música

La música inundó la carretera.

Hace muchos años que paso este puerto en moto. Muchísimos. Es uno de esos puertos de montaña del Occidente de Asturias de montañas viejas y redondeadas, cubiertas de brezo verde oscuro. Las cumbres y la mayoría de las laderas se calcinan cada año a causa de los incendios forestales. Se provocan para favorecer la regeneración de pastos, al menos eso dicen. Las zonas orientadas al Norte son más húmedas y están menos castigadas.

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Himno de Motoristas

 Hay una canción de Loquillo que, la primera vez que la escuché, me produjo cierta perplejidad. El tema en cuestión, “Himno de Motoristas”,  una loa al tan traído y llevado 1%. La cosa no me habría llamado la atención si no fuera porque, según Loquillo, “es preferible una Electra empujar que no tener problemas con la máquina de arroz”.

Él, abanderado de la libertad y de las causas justas se nos descuelga aquí, refiriéndose en tono peyorativo, a las motos japonesas. Además del desprecio que muestra hacia las motos de esa nacionalidad., cosa muy respetable, parece desprender un ligero tonillo xenófobo y ahí es donde me descoloca este cantante.

Por otra parte, y entrando en el fondo de la canción, hay que ser un motorista muy poco  “auténtico” para preferir una moto eficiente y que no de problemas a un “hierro” que pierde aceite y con el que no te puedes aventurar a alejarte más de cincuenta kilómetros del taller. Vamos, sería cosa de idiotas gastarse seis mil euros en una moto casi perfecta en lugar de invertir veintitrés mil en otra que tengas que empujar cada dos por tres. ¡Dónde va a parar!.

“Cuando los recambios tardan meses en llegar”, continúa el maestro de rockabilly “los colores en tu espalda te hacen recordar: hay muy pocos con accesos al club del uno por ciento”.

Pues nada chico, sigue con tu Harley, esperando que los americanos se dignen a enviarle las piezas que necesita la moto del hispano. Mientras tanto puedes viajar en el Viejo Cadillac, esperando no tener ninguna avería porque las piezas seguramente también tarden en llegar.

Afortunadamente el mito de las pandillas de motoristas “a la americana” va cayendo en desuso y cada vez son menos los que siguen emulando comportamientos y poses importados de Hollywood .

La referencia al uno por ciento, pues bueno, pues vale. No le veo mucho sentido al justificar la tardanza de los repuestos con pertenecer a uno de los clubs de malos malotes, ni siquiera al poseer una Harley para pertenecer a uno de esos clubs, pero supongo que será otra de las absurdas normas de comportamiento de cierto sector del mundo de la moto.

Por otra parte, la canción no está mal, tiene buen ritmo y apetece mover los pies, me gusta.