Los Con Riders

Animados por el gremio de los bodegueros y patrocinados por el holding de los fabricantes y expendedores de alcohol, os presentamos a Los Con Riders, un grupo de amigos unidos por el insano vicio de la ingesta alcohólica masiva y la drogadicción sin límites. Como adultos formados en la literatura clásica y admiradores de Baudelaire, Van Gogh y otros artistas borrachines, nos embarcamos en este proyecto ilusinante que no tiende a otra cosa que nuestra propia autodestrucción. Pero, ¿qué humano no tiende a su propia destrucción con el paso del tiempo? Todos terminamos en el mismo lugar: la fosa común de las vanidades, el boquete último de todos los egos, el nicho de todos los anhelos. Bajo esta premisa nosotros hemos decidido tomar las riendas de nuestras vidas y escoger nuestro propio modo de finiquitar la relación con el mundo.

Somos superhéroes de lo baboso y magnates del vicio. Transitamos por la línea temporal que nos ha tocado vivir con el objetivo de viajar en moto por todos los rincones de la Tierra catando los espirituosos más delicados, las pócimas más infectas y los combinados más glamurosos. A nada que lleve alcohol le hacemos ascos. Los bares son nuestros templos y cada barman nuestro guía espiritual que nos impele en pos del objetivo último.

Fomentamos el consumo irresponsable e ingente, y preparamos nuestras rutas en función de caprichos estéticos que tienen que ver con discopubs y bares de mala muerte. Organizamos tertulias irreverentes en torno a las copas, vemos el mundo y las relaciones humanas bajo la lente deformante de nuestra visión ampliada por el trago largo. Sí, somos Los Con Riders, los abyectos jinetes del apocalipsis, los mangantes elípticos, los despreocupados indecentes. Y arrasamos. Las cicatrices que portamos así lo atestiguan, al igual que nuestras motos, otrora resplandecientes y hoy reflejo de nuestra filosofía.

Pero, como todo superhéroe que se precie de tal, tenemos nuestros archienemigos. Si Mazinger Z tenía al Doctor Infierno, Comando G tenía a Zoltar o Heidi y Clara tenían a la Señorita Rottenmeier, nosotros tenemos a Los Sin Riders, un grupo de renegados que llama cerveza a la cerveza sin alcohol y que se alimentan de Mixta y Shandy. Patrocinados por la rama antialcohólica del gremio de los cerveceros con el espúreo fin de vender «cerveza con», recorren el mundo glosando las excelencias de estar sereno. Parapetados tras la mentira y el engaño intentan convencer a la humanidad de las bondades de ese brebaje abominable que llaman «cerveza sin».

En las cruentas gestas en las que dirimimos nuestras diferencias siempre tenemos las de perder porque nuestro equilibrio es, por lo general, precario. Mientras que sus apolíneas figuras, modeladas por horas de gimnasio y años de vida sana, nos observan con aires de superioridad desde sus relucientes motos custom, nosotros brindamos por una victoria que se nos escapa de las manos una y otra vez. Pero en la derrota está la victoria. Si algo hemos aprendido en nuestras largas jornadas de bares y botellones, es que la dignidad es solo un retorcido reflejo del ego y que los perdedores tenemos el poderoso don de la luz grotesca. Irradiamos la ternura podrida de los parias y somos la fuerza del mañana.

Un mañana sin resaca porque nuestro objetivo final es llegar a la borrachera plena, al balbuceo inconexo que exprese la verdad última. Para eso hemos puesto nuestra energía errante al servicio de la búsqueda de nuestro Santo Grial: un medicamento que elimine los efectos de la resaca y, con ello, todos los males que aquejan a la humanidad. Lo llamamos El Reponedor. Sabemos que El Reponedor existe, que ha sido buscado con ahínco a través de la historia de la Humanidad pero su secreto está celosamente guardado en algún recóndito lugar de la Tierra. Lo hemos buscado en Moscú, en La Catedral del Techno, en Magalluf, en una boda búlgara… Pero el resultado es siempre el mismo: dolor de cabeza, vómitos y dificultades cognoscitivas. Las fuerzas que protegen al Reponedor son poderosas y nosotros pocos y obnubilados.

Los Sin Riders saben que, de conseguir nuestro objetivo, esto significaría su fin y por ello se enfrentan a nosotros con denuedo, ayudados por el Eje del Mal. Pero nuestra determinación es grande y no cejaremos nunca en el empeño de llegar al… REPONEDOR SAGRADO!

!BRINDEMOS POR ELLO!

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