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Series: Gangland Undercover

ganglandSiguiendo con la línea de malo malote de los últimos días hoy hablaremos de Gangland Undercover, una serie televisiva del Canal Historia que nos abre una puerta al mundo de las bandas motorizadas.

Este programa está basado en relato de los hechos de Charles Falco (pseudónimo de George Rowe) que sucedieron entre 2003 y 2006, cuando se infiltró en una de las más notorias bandas de motoristas. Nombres, localizaciones y detalles clave se han cambiado para proteger la identidad de todos aquellos involucrados.

Gangland Undercover es una miniserie de seis capítulos en la que se recrea la vida de Charles Falco mientras estuvo infiltrado en uno de los MC más peligrosos de EE.UU: The Vagos. El formato no es nuevo y resulta bastante habitual verlo en otras producciones de la cadena pero es la primera vez que lo vemos adaptado al mundo de las motos.

Los hechos relatados, acaecidos entre los años 2003 a 2006 vienen narrados por el propio protagonista que sale al principio de cada capítulo en un ambiente de penumbra que, además de proteger su identidad, le da el toque dramático que necesitamos al principio de cada entrega. Falco va desgranando los intríngulis del motoclub, cómo llega a sentirse plenamente identificado con sus «hermanos» y como tiene que sobreponerse para no sucumbir al poderoso atractivo de la hermandad y los lazos que se crean. La violencia, el asesinato y el tráfico de drogas son una constante que hace que la balanza se vaya a inclinar del lado de la ley.

Charles Falco arrastra tras de si una historia muy peculiar: de traficante de drogas de cierto éxito a su paso por la cárcel de donde sale para redimir sus delitos convirtiéndose en un informante de la policía. Cuando terminó su «trabajo» con The Vagos para el Gobierno en lugar de acogerse al programa de protección de testigos continuó como infiltrado en otras dos bandas de motoristas: Los Mongols y Los Outlaws; un peculiar modo de redimirse encarcelando a los delincuentes más violentos y peligrosos del extraño mundo de las mafias motoristas. Cuando terminó su tarea de informante más de cincuenta personas acabaron en la cárcel acusados de tráfico de drogas, asalto o asesinato. Rowe publicó un libro con sus experiencias como infiltrado y, ahora sí, se acogió al programa de protección de testigos. Una paliza casi mortal y un tiro el la cabeza puede que le animaran a tomar la decisión.

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Libro de George Rowe

 

Identificar motos, coches y otros vehículos en el cine

Seguro que más de una vez has visto en una película, quizá de forma fugaz, una moto que llamó tu atención. O puede que recuerdes aquella otra de acción, cuando eras un chaval, en la que salían motos haciendo el cabra.

Si tienes curiosidad por averiguar la marca y modelo de cualquier moto que haya salido en el cine no tienes más que acudir al Internet Movie Cars Database que, como su nombre indica, incluye casi todos los vehículos que aparecen en cualquier película. Bueno, quizá sea un poco exagerada esta afirmación pero lo cierto es que son miles los coches, motos y camiones que puedes encontrar en esta inmensa base de datos.

Puedes realizar búsquedas por título de la película, por marca y modelo, por el país de fabricación del vehículo… Las opciones son amplias y variadas.

Internet Movie Cars database

Internet Movie Cars database

Al alcance de un click tienes la posibilidad de explorar, no sólo las motos que protagonizan en mayor o menor medida la escena sino que, en ocasiones, puedes identificar la marca y modelo de vehículos aparcados en la calle que son simplemente, figurantes. Puedes encontrar, por ejemplo, la Yamaha Catalina de 1966 en manos de Batman y a partir de aquí, seguir la pista de esta moto y volver a encontrártela en el documental Car Carzy. O encontrar una Harley Davidson de 1015 en una película de Buster Keaton.

Entre películas, documentales, videoclips (sí, también hay vídeos musicales), películas de animación, miniseries, etc. hay más de 43.500 obras audiovisuales. Con semejante cantidad de material uno puede satisfacer su curiosidad más insana por los vehículos en el cine y/o la tele.

El artífice de todo esto es Antoine Potten, un programador belga que, en su tiempo libre, colecciona coches a escala y construye maquetas de Lego. Además ha creado un programa, Ant Movie Catalog, para gestionar colecciones de películas,vinilos, casettes, vídeos, DVD, etc. que distribuye totalmente gratis y que está en constante mejora desde el año 2000.

Cine: Fantasmas de la ruta.

Nuestro director de cine de cabecera, José Campusano, nos ha enviado el enlace para ver «Fantasmas de la Ruta», otra película con aires de documental, peculiar y brutal. Cine Bruto, la productora de Campusano está especializada en contar la verdad sin medias tintas, sin actores de por medio que tengan que meterse en la piel de ningún personaje: los personajes son ellos mismos y sus vidas reales. No necesitan investigar en los bajos fondos bonaerenses para saber cómo se mueven, cómo piensan y como sueñan estos peculiares motociclistas porque lo único que tienen que hacer es ser ellos mismos y contarnos una parte de sus vidas. Esas vidas nos las relata otro motociclista más dirigiendo, con su visión real y brutal, a un elenco de actores que no son tales.

Al igual que hizo con Vikingo, Campusano nos trae una historia desprovista de artificios que nos permite asomarnos a universos paralelos de violencia impune. En esta serie de 13 capítulos Vikingo, con su particular idiosincrasia, se ve envuelto en el rapto de la novia de Mauro, otro motociclista del barrio. Las historias se superponen y circulan por caminos paralelos para cruzarse en cualquier punto, para entrechocar con estrépito. A la vez nos muestra el sórdido submundo de la trata de blancas y la prostitución en los sórdidos ambientes del extrarradio, muy lejos del glamour y más cerca de la realidad cotidiana.

Originalmente la serie duraba cinco horas y pico pero fue reconvertida en film y se quedó en 210 minutos en los que se mezclan «actores» con nula expresividad que recitan diálogos como si estuvieran leyendo con otros como Rubén Beltrán (Vikingo) que llena por si mismo cada plano. Otro producto de la factoría de verdades Campusano.

Premios

2013: Festival de Mar de Plata: Sección oficial largometrajes a concurso

 

 

 

Si no has tenido bastante con la película y aún te quedan ganas, no te pierdas el making-off para cotillear en los entresijos del barrio.

Las primeras motos en el cine

Mabel at the wheel, del año 1914, no es la primera película en la que sale una moto. Creo que la primera es A Motorbike Adventure, dirigida por Alf Collins diez años después de que se inventase el cine en el año 1895, pero apenas si he encontrado información sobre ella. A cambio tenemos a Charlie Chaplin haciendo de motero malo-malote en 1914. En el cine, ya desde sus comienzos, parece que subirse a una moto es sinónimo de maldad, de convertirse en un ser vil y perverso. Aún así, la imagen de Chaplin gobernando la moto bajo una elegante chistera es un icon0 que me resulta ciertamente atractivo.

Este metraje de 24 minutos, como la mayoría del cine «de moteros» que se hizo toda-la-vida es un tostón bastante insufrible en el que no abundan los gags humorísticos y sí mucha mala baba por parte del que habría de convertirse en el entrañable Charlot. El atractivo de la película reside en los primeros minutos donde podemos ver la que probablemente sea una moto Thor IV del año 1913. La empresa que fabricaba estas motos, la Aurora Automatic Machinery Company, fue pionera en la fabricación de motores eficientes a principios del siglo XX. El motor de la Thor, una moto que comenzó a fabricarse sobre 1989, más o menos, estaba derivado de las De Dion, fabricadas en Francia. Es probable que fuese una copia de este pero con muchas mejoras puesto que no había quien lo superase. Después de aquello vino la sociedad formada por Hedstrom, el propietario de AAMC, y Hendee, dueño de Indian, para proveer de motores a la segunda, llegando a convertirse esta en el mayor fabricante de motocicletas del mundo.

Además eran proveedores de motores y otras piezas para Harley Davidson, Henderson, etc. En el año 1920 anunciaron el cese de la producción., Hedstrom se retiró a su rancho de 500 acres en Illinois y ahí se terminaron 30 años de exitosa industria.

 

La película, como queda antedicho, es un soberano tostón, una pieza de baja calidad y la última en la que Charlie Chaplin no sería su propio director. Es la primera en la hisoria del cine en la que una moto ocupa una parte importante de las secuencias.
Aprovechemos los primeros minutos del metraje y sigamos con otra cosa, por ejemplo salir a dar un paseo en moto.

 

Cine: Vikingo

Vikingo es una película de difícil clasificación. Cuando empiezas a verla no se sabe si estás ante un documental, un proyecto experimental o una película de verdad. Los actores lo son porque aparecen en una película, pero interpretándose a sí mismos. Los escenarios son la cruda realidad de suburbios que se caen a pedazos. Lo que ves es tan real que sobrecoge.

La cosa va de motos y tribus moteras sí, pero se aleja tanto de lo que estamos acostumbrados a ver en las «películas de moteros» que en modo alguno te deja indiferente. Aquí no salen flamantes Harleys y héroes con porte de figurín. Los protagonistas están sucios, desdentados y se manejan en veredas embarradas con motos fabricadas con deshechos y escombros de lo que parece inservible. Auténticas ratbikes en el sentido más estricto del término. Está rodada en un suburbio de Buenos Aires por un cristalero especializado en este tipo de cine. Ojo, hago referencia al verdadero oficio del director para poner de manifiesto el enorme mérito del director y de su equipo técnico (dos personas)  para haber parido una obra tan deliciosamente cruda como esta. José Celestino Campusano, guionista y director, no tiene tiempo de ir al cine, su vida transcurre entre el trabajo, llevar a su hijo al colegio, atender la casa… y hacer cine sin aditivos, hibridado con la realidad barriobajera.

Los actores adolecen de técnica y recursos escénicos y quizá sea ahí donde reside su mayor atractivo: no tienen más que hacer de sí mismos. Campusano se acerca a esta realidad sin hacer juicios de valor, dejando que sea el espectador el que saque sus propias conclusiones. Atroz y descarnado.

Pero, ¿de qué va esto? Vikingo es un motero que vive en el sur de Buenos Aires conforme a unos códigos de conducta que incluyen a la unidad familiar y a la tribu de moteros como principales valores. Es un tipo de aspecto feroz al que le faltan varios dientes y de conducta un tanto laxa en cuanto a moralidad, Sin embargo, encuadrado dentro de este submundo, fluye sin que al espectador le llegue a «chocar» esta falta de valores mundanos. Esta vida de escombros, alcohol y motos oxidadas se ve trastocada por la llegada de Aguirre, un motero que viene huyendo de sí mismo y de su vida anterior. Entre ellos se establece una amistad fraterna que se contrapone a la decadencia generalizada. A pesar de que Aguirre es un espíritu libre y no adopta todos los códigos de conducta del grupo de moteros, su forma de ver la vida, las motos, la fraternidad hace crecer entre los dos protagonistas unos lazos afectivos que resultan muy creíbles.
Por otro lado, las nuevas generaciones del barrio, adaptadas a la delincuencia más brutal, al tráfico de drogas e instaurados en el desprecio a los viejos valores, han captado al sobrino de Vikingo y esto va a traer no pocos conflictos a sus vidas. La presencia de Aguirre como elemento nuevo va a aportar problemas familiares, de cohesión en el el grupo y, por supuesto, violencia.

¿Qué nos que trajo esta película del año 2010? Un tipo de cine en el que no se necesita más que asomarse por una rendija a un universo paralelo y desconocido que coexiste con el nuestro, una realidad alternativa con la que cohabitamos sin prestarle atención.

Pero mejor que leer mis pareceres, sumérgete en este film, mitad documental, mitad ficción y saca tus propias conclusiones. Aquí tienes la película entera:

Enlaces de interés:

CineBrutto, la productora de Campusano

Legión, el germen de Vikingo

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DVD de VIKINGO.
Lo puedes solicitar a nuestro mail: cinebruto@gmail.com o en la web de la distribuidora del dvd.

Cinebruto, INCAA y VideoFlims Distribución
Presentan:

José Celestino Campusano (2009)

Ganadora del Work In Progress del 23º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata

Premio Balance de Plata en Pantalla Pinamar 2010

1er Mención Especial del jurado FIPRESCI Argentina, Mejor Película, en 24º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata
Mejor Director en el 1er Festival de Cine Global

El DVD de “Vikingo”, además de la película masterizada en su mejor formato posible, (DVD Dual Layer), incluye el audio en stéreo 5.1 y 2.0, subtítulos en inglés y español, fichas técnicas completas, trailer y un videoclip.

Acerca del director:

José Celestino Campusano

Comenzó estudiando en la Escuela de Cine de Avellaneda. Más tarde dirigió el cortometraje Bosques (2005), con el que recorrió Locarno, BAFICI, Mar del Plata y Saladillo. Luego vendrían Legión, tribus urbanas motorizadas (2006), la premiada Vil Romance (2008) y, claro, Vikingo (2009). Actualmente se encuentra terminando Fango Tango Trash, su último opus, con vías a estrenarlo en algún momento del 2012.

“Estamos ante un cine visceral, concebido sin cálculo, sin prejuicio y sin miedo”
Diego Battle, Otros Cines

“Campusano conoce bien de cerca lo que está pintando”
Paraná Sendrós, Ambito Financiero

“Una película que no se parece a ninguna otra”
Diego Brodersen, Página/12

“Respira humanidad y un compromiso cinematográfico poco habitual”
Gustavo Castagna, Tiempo Argentino

Cine: El Arcángel

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El Arcángel (Missionary Man)
2007
USA
Director: Dolph Lundgren
Reparto: Dolph Lundgren, Matthew Tompkins, John Cann, James Chalke, Jonny Cruz, John Enos III
Guión:  Dolph Lundgren, Frank Valdez
Fotografía Xiaobing Rao
Música: Elia Cmiral

Cuando Ryder (Lundgren), un misterioso forastero, aparece de repente en un pequeño pueblo, la vida de sus habitantes, que viven sometidos al yugo del cacique local, cambia para siempre. Armado con su biblia, su motocicleta y su sed de venganza, Ryder hace frente al dictador al más puro estilo policial, demostrando que la justicia aún pega fuerte. (FILMAFFINITY)

Con estas palabras nos desgranan en Filmaffinity un guión que, tal y como promete la sinopsis, no deja de ser la basura que te esperas. Con estética y modos del cine de acción de los años ochenta parece mentira que esta película se haya hecho en el año 2007. Quizá que Doph Lundgren pretendía dar los últimos coletazos como actor y se ha ceñido a las formas del cine de mamporros de su juventud. La verdad es que al verlo repartiendo leches se nos viene a la cabeza cómo le puso la cara al tontaina de Rocky metiéndose en la piel de Ivan Drago. Es de agradecer que él mismo haya dirigido la película porque así recae sobre la misma persona la responsabilidad de haber perpetrado semejante truño.

Los malos son malos y tontos, además de moteros. Los buenos son «indiesitos» de una reserva oprimidos por el cacique local y por la pérfida raza blanca. El héroe, cachas e inexpresivo hasta la risión, agrupa todos los tics de género y acaba resultando un poco patético.

Si nos vamos al detalle llaman la atención las Harley-Davidson preparadas con accesorios de Arlen Ness y brillantes a más no poder, en claro contraste con la mugrosidad que caracteriza a los «malos malotes» sobre motocicletas. O cómo un pueblo próspero y majo cambia de aspecto en la batalla final para convertirse en una especie de barrio-vertedero del extrarradio. También llama la atención el sonido constante del viento, aunque no se mueva ni una hoja. Se ve que a Dolph le pareció muy épico incluir ese efecto especial en cada escena de exteriores.

Y hablando de banda sonora, la música que acompaña a esta obra resulta pesada y machacona, como muy de cine de los ochenta, lenta y renqueante. Como lenta y pesada es la película hasta la mitad del metraje. Es una suerte que el visionado en Pordede se me haya cortado cuando faltaban dos o tres minutos para terminar. Me he quedado con mal sabor de boca por no ver los abrazos y las despedidas pero lo cierto es que ya estaba en el límite del sopor.

En general recuerda a un spaghetti western de lo más típico, con su cacique, sus malos, su héroe, la chica, los niños… Todo muy soseras y poco original.

Nota: Acabo de leer que es una adaptación moderna de «Jinete pálido» de Clint Eastwood. Pues bien, si lo que quería era joder el guión y la historia original con cuatro duros lo ha conseguido.

Las motos de «Mad Max. Furia en la Carretera»

La cuarta entrega de Mad-Max viene a resucitar una saga mítica en el cine distópico y post-apocalíptico. Mad (Tom Hardy), que sólo pretende ir sólo por la vida, se ve obligado a unirse a un grupo de errantes capitaneados por la emperatriz de élite Furia, encarnada por Charlize Theron. En una ciudad tiranizada por el malo-malísimo Immortan Joe, (que no es otro que Hugh Keays-Byrne al que ya vimos en la primera entrega de la saga del año 1979) roban algo irremplazable con lo que Immortan lanza en su persecución a todo un arsenal de máquinas imposibles. Entre explosiones y carreras enfurecidas hacen que Fast and Furious sea una atracción de Disney, a decir de la revista Variety. Hugh sigue con la misma cara de loco y es un detallazo que lo hayan incluido en esta entrega.

Los que la han visto dicen que es loca, delirante, imparable, agotadora, chiflada y un montón de calificativos de parecida factura. No faltará quien diga que es una auténtica mierda.

Pero lo que hoy traigo aquí no es una crítica de cine sino algunas de sus máquinas de dos ruedas más alocadas y febriles, paridas por alguna mente enfermiza.Me encantan, me vuelve loco esta estética salvaje e irreverente, de hecho mi vieja Tenere 660, al final de sus días conmigo se daba un aire a estas máquinas infernales (salvando las distancias, claro)

Buceando por la red he encontrado algunas propuestas de identificación del alma base de estos cacharros, a ver si entre todos somos capaces de afinar un poco más.

Cine: Timerider, el jinete del tiempo

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Sin llegar al nivel de otras películas visionadas por quien suscribe, Timerider es una obra infame, vaya esto por delante. Es la primera de William Dear y, si por mi fuera, podría haberla obviado tranquilamente.

La trama, bastante plana y por momentos absurda, se centra en el viaje en el tiempo que Lyle Swann (Fred Ward) realiza por accidente. Lyle es un piloto de motocross (de enduro, más bien) que se ve involucrado, sin enterarse (?), en un experimento científico que lo catapulta hasta el año 1877, moto incluida. No podrían enviarlo mucho más atrás porque el bagaje histórico de los EE.UU, al menos el que les gusta contar, no tiene mucho más recorrido así que el protagonista aparece en pleno Oeste Americano. Con estos mimbres se urde una aventura surrealista y bastante absurda, no solo por el hecho de que el piloto no se entere de que ha viajado en el tiempo, sino porque la sucesión de tiros, peleas y persecuciones es un sindios que no aporta nada a la historia que el director pretende contarnos.

(contiene spoiler)

Nada más traspasar la línea espacio temporal, Lyle Swann ya se cepilla a la tía buena (Belinda Bauer) que sí, está muy buena pero descontextualizada y acartonada en su interpretación. Después de esta escena de sexo casto, las incongruencias van en aumento conforme van desfilando más personajes. El protagonista que no huye cuando tiene que huir, los malos que son más tontos de lo habitual, los disparos que siempre yerran… Cine de serie B y escaso presupuesto con ganas de aprovechar el tirón de Regreso al Futuro pero sin los artificios escénicos de esta.

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La moto es una Yamaha XT 500 equipada con algunos trastos de difícil clasificación que el amigo de Lyle había patentado y estaba probando. Hay uno que destaca por encima del resto aunque a decir verdad, no tiene ninguna función útil en el guión. Se trata del precursor de los navegadores GPS pero sin GPS. Consiste en una cinta, una «musicasete» que le va diciendo al piloto por dónde tiene que ir. Algo así como un road book en versión audio. Que también mete la pata porque habla de tener cuidado con los cactus en un desierto que se caracteriza por la ausencia de esta planta.

El casco está cargado de tecnología de dudosa utilidad como un medidor de distancia, visión ampliada, infrarrojos y alguna chorrada más que se me va olvidando. Por supuesto también patentado en el año 1982 por el amigo listo que se parece a Bud Spencer. Me recordó al artículo que escribí sobre los cascos del futuro (que ya los habían pensado en el pasado)

Después de unas cuantas peripecias absurdas llega la escena final en la que aparece un helicóptero enviado por los científicos para rescatar a Swann, al que ya todo aquello le parece muy normal. Es una escena delirante que no voy a describir pero sabed que la chica no se va al futuro, tal y como era de prever, sino que se queda en 1877. Lo mejor viene cuando ella le arrebata el colgante que había sido de la tatarabuela de Lyle y que había pasado de generación en generación hasta llegar a él. Es decir, el protagonista es tataranieto de si mismo. Supongo que por eso es tan idiota.

Bonus Track

No me gustaría olvidarme de la pretenciosa banda sonora, plagada de rifts de guitarra eléctrica y de opresivas oberturas de sintetizador que ponen los pelos de punta y que parecen metidos a calzador. Fue compuesta en 1982 por Michael Nesmith. Pero que no cunda el pánico porque en el año 2000, como regresando de un pasado lejano, Nesmith decidió que sería buena idea reeditarla y sacarla en CD.

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Y sí, claro que recomiendo verla porque seguro que has visto truños peores. Y pagando.

Las motos de los famosos y las estrellas

La moto, además de servir como vehículo de desplazamiento, es un fetiche, un objeto que tanto puede servir para señalar el estatus de una persona como para mostrar toda una declaración de intenciones. La moto es, entre otras cosas, imagen, moda, diversión…

Y de imagen saben mucho las personas de las que vamos a hablar hoy en este artículo. Todas ellas destacan en su profesión por uno u otro motivo y todas usan la moto por… ¿Te aventuras a decir para qué usa la moto o por qué cada una de estas celebrities?

Keanu Reeves y su KR-GT1

Desde críos soñábamos con tener una moto a nuestro gusto. Íbamos recreándola poco a poco en nuestra mente, la dibujábamos, la construíamos… Equipada con lo mejor y lo más molón, como el coche de Homer Simpson. Keanu reaves quizá fuese como nosotros en su adolescencia y ahora que dispone de dinero para hacerlo no se queda de brazos cruzados.

Aquí tenemos la KR-GT1, el modelo de la marca Arch Motorcycle Company, diseñado por el actor y que puede ser tuya también por 78.000 dólares de nada. Más de 2000 cc. y 122 caballos a la rueda harán que no sólo destaque el sonido del enorme v-Twin sino que podrás dejar en evidencia a cualquiera en la salida de los semáforos.

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 George Clooney y su afición por las Indian

 

Fuente: www.chieftrikerentals.com

Clooney sobreactuando en la arrancada. Fuente: www.chieftrikerentals.com

En el año 2007, el guapo maduro más famoso de principios de siglo, se rompió un par de costillas por una mala caída en moto. Pero eso no le hizo abandonar su pasión por las Indian y en la actualidad sigue montando muchas de la excelsa colección que posee.

Hugh Laurie y la Honda Repsol

El Doctor House es amigo íntimo de Nicky Hayden y dicen que por eso salía la Honda CBR en la serie de televisión. Del actor y de su afición a las motos también se habló en esta casa cuando hice la crítica de su libro «Una Noche de Perros«, una novela negra en el que el protagonista se desplaza siempre en moto. La obra es «así-asao» para leer en verano bajo la sombrilla playera.

En la vida real Hugh suele usar una Triumph Bonneville 2004 con la que se pasea a diario por Los Ángeles en las semanas de rodaje, cosa que no guata mucho a los productores. «Mi momento favorito del día es cuando voy a trabajar a las seis de la mañana. El olor de los árboles y las plantas a esa hora, cuando empiezan a funcionar los aspersores es, simplemente, exquisito».

Hug Laurie en su Triumph. Fuente: www.fanpop.com

Hug Laurie en su Triumph. Fuente: www.fanpop.com

 

El dudoso gusto de Orlando Bloom

Teniendo dineros se pueden cumplir muchos sueños como por ejemplo el de tener varias motos y experimentar qué se siente sobre cada una de ellas. Esto es lo que ha debido pensar el arquero del Señor de los Anillos, Orlando Bloom que, además de tener apellido de matamoscas y nombre de salsa de tomate, también anda liado en esto de las motos. Se le ha visto en BMW, en Ducati y con exclusivos modelos de Deus ex Machina. Pero como en esta página hay un componente ácido muy grande lo vamos a sacar a lomos de una Buell horrenda (como para dejar caer que tiene mal gusto)

Orlando, en su salsa, sin casco y al lado de la poli. Fuente: www.denimblog.com

Orlando en su salsa, sin casco y al lado de la poli. Fuente: www.denimblog.com

David Beckham «El Overlander»

Cuando uno es tan guapo y tan millonario como David Beckham le pasa lo que a los de Bilbao: que nacen donde quieren y viajan con lo que quieren. La moto con la que hemos visto al famoso futbolista en los últimos tiempos es la ideal para ir a rodar por la selva brasileña: elegante asiento tapizado, escape Arrow de altas prestaciones, sin guardabarros trasero ni delantero… Así es la Triumph Bonneville (mitad Bonneville, mitad Scrambler, según la marca) con la que nuestro motero más atractivo ha aparecido en el documental de la BBC “Into the Unknown”.

Bromas aparte, quizá la moto no sea la más adecuada para viajar por el Amazonas pero tiene el atractivo de lo endiabladamente hermoso. Me refiero a la moto.

Beckham, posando antes de hacer unas comprobaciones en su moto. Fuente: www.dailymail.co.uk

Beckham, posando antes de hacer unas comprobaciones en su moto. Fuente: www.dailymail.co.uk

Tengo que poner otra foto…

Fuente: www.triumphmotorcycles.com

Fuente: www.triumphmotorcycles.com

 

Alejandro Sanz resistiendo al tiempo

Pocos son los que no sucumben ante el magnético poder de la moto. Aquí tenemos a Alejandro Sanz quien, además de decir cosas como que sus canciones resisten muy bien el paso del tiempo y las de Deep Purple no, se pasea en Harley sin casco. Vamos que sabe lo que dice y hace.

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La Harley Flathead de Mr. Deep

A pesar de que Johnny Depp expresó cierto interés por hacer el papel principal de El Motorista Fantasma, la Madre Naturaleza y los Hados del Cosmos se aliaron para que esto no fuera así. Parece que al chaval le van las motos hasta el extremo de involucrarse en proyectos tan abominables como la saga antedicha.

Pero una estrella es una estrella y siempre tiene que brillar así que al bueno de Johnny se le puede ver llamando la atención en una Harley Davidson Flathead con sidecar.

Johnny, todo un peliculero

Johnny, todo un peliculero

No hombre no… no seáis pardillos. Esta es una foto de la película «The Rum Diary» y la escena fue grabada en Puerto Rico. Pero, de igual modo, es un apasionado de las motos.

La OCC de Russel Crow

El antes cantante de rockabilly con tupé llamado «Russ Le Coq» se dio un homenaje, junto con unos amigos , cuando terminó de rodar Gladiator en el año 2000. Se metieron 6000 km de viaje en moto alrededor de Australia.

Aquí le vemos en el año 2008 cuando le entregaron esta preparación de Orange County Chopper, la empresa del televisivo Paul Teutul. Es de color naranja y verde, supongo que por algún equipo de rugby o algo así porque si no es para matarlos.

Russel Crow, a veces actor, a veces daltónico.

Russel Crow, a veces actor, a veces daltónico.

 

Jeremy Irons y las BMW

Si fueses famoso tendrías la posibilidad de que BMW te invitase a hacer un curso de conducción en Hungría, por ejemplo, que es lo que le pasó a Jeremy Irons hace un par de años. Jeremy lleva rodando en moto desde hace más de 20 años y la gozó con una de los bacaburras teutonas, la BMW 1200. Dijo que nunca había tenido un accidente (ya lo tendrás si se cumple el refrán) pero que gracias a BMW ahora era mejor piloto.

Aunque y creo que le va algo más señorial como la BMW R1200RT.

La Misión de Jeremy, rodar en BMW

La Misión de Jeremy, rodar en BMW

 

Long Way Round

Quizá los más famosos del mundillo del famoseo en moto (¿se podrá decir esto?) sean Charley Boorman y Ewan McGregor. Inspirados por el libro de Ted Simon «Los Sueños de Júpiter» consiguieron dar la vuelta al mundo en moto (nada del otro jueves) y grabar el documental más famoso de viajes en moto: Long Way Round. Tanto Charley como Ewan son unos grandes aficionados a las motos y, a pesar de lo que digan algunos envidiosos, fueron los primeros en dar a conocer los viajes en moto al gran púbico.

Charly, Ewan, gracias por habernos hecho soñar tanto

Charly, Ewan, gracias por habernos hecho soñar tanto