Turquía

Piratas de la ruta

Frontera turquíaInternet es el pozo sin fondo de la información pero, al igual que en la vida física y real, se dan cita los comportamientos más abyectos y la picaresca extiende sus redes para atrapar a los incautos.

Rabilando por las páginas “de motos” me encuentro con una “empresa” que ofrece viajes en moto por Turquía, ente otros lugares. Buena cosa, me digo, es un país que merece la pena visitar y en el que, a pesar de los últimos acontecimientos políticos, sigue teniendo los mismos atractivos turísticos y una gran seguridad para los viajeros. Buceando en la página en cuestión intenté buscar, lo primero, el precio. No hay información, si quieres saber lo que cuesta una semana haciendo trail en Turquía tienes que preguntarles. Mala política es esta, me dije: si quieres vender algo es mejor que no escondas el precio.
Probé con la zona y sí, hay un esquema exiguo sobre la ruta a seguir (que puede ser modificada en función de las condiciones meteorológicas) en el que no se dan demasiados detalles. Para obtener más información siempre nos remiten al formulario de contacto. De nuevo secretitos e información oculta, mal asunto.

Siguiendo con la investigación, porque a esas alturas ya podría calificarlo así, intenté averiguar algo sobre la empresa que organiza los viajes. Ni un NIF, ni una dirección física, ni un solo responsable con nombre y apellidos. Todo lo que llegué a encontrar es un número de teléfono móvil sin una persona de contacto. Al hacer una búsqueda sobre ese número de teléfono no sale vinculado a ninguna empresa ni a ninguna actividad en concreto. Callejón sin salida.

“A los términos legales”, pensé, aquí siempre sale el nombre de la empresa responsable, la dirección postal, la inscripción en el registro mercantil y los juzgados a los que te remiten en caso de litigio. Sorpresa, no había nada de eso. A cambio me encontré con una larga lista de situaciones de las que la “empresa” no se hacía responsable. Cosas como, por ejemplo, que no te devolverán la fianza de la moto alquilada si la rompes y el “guía” considera que has hecho un mal uso de ella. Queda a su único criterio.

Resumiendo, en caso de tener algún percance de cualquier tipo no hay a quien pedir explicaciones y si la cosa es grave, el cliente se verá sometido a una serie de reclamaciones legales que harán que no olvide nunca su viaje a Turquía. Todos conocemos casos de grandes empresas de viajes que han dejado tirados a sus clientes y los problemas que han tenido para recuperar su dinero. Si esto pasa con operadores de renombre, ¿qué podemos esperarnos de alguien que ni siquiera tiene un domicilio social?

Montar una página web en la que te eriges como “organizador de viajes” es muy sencillo y hay quien no se resiste a lanzarse a una miniaventura empresarial por ver si cuela. Ejemplos como este que me he encontrado los hay a patadas y hay que ser muy cuidadoso a la hora de poner nuestra confianza y nuestro dinero en manos de terceros.

Las administraciones públicas deberían controlar a estos piratas que se mueven en el límite de lo legal, revendedores, muchas veces, de los viajes de empresas de terceros países y con nula responsabilidad en caso de reclamación.

Si estás pensando en contratar un viaje, antes de adelantar el dinero de la reserva, comprueba que los promotores, además de cobrar, te cuiden y te den garantías.

Cinco consejos para evitar el fraude en viajes organizados.

  1. Comprueba que la empresa con la que vas a contratar los servicios es legal y está dada de alta en el registro mercantil.
  2. Busca información en foros y redes sociales sobre personas que hayan viajado con ellos.
  3. No te fíes de ofertas anormalmente baratas.
  4. Exige un contrato y lee toda la letra pequeña. Guarda copia.
  5. Compara precios con otras agencias.

Y, por encima de todo, usa tu sentido común.

 

Estambul y los perros

Uno de los viajes de este año, como podréis ver en la página, ha sido a Turquía. Fue un viaje sencillo y que recomiendo a todo el mundo. Por sencillo me refiero que no es necesario ser un gran aventurero ni disponer de una dosis extra de intrepidez, sólo la moto revisada y unos cuantos días para descubrir un país increíble. Se puede optar por hacer el viaje íntegramente por tierra o si, como es mi caso, no se disponen de muchos días, llegar a Italia en ferry, atravesar por tierra hasta el sur del país (o hasta Ancona) y allí tomar otro barco a Grecia. Una vez en Grecia sólo resta hacer kilómetros hasta Estambul.

perros_callejerosEn la capital del Bósforo, con 15 millones de habitantes, es tanto lo que hay que ver que te vas a quedar con la sensación de que dispones de muy poco tiempo. Da igual si estás una semana o un mes, la sensación será la misma. Además de mezquitas, palacios, puentes y gentes, hay algo que nos llamó mucho la atención por lo pintoresco: la cantidad de perros sueltos que hay por las calles. En un principio puede parecer que son animales abandonados pero cuando los ves tan gordos y lustrosos algo no cuadra. Después te fijas en que algunos llevan una “chapa”, un crotal de color verde o blanco. Ahí ya hay algo que no encaja; los más de 150.000 perros y gatos que hay deambulando por la ciudad están… “controlados”. Además la forma de relacionarse con la población es amable y continuamente ves a niños y mayores interactuando con los canes con una naturalidad pasmosa.

El crotal indica que el perro ha sido esterilizado, tal y como señala la ley para animales abandonados.

Resulta chocante como los vecinos, vendedores ambulantes y dueños de bares o restaurantes alimentan a perros y gatos por igual y como éstos viven tranquilos y protegidos en las calles de la ciudad. Es costumbre que los vendedores adopten a uno de ellos como mascota y lo alimenten y lo cuiden, aunque sigan viviendo en la calle.

Isla Sivriada

Isla Sivriada

Pero esta armonía entre hombres y animales no siempre fue tan idílica. Hace unos cien años, después de la caída del Imperio Otomano, con el gobierno de los Jóvenes Turcos, se consideró que los perros eran una plaga y se decidió exterminarlos a todos. Más de 50.000 animales fueron abandonados en la diminuta isla de Sivriada, en el Mar de Mármara. Los canes, sin comida ni agua aullaban desesperados y sus agónicos lamentos eran escuchados desde toda la ciudad. Después de aquello la ciudad sufrió un terremoto que todos consideraron como un castigo divino.

Quizá se pueda pensar que esta forma de relacionarse con los animales sea un tanto aberrante pero ver la ternura con la que los ciudadanos tratan a sus perros callejeros, a sus conciudadanos, hace que te replantees la relación hombre-animal en el mundo occidental.

La ciudad entera quiere a sus perros. Los perros quieren a su ciudad.

Te lo cuento en el salón 2. Turquía

Pues nada, que me había propuesto hacer otro pase de fotografías en plan corto pero se ve que no tengo capacidad de síntesis y me ha salido un híbrido entre podcast y videcast de casi 40 minutos. Ahora que ya está hecho no lo voy a tirar así que aquí os lo dejo por si alguno quiere verlo 🙂

Son fotos de nuestro viaje a Turquía de este año: Suleiman Trail 2014. Todas comentadas con sus anécdotas y con toda su miga. Además incluyo una de las grabaciones que hicimos para el podcast, el de verdad, en la habitación de un hotel de Isparta y que no llegó a emitirse en el programa especial que nunca se hizo.

Qué ver en Turquía

Mucha gente llega a esta página buscando información sobre Turquía, no solo para viajar hasta allí en moto sino con la intención de averiguar qué atractivos tiene este país.

Nosotros antes de enfilar nuestras motos hacia Turquía hicimos lo mismo: buscamos según nuestras preferencias, seleccionamos y, por fin, pusimos las ruedas delanteras de nuestras motos rumbo hacia el Este.

Pero, ¿qué tiene Turquía que ofrecer al viajero? Infinitamente más de lo que nos podemos imaginar. En primer lugar, y destacando por encima de cualquier otra cualidad, su gente. La amabilidad de los turcos y su hospitalidad no tienen parangón, no resulta comparable a ningún otro país que conozca. Allá donde te encuentres siempre encontrarás a alguien dispuesto a ayudarte si lo necesitas, dispuesto a darte un poco de conversación y, por supuesto, dispuesto a compartir un té con tranquilidad. Ese es, para mi, el mayor atractivo de Turquía.

Además hay enclaves que, debido a su emblemático interés, no deben dejar de visitarse en un viaje a Turquía. Vamos a hacer un repaso somero por alguno de ellos.

Estambul.

Chicas en EstambulNosotros dispusimos de poco tiempo para visitar la ciudad y no llegamos a recorrer todos los lugares de interés, quizá con el deseo inconsciente de volver pronto. El Museo Santa Sofia, La Mezquita Azul, El Gran Bazar y el Hipodromo Antiguo, El Palacio Topkapi son puntos a visitar de forma obligada. Un paseo por el Cuerno de Oro y el Puente Gálata finalizando con una cena que incluya testi kebab podría ser el remate perfecto de una jornada mágina en la ciudad.

Capadocia

Ciudad subterránea en CapadociaCreo que Capadocia fue uno de los lugares que más nos impresionó por su peculiar geología. Torres cónicas que se yerguen por todas partes, casas e iglesias excavadas en la roca, paisajes lunares… todo tiene un aire sobrenatural que no deja al viajero indiferente. Lugares extraños y sobrecogedores como la ciudad subterránea de Kaymakli o las casas de Cavusin bien merecen una visita para dejarse asombrar por las soluciones arquitectónicas más sorprendentes.

Pamukkale

PPamukkaleamukkale es de esos sitios que, en ocasiones, ves en las revistas de viajes y te dices “algún día tengo que visitar eso”. Pertenece al reducido elenco de lugares únicos en el mundo por sus características especiales. Solo en Yellowstone, en Hungría y en China podemos encontrar formaciones similares a esta, aunque no tan espectaculares. Las fuentes termales de la parte superior, contienen grandes cantidades de calcio y bicarbonato de la creta, que precipitan de modo que parece una cascada de algodón que se haya congelado en el tiempo. Acceder, descalzo, por estas piscinas naturales es algo verdaderamente irrepetible.

Éfeso

Condensar la historia de Éfeso en unas pocas frases resulta imposible. Esta ciudad jónica fue uno de los centros culturales, religiosos y comercialesen la época antigua. Entre sus ruinas, destaca de manera importante la fachada de la Biblioteca de Celso con sus dos pisos que se leantan hacia el cielo.

Nosotros invertimos un total de 19 días para llegar a Turquía y hacer todo el recorrido en moto. Esto, como es natural tiene la ventaja de poder viajar a tu aire, de poder pernoctar donde quieras y no depender más que de uno mismo. Pero comprendo que no todo el mundo puede disponer de tantos días para dedicarlos a un viaje de estas características. Incluso quien no se anime a llegar tan lejos con la moto. En ese caso se puede optar por contratar un circuito que nos lleve por los lugares más destacados de Turquía. En Pride Viajes, estambul turismo, encontrarás varias opciones para hacer un tour por todos estos lugares y la oferta perfecta para conocer Turquia en 10 dias, con guías locales que hablan español y que conocen perfectamente la zona.

Suleiman Trail 3. Vídeo del viaje a Turquía.

Poco a poco van saliendo los vídeos del viaje a Turquia que realizamos Álex y yo en el mes de junio. Ya han pasado varias semanas y uno no sabe si realmente el viaje sucedió o solo fue producto de la imaginación. Menos mal que hemos grabado algo…

 

Desde Grecia Turquía

Esta es la segunda entrega videográfica de nuestro viaje a Turquía. Llegamos a Estambul, montamos nuestro centro de operaciones y… nos fuimos de copas! Cierto es que podríamos haber ido a ver museos, mezquitas y otros lugares de magnífico interés, pero no somos tan hipócritas.

El hecho de que yo cante al final del vídeo no significa nada, ni siquiera que lo haga bien.

 

Desde España a Grecia

Nuestro Suleyman Trail, nos ha dado paisajes, experiencias y emociones. Algunas las hemos compartido con vosotros en forma de crónicas, de fotos y de desvaríos frívolos. Ahora llega, de la mano de Álex, la hora del vídeo.

Este es el primero de la serie.

Notas para viajar a Turquía en barco.

IMG_5135Me preguntan varios oyentes de Viajo en Moto que cómo hemos organizado lo del viaje a Turquía, sobre todo lo de los viajes en barco.

Bien, lo primero que hicimos fue reservar pasaje con la compañía Grimaldi desde Barcelona a Chivitavecchia. Billete de ida para una persona y una moto: 105 euros. Si reservas camarote 120.

¿Qué diferencia hay entre camarote y butaca, que es lo que yo reservo siempre? Pues que en camarote, al menos en la versión barata, compartes habitáculo con otras tres personas y en butaca duermes en una sala de butacas reclinables, parecida a un cine.

Yo prefiero butaca porque monto mi campamento en uno de los rincones y voy tan cómodo como en el camarote. Estiro la esterilla, el saco de dormir y ahí me las den todas. En este viaje, además, llevaba el saco de malla de acero de Humboldt y no tenía que ir cargando con el iPad, ni otras cosas de valor.

Mi recomendación con esto del camarote es que, si no te importa compartir un espacio reducido y caluroso con tres desconocidos, escojas camarote. En caso contrario, butaca. Hay más opciones, pero son más caras, por ejemplo reservar camarote individual pero ahí ya se dispara el presupuesto.

En el viaje de vuelta, hasta Barcelona, viajé con tres marroquíes a los que se les había terminado el sueño europeo. Se metieron en el camarote a las diez de la noche y no salieron hasta el día siguiente a las cuatro de la tarde. Y porque los obligaron.

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Campamento en la sala de butacas

Seguimos. El segundo viaje en barco, también reservado con antelación, fue desde Ancona hasta Ingoumenitsa. El mismo precio que desde Barcelona a Civitavecchia, 105 €. Sale de Ancona a las dos de la tarde y llega a Grecia a las ocho de la mañana del día siguiente.

Pros y contra de esto de los barcos. Pues, que te pasas un montón de horas navegando en lugar de viajando en moto pero te evitas un montón de kilómentros de autopista y en cinco días, o menos si no tienes compasión por ti mismo, te plantas en Estambul. Por otra parte, navegar siempre es un placer, conoces gente y el barco es un lugar perfecto para darse a la reflexión, para escribir o para cualquier otra actividad placentera.

Para salir de Turquía ya no teníamos reserva porque no hace falta. Desde la ciudad de Cesme, un pueblo turístico y agradable de visitar, se toma un pequeño ferry a la isla de Chios, que ya es Grecia. Para salir de Turquía la policía te somete a un registro bastante exhaustivo pero parece que solo buscan cosas gordas. Es decir, que si compraste un kilo de heroína de Afganistán en Ankara, lo puedes pasar sin problema porque no te lo van a detectar.

Allí hay mucho papeleo aunque, afortunadamente, más eficacia funcionarial que en la entrada.

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Una vez en suelo europeo en la isla de Chios, una rubiaza nos vendió los billetes para salir a las once de la noche en dirección a El Pireo, el puerto de Atenas. La misma maniobra con el asunto de los camarotes solo que aquí tienes una opción más que se suma a camarote y butacas: cubierta, es decir, viajas con la clase de tropa. Aquí ya tienes que buscarte la vida para dormir y no embarcar el último porque se ocupan los mejores sitios. Hay gente debajo de las escaleras, en rincones apartados y, por supuesto, en la cubierta de cafetería. Yo escogí una de las cubiertas superiores porque, como llevo saco de dormir, no me importan las brisas marinas.

Campamento en uno de los pasillos

Campamento en uno de los pasillos

Desde Atenas me fui a Patra y lo primero que hice fue sacar el pasaje a Bari en una agencia que encontré en la avenida del puerto. Tenía la opción también de ir a Brindisi pero me ahorraba algún kilómetro yendo a Bari. No es necesario buscar la agencia por la ciudad porque el el mismo puerto donde haces el check-in puedes sacar el billete.

Eso mismo es lo que hice al día siguiente en Chivitavecchia, sacar en la misma agencia del puerto el billete para mi y para mi moto.

Tengo bastante experiencia en viajar en ferry. Desde los fiordos noruegos hasta todo esto del Mediterráneo, pasando por el Reino Unido y alguno más. Y puedo deciros que es una forma cómoda, rápida e inteligente de viajar si no tienes muchos días y quieres ir al grano. Para pasar una semana en el Sur de Italia, qué prefieres, tardar cuatro días desde España yendo por carretera o salir de Barcelona yn viernes por la noche y estar cenando en Roma al día siguiente? Pues eso, depende del tiempo de que dispongas y del dinero que tengas. En mi caso, si voy a rodar Turquía en moto prefiero saltarme algunos tramos que no me van a aportar nada más que gastos y cansancio.

Algunos enlaces útiles:

Naviera Grimaldi

Comprar billetes

Naviera Minoan

Puerto de Chivitavecchia

Puerto de Barcelona

Vista rápida de un viaje por Turquía.

Con esto doy por finalizadas las entradas “formato crónica” de este viaje. Tampoco es que sean crónicas muy al uso sino un párrafo escueto a modo de resumen.

Jueves, 29 de mayo de 2014. Mudar la piel.

Salgo después de comer con sopor siestil y termino durmiendo bajo un puente. Justo antes de dormirme me pregunto porqué lo hago y no obtengo respuesta. Mi digo a mi mismo que soy un tanto idiota.

Viernes, 30 de mayo de 2014. Elongarse, reblandecerse y partir.

Me levanto al amanecer para comer con amigos íntimos a los que no he visto nunca. En el fluir me reblandezco mientras la tarde se mueve perezosa. Tanto que no quiero moverme más. La luz crepuscular me lleva al barco detrás de la estela de Olga. Que también se vuelve meliflua sobre un scooter andrajoso.

Sábado, 31 de mayo de 2014.  Grumete de paso firme.

Noche de barco y mañana de resaca. Tarde de siesta y momentos para dedicar a los actos de contrición y al arrepentimiento sincero. 

De camino a Ancona, nos detenemos en el centro de Italia. Acampamos a salto de mata, sin preguntar y sin encomendarnos. Por el rabillo del ojo busco la figura del dueño del olivar pero no hay tal. Estrellas.

Domingo, 1 de junio de 2014. El tiempo se curva

Curva y contracurva para volver a empezar. Aún no ha comenzado el viaje porque siento que son muchos los hilos que todavía me unen al punto de partida. Contracurva y curva

Otro barco tan igual al primero que pienso si no hemos vuelto atrás en el tiempo. Se van rompiendo hilos en la monotonía de la singladura.

Lunes, 2 de junio de 2014. Marejada en Thesalónica.

Meteora tiene monasterios engargolados en lo alto de formaciones rocosas impresionantes. En realidad es lo único que tiene. Y el Egeo olas que me confunden, que me llaman y que intentan decirme algo que no percibo bien porque tengo una botella de whisky barato en la mano.

Martes, 3 de junio de 2014. Toros de Turquía.

Moto desde por la mañana hasta por la tarde, ¿era lo que quería, no? Si. Rotundamente si. Los últimos hilos se han roto y el vínculo ha desaparecido. Ahora viajo libre que es la mejor forma de llegar a Estambul. Una tromba de agua para limpiar la atmósfera y una noche con la música de Los Istanbulls. La risa.

Miércoles, 4 de junio de 2014. Lo que no vi, lo que no quise ver y lo que no era visible.

Demasiadas cosas para ver y poco tiempo para verlas. Descubro, con regocijo, que no me importa. Piedras erguidas por el hombre destinadas a caerse. Todo me parece tan efímero que corro el riesgo de creerme eterno. Divago en un errabundo paseo con Alex.

Jueves, 5 de junio de 2014. Gente chévere y estambulita.

Salir de la ciudad es largo. Y ancho. Y lleva tempo. Y aún es pronto para dejarla porque siento que necesito más tiempo en ella. Aquí hay algo mágico que engancha. Lo he visto nada más llegar y ahora mi alma está prendada, prisionera. “Istanbul está llena de gente chévere” dicen los de Ska Cubano.

Por la noche, sesión de fotos de larga exposición, pesca y corrupción de menores musulmanes.

Viernes, 6 de junio de 2014. Paisajes lunares.

El paisaje en Capadocia es extraño y cautivador. Todo es tan extraño y tan único que me causa un profundo estupor. Tierra de hititas, de asirios, de persas, de macedonios, de romanos… Tan vasta y compleja es la historia de esta tierra que pierdo el interés por investigarla. Las rocas, de toba calcárea, son tan blandas que resulta más fácil excavar una casa que construirla de ladrillo y adobe.

Sábado, 7 de junio de 2014. En actitud explorativa y franca bronca.

Dedicamos el día a la exploración y llegamos al éxtasis. Casi todos. La división entre dos de los viajeros termina por aflorar con toda su crudeza y José Luis emprende su regreso en solitario. Antes de eso había sido un día memorable.

Domingo, 8 de junio de 2014. Embajadores culturales que se hablan sin hablarse.

Todo el día rumbo al sur, atravesando cordilleras y planicies. Entrar en comunión con una persona creo que es motivo suficiente para justificar el viaje entero. Sólo unos instantes, un par de miradas y el género humano se dijo todo lo que se tenía que decir de forma atávica y ancestral. Círculos que se cierran y nuevas etapas que se abren ante uno. Alex viaja feliz. Y yo.

Acampamos al lado del mar.

Lunes, 9 de junio de 2014. La soportable soledad del comedor de plátanos.

Calor, calor y más calor. carreteras infernales que se agarran al acantilado para no terminar en el fondo del mar. Voy tan concentrado que existe lo más inmediato y el resto del mundo flota en una nebulosa desdibujada y templada. Podría quedarme solo en el mundo en este instante y no habría diferencia alguna. Nacemos solos y morimos solos. Y en este tránsido de la vida a la muerte estamos confortablemente solos en tantas ocasiones… Paramos a comer plátanos.

Lunes, 9 de junio de 2014. Me perdí en sus piernas largas abusando tacón alto.

Isparta, la ciudad de las rosas que tiene la elaboración del agua de éstas como industria principal. No he visto ni una sola rosaleda. Solo florecillas de minifalta y tacones vertiginosos que se mezclaban con algunos burkas, con pañuelos y vestidos largos. Recato del medievo con provocación descarada y occidental. Las chicas están celebrando las fiestas de graduación.Los chicos su pacata idiotez. Eso es igual en todos los países.

Martes, 10 de junio de 2014. Emparentar con los mejores.

No me imaginé que, después de haber visto tantos taxis amarillos iba a estar dentro de uno. Tampoco atravesar, a las tantas, los comedores cerrados del un hotel Hllton para recalar en una fiesta de acid jazz. A veces una cosa lleva a la siguiente, siempre, y se termina por hacer lo que un entorno difuso exige. Y se hace, claro.

Miércoles, 11 de junio de 2014. Adiós Turquía.

Días de mucho, vísperas de nada. O de menos que nada. Observo mi la moto en una playa volcánica y todo me resulta familiar. No debería suceder esto en medio de tanto exotismo pero los paisajes se van mezclando y las sensaciones hermosas se acumulan. Por fortuna todo se olvida pronto y hay que repetirlo para volver a sentirlo.

La policía se muestra obsesiva en la frontera con un registro tan serio como poco efectivo. Podría haber pasado tres kilos de heroína paquistaní.

Adios Turquía.

Jueves 12 de junio de 2013. Hola Atenas.

Estás sucia, decadente y apestas. El aire sabe a hartazgo y el calor resulta pegajoso. La gente ya no sonríe y no me invitan a té en las gasolineras. Bienvenido a Europa.

Viernes, 13 de junio de 2014. Tenía billetes de cien.

Bari es aún más sucio que el Pireo. Las putas se han adueñado de la carretera nacional y dominan el mundo cercano desde la exigua sombra que les ofrece una sombrilla descolorida. Ella no es de aquí, me dice. Ya lo veo, no es de ninguna parte, solo de su móvil rosa y su mundo virtual, lejos y a salvo. Pocas veces me han tratado con tanto desprecio. Tendría que haber enseñado un billete de cien.

Soy un aprendiz de delincuente y me he colado en el peaje de la autopista. De un plumazo me he ahorrado unos 500 kilómetros de impuesto revolucionario. No me asalta el remordimiento y me siento amoral e intrépido a partes iguales. Antes de Roma me salí en un desvío por el carril de socios preferentes, di la vuelta en la rotonda, a cincuenta metros y volví a entrar en el mismo peaje recogiendo otro ticket.

Sábado, 15 de junio de 2014. Me muero de aburrimiento en el barco.

Me muero de aburrimiento en el barco. En Barcelona me reciben Olga y Erik. Hablamos y hablamos. Contamos, reímos y somos testigos del vuelo de un cacahuete con capa roja. A veces los sucesos sorprendentes parten de lo irrelevante.

Domingo, 16 de junio de 2014. Vos que fuiste el amigo confidente de su amor

haz que llegue hasta su reja el eco de la queja de un triste bandoneón.

 

 

 

Fue a conciencia pura que perdí tu amor. TSM 16

estambul

Escuchar canciones tristes despierta emociones positivas”, según acabo de leer en el blog de la psicóloga Ana Muñoz. Ahora me explico por qué, hace cuatro días, regresando de Turquía por una aburridísima autopista me dio por cantar canciones tristes.

La mañana, pegajosa y anodina, avanzaba con la misma lentitud que mi recuperación anímica. Después de una noche de vino y sicotropía, las mañanas siempre avanzan de forma penosa y queda, así que rodaba armado de paciencia y resignación, con el sabor del ibuprofeno como un recuerdo en mi garganta. Son esos días en los que la pereza que da manejar la moto te hace pensar si no te habrás equivocado al escoger vehículo.

Sin embargo, a pesar de que mi juventud ya no es lo que era, aún me jacto de recuperarme con cierta facilidad de estos lances festivos, sobre todo desde que dejé de fumar. En cuestión de una hora ya se había apoderado de mi ese otro sentimiento tan tonto que te asalta cuando vas en moto y que hace que vayas con una sonrisa bobalicona en el rostro. Repantingado, sonriente y feliz, aún me quedaba energía suficiente para encarar los más de mil kilómetros que tenía por delante antes de dar por finalizado el viaje. Y me puse a cantar.

Después de nanas dulces y empalagosas vinieron a mí los tangos más tristes que conozco. Las letras llegaron sólidas, con nitidez, incluso las de aquéllos que ya daba por olvidados. Canté a voz en grito, con el alma desnuda, sintiendo como mía cada una de aquellas tragedias lunfardas, sintiendo muy dentro los amores atormentados, las traiciones pasionales y las confesiones sentidas. A conciencia pura, con una mueca de desprecio o cerrando el puño fuerte sobre el acelerador, acompañaba la letra mientras cantaba. Si el tango requería un lance de chulería bonaerense sacaba pecho, alzaba la cabeza y cantaba con más deje porteño. Si los requiebros de un amor herido hundían sus garras en lo más hondo de un corazón maltrecho, bajaba la voz y cantaba a media luz, en un puro susurro. Cuando llegó la traición tan conocida que nos brinda un mal amor se dibujó en mi rostro la mueca de la amargura y secretamente solo, en mitad de un páramo desarbolado, me inundó la rabia.

Y disfrutaba. No sabía por qué pero estaba disfrutando de mi soledad y de mis canciones tristes, de mis tangos melancólicos y deprimentes, de la voz quebrada que, como una estela, quedaba desparramada por la carretera. Los ojos se me inundaron de lágrimas. Sentía cada una de aquellas emociones tan dentro de mí que era como si yo mismo las hubiese escrito. Me vi sentado en un bar, esperando a que la orquesta tocara “La que se fue”, hundiendo mi puñal en las carnes de mi amada en “De puro guapo” o mirando un espejo empañado con “Mi noche triste”. Canté lo más triste que conocía, lo más sombrío, y mientras lo hacía me sentía dichoso y feliz.

Hasta hoy no sabía a qué se debía esa dicotomía. ¿Cómo es posible sentirse contento mientras cantas canciones tristes? Esta ambivalencia de sentimientos nos la explica Ana Muñoz: son emociones vicarias. No las sentimos directamente a través de una vivencia sino a través de la música y por ese motivo no resultan amenazantes. Estas emociones nos ayudan a conocernos y al experimentarlas un entorno inofensivo resulta agradable sumergirse en ellas.

Déjame susurrarte al oído aquello de” fue a consiensia pura que perdí tu amor…”

Como remate, os dejo una pequeña playlist con alguna de las canciones que se comentan en esta entrada.

Entrada de Carácter Escatológico. TSM 15

Váter turco

Váter turco

Turquía, a pesar de ser un país laico, tiene un 99% de población musulmana, el resto de religiones son casi testimoniales. En una encuesta reciente de la Comisión Europea, el 94% de la población se declaró creyente.

El Islam, una religión de corte medieval y que nace entre los pastores nómadas de desierto, tiene una serie de preceptos relativos a la higiene del creyente y un conjunto de normas básicas que se han de cumplir a rajatabla.

El cuerpo de un creyente musulmán ha de estar libre de cualquier impureza; Al Tahára, la depuración física y espiritual. Tahára indica un estado, en la terminología islámica, libre de Nayása, de impurezas que se interpongan entre el hombre y su Dios. Hay Nayása tolerable, como por ejemplo el pis de un bebé, el barro, los mosquitos en el traje de la moto, las babas de perro… Pero otras, como los excrementos, el semen, la orina, han de ser erradicados del cuerpo siguiendo una higiene escrupulosa.

En Marruecos es habitual ver en los servicios de cualquier establecimiento público un grifo a cuarenta o cincuenta centímetros del suelo y un caldero para lavarse el ano después de defecar.   Aquí, en Turquía, como son mucho más avanzados tienen un sistema de “bidet” incorporado en la taza del váter, aunque también podemos encontrar el caldero y el grifo en algunos lugares. Por cierto, esta operación de aseo ha de realizarse con la mano izquierda por eso el uso social de ésta está bastante restringido. Aunque ahora ya es un poco anacrónico en ciertos ambientes aún tiene carácter de “mano impura”.

He de decir que los que, a los que somos de vientre flojo y enseguida nos afectan los cambios de alimentación, agradecemos esto del chorro en el culo. Sales del baño con la retaguardia fresca y presto al encuentro con Dios.

PD.: Si abres demasiado el grifo el chorro te da directamente en los testículos.

Yamaha Motosiklet de Estambul. TSM14

Yamaha Estambul

Yamaha Estambul

No sólo de pan vive el hombre y no sólo de crónicas se nutre esta página. también explicamos las fotos porque, ¿cuántas veces vemos una foto en internet y no sabemos lo que hay detrás?

Detrás de esta hay una obsesión. Hablaba, en una de las entradas anteriores, de la malsana obsesión por la mecánica, por los ruidos, por los desgastes. Y comentaba también que, tanto Alex como yo, andábamos un poco preocupados por el desgaste del neumático trasero de nuestras motos. Cada día, antes de salir, lo mirábamos y remirábamos a ver si se había gastado mucho el día anterior e intentábamos extrapolar desgastes para saber si duraría el viaje entero. Llegó un momento, antes de que decidiéramos olvidarnos del asunto por una cuestión de salud mental, en que optamos por comprar ruedas nuevas. Al precio que fuera. Pateamos el centro de Estambul y un peculiar motero en scooter, desde el barrio de las ferreterías, nos envió a la tienda Yamaha que veis en la foto. Allí no había neumáticos para nuestras motos pero, casualmente, su hermano tenía una tienda en las afueras y nos vendería dos juegos. Sobre marcas no había mucho que discutir, sólo tenía Michelín o Bridgestone. Y sobre precios tampoco había mucho que rascar; un poco más caros que en España pero tampoco una barbaridad.

Yo, que tenía el neumático delantero nuevo, si quería el trasero tendría que comprar los dos, delante y detrás. Confiaba en poder regatear este extremo con el dueño pero, en el transcurso de esa misma noche, decidimos que las ruedas iban a aguantar todo el viaje y descartamos el cambio.

Fue la decisión acertada porque, a pesar de llegar bastante cuadrada, la rueda aguantó todo el viaje. Cierto es que ya no está para muchos más trotes.