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Cine: Un verano para matar

Un verano para matar (1972) 1Antonio Isasi, además de haber recibido un Goya honorífico por toda una vida dedicada al cine dirigió, allá por el año 1972, la película “Un verano para matar”, un film de acción y crimen al que he dedicado algún tiempo que tenía para perder.

La trama es sencilla: un crío de seis años es testigo del asesinato de su padre y cuando crece, decide vengarse de los asesinos que, en la actualidad, son unos mafiosos de cuidado.

Aparece, en el papel de policía americano Karl Malden al que quizá recuerden de Patton, Un tranvía llamado Deseo, La ley del silencio y otras producciones de similar factura. Lo cierto es que es el mejor actor del reparto.

La película no la he visto entera porque se me terminó el tiempo que tenía para perder. Unido a esto, dejó de salir la Ossa 250 Enduro E-70 haciendo el cabra y el largometraje perdió todo su interés. Ni siquiera un guaperas Christopher Mitchum (hijo de Robert Mitchum) poniendo caritas y semblante plano despertó mi atención. Se fue la moto y se acabó la peli. Pero hasta entonces me resultó muy interesante ver a la Ossa pegando saltos, vadeando ríos a toda velocidad y comportándose como toda una campeona de los años 70.

Os la voy a poner por si tenéis tiempo para perder. En caso contrario siempre le podéis dar a la barra de desplazamiento.

Cine: El Puente de Alfredo Landa

el-puente-juan-antonio-bardem 2¿Una road movie de los años 70 y española? Si, perfectamente posible y real esta perla dirigida por  Juan Antonio Bardem e interpretada, de forma magistral, por Alfredo Landa.

El Puente para Landa supuso un salto, un puente hacia otro tipo de cine y otro tipo de papeles muy distintos a lo que nos tenía acostumbrados. Deja atrás, de forma definitiva, las películas del destape, de culos y tetas sin ton ni son y de argumentos pueriles que ahora algunos intentan justificar. Mirando este Puente descubriremos a un nuevo actor, camaleónico y polifacético, capaz de interpretar los personajes más variados.

En esta ocasión se mete en la piel de Juan, un obrero de un taller de Madrid que, ajeno a la convulsión política y social del postfranquismo a finales de los años 70, decide pasar el puente festivo en Torremolinos, corriéndose una buena juerga entre tetas y playa.

Durante el viaje a lomos de “La Poderosa”, una Montesa Impala, Juan va descubriendo la realidad de la España de sus días: desempleo rural, división de clases, emigración, los hippies… Asistimos a la transformación del personaje que pasa de ser un despreocupado operario a tener una conciencia social elevada. Bardem intenta, a través de las peripecias que le hace vivir al protagonista, hacer una denuncia social y remover conciencias, poner de manifiesto los problemas que atenazan a la sociedad española. Es una llamada a la acción, a que el pueblo esté a la altura de los acontecimientos. Vista con la perspectiva que nos da el tiempo transcurrido quizá haya quien vea en ella cierto deje panfletario pero con toda probabilidad, era lo que tocaba.

Por su parte, nuestro héroe motorizado (nótese la coincidencia del nombre de su moto con la de Alberto Granados en Diarios de Motocicleta), va cambiando poco a poco, de modo que al llegar a Torremolinos ya nada es lo que era y una parte de su microcosmos se derrumba.

Alfredo Landa, como he dicho, magnífico en los soliloquios a lomos de la moto y enorme en las situaciones desesperadas.

Esta es una película estupenda para ver en una tarde de domingo rodeado de palomitas y cervezas.

El Puente de Alfredo Landa

Cine: Road to Paloma

Jason Momoa, es el actor hawaiano que después de hacer de Conan y de Khal Drogo, ese hipster bárbaro de Juego de Tronos, se ha metido a director. Aún más allá, es director, guionista y protagonista Road to Paloma, una “road movie” de motos con todas las de la ley, de esas que salen cada ciertos años.

La trama es sencilla y fácil de seguir: Wolf es un nativo mojave al que persigue el FBI por haber dado muerte al violador y asesino de su madre. Con estas mimbres se urde un viaje en moto por los míticos paisajes del desierto del Oeste norteamericano. Pronto aparece en escena otro motorista que, oh sorpresa, no viaja en Harley sino en una Yamaha Virago 1100 que aporta una nota de color al lado de la Panhead del 54.

En general la película resulta bastante lenta y, aunque las escenas de acción están bien repartidas en todo el metraje, hay momentos en que el tedio se apodera de uno. Otros, sin embargo, cautivan precisamente por la lentitud de la acción. Pausadas tomas de las dos motos por las carreteras más evocadoras que la mente de un motorista pueda imaginar, hogueras que perfilan a moto y motoristas en el desierto… Perfecta iluminación y perfectos paisajes que solo por sí mismos ya justifican el visionado de la película. Al menos si eres de esos que sueñan con emular a los protagonistas de Easy Rider recorriendo en moto los Estados Unidos.

Road to Paloma

Lisa Bonet, a la que siempre recordaremos como la hija (en la ficción) de Bill Cosby, aparece magistralmente hermosa, desbordando sensualidad y belleza ancestral en cada uno de sus poros. Se la ve muy cómoda actuando con Momoa, no en vano son marido y mujer.

Mención aparte merece la música que, en general, empasta a la perfección con los paisajes que nos muestra la película. Blues intimista y otras melodías que se acercan a lo opresivo marcan la banda sonora que, si bien es perfecta para el film me resulta, salvo tres o cuatro temas, demasiado pelma para escuchar sola. Es curioso lo de la música; si la escuchas mientras ves las imágenes te parece maravillosa pero si la audición la realizas sin otros aditamentos que la propia melodía cojea bastante.

En general es una “road movie” recomendable, típica en su género pero muy agradable de ver sobre todo si estamos acostumbrados a los bodrios de temática motera que salen de la factoría americana en los últimos tiempos.

Para verla puedes acudir al YouTube que está en versión original subtitulada. Por cierto, no he encontrado versión doblada al castellano pero, como los diálogos son escasos es muy fácil de seguir. Yo la he visto en series.ly.

La música puedes comprarla en iTunes por 9,99$ o escucharla aquí:

Cine: Yo compré una moto vampiro

TITULO ORIGINAL I Bought a Vampire Motorcycle
AÑO 1990
NACIONALIDAD Reino Unido
DIRECTOR Dirk Campbell
GUIÓN Mycal Miller, John Wolskel
MÚSICA Dean Friedmans
FOTOGRAFÍA Tom Ingle
REPARTO Neil Morrissey, Amanda Noar, Michael Elphick, Anthony Daniels, Andrew Powell, George Rossi, Daniel Peacock, Midge Taylor, David Daker, Burt Kwouk, Brendan Donnison

 

Yo compré una moto vampiroLo mejor que se puede decir de la película “Yo compré una moto vampiro” es que resulta… perturbadora. Una gamberrada cuyo mayor mérito hacer que una motocicleta pueda tener alguna calidad interpretativa más allá del estar o de ser ella misma. Aunque, pensándolo bien, quizá la interpretación de la moto destaque, por su calidad, por encima de unos actores mediocres, agarrotados y malos hasta la extenuación.

La película es del año 1990 aunque, debido a su ínfimo presupuesto, sigue los cánones estéticos y formales de una mala serie B de los setenta. Y lo mismo ocurre con los efectos especiales, por llamarles de algún modo.

El guión tampoco va muy allá. En una rápida sinopsis podríamos decir que el espíritu vampiro de un diablo se apodera de la moto cuando el motorista que lo está invocando es asesinado por unos Ángeles del Infierno (o parecida cosa). Fin de lo gordo del guión. A partir de aquí el resto de la película es una serie de huidas, sangre, asesinatos intuidos y un sin fin de estúpidas peripecias salpicadas por el pésimo trabajo de todos y cada uno de los actores.

La moto, una Norton Commando de los años 70 (por el arranque a patada), fue sometida a una remodelación un tanto indigna que, más que aterrar, da un poco de lástima.

Como detalles a destacar sobre esta grandísima obra señalar que el doblaje desaparece durante el exorcismo para regresar luego al rancio castellano patrio, no sé porque los dobladores han creído más oportuno que disfrutáramos de la versión original durante unos minutos o porque se cansaron de decir idioteces y se fueron a tomar el café. Sea como fuere, se agradece. Además hay otras joyas por ahí repartidas como dedos de látex amputados, miembros cortados y heridas sangrantes. Normal, habida cuenta de que La mayoría de las motos corren con gasolina, esta corre con sangre…

A destacar también el ñordo, zurullo o cagallón parlante. Sin parangón.

Se recomienda su visionado con cerveza o cualquier otra bebida alcohólica, algún psicotrópico y ganas de pasártelo bien con esta obra gamberra e irreverente de imposible clasificación.

 Os dejo el trailer que es mucho mejor que la película

Y unas cuantas imágenes de propina que la peli se lo merece.

PD.: Creo que lo más aterrador es la banda sonora.

El Motorista Fantasma 2: Espíritu de Venganza

tumblr_n25hhdQK1T1sma9w2o3_1280Y se preguntarán ustedes «¿Este tipo es gilipollas? Resulta que vió la primera película del fantasma motorizado y le pareció un truño pero ahora ve la secuela«. Pues sí, los caminos de esta página son inexcrutables y paradójicos, no sólo frívolos.

Efectivamente El Motorista Fantasma 1 es, con toda seguridad, la peor película de superhéroes que se haya filmado jamás, pero la segunda… también. No es tan chusca como la primera, desde luego, pero eso se debe a que los efectos especiales son más sofisticados. Ahora hay más fuego, más explosiones, más ruido, más armas y más gente; es decir, los ingredientes que más gustan al público norteamericano. A pesar de ello no ha cosechado grandes éxitos. Eso sí, seguramente no haya dado pérdidas porque se han gastado 53 millones de dólares, justo la mitad que con la primera. Se ve que no había mucha confianza a la hora de invertir.

Nuestro simpático motorista cambia de montura para la ocasión y, si antes eran el cromo y el fuego su divisa, ahora abandona la Harley por una V-Max con una pinta mucho más rotunda. Lo cierto es que esta muscle-bike resulta más atractiva a la vista y, quizá, sea lo único que se salve de toda la película.

En esta segunda parte vuelven a atacar con un guión insulso, simple y previsible: el hijo del diablo va a tomar el relevo de su padre y El Motorista Fantasma ha de impedirlo, así de simple. Uno no se explica como El Diablo, con un poder que rivaliza con el del mismísimo Dios, no es capaz de cuidar de su propio hijo. Habida cuenta de que ha de relevarlo en su maligna función, no entiende uno como es que lo deja durante años al cuidado de una madre inepta y a merced de las largas manos de El Bien. Rediós, Mefistófeles, atiende a tu progenie que es el pilar básico de tu intento de dominar el mundo. No cabe duda de que así, con esta falta de responsabilidad, no vamos a ninguna parte.

Las fuerzas del bien, de igual modo, hacen aguas por todos lados: un cura alcohólico y fracasado, un puñado de monjes con pinta de Hellraiser y nuestro hombre cerilla que, como siempre, no se sabe muy bien de qué parte está.

Ya la cosa comienza mal, con una Ural sonando como una R y haciendo eses por la carretera como si condujese una mona borracha. Epic fail. Ese sonido no pega ni con cola, puede verlo hasta alguien que no sepa nada de motos. Luego vienen una serie de incongruencias como el hecho de que cuatro pelagatos sean capaces de conquistar una fortaleza que, según sus guardianes, es inexpugnable. Aquí alguien parece ser muy tonto…

Por supuesto, Nicolas Cage sigue igual de acartonado pero con más entradas en sus sienes. Creo que este hombre me causa más grima cada día. Alguien tendría que decirle que su cara de maduro-atormentado ya está muy vista y que probase a ensayar nuevos registros. Aunque, cierto es, si yo fuese el hazmerreir del cine americano también estaría atormentado.

En fin, que podría seguir desgranando el guión, el pésimo maquillaje, las incongruencias, la aparición del, por lo visto inmortal, Cristopher Lambert o la poca chicha de esta película que se desinfla después de aparecer el título en pantalla, pero no creo que ni la obra, ni ustedes se lo merezcan.

Si quieren ver una buena película de motos, cómprense una idem, en caso de que no la tengan, y salgan a dar una vuelta por ahí. No verán nada igual, se lo aseguro.

El Fantasma Motorista

316892Me habían advertido por activa y por pasiva. Lo había leído en foros y en redes sociales. Estaba prevenido. Pero a veces no sirve de nada que las señales que el cielo te envía vayan en una dirección: tu sientes el irrefrenable deseo de ir en dirección contraria, de descubrir las cosas por ti mismo, de 06asomarte al mundo y experimentar.

Y eso es lo que hice la semana pasada: lanzarme a experimentar cuando todos los augurios y experiencias de filmonautas anteriores me indicaban que ese no era el camino correcto. Aún así decidí conectarme a series.ly para proceder al visionado de «El Motorista Fantasma». Como era de esperar, el resultado fue el que se suponía: la peli es una basura y Nicolas Cage ejecuta uno de los peores papeles que hemos visto en su dilatada carrera. No es sólo su acartonado gesto o sus andares de torpe homo erectus, que va. Es lo insultante de su presencia insulsa en todo el metraje. Además de esto la película no tiene ni pies ni cabeza. Una historia plana, previsible y sosa que, quizá en el cómic de Marvel tuviese algún tipo de atractivo, lo ignoro, pero llevada al cine es infumable hasta el hastío.

Desgranemos un poco la trama sin miedo a hacer spoiler: Johnny Blaze, que es un acróbata circense en moto, vendió por error (y por idiota) su alma al diablo para salvar la vida de su padre. Años más tarde, Mefistófeles, el del Averno, regresa para cobrar su deuda y lo embarca como cazador de diablos díscolos. Perla esta compleja historia la presencia de una novia de juventud que ha quedado por el camino. Y poco más.

Me da un poco de pudor seguir poniendo a parir la película pero, habiendo como hay, monerías a mansalva, sería una lástima dejar aquí truncada esta humilde crítica. Por ejemplo, Nicolas Cage haciendo de superhéroe retrasado visionando de forma compulsiva las tonterías de un chimpancé en la tele y riéndose como un idiota. Me imagino que la simpatía será por cercanía intelectual. O la risible escena del cortejo del protagonista en la autovía, con total desprecio por la seguridad del resto de usuarios de la vía y montado en una moto más tiesa que Urdangarín en los juzgados de Palma. Y qué decir de la novia, Eva Mendes que, por fortuna para los estetas, no deja de enseñarnos su espetera en cada aparición. Para terminar de llamarnos idiotas a los espectadores, el jefe de los diablos díscolos, del que no puedo ni quiero recordar el nombre, grita con voz superpuesta algo así como «me llaman Legión… porque somos muchos«. Muchos qué? por el amor de Dios! ¿Muchos qué? ¿Muchos idiotas escribiendo los diálogos? ¿Muchos anormales trabajando en este bodrio? «Somos muchos«… No habrá, en toda la historia del cine, una frase más imbécil que esta. Somos muchos… Pocas veces me sentí tan indignado con un diálogo.

Por otra parte si alguien esperaba que las fugaces apariciones de Peter Fonda (Mefistófeles), por aquello de Easy Rider, iban a aportar algo de interés… que se olvide. Éste sigue viviendo del cuento al igual que en los últimos cuarenta años. Tiene que ser deprimente que te sigan rindiendo culto por la única película en la que estabas medio bien.

Para finalizar me gustaría poner el acento en otro de los aspectos más chuscos de la película, el género. Aunque pudiera parecer que es una película de aventuras, de acción o de superhéroes no lo es: es un film de género religioso, ese que tanto gusta en los Estados Unidos. En todo momento asistimos a la lucha entre el Cielo y el Infierno, tan simple y tan pueril que si los contendientes y respectivos amos de estos polos opuestos tuvieran que usar semejantes guerreros para sus luchas de poder, tendríamos que sentirnos avergonzados de formar parte de tamaña Creación.

Nada mejor que esto tengo que decir de la película. Si acaso que la veas con amigos para reiros en conjunto de los esperpénticos efectos especiales y que lo hagáis desde la óptica del humor porque con estas cosas hay que reirse, no queda otra.
Como sois intrépidos por naturaleza sé que vais a verla nada más terminar de leer esto así que de nada servirá que os diga que no cometáis ese error. Más bien al contrario: os animo a vivir peligrosamente, pero os lo advierto… no quiero reclamaciones.

Podría dejar aquí un trailer de la película pero, como no quiero manchar mi página con semejante producto, os propongo estudiar la evolución del peinado del, por fortuna irrepetible, Nicolas Cage.

Días de Cine

El verano pasado me fui con Juan de viaje. Yo salí unos días antes y nos encontramos en Chinchón, en la plaza donde se grabó la película de Cantinflas, «La Vuelta al Mundo en 80 Días». Yo ya venía de otros escenarios de cine, concretamente del cementerio circular de Sad Hill donde Clint Eastwood tuvo un duelo memorable, allá en Burgos.

Después del encuentro aprovechamos para seguir nuestros particulares días de cine y recalamos en Ayna, uno de los escenarios donde se grabó la obra maestre de José Luis Cuerda «Amanece que no es poco». Algunos de nosotros, fan irredentos de la obra y frikis recalcitrantes, nos sabemos pasajes de memoria. O casi de memoria. Read More

Preparando los especiales

cineEn Viajo en Moto estamos que no paramos. Después de la caída de la web de ayer, debida principalmente a la intrepidez del que dirige todo esto, estamos preparados para cualquier envite.
Prueba de ello es que estamos inmersos en la elaboración de dos programas especiales que saldrán en las próximas semanas. Read More

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