india

No me hablen de la patria

Hoy hablo de la Patria, del patriotismo y de los los patriotas. Porque está de moda y porque me apetece dar mi visión sobre el concepto. Ya os aviso que no hay polémica de rojos y azules. Ni siquiera hablo de política. Es sólo mi visión romántica del asunto.
Y claro, hablando de patria… llamo a un Guardia Civil. A uno de Tráfico, para más señas.
Charlamos sobre su trabajo y sobre los intercomunicadores, entre otras cosas.
Luego nos vamos con Marta «La Motera», que ha tenido un viaje de vuelta al mundo truncado por el coronavirus y lleno de peripecias. No todas buenas, claro.

Viajeros responsables. Pushkar. Colombia. Senegal

Programa con mucho contenido, este nº 243. Hablamos de las responsabilidades de los viajeros mientras estamos de viaje y cuando volvemos a casa.

  • Tendremos noticias religiosas que nos vienen de Pushkar, en el Rajastán de la India. Allí está Raúl Sanz, participando en las puyas, asistiendo a bodas y banquetes y rezándole a uno de los 32.000 dioses que rigen los destinos de los indios.
  • Estará con nosotros Lalo, que nos dejó a medias la semana pasada y esta vuelve con la segunda parte de la entrevista. Si no habéis escuchado el programa de la semana pasada os cuento que Lalo es un mexicano que viaja desde hace dos años en una Vespa Rosa por Sudamérica. Tiene mucho que contar y, si no le pones freno, corres el riesgo que quedar atrapado en sus historias.
  • Hace unos días hubo una manifestación en Barcelona. Eso no es novedad porque en los últimos meses hubo muchas. Lo llamativo de esta es que ha sido de motoristas que ven peligrar su derecho a circular por la ciudad con sus motos clásica. O no tan clásica, simplemente las anteriores al año 2003. Todo en nombre de los protocolos anticontaminación. Hablaremos de ello un rato y escucharemos las entrevistas que nos trae Olga Ferro al respecto.
  • Finalizaremos el programa con dos chicas que se han ido camino a Senegal para regalarle una moto al jefe de un poblado. Ellas son Alicia Sornosa y Raquel AC, que están en Senegal y nos van a contar cómo les ha ido el viaje.

Los Himalayas, Marruecos y el contrabando

Marruecos está aquí al lado, como quien dice. Para algunos es como su patio de recreo donde disfrutar de buena comida, seguridad y dunas para hacer el cabra con la moto, dentro de un entorno “más o menos controlado”. Para otras personas Marruecos es el exotismo y la aventura desértica. Sea como fuere, Marruecos tiene suficientes atractivos como para que, cada año, miles de personas se vayan al reino alauí para hacer turismo.

O para rodar hasta la extenuación.

Para hablar de Marruecos tenemos a Gon Castro, que acaba de llegar de allí y lo pillamos por banda nada más bajarse de la moto.

El año nuevo es sinónimo de nuevos planes pero para algunos de nosotros también es el momento de rememorar viajes pasados, vidas anteriores. Hoy nos vamos a Leh, en el corazón de los Himalayas indios. Vamos a recordar y a volver a disfrutar de paisajes indómitos desde el recuerdo.

Música y Motos… cóctel ideal para mucha gente y algo imprescindible para mí. Kike Felíu llega arrasando con su sección y contándonos cómo empezó todo. Nos lo cuenta con música, claro.

En la sección de TravelBike hoy no tenemos a nadie de la empresa. Estará con nosotros alguien que ha viajado mucho con ellos, Jesús Gallego, y nos cuenta su experiencia.

Viajo en Moto con juvenil espíritu viejo

Hoy mi Royal Enfield Classic Battle Green War Edition (sí, la he bautizado así) cumplió 10.000 km. hacía muchos años, muchísimos que una moto de mi propiedad no me hacía “sentir” lo que esta pequeña anciana. Enamorado de ella desde que llegué de India, por fin está en mi garaje. Os lo cuento.

[spreaker type=player resource=»episode_id=18253910″ width=»100%» height=»200px» theme=»light» playlist=»false» playlist-continuous=»false» autoplay=»false» live-autoplay=»false» chapters-image=»true» episode-image-position=»right» hide-logo=»false» hide-likes=»false» hide-comments=»false» hide-sharing=»false» hide-download=»true» ]

Y además os traigo historias de Rumanía, con Chema el de Travelbike, de los seis metros de nieve en Los Himalayas con Raúl el de Rakatanga-Tour y de África con Nico Ride me Five.

Motoweekend

También viene Charly Sinewan para hablarnos de su libro y para contarnos de sus proyectos y de su vida.

Motoweekend
Este era el set de emisión en Motoweekend

[AMAZONPRODUCTS asin=»8408210785″]

Viajo en Moto con Nico

Penúltimo programa del año y mucho frío. Os cuento como me ha ido en Motoxeada, la concentración que se celebra a más altitud en España: 1750 metros sobe el nivel del mar. También os hablo un poco de la toma de contacto con mi nueva y flamante equipación de invierno, una Harvarssons tope de gama.

Y del frío de Ourense nos iremos a los calores de Sudáfrica con Nico “Ride me Five”, que ya lleva un año fuera de casa. Para ayudarme con la entrevista tendremos a Ricardo Fité que tiene muchas ganas de charlar con Nico y seguro que volvía a hacer unos kilómetros con él de muy buena gana.

Desde Sudáfrica vamos a la otra punta del globo, a la India con Raúl Sanz. Raúl se ha subido en la nueva Royal Enfield de 650 cc. que acaba de salir al mercado y que va a ser la primera moto de alta cilindrada que se va a poder comprar en India a un precio asequible. Además, como ya lleva unos meses por allí, nos contará alguna aventura que ha tenido en este tiempo.

Repasaremos, como siempre, los mensajes que nos habéis dejado en las diferentes plataformas de podcasting y lo que vaya surgiendo. 

Un programa sin prisa y con buena música.

[spreaker type=player resource=»episode_id=16524938″ width=»100%» height=»200px» theme=»light» playlist=»false» playlist-continuous=»false» autoplay=»true» live-autoplay=»false» chapters-image=»true» episode-image-position=»right» hide-logo=»false» hide-likes=»false» hide-comments=»false» hide-sharing=»false» cover=»https://d3wo5wojvuv7l.cloudfront.net/images.spreaker.com/original/c334b006e29a77280e362991126da145.jpg»]

Algunos enlaces comentados:
Conceptos técnicos en la ropa de moto
Outlast
Cazadora Halvarssons PRIME

Halvarssons PRIME

Viajo en Moto: mais samba e menos trabalhar

Koldo Burgoa nos cuenta un montón de cosas de Brasil, uno de los países que ha visitado en su viaje. Aquí ha estado seis meses.
Pero este programa de una hora hoy se alargó a 110 minutos.

Viajo en Moto se va a comprar una Puch

Vienen, en este programa, Fernando Motercode, Olga Ferro, Raúl Sanz, David Sánchez, Nico Ride me Five y algunos más para hacernos viajar desde el salón de casa.
África, India y diarreas, entre otros temas

Viajo en moto se crece con Nacho Vidal

Escucha «Viajo en Moto se crece con Nacho Vidal» en Spreaker.

En Viajo en Moto nos venimos arriba fácil, pero si viene Nacho Vidal al programa, la cosa se pone tensa rápidamente.
Nacho, que es aficionado a las motos desde que era un chaval, anda estos días grabando un vídeo promocional con un gran amigo de esta casa, Raúl Sanz de “India en Moto”. Aprovechando un momento de asueto en la sobremesa, les hice una llamada para saber qué se traen entre manos.
Pero antes de Nacho y de Raúl, he querido ponerme en contacto con Carlos Sánchez, una persona excepcional que dedica parte de su tiempo libre a una lucha honorable, a librar una batalla contra una enfermedad cruel y devastadora: la Esclerosis Lateral Amiotrófica, ELA.
Tampoco falta a la cita Charly Sinewan, desde la cuna americana del cemento.

Además, buena música y algún desvarío irreverente: lo de siempre.

Nacho Vidal con Raúl Sanz de India en Moto

Guerra química en India

India es un país con una higiene un tanto peculiar. Podríamos decirlo de forma suave y hablar de higiene distraída, de cierto desprecio por la limpieza o de relajo de costumbres en lo que a decoro se refiere. Pero no nos estaríamos ajustando a la realidad: [amazon_textlink asin=’8408148397′ text=’India’ template=’ProductLink’ store=’viaenmot-21′ marketplace=’ES’ link_id=’c80bcc81-7851-11e7-a4b8-bf032a1d6c45′] es un país muy sucio.

No hay rincón en el que no haya restos de inmundicia. No hay esquina impoluta exceptuando, claro, las zonas más salvajes. Los [amazon_textlink asin=’8493927465′ text=’Himalayas’ template=’ProductLink’ store=’viaenmot-21′ marketplace=’ES’ link_id=’eb69e8cc-7851-11e7-b06f-c76c77d9bce9′] indios gozan de cierta inmunidad en este sentido, aunque tampoco sea para tirar cohetes.

Lo bueno es que, después de unas semanas en la región, te acostumbras a la suciedad. Tu percepción de lo admisible en cuestiones de limpieza va variando con los días. Al cabo de un tiempo, lo que en tu país te parecería una solemne marranez, en India te parece de lo más normal.

Vaca sagrada

Una de las imágenes que guardo en la retina, grabada a fuego, es la de una vaca sagrada pastando en medio de una montaña de basura. Mi concepción de lo sagrado se vio trastocada al ver aquel animal rebuscando restos de algún vegetal entre tanta mierda. ¿De qué le servía ser sagrada si no conservaba un ápice de dignidad? Me la imaginaba pastando en cualquier prado de la montaña asturiana y recuperando su halo de animal sacro.

Las vacas asturianas sí son[amazon_textlink asin=’8495142678′ text=’ animales sagrados’ template=’ProductLink’ store=’viaenmot-21′ marketplace=’ES’ link_id=’0ad434d9-7852-11e7-806c-69a17b11cacc’]. Sagrados y lustrosos. Lo único que tienen en común aquellas y éstas es su parsimonia exasperante. Cualquiera de las dos es capaz de pastar en calma aunque el caos las rodee. Son el ejemplo perfecto de ser y el estar. Quizá sean tan sagradas unas como las otras.

Los ojos de las vacas son el reflejo de la calma.

La segunda imagen que me impactó, no por orden de importancia, fue la de los clasificadores de basura en Delhi. En el barrio de Pahar Gang la basura es sometida a un riguroso proceso de selección antes de salir hacia otro lugar. Si es que sale, porque nunca llegué a saber cuál es el proceso completo. Allí, entre abigarrados edificios de viviendas, algunas personas se afanan en clasificar desperdicios, separando todo lo que sean restos de comida. Quiero pensar que es para dárselo a algún animal, aunque no me atrevería a asegurarlo.

El hedor es insoportable. Es olor a basura vieja, a putrefacción, a descomposición de verduras y curry. Un olor dulzón y pestilente que se mete hasta el fondo de tu alma. Y tienes que apartar la vista porque te avergüenzas de que haya seres humanos revolviendo aquellas colinas de inmundicia. El mundo no es justo. La vida no es justa, eso ya lo sabía antes de ir a la India, pero nada me preparó para que la realidad me abofetease de aquella manera. Trabajos de mierda en un mundo de mierda.

Basurero en el centro de Delhi

Comprendí muchas cosas en unos pocos segundos. Reflexiones profundas que olvidé cuando regresé a la comodidad de mi vida regalada.

Con el paso de los días me amoldaba a la idiosincrasia india y, poco a poco, fui descuidando mi higiene personal. Me duchaba varias veces al día, no tanto por limpieza como por sentir un poco de frescor. Me pasaba la mayor parte del tiempo empapado en sudor así que, una ducha siempre se agradecía. Pero a la hora de volver a la moto, me ponía el mismo pantalón mugroso.

El pantalón, una copia china de Uggly Bros., pronto comenzó hacer honor a su nombre y se puso feo. Una pátina de mugre, rancia por el tiempo, lo fue cubriendo. El tacto ya era un tanto pegajoso en los últimos días, pero procuraba no tocarlo mucho con las manos desnudas. El verde desvaído iba mutando a gris oscuro y alrededor de los bolsillos se estaba formando un cerco que viraba a negro con el discurrir de los días.

Así, poco a poco, yo mismo me iba tiñendo de la peculiaridad india, que me hacía inmune a estímulos externos y me convertía en vaca sagrada de mirada serena. “Me resbala, oiga, la vida me resbala. La mía y la suya”

Resbalando y derrapando, llegó el día de abandonar el país. Metí el pantalón y otra ropa sucia en la mochila de espeleología que uso como petate impermeable. Allí fermentó un par de días sin necesidad de más aditivos químicos. Claro que de eso me enteré luego.

El aeropuerto de Nueva Delhi es grande y limpio. Moderno como cualquier aeropuerto y con gran profusión de controles policiales y militares. Después de pasar todas las colas y hacer todos los chequeos habidos y por haber, llegamos a la sala de embarque por un pasillo amplio y pulcro. Toda la mugre del país había quedado atrás y estábamos en la antesala de Occidente.

Aeropuerto de Delhi

Aún quedaba un último control, que me pilló por sorpresa. Un policía nos escogió a Josín y a mí al azar y quiso registrar nuestro equipaje de mano. El grueso de la impedimenta ya había sido facturado así que a mí solo me quedaba el petate de espeleología con el casco, las botas y el pantalón de casta intocable.

Al abrir la bolsa el policía retiró la cara con un mohín de asco apenas perceptible. Quiso volver a asomarse al interior de aquel pozo inmundo pero desechó la idea con gesto dubitativo. Le dije si quería que vaciase la bolsa pero negó con la palma de la mano mientras apartaba la cabeza hacia un lado.

Mientras cerraba la bolsa con una sonrisa avergonzada escuché algunas bacterias que, en el fondo de la misma, se partían de risa.

Que tenga buen viaje, – murmuró-. Puede usted continuar.