equipaje

Maletas de aluminio para moto

Para llevar el equipaje hay varias opciones disponibles pero, si tu moto es una trail, es fácil que te sientas atraído por las maletas de aluminio para moto.

Las primeras maletas de aluminio para moto, que parecían cajas de herramientas. Espartanas y desprovistas de elegancia, no aportaban gran cosa desde el punto de vista estético. Pero eran efectivas.
Las maletas de aluminio que se fabrican ahora, no sólo son prácticas sino que le dan a la moto un aspecto aventurero muy atractivo.

Hace unos días instalamos las maletas de SW-Motech en la moto de Juan, una Africa Twin de las nuevas.
Me disponía a enfrentarme con tuercas y tornillos, con malos ajustes de los atajajes y con reformas sobre la marcha, pero nada de eso ocurrió.
Lo cierto es que todo el conjunto viene perfectamente estudiado y medido y no se hace necesaria ninguna modificación más o menos artesanal.

Embalaje de las maletas de aluminio
Desembalando

Lo primero que nos llamó la atención al desembalar fue la presentación. Las maletas vienen en el interior de unas bolsas de tela y, una vez instaladas las primeras, pueden servir como bolsa interior para el equipaje. Ignoro si su función es esa además de proteger la maleta.

Impecable la presentación de las maletas de aluminio SW-Motech
Presentación de las maletas

Toda la tornillería viene separada, cada cosa en su sitio y bien organizada para no liarnos a la hora de montar. De todos modos tampoco hay demasiadas posibilidades de liarse porque, como digo, la instalación es bien sencilla.
Con un par de «allen» y un par de llaves fijas, comenzamos por instalar las sujecciones de las maletas.

El quick lock para las maletas de aluminio
Fijación quick lock

Primera sorpresa: a la facilidad de instalación se suma la facilidad de «desinstalación». Si eres de los que no te gusta llevar los atalajes a la vista cuando quitas las maletas no tienes que preocuparte, con una simple moneda puedes desarmar todo el conjunto en un minuto. Como por arte de magia tu moto volverá a tener la estética limpia. Cuando lo necesites volverás a hacer la operación inversa y las maletas volverán a ser instaladas en su lugar. Todo muy limpio, sencillo y eficaz.

Sistema de sujeción
Sistema de sujeción lateral

Este sistema de fijación QUICK LOcK. permite poner y quitar el soporte lateral en cuestión de segundos por medio de obturadores de tensión rápidos de modo que en la moto solo se quedan unos puntos de fijación que apenas se ven. Ah, el QUICK LOK también lleva sistema antirrobo mediante una llave.

Sistema antirrobo.
Instalando las cerraduras en las maletas de aluminio
Instalando las cerraduras
maletas de aluminio para moto SW-Motech

En cuanto a las maletas en sí, nada que ver con aquellas Zega de finales de los noventa, con soldaduras enormes y esquinas casi vivas. SW-Motech nos brinda unas maletas de líneas limpias y un cuidado diseño. Buen aluminio y, a pesar de que no he encontrado información sobre el grosor de la pared, se ve bastante robusta y resistente (a la hora de escribir esto Juan ya las ha arrastrado por el suelo sin consecuencias graves).

El sietema de apertura, por arriba y a lo largo, facilita el acceso al interior y permite llevar material sobre la tapa sin tener que quitarlo para abrir.
Vienen equipadas con cerraduras de una sola llave y varias copias de la misma.

tornillería de las maletas de aluminio para moto

Mucha tornillería de acero inoxidable y un aspecto general impecable.
Las maletas TRAX ADV vienen, además, anodizadas (la versión que se compró Juan) para evitar oxidación y manchas. Esto con mis viejas Zega no pasaba, que se manchaba todo lo que metías dentro con una capa gris de aluminio oxidado.

Colocar el equipaje en la moto

Colocar bien el equipaje es básico para no alterar demasiado la geometría y el reparto de pesos sobre la moto. Las bolsas impermeables son una de mis opciones favoritas desde hace años.

Las drogas en los viajes por el extranjero

Fumar porrosHay gente que se niega a abandonar sus hábitos cuando sale de viaje. Si desayunan colacao todos los días pretenden seguir haciéndolo y si se fuman un canuto después de cenar son reacios a dejar la costumbre.

Pero no es lo mismo realizar ciertas actividades ilegales en tu país, donde tienes el pulso pillado a la vida diaria, que hacerlo en un país extranjero donde no sabes muy bien a lo que te enfrentas. Surgen dudas sobre lo que puede ocurrir si te pillan con depende qué sustancias y el miedo lógico a meterse en líos.

Veamos cómo está la legislación en materia de drogas «blandas» en algunos países que pueden ser habituales en nuestros viajes.

Francia

El consumo de drogas está prohibido en Francia. El uso de drogas es un delito que puede ser castigado con una pena máxima de un año de prisión y 3.750 euros de multa. Además te pueden condenar a hacer un curso (que pagarás tú) para concienciarte sobre los peligros de las drogas o someterte a un tratamiento de desintoxicación.

¿Cuáles son las consecuencias de ofrecer o vender droga a otra persona?

La sanción puede ir hasta 5 años de prisión y 75.000 euros de multa, y la pena de prisión puede duplicarse para quien venda u ofrezca estupefacientes a menores o en un establecimiento de enseñanza o de educación o en sus alrededores.

El vigilante, el gancho o el intermediario se consideran cómplices: se les pueden aplicar las mismas penas aunque no hayan recibido ninguna contrapartida en dinero o en especie.

Holanda

Cuando la gente se entera de que vas a Amsterdam te ofrecen una sonrisa cómplice: te vas a poner como una moto de forma legal. Puede ser, no todo el mundo va para ver molinos y canales o admirar a los pintores flamencos.

Las drogas recreativas son ilegales en Holanda. Sí, incluso la marihuana. Pero en 1976 surgió una política oficial de tolerancia y el parlamento holandés descriminalizó la posesión de menos de cinco gramos de cannabis. Como consecuencia de ello surgieron los cofee-shops donde puedes consumir varios tipos de estupefacientes como derivados de la marihuana y hongos que contienen psilocibina. Estos fueron declarados ilegales en 2008, pero las autoridades dicen que no perseguirán a cualquiera que lo tenga en cantidades muy pequeñas.

Hace un par de años tuvieron la intención de emitir unas tarjetas de residencia para que solo pudieran drogarse los ciudadanos holandeses pero como el 90% de los usuarios de los cofee-shops son extranjeros dejaron en manos de los municipios la decisión de establecer quién puede entrar y quien no en los fumaderos.

Italia

El consumo de cannabis y productos derivados no está considerado delito y llevar pequeñas cantidades no es delicto pero te pueden imponer una multa, retirarte el pasaporte o enviarte a realizar un tratamiento de desintoxicación.

El límite máximo para la posesión de cannabis se ha fijado en 1,5 gramos de marihuana y 0,5 gramos de hachís, y se basa en las tasas de consumo medio diario de los usuarios regulares.

Cuando se comete una primera infracción por posesión de cannabis, casi siempre se recibe una advertencia únicamente. A partir de la segunda infracción en adelante, o por la posesión de una cantidad mayor que la diaria máxima, se aplican una serie de sanciones que van incrementando progresivamente. La pena por la venta, el tráfico y la posesión de cannabis se situa actualmente en dos a seis años de prisión y en una multa de hasta 75.000 €.

Bélgica

En 2005, se publicó una modificación de la directiva que fijaba el límite legal para la posesión en tres gramos, o una planta cultivada, y hacía hincapié en las sanciones que se aplican a los individuos en posesión de cantidades excesivas o en caso de alteración del orden público. A pesar de que el primer ministro Charles Michel anunció el fin de la política de tolerancia, en la práctica, el marco de la ley no ha cambiado y la declaración de 2014 sólo se refiere a la tolerancia cero para el consumo de cannabis en lugares públicos.

Alemania

En Alemania no es punible el hecho de consumir cannabis: se pueden consumir drogas de este tipo sin haberlas adquirido pero dar positivo en un test de drogas significa quedar automáticamente registrado en una base de datos de conductores fumetas. Según la Ley de estupefacientes (BtMG, por sus siglas en alemán), constituyen un hecho punible el cultivo, fabricación, comercio, importación, exportación, venta, enajenación, adquisición y posesión de cualquier parte de la planta de cannabis. Es decir, no está prohibido estar fumado pero no se puede comprar, ni vender, ni cultivar. Digamos que te pillas una fumada por ciencia infusa.

Lo que dice la ley del Gobierno Federal es una cosa y lo que aplican los distintos gobiernos de los Estados Federados, otra. En general, si las cantidades son pequeñas, no hay peligro para terceras personas y se puede demostrar que es para cultivo propio no suele haber problemas pero algunos gobiernos son más estrictos que otros.

Portugal

En Portugal está permitido, desde el año 2000, llevar drogas ilegales encima para consumo personal. Si te pillan consumiendo no te pueden detener, ni encarcelar, ni imponerte una sanción. Pero te pueden llevar ante un grupo de profesionales que establezcan una cura de desintoxicación para ti. Las cantidades definidas como “personales” varían según la droga y, en general, se destinan a cubrir el consumo de diez días. Cualquier persona puede llevar consigo hasta veinticinco gramos de marihuana o cinco gramos de hachís, dos gramos de cocaína o un gramo de heroína, de MDMA, anfetamina o metanfetamina.

Marruecos

Para ilustrar el caso marroquí donde es extremadamente sencillo adquirir hachís, voy a pegar la respuesta de un usuario de un foro que respondía a otro sobre la posibilidad de traerse 100 gramos de chocolate porque me parece muy descriptiva. Es de 2008 pero sigue plenamente vigente:

«Es un despropósito, una mala carta. Siendo la primera vez no es extraño que te abucharen un poco si vas buscando chocolate, ni es extraño que te den una calidad regular (o te intenten dar el palo directamente con costo malo), aunque por lo general basta con un poco de atención y discrección, paso corto y vista larga que dicen. Eso para fumar buen hachís. Vamos a poner que compras cien gramos de buen costo y qué pasaría si te pillan. 
Si lo hacen en Chauen es o bien por tu exceso de descaro o porque te están pegando una mordida. En la mordida te queda el recurso de soltar los dineros, y no hay una cifra establecida que yo sepa. Si te condenan, tus cuatro meses compulsivos de talego que lleva cualquier indicio de consumo de hachís no te los quita nadie, y deberías ver un talego marroquí por dentro y sus peculiares normas. Para salir medio sereno necesitas mucho dinero con que comprar comida, cama, protección y sobornos regulares a funcionarios. Esa pillada también podría darse en un control de carretera, aunque estos son fáciles de pagar y raramente van más allá de ramonear por las maletas. «Raramente» no es «nunca».
Si coges la linea Tánger-Tarifa, o Tánger-Algeciras, una frontera que te ahorras, pero Tánger tiene unos aduaneros que odian a muerte a los pasajeros y allá donde puedan, se la calzan. No hace mucho me registraron dos veces la maleta hasta las hiladuras, algo relativamente normal si no fuese porque estaban uno al lado del otro. Es decir, el segundo registro, menos exhaustivo que el primero, fue exclusivamente para joder. Atendí el proceso como una estátua, lo que ayudó a no ir a peor.
Saliendo de Marruecos por el Tarajal, tienes dos controles, el de la policía per sé y el de un moniyo sucio y cabrón que tiene un cuartucho y te mete p’allá, te registra otra vez aunque ya lo hayan hecho antes y por último te pide si te «ha sobrao» algo de dinero, amigo. En cierta ocasión que yo salía enfurecido me indicó que entrase al cuartucho según pasaba, pero saqué 50 dirham y se los dí sin decir palabra y sin apenas pararme, y reconociendo la «veteranía», sonrió y no dijo nada. De todos modos, si te pilla ese, te jode. Es también un poli. Como otros cincuenta repartidos por ahí. Viendo correr a un grupo de marroquís en estampida para cruzar la frontera a lo bestia (lo hacen con cierta regularidad), podrás observar que la mitad de esos que tienen pinta de colgaos sin hacer nada pululando por ahí, o son polis de paisano o trabajan para ellos, porque salen de todos los sitios para atrapar a los fugitivos, que raramente triunfan. Raramente, repito, no es nunca. 
Entras en la frontera de Ceuta. Ahí la verdad poco control, si he pasado 30 veces, las 30 del tirón. Por otro lado, jamás llevo nada encima, ni papel. Hace una pila de años sí, aquello era Jauja, y venías con un cuartico de kilo un poco escondido y no había gran problema, pero desde luego ya no es el caso. 
Embarcar en Ceuta no es tampoco especialmente chungo, parece que bajan la guardia. Pero no lo hacen.
Llegando a Algeciras ya es otro tema. Eso es una factoría de casos. El calabozo permanece REPLETO 24 horas, sale uno para entrar otro. Creo firmemente que cualquier aduanero sabe exactamente quien va empetao y quién no con solo echar un vistazo, y que especialmente resaltan los primerizos.
Saliendo de Algeciras no acaba el control. Conozco por ejemplo un caso que le trincaron en Andújar, regresando hacia Madrid en bus, con los huevos en la barriga y tan feliz. Pues bien, hizo el bus parada en Andújar y la pestañí aprovechó para meter al jodío perro en la bodega. El perro olió la bolsa de mi colega, pues allí había estado previamente el jachís. Subieron al bus con la bolsa en la mano y preguntaron, ¿de quién es esta bolsa? El sabía que estaba vacía, así que tranquilamente se acercó por el pasillo, dispuesto a abrirla para demostrar que ahí no había nada. Pero según se acercó, uno de los maderos le metió la palma de la mano en el vientre apretando y le dijo «Bájese del autobús». De allí para el hospital y lo demás te lo puedes imaginar. 
No, desde luego no es aconsejable para nada traerte 100 gramos, ni empetaos siquiera, es un riesgo alto. Hártate de fumar canutos, como quien se harta de sidra en Asturias. Si quieres riesgo, haz lo que dicen arriba: al correo. Cuenta con que los culeros y esta gente consideran el hecho de que les pillen de vez en cuando como parte de la faena, así que no te midas por sus standards. Y disfruta Marruecos, que es mucho, muchísimo más que el costo. Coloca sin fumar.» Fuente

Protegiendo el equipaje en la moto

Conocí personalmente a Fabián Barrio unas semanas antes de mi viaje con Alex a Cabo Norte. Ya tenía su moto totalmente equipada para hacer lo que sería su primer gran viaje en moto, la vuelta al mundo que había de durar dos años. Además del famoso cabrestante, el «winch» que dio que hablar en tertulias moteras, el «jerrycan» metálico y otros gadgets más o menos útiles, me fijé en algo que no conocía, una especie de saco metálico.

Más que un saco era una de red fabricada con cables de acero. Yo, que siempre ando con más equipaje de la cuenta amarrado sobre el asiento trasero, vi como el cielo se me abría. Recordé cuando, hacía unos años en el Parque Nacional de Plivitze Jezero en Croacia, tuve que dejar la chaqueta de la moto amarrada con el pitón. Lo pasé por las mangas y cerré sobre uno de los asideros traseros. Sin embargo hube de cargar con las botas y soportarlas bajo las altas temperaturas de aquel día de junio. Este invento que traía Fabián era el que me iba a librar de este tipo de sufrimientos.

Como colaboradora de nuestra «Ruta Suelyman El Magnífico«, la empresa Humboldt , me había provisto de una de estas mallas y hace un par de semanas, en la X Reunión de Grandes Viajeros en Alba de Tormes, comprobé lo útil que resulta.  En su interior pude acomodar, sin dificultades, dos cazadoras de moto, dos espalderas, dos pantalones y cuatro botas que quedaron convenientemente protegidas y a buen recaudo unidas a la moto.

La serie de mallas Pacsafe es como una jaula ajustable fabricada en cable de acero inoxidable que tiene un sistema de cierre y ajuste mediante candado y que se puede atar a un elemento fijo. El objetivo es proteger el equipaje del hurto y poder dejar sobre la moto todo aquello que quieras  (y que no pueda salir por los agujeros de la malla) mientras haces una parada para tomar el café o estirar las piernas. Además, en lugares de pernocta compartidos, como albergues o campings, puedes introducir dentro de la malla el top case, las maletas o la ropa de la moto, fijarlo a una tubería o a cualquier otro elemento sólido y salir con la moto a dar una vuelta «ligero de equipaje».