de streaming de Spreaker. De allí la recogen Radio Viajera y Santurtzi Irratia , además de TuneIN y otros servicios de radio on-line que no tengo muy controlados. O no recuerdo muy bien.

Una vez que se emite el programa queda disponible para escuchar o descargar en Spreaker. De aquí lo toman Radio Quintanar, Cadena Motor y otras emisoras. También lo subo, una vez que he terminado la emisión, a iVoox para que se quede en el canal de Radio Viajera junto con todos sus programas de viajes.

Y, si me acuerdo, subo la playlist.

Viajo en Moto on fire

Depende de para qué cosas, estar entre los primeros es importante. En el mundo del podcasting, donde es tan complicado monetizar o llegar a rentabilizar la inversión de tiempo y medios traduciéndola a términos económicos, aún más.
Los podcast amateurs tenemos que “competir” con podcast que no son podcast sino programas de la radio convencional que se suben a la red como si lo fueran. Es cierto que sobre esto hay muchas discusiones, que si son o no son, o que si el podcasting es algo que tiene que estar fuera de la etiqueta de medios tradicionales. En cualquier caso, poner en el mismo saco a lo que hace alguien en su casa con medios precarios junto con programas de los mass media es un tanto injusto para los primeros.

En iTunes esto lo llevan a rajatabla: los primeros puestos del ránking de podcast más escuchados están copados por programas que salen directamente de la radio convencional. Y hay que tener en cuenta que iTunes es la plataforma que manda, hoy por hoy, en esto de los podcast. A veces se cuela alguno “casero”, pero no es lo más habitual. Sobre todo ahora que la radio convencional ha decidido pasarse al formato podcast más puro y han comenzado a elaborar programas que no se emiten en FM y salen directamente a la red. Ahí tenemos a Arturo Pérez Reverte y a Podium Podcast (Prisa Radio) que han desembarcado con profusión de medios y profesionalidad en este formato.

Viajo en Moto, que es un podcast casero y no ajeno a estas varas de medir, se cuela de vez en cuando en los puestos de cabeza. Como esta semana, que ha conseguido, por dos veces, meterse entre los 200 podcast más escuchados en España.  No sé que algoritmo usan para colocar a unos por encima de otros, pero el caso es que ahí estábamos.

Para mí, que soy el director, guionista y creador de Viajo en moto es una gran satisfacción codearme en la lista con programas como Siglo 21, de Radio 3 .

Haber subido al puesto 151 en el TOP PODCAST dentro de iTunes supone un gran paso y un cierto reconocimiento a todos estos años de constancia. Cosa rara en mí, esto de la constancia.

Decía al principio que es complicado monetizar este esfuerzo, conseguir sacar algo de dinero a cambio de tantas horas de trabajo. No es el objetivo principal en los podcast amateurs, pero resulta, en ocasiones, un tanto frustrante. Por parte de las marcas, unas ni saben lo que es el podcasting y otras aducen la falta de mediciones fiables de audiencia; el resultado es que ninguna empresa (o muy pocas) están interesadas en vincular su imagen con el podcast. Resulta inaudito que los responsables de marketing sigan prefiriendo invertir su presupuesto de publicidad en medios generalistas en lugar de hacerlo en un medio donde el target está plenamente segmentado y la audiencia está formada por clientes potenciales. Por poner un ejemplo, en Viajo en Moto solo tenemos un patrocinador, 2TMoto Madrid Store que corre con los 15€ mensuales que cuesta la emisión del programa en Spreaker. Y lo han hecho sin pedir absolutamente nada a cambio o sea que tampoco responde a una estrategia comercial.

Cada año los gurús de esto dicen que va a ser el año del podcasting, el año del despegue definitivo, el  año de imitar a EE.UU., donde son muchos los podcast que han desbancado a los medios tradicionales. Pero cada año es más de lo mismo: no hay manera de sacar ni para un equipo decente de grabación. Por fortuna los podcasters no tienen como objetivo vivir del podcast pero esto trae consigo que pocos sean los que se quieran dedicar profesionalmente a ello. Los creadores se cansan y los podcast desaparecen o languidecen hasta morir. Lo hemos visto en muchos podcast de motos, que surgieron con fuerza y poco a poco fueron desapareciendo. Es normal. Ante una crisis de ideas, un escaso feedback o un sentimiento de soledad, muchos se cansan y abandonan el proyecto. Con este panorama es difícil que el podcasting despegue.

Algunos optan por abrir suscripciones para sobrevivir, por ofrecer servicio premium de pago o, como en el caso de Viajo en Moto por vender camisetas y pegatinas. Pero ninguna de estas prácticas de guerrilla económica son la solución. Creo que las marcas deberían descubrir el potencial de los podcast para su empresa y solo así los podcast podrían crecer en calidad, en medios y en audiencia. Mientras tanto seguiremos viendo como naufragan buenos proyectos y como los oyentes pierden variedad.

Si te gusta escuchar podcast conviértete en un oyente activo: publicita y comparte los que te gusten para que crezcan y no desaparezcan.

Aquí los de Viajo en Moto en el número 1 barriendo a todos los “gamers” 🙂

 

Cómo hacer un programa de radio por internet

Crear un podcast básico es una tarea sencilla. No necesitas más que un dispositivo de grabación y una conexión a internet. Con este planteamiento bastaría un teléfono móvil para poder empezar con un podcast. Sería algo muy básico pero encajaría en la filosofía del podcasting. Si lo que queremos hacer es radio por internet la cosa cambia un poco, pero no demasiado.

El asunto se puede ir complicando hasta niveles muy profesionales sin necesidad de abandonar ese amateurismo que los define. Hoy os voy a contar cómo se hace Viajo en Moto, aprovechando que llegamos al programa número 100.

En estos cinco años de historia he pasado de una grabación muy trabajosa a un flujo de trabajo mucho más sencillo. Al principio me limitaba a grabar con GarageBand, añadir la música y normalizar un poco los niveles de volumen. Con el cambio a las emisiones en directo todo es mucho más dinámico y rápido, pero aumenta el trabajo de planificación.

Las emisiones en directo las hago a través de la plataforma Spreaker, con una cuenta “pro” (15€/mes). Esto me posibilita emitir hasta tres horas seguidas en directo, al contrario que las cuentas gratuitas que solo permiten 15 minutos.

Pero veamos el flujo de trabajo.

Lo primero que hago es planificar la emisión. De qué voy a hablar, a quién voy a entrevistar, qué noticias seleccionaré, de qué libro voy a hablar… Todo esto queda plasmado en un guión tipo escaleta de radio. En la cabecera de la escaleta figuran los datos básicos del programa (título, fecha, autor, invitados, etc) y a continuación los contenidos. Además incluyo, a la derecha, la música que tengo que poner en cada ocasión, los efectos de sonido, las cuñas o cualquier grabación que me hayan enviado.

Ejemplo de escaleta de radio

Para seleccionar la música suelo escoger temas con licencia Creative Commons que bajo de Jamendo pero pronto comenzaré a usar música con licencia, de la empresa Epidemic (75€ al año)

Una vez que los contenidos están claros y la música seleccionada ya puede comenzar la emisión en directo. Para ello dispongo de dos opciones. La primera de ellas es emitir con la aplicación que me proporciona Spreaker, que funciona bastante bien aunque consume muchos recursos en mi viejo Mac. La segunda es usar Nicecast, un programa de Rogue Amoeba que, una vez configurado con los datos del servidor de broadcasting, emite perfectamente.

Aplicación de Spreaker REC

El equipo que uso es el siguiente.

Estudio de Viajo en Moto

Todas las fuentes de audio se van a la mesa de mezclas y de ahí al programa de emisión, bien sea el REC de Spreaker o el Nicecast. La versión gratuita solo deja emitir durante una hora. La versión de pago no tiene límites y cuesta 50€.

En el caso de que haya una entrevista en directo a través de Skype, uso el netbook. Es muy viejo pero sirve perfectamente. En la entrada de audio le conecto el sonido que tenga seleccionado en la mesa para que el interlocutor sepa cuando entra la música, efectos, etc. pero no su voz de retorno. Esto se consigue con una de las salidas auxiliares de la mesa. La salida de audio del Skype se va a una de las entradas de la mesa. Si la entrevista es por teléfono conecto el audio del iPhone en lugar del netbook.

Para poner la música uso el programa VirtualDJ corriendo en el Mac, lo configuro para que me saque el sonido al interface de audio y de ahí, a la mesa.

Los dos micrófonos están conectados a las entradas de micro de la mesa aunque solo uso los dos en caso de tener a los invitados con presencia física.

El iPad también está conectado a una de las entradas estéreo de la mesa y lo uso para poner las cabeceras, intros, cuñas y cosas por el estilo. Para eso uso una aplicación de pago, BossJock. Se trata de una serie de “pads” a los que se les asigna un archivo de audio concreto que suena al pulsar el pad correspondiente.

Boss Jock Studio en el iPad

Una vez que comienza la emisión en directo se envía un aviso automático a Facebook y a Twitter para que los oyentes sepan que la emisión ha comenzado.

Cuando termina el programa elaboro una entrada nueva en la página con la descripción del programa, el listado de temas musicales y algún dato sobre los invitados o temas que se traten. También incrusto un reproductor para que se pueda escuchar el programa desde la misma entrada.

Escucha”Viajo en Moto” en Spreaker.

Después solo queda subir el audio, que ha quedado grabado en el ordenador, a iVoox. En Spreaker no es necesario porque ya se queda disponible para descarga y se sube de forma automática a YouTube.

Publicar en iTunes y en otras plataformas el programa se hace de forma automática, proporcionándoles el archivo RSS que tengo personalizado con FeedBurner.

Y nada más. Con esto queda, en líneas generales, descrito el flujo de trabajo.