reflexiones

Patatitas

Recuerdo un día que bajaba el Puerto del Palo entre la niebla. Se adivinaba un precipicio húmedo a la derecha y, ante la falta de paisaje, mis pensamientos sobrevolaban aquella espesura internándose en lo absurdo. Reparé en que nunca había dicho, al menos que yo recordase, la palabra “patatitas”.

Quizá palabras como “patatinas”, “pataquías” o “pataquiñas”, podrían haber salido de mi boca alguna vez. Pero jamás “patatitas”. Nunca. ¿Hay palabras proscritas? ¿Hay vocablos que tememos pronunciar?

Me armé de valor y lo dije en voz alta: PATATITAS!

La palabra salió del interior del casco y, tras de mí,  quedó flotando en el aire unos instantes. Luego desapareció entre la niebla como si nunca hubiera sido dicha. Se evaporó.

Me sentí extraño. La sensación era tan nueva y tan inusual que tuve la certeza de estar haciendo algo por primera vez. Respiré hondo y mantuve aquel sentimiento placentero dentro de mí hasta la siguiente curva. Por un instante pensé en volver a decirla, en llenar la carretera de “patatitas”, en sembrar la nada absurda de la niebla con mi recién adquirida libertad de decir “patatitas”. Pero preferí mantenerme en silencio, aferrado a la sensación de poder que me había procurado al decirla en voz alta.

Ahora, una vez perdido el miedo, creo que sería capaz de volver a decirla si surgiera la ocasión.

 

Lejanos horizontes azules

horizonte leja

Atmósfera límpida y brisa heladora. Y cielo azul. Tan azul que uno se pregunta si es el mismo cielo el que comparte el azul blanquecino, allá en el fondo, y el cobalto de azul impenetrable que hay sobre la cabeza. Me resulta imposible no pensar en el azul puro, ese que solo ves cuando viajas en avión cuando, poco a poco, vas ascendiendo por encima de la capa de nubes. Azul casi negro. Y más arriba el negro puro de azul mismo que no es, sino, una vana ilusión de color entre tanta negrura.
El mantra recurrente del azul ilusorio regresa a mi cabeza.
“Porque ese cielo azul que todos vemos, ni es cielo ni es azul. Lástima grande que no sea verdad tanta belleza”. Creo que ordenaré que lo escriban en mi epitafio con letras azules y pequeñas, a modo de enseñanza íntima.
Yo no sé pronunciarlo como Carlos Montero, con esa voz de profunda tristeza que parece que se le asoman a uno las lágrimas al escucharlo. Todo es azul y todo es mentira. Lástima grande no tener la voz grave y verdadera de Carlos Montero.
Regreso a la tangible realidad de la carretera y de la moto, de los verdes enmarcados en pardo invernal y del frío azul y blanco. La moto rueda fina pero cada vez me da menos confianza. Es una sensación sin fundamento que no está basada en ningún dato objetivo porque no tiene ningún síntoma que me haga desconfiar pero, en ocasiones, la noto cansada. Conmigo ha tenido la suerte de conocer países, de rodar por paisajes lejanos pero siempre con la premura que imprime la improvisación, con el mantenimiento tardío, con los mimos justos. Es un objeto. No debería hablar de ella como si fuese un ser vivo ni otorgarle cualidades de las que carece como ser inanimado. Ni siente ni padece, todo le da igual. Le da igual… ya estoy de nuevo dándole más de lo que es.
Hay poca nieve en el Puerto de Ancares. Lo veo allí, muy al fondo, tanto que parece lejanísimo. Y sin embargo podría alcanzarlo solo con estirar la mano. Tengo el mundo entero al alcance de mi mano. Lo único que necesito es una carretera fría y solitaria como esta.
Me mantengo ausente, aislado del mundo que me rodea hasta el Puerto del Manzanal. Aquí el mundo se abre y se hace enorme. León se desparrama a mis pies como preámbulo de la Castilla ampulosa de terruño marrón y horizontes lejanos. Cómo envidio a los castellanos. Ellos pueden levantarse cada mañana y ser conscientes de la enormidad de la Tierra, comprobar en cada amanecer que el mundo es un lugar gigantesco. Un horizonte enorme los rodea y les recuerda cada día la pequeñez del ser humano. Creo sinceramente que los que vivimos entre montañas tenemos la visión constreñida a fuerza de mirar cada día la ladera de enfrente. Nos falta visión global, visión de conjunto. Pero en la llanura de Castilla eso no pasa. Tienes un horizonte grande como referencia vital y trescientos sesenta grados de elección. Si un día, por la noche, descubres que necesitas saber lo que hay detrás del horizonte, por la mañana gozarás de la certeza de que más allá hay otro horizonte igual de enorme. Y quizá otro más. Y otro. Y tantos que sabrás que en el horizonte está tu mismo origen y que, cuando los completes todos, llegarás al punto de partida donde, por fuerza, volverás a encontrarte contigo mismo.
En estas cuestiones horizontales voy pensando al rebasar el azul de La Bañeza y el blanco de Benavente.
Todo está tal y como lo dejé la última vez que pasé por aquí. El desguace de maquinaria pesada sigue lleno de máquinas herrumbrosas y su poderosa presencia me sigue atrayendo como un imán. Me resisto pero sé que un día tendré que parar y pasearme entre estas moles oxidadas. Han cerrado, hace años, el puticlub de la Nacional VI, aquel que decían, era el más grande de Europa. El edificio está en venta. Se ve que todos los placeres tienen un límite de tiempo. O que los placeres cambian con el tiempo.
Me asalta un subidón de adrenalina de tanto mirar el horizonte y grito dentro del casco hasta quedar afónico. En un par de horizontes llegaré a Motauros, volveré a la realidad cotidiana al posar el pié en tierra y bajarme de la moto. Mientras tanto, seguiré gritándole al horizonte de Castilla.

 

Para Martín Varela, que me pidió que escribiera algo.

Los caminos que llevan a Viajo en Moto son inescrutables

buscadoresTodos los que tenemos o administramos una página web sabemos que las búsquedas que se hacen en Google y apuntan a nuestra página son de lo más variopinto. Las palabras clave formaron, durante unos años, parte de la estrategia de marketing de cualquier publicista.  Ahora, eso de las palabras clave carece de importancia o, al menos, ya no es lo más relevante para que una página aparezca en los primeros puestos de una búsqueda. Eso ha sido bueno para los que nunca nos preocupamos de escribir contenido para las máquinas sino para las personas. Lo que antes era habitual para subir ranking, ahora penaliza. Bien.

Por este y otros motivos Viajo en Moto aparece en los primeros puestos con ciertas búsquedas. Algunas dan en el clavo y otras… otras digamos que andan algo perdidas.

De cuando en cuando es bueno echar un vistazo para saber qué es lo que busca la gente en tu página web y, si lo estimas oportuno, enfocar contenidos. Esto no suele ser el caso de Viajo en Moto que anda por libre, desgranando desvaríos frívolos un día, contando un viaje otro o poniendo a parir a alguien al siguiente. Aún así, husmear entre los términos de búsqueda que traen visitantes a esta página siempre es motivo para una sonrisa.

Aquí os dejo una pequeña muestra de algunos de los términos de búsqueda que han llevado a algunas personas hasta esta página.

como ganan dinero los motociclistas

Este ha llegado a Viajo en Moto buscando cómo hacer dinero. Lo ideal sería que lo trajera porque aquí somos pobres de solemnidad pero qué le vamos a hacer. Quiero pensar que el artículo “cómo hacerse famoso y millonario viajado en moto” le ha servido de ayuda a este lector.

ver pelicula llega a usa a participar en una carrera de moto para ser recor

Munro, estoy seguro que a quien buscabas era a Burt Munro por eso llegaste a la sección adecuada: 25 míticas películas de motos que tendrías que ver.

Guardapolvos para el cristo de la moto

Montar un cristo en la moto, en una concentración o, en general, en cualquier sitio, es algo que llama la atención. Llevar un cristo en la moto con un guardapolvos es algo que denota un, como se dice ahora “nivel Dios”.

Este llegó al tutorial de cómo cambiar los rodamientos de dirección.

berbideos demotos decarreras enitalia

Así, tal cual. Y también se llega a Viajo en Moto lo cual no se si me llena de orgullo y satisfacción o me da miedo.

Homosexuales en moto

De nuevo, alguien que busca darle un poco de marchilla a sus paseos en dos ruedas llega a nuestra página para encontrarse con La Imagen Icónica del Motorista Gay. Y es que rebosamos glamour

sado monjas moto

Esta búsqueda la podríamos agrupar con “putas en moto”, otro de los caminos sorprendentes por los que algunas personas llegan a Viajo en Moto. Lo único que han encontrado con cierta “relevancia” ha sido La monja Sexy, una de las historias acontecidas en Kosovo y que nada tiene que ver con el sexo.

moto en calle gratis jugar sin internet en firefox

No sé muy bien lo que buscaba, si jugar en la calle con una moto, que no te cobre por ello o qué. En cualquier caso ha llegado a Cómo ver MotoGP gratis sin pagar a Movistar.

como viajar en moto

Hombre, esta es bien lógica. Qué mejor que venir a la página “Viajo en Moto” para saber como se viaja en moto. El equipaje, la moto, el casco… y listo! Lamentablemente esta persona con su búsqueda llegó a “Notas para viajar a Turquía en BARCO“.

de fiesta por Kenitra

Esta junto con otra búsqueda que había de “putas en Kenitra” o algo así, son chocantes. Resulta que buscas sexo en Kenitra (menudo fiera, ir a buscar sexo a Marruecos) y no se te ocurre nada mejor que pinchar en una web de motos. Creías que ibas a encontrar un plano, uns POI´s o algo así? Error. Solo hay una breve referencia y poca información del putiferio.

reparar palo roto de tienda de campaña

Otro que tal. En lugar de buscar en un sitio donde se vendan varillas para la tienda de campaña vienes a una página de motos en la que no hay, ni por asomo, tutoriales al respecto.

pijas dolomitas

Supongo que buscaba niñas pijas esquiando en los Dolomitas y solo encontró a dos tipos desesperados en Cortina d´Ampezzo que no encontraban un lugar asequible para dormir.

pelicula sexo en el desierto

He de reconocer que el título “Sexo ardiente en el desierto de Tabernas” trajo algunos visitantes a la página, ávidos, quzá, de ver cómo se quemaban por no llevar protección. Pero la realidad sólo supera a la ficción algunas veces. En esta también, claro. Asistimos a la grabación de una película porno en el desierto de Tabernas, en Almería, insinuaron que éramos mirones y la directora de aquella magnánima obra del séptimo arte no se ganó unas hostias de milagro.

Motorista Hipster

Primera en el listado de Google para esta búsqueda, ahí está Viajo en Moto para ilustrar y desasnar a los que no sabían lo que era un hipster que, sorprendentemente, eran legión. El artículo se movió de forma víral por Facebook y todos fuimos un poco más cultos.

Motorista gay

Esta es otra de las entradas recurrentes debido a “La imagen icónica del motorista gay”. En el artículo hay una serie de sesudas reflexiones sobre el tema, para que todos podamos reirnos, a mandíbula batiente, de esos tipos duros que van sobre una custom disfrazados de gays sin saberlo. Pero, dentro de este tipo de búsquedas, la mejor es “foto gay luciendo género”. Lo que daría yo por aparecer luciendo género en esta página.

canal corinto se puede parar autopista?

En la segunda página de Google sale un enlace a Viajo en Moto pero aún así, nuestro fan a la búsqueda, insistió para saber si se podía parar en la autopista que pasa por encima del Canal de Corinto. Y tampoco encontró respuesta en el artículo que le salió de Viajo en Moto: “El Canal de Korinthos TSM 10”. Pero no, es una autopista y no se puede parar. O mejor dicho, poder sí se puede pero está prohibido. No obstante, como aquello es Grecia y las normas de tráfico son un tanto laxas… sí se puede.

aplicacion ley de trafico en una pista forestal de uso comun que pasa por interior de una finca

Esta sí que es un poco rara. No sólo por lo concreto de la búsqueda sino porque en la primera página de respuesta apunta a otra página web de mi propiedad y gestión. Me traeré el artículo a esta a ver si es más útil aquí. Enlace

verla gratis

Así, si más. “Verla gratis” Ver… ¿qué? ¿Toda? ¿Entera? ¿De verdad quieres verla gratis? Que va, que va… Si quieres verla, paga, como los demás 😀 Llegó, como no, a en “Ver MotoGP gratis son pagarle a Movistar”

visitas no deseadas en casa

A quién no le ha pasado eso de que una visita se alargue hasta lo indecible. Es que hay gente que no sabe cuando está de más. Y esta persona buscadora llegó al sitio adecuado para averiguar los métodos más eficaces para que las visitas se larguen sin que nosotros quedemos como unos anfitriones maleducados. La entrada a la que nos remite esta búsqueda es “Liska: soluciones a las visitas no deseadas y otros remedios

Podríamos seguir así durante páginas y páginas pero como muestra es más que suficiente. Como el tema este de las búsquedas es interminable seguro que habrá otra entrada un día de estos.

Qué hacer para tener parada la moto

Si me lo hubiese preguntado directamente, en un privado, le habría dicho a este lector que girar la llave de contacto y opcionalmente, poner la pata de cabra o el caballete. Como ha buscado en Google vino a parar a Cinco consejos básicos para no tener que llevar la moto al taller

Por las buenas lo que quieras pero tengo mala hostia

Esto sí que es ser específico en una búsqueda. Lo que ya no me explico tan bien es cómo, después de buscar según estos términos, te decides por pinchar en una página como Viajo en Moto. En cualquier caso el protagonista llegó a la entrada Motero Hijo de Puta.

Pinguinos 20015

Bien está ser precavido y dotarse de buena información antes de emprender la ruta pero creo que ni Google sabrá lo que va a pasar en el año 20.015. En esas fechas igual no hay ni años…

Algún canal católico para ver SpliTV

Si ya es chocante buscar canales católicos en SplitTV, aún es más chocante terminar en una página de motos que no se caracteriza, precisamente, por ser muy católica. Como es natural el usuario ha terminado en Ver gratis MotoGP sin pagarle a Movistar.

Cómo ser un motero hipster

Has llegado al lugar adecuado. Si quieres ser un motero hipster solo tienes que… espera un momento… no prefieres ser un motero pijeras o algo así? Seguro?

El poder de las chicas

motorcycle_chick_sketch_by_jamescreationsEn estos tiempos en los que se habla tanto de machismo, de sexismo y de igualdad, nadie queda fuera de alguna etiqueta. El mundo de la moto no es ajeno a estas desigualdades y todos sucumbimos al separar por sexos ciertas actividades. Pongamos un ejemplo.

Tienes un viaje en mente, uno de esos viajes en moto dignos de patrocinar pero que necesitan tener detrás unos cuantos miles de seguidores que avalen tu proyecto a la hora de ponérselo delante a cualquier empresa. Tienes tu moto, tu idea y todo lo necesario para salir a conseguir el dinero pero, chico, la cosa cuesta trabajo: te dan con la puerta en las narices en todas partes. Ah, espera, que eres una chica… la cosa cambia. No solo escucharán tus propuestas (a veces con cara de querer follarte) sino que vendrás avalada por un montón de miles de seguidores que lo son por el único hecho de que seas una mujer.
El mismo viaje necesitará cuatro o cinco veces más apoyos, más seguidores y más gancho si quien lo va a realizar en un hombre. Así son las cosas. Da igual que te avalen lustros de experiencia, que hayas viajado haciendo el pino en la moto o que tu proyecto sea de mucha más calidad: si eres un tío procura que tu competencia a la hora de conseguir patrocinios no sea una mujer porque lo vas a tener crudo.

Una vez en marcha, si quien maneja la moto es una fémina, su penetración mediática va a ser infinitamente superior que si el que conduce es un hombre. No hace falta juzgar la calidad del trabajo, ni siquiera me planteo eso. Los dos pueden hacer lo mismo con igual solvencia pero la repercusión de lo que haga la chica va a se mayor. Y esto es machismo. Ese tipo de machismo que algunas fomentan y del cual se aprovechan sin ningún tipo de rubor porque, en este caso, ser tía es una ventaja. Es el machismo de los que que se hacen seguidores de un tía, simplemente, por que está buena. Da igual si su proyecto es más o menos atractivo, si nos lo cuenta con mayor o menor gracia: ella es mujer y eso es motivo suficiente para seguirla aunque su trabajo sea mediocre.

¿Qué pasa con esto? Pues el primer daño es para la protagonista, que siempre tendrá la duda de si la siguen por lo que dice, por lo que hace o por sus tetas. El segundo es para quien tiene un proyecto de viaje serio y atractivo, que va a quedar eclipsado por el relumbrón de la feminidad. Y el tercero es para toda la sociedad, que seguimos persiguiendo culos y tetas desde que el mundo es mundo y nunca llegaremos a una sociedad igualitaria.

Yo lo tengo muy claro: hombres y mujeres no somos iguales, nunca lo seremos y, mientras nosotros tengamos en nuestra impronta genética la necesidad atávica de echar un polvo, las relaciones entre hombres y mujeres seguirán, básicamente, igual. Por caminos cada vez más civilizados, desde luego, pero con los mismos objetivos de siempre: ellas siendo conscientes de su poder y nosotros creyendo que lo tenemos.

Carta Abierta a los Aventureros Mayúsculos

Carta abierta a todos los moteros aventureros que quieren ser los primeros en lo que sea:

El ser humano además de, por regla general, tener el deseo de agradar para sentirse seguro dentro de la tribu, hay veces que tiene la necesidad de trascender. Algunos lo consiguen por tener dotes especiales para una u otra tarea. Escriben una obra maestra, consiguen descubrir la penicilina o inventan la Internet. Otros, los que somos más mediocres, tenemos que conformarnos con no trascender más allá de unos límites constreñidos que conciernen a familia y amigos. Algunos ni eso. Pero hay un tercer grupo que intenta destacar haciendo lo que sea, aunque ese “lo que sea” esté basado en el engaño y la autopromoción de gestas que no son tales. Estoy hablando de los Grandes Aventureros y Aventureras.

Una aventura, ciñéndonos a una descripción más o menos fiable, es un suceso extraño o poco frecuente que es emocionante y que entraña algún riesgo, creo que ya lo había comentado en otra entrada de este blog. Según esta definición, el hecho ha de estar perlado de acontecimientos inusuales y con cierta dosis de riesgo.

Si unimos la aventura con la necesidad de trascender nos encontramos, en el acotado mundo de los viajes en moto, con toda una caterva de personajes que nos quieren vender su aventura particular como la gran gesta del siglo XXI. En este punto habrá quien diga que si ellos quieren vender yo tengo la facultad de no comprar y que sobra toda crítica. Pues no. Desde el momento en que sometes tu aventura al juicio público (y lo haces en cuanto publicas algo) estás expuesto a que tipos como yo examinen todo lo que haces y te critiquen de forma despiadada. Se siente.
En esa “venta” de la aventura tienen cabida exageraciones e hiperbólicas mentiras de todo tipo. En ese periplo publicitario se tiende a cometer excesos y a magnificar el proyecto como si los protagonistas estuvieran dotados de superpoderes.

El público, los aficionados a los viajes e incluso, los que no tienen ni idea de esto, leen los detalles del proyecto y se preguntan en qué especie de universo paralelo vivimos el resto de los mortales para comulgar con semejantes ruedas de molino. ¿Quieren ustedes, aventureros de pro, que pase por aventura su viaje en una moto de 15 o 20.000€, cargada de tecnología, con teléfono vía satélite, con seguimiento en tiempo real y con, pongamos, 3.000€ en el bolsillo? El mundo está globalizado y todo está mucho más cerca de lo que lo estaba hace cincuenta años, no me vengan con milongas.

Ya lo dijo Fabián C. Barrio: “una aventura es lo que vive la gente que cruza todos los días la Moyale porque viven allí”. Una aventura es atravesar a pie el Norte de África, desde Costa de Marfil hasta Italia, para encontrar un empleo de mierda recogiendo naranjas. Una aventura es bajar todos los días del año a una mina de plata en Potosí para llevar a casa un sueldo exiguo cada semana. Lo que ustedes hacen no es una aventura, es un viaje de negocios.

Quieren hacernos creer que su viaje, con toda la tecnología y las dosis de seguridad correspondientes, pase por ser un hecho insólito y digno de admiración. Y aún podemos ir más allá si le añaden eso tan mentado de ser “los primeros en”. Recuerdo, cuando era niño, que también me hacía ilusión ser el primero en hacer algo. Cada vez que nevaba en el pueblo salía temprano a pisar nieve virgen y me decía a mi mismo que era el primer ser humano en pisar esa nieve. A partir de aquel hecho insignificante, una huella en la nieve, me convertía en el primero y ya no habría nadie en el planeta que pudiera hacerlo de nuevo. Podrían volver a pisar, pero no la nieve virgen que yo había pisado porque mi huella ya estaba allí.

Ser el primero en algo, si no va acompañado de una dificultad especial, que entrañe peligro y cierta dosis de riesgo, no significa nada. Al igual que yo fui el primero, miles de veces, en pisar nieve virgen sobre la que no pisaría otro pionero, hacer algo por primera vez no tiene por qué conllevar un mérito especial que los demás tengamos que admirar.

Me encantan los viajes en moto, lo míos y los de los demás. Me gusta ver a otras personas en moto que me descubren paisajes e historias pero no soporto a los impostores, a los que quieren hacerme creer que su viaje es único y una gesta de proporciones homéricas. Eso puede estar bien para la prensa generalista o para vender el proyecto y conseguir patrocinadores externos pero, créanme, dentro del mundillo de los viajes en moto, los aficionados se ríen de ustedes.

 

Empresas de viajes y viajes de empresas

Alpes en Moto

Los viajes en moto han tenido un boom exponencial en los últimos años y lejos quedan ya los tiempos en los que solo cuatro locos se atrevían a salir del solar patrio en busca de tierras ignotas y perdidas. Ahora el mundo es más pequeño y todo, o casi todo, está al alcance de la mano. Todo es más accesible porque la información fluye a borbotones y cualquier duda se puede solventar a golpe de click. Los “nuevos exploradores” nos cuentan en tiempo real sus cuitas y desvelos haciendo que lo que antes parecía difícil y arriesgado, ahora lo sintamos como algo común y cercano. Las redes sociales nos traen a casa todos los viajes con los que alguna vez soñamos y hacen que nuestra imaginación vuele hacia destinos anhelados.

No hace mucho tiempo hablaba de esto en un artículo, de la necesidad que tenemos los humanos de ser aceptados, de compartir experiencias con los demás que nos hagan parecer más apetecibles, más interesantes a los ojos de nuestros congéneres. Es una cuestión de evolución que nos impele a no querer quedarnos fuera del grupo por una cuestión de pura supervivencia. Y es precisamente por esta necesidad de aceptación que se vuelcan en las redes sociales los viajes y las experiencias más interesantes de cada uno de nosotros. Gracias a esto la posibilidad de hacer un viaje en moto a cualquier parte del mundo ya no nos parece un proyecto irrealizable lleno de incertidumbres: si los demás lo hacen, nosotros también podemos hacerlo.

Internet despierta en los aficionados a los viajes, en los que sienten curiosidad por conocer “in situ” otras culturas y a otras personas, la necesidad perentoria de salir a la carretera y zambullirse en ese mundo tan atractivo que vemos a través de las pantallas.

Algunos, después de algunas experiencias viajeras, quieren dar un paso más allá y hacer del viaje su modo de vida, explorando las posibilidades en todas sus vertientes. Una de las opciones elegidas es crear una empresa de viajes en moto. ¿Hay algo más apasionante que guiar a los demás a través de una actividad que te apasiona tanto? Tú disfrutas conduciendo la moto, viajando por carreteras secundarias y descubriendo paisajes nuevos y quieres que los demás también tengan esa posibilidad. Pero para llevar a buen puerto un proyecto de este tipo hace falta algo más que ganas de viajar y ganar dinero.

En todos estos años ligado al mundo de los viajes en moto, si es que existe este “mundo” como tal, he visto florecer proyectos de este tipo que se marchitaron como plantas vivaces en pocos meses. He visto también mercenarios y arribistas en busca del dinero fácil a costa de clientes incautos y empresas que te venden a precio de oro experiencias mundanas. Comisionistas desesperados y revendedores de medio pelo. Y también he visto toneladas de ilusión en personas que lo han dejado todo para apostar por empresas en las que lo más importante es que sus clientes disfruten de una experiencia especial y única. Personas honestas que creen en lo que hacen y que ponen todo su empeño en ello como un servicio a los demás.  Estos últimos siempre tendrán mi respeto y admiración; los primeros, mi desprecio más absoluto.

Por mi gran culpa

La culpa es solo tuya, la culpa es solo tuya. Ahora trata de perdonarte“. Lo repetía como un mantra insistente en el interior de mi cabeza. No era cuestión de complejas elucubraciones intelectuales lo que me estaba causando problemas sino principios de acción y reacción. Cuando te enamoras, cuando odias a alguien o cuando emites un juicio de valor entran en juego las complejas elucubraciones a las que hago referencia unidas a arrebatos más viscerales. Pero si el problema viene dado por dejadez, por no haber realizado acciones más o menos automatizadas que no requieren de gran carga intelectual, podemos hablar abiertamente, de culpa.

Y la culpa era mía.

El sentimiento de culpabilidad no ayuda gran cosa. Hay un dicho popular en esta zona que  es muy ilustrativo “dende que tira-lo peido nun sirve apreta-lo cú” (desde que tiras el pedo no sirve apretar el culo). Y en esas estaba yo, viniendo con Elena de la Concentración Invernal de Eskimós por la A-66, apretando el culo y culpándome hasta el desprecio, por no haber revisado la moto más a fondo antes de salir de viaje. Tareas casi automatizadas que no requieren más que de la voluntad de hacerlas, principios de acción y reacción.
Aún quedaban 400 km. para llegar a casa y la moto no pasaba de 120 km/h. Lo primero que pensé es que tenía que haber cambiado, meses atrás, las bujías y el filtro de aire sin embargo, a pesar de la falta de potencia, el motor sonaba redondo hasta medio régimen, que de ahí no pasaba. Luego se me ocurrió pensar en el cable del acelerador, que aún es el original o en problemas mecánicos de elevado rango. Reacción por inacción.

Mientras se sucedían los posibles actos de contrición y flagelaciones de indulto que podía aplicarme (alternados, eso sí, con el firme propósito de perdonarme a mí mismo), retorcía el acelerador con rabia, intentando descargar la culpa sobre la propia moto, sobre sus decenas de miles de kilómetros y sobre su, más que evidente, ausencia de fiabilidad. Elena, pasajera silente, se mantenía en prudente inactividad, incluso cuando la velocidad bajó a noventa por hora. Muy de agradecer porque, cuando uno se siente culpable no viene bien que nadie meta el dedo en la llaga.

Comprendí que aquello no iría a mejor y al llegar a Astorga decidí claudicar, abandonar la autovía y prepararme para que mis manos llegasen al punto de congelación mientras repasaba todo lo repasable en la moto. En la primera rotonda, al cortar gas, la solución llegó sola como llegan los milagros, que casi siempre acontecen de forma inesperada: el puño del gas, con el calor de los calefactables, se había despegado y solo disponía de un tercio de su recorrido normal. En esta posición llegaba al tope de aceleración porque el cable electrico le impedía seguir girando. Es decir, cuando creía que llevaba la moto a tope aún le quedaba más de la mitad del recorrido real al puño.

Sin detener la moto giré el acelerador a su posición original y todo volvió a la normalidad. Regresamos a la autovía, siguió lloviendo y nevando, y los pies decidieron vivir al margen de mi cuerpo, con temperatura de piedra hasta llegar a casa, pero no hubo más contratiempos.

¿Que lección aprendí de todo esto? Tres para ser exactos: que no es necesario revisar la moto, que las cosas se solucionan solas y que no debo de lacerarme con sentimientos de culpa.

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Consejos para lanzarse al viaje

Alejandro y Guada, llevan 14 años viajando en moto de forma ininterrumpida. Son muchos años dedicados a la ruta y a la moto. Desde una isla de Venezuela, me enviaron este texto con la esperanza de animar a la gente a viajar, a romper con sus miedos y lanzarse a la carretera.

Lo publico para que le sirva de inspiración a aquellos que dudan, a los que están esperando que alguien los empuje para dar el primer paso.


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¡Hola, amigos apasionados por las motos y los viajes!

Somos Alejandro Conde (Cuco) y Guadalupe Acuña, esos que andamos por el mundo en moto desde el año 2002 hasta la fecha. En esta ocasión queremos compartir con ustedes un poco de nuestra humilde experiencia, la cual hemos adquirido a través de todo este tiempo.

Nos atrevimos a escribir estas líneas con una sola finalidad: ANIMARLOS A HACER KILÓMETROS EN SUS MOTOS.

No importa el destino, tiempo estipulado o incluso el presupuesto, que tengan en mente. En realidad lo importante es que: sobre dos ruedas conozcan el mundo.

Mentaliza y proyecta: El viaje que siempre has querido.

Verás que es muy fácil. Al final de cuentas solo tienes que subir a la moto y salir.

Lo ideal sería que no perdieras tu valioso tiempo dando explicaciones o compartiendo tus planes con la gente; ya que seguramente trataran de echarte a perder la fiesta. La mayoría de las personas suelen no entender a los que disfrutamos de andar en moto. Y como ya sabrán de antemano, cualquier cosa que gire alrededor de la moto será visto con recelo, especialmente un viaje. Al compartir tu plan de viaje, lo más probable es que te digan que estás loco, que fracasarás, o simplemente trataran de manera inconsciente de contagiarte sus miedos. Eso es peligroso, especialmente si eres una persona a quien le preocupa la opinión de los demás… porque terminarás contagiándote de esos temores ajenos. Mantén cerrada la boca y avisa cuando se acerque la fecha de partida. Te aseguro que te ahorras muchos dolores de cabeza. Habrá personas a las que tarde o temprano tengas que contarle sobre tu proyecto de viajar en moto. Me refiero a personas muy cercanas a ti, como la pareja o la familia. Pero aún así, te aconsejo que le avises cuando tengas casi todo armado.

Si quieres invitar a una persona en especial, y esta duda en formar parte de tu aventura; no te limites por su indecisión. Que una respuesta afirmativa o una negativa; no sea motivo para posponer o dejar de lado tu plan de viajar.

NO NECESITAS LA APROBACIÓN DE NADIE. HAZ LO QUE TANTO ANHELAS. DE LO CONTRARIO SE TE PASARÁ LA VIDA… EL EGOÍSTA NO ERES TÚ, SINO EL QUE NO TE APOYA.

Entre adultos todo está claro, pero es verdad que un hijo, cambia el panorama y la prioridad de un viaje. Pero hay una buena noticia: Tu hijo crecerá, se independizará y entonces será tu tiempo de realizar ese tan esperado viaje.

 “Un motociclista no necesita vestirse de negro o portar un chaleco para que lo reconozcan. Un motociclista se conoce porque siempre está arriba de una moto”… Alejandro Conde (Cuco)

Tu viaje, no tiene que ser UNA VUELTA AL MUNDO ni un viaje que dure años. Esto, no hace a una persona más motociclista que otra… No se trata de una competición absurda. Cada viaje es único; y aunque mucha gente ruede sobre el mismo camino, las vivencias personales serán las que marcaran la diferencia. Lo más importante del viaje eres tú; encima de tu moto, en cualquier arteria del planeta.

Las personas solemos olvidar una cosa de manera constante, y es: Vivir la vida. “Vivir” es disfrutar el presente. Recuerda que estás vivo y que solo lo que experimentas por ti mismo es real. Los viajes de otros solo deben servirnos de inspiración.

“La pasión por la moto no se mide en centímetros cúbicos”… Alejandro Conde (Cuco)

Hacer 100 kms por tu provincia y sobre tu motito de 50cc, es más emocionante, que dar 10 vueltas al mundo en una super moto 1200cc, pero de manera virtual… No podemos quedarnos detrás de un ordenador toda la vida viajando a través de terceros y especulando sobre esto o aquello. Sal de tu guarida y experimenta la sensación de libertad por ti mismo.

Arréglate con lo que tienes. Que no te importe lo que los demás digan. Pues hacer lo que quieres siempre despertará uno de los 7 pecados capitales: la envidia. Y no olvides una cosa: Tu moto, debe ser un motivo de orgullo, pues solo tú sabes el esfuerzo o historia que hay detrás de ella.

RECUERDA QUE HAY MUCHOS VIAJEROS CON MOTOS DE CILINDRADAS PEQUEÑAS Y EN PÉSIMAS CONDICIONES. PERO QUE HAN HECHO MILES DE KILÓMETROS POR EL MUNDO.

 “Conforme hago kilómetros, me doy cuenta de que: Yo no hago la ruta, ella me hace a mi”… Alejandro Conde (Cuco)

No se quemen la cabeza en las cosas que tienen que llevar. Usen su sentido común y si algo les falta, será una lección aprendida. Con seguridad en su siguiente viaje irán mejor preparados. No hay un manual para formar MOTO VIAJEROS. Lo importante es ir en busca de aventuras y vivencias propias.

La vida es simple, y los únicos que complicamos las cosas, somos nosotros mismos.

Aún así, voy a hacer hincapié en algunas cosas que se necesitan para tener una buena experiencia de viaje, especialmente si es el primero.

1-Documentos en regla, bien protegidos y en un lugar seguro. Yo por ejemplo los llevo en una caja de plástico con tapa, de esos donde llevamos la comida al trabajo.

2-Asegúrense de no olvidar sus herramientas. Y les sugiero que al menos aprendan a cambiar una rueda y a controlar el aceite de su moto.

3-Lleven agua (al menos unos 3 litros) y comida, ya sean latas o un mini kit para cocinar. En ocasiones el dinero no es suficiente para adquirir alimentos: especialmente un domingo, un día feriado, o en un lugar apartado. Recuerden ese dicho: Estómago lleno, corazón contento.

4-Una tienda de campaña es indispensable, tanto si vas a acampar o por si tienen que pasar una noche por ahí. Hay zonas donde los hoteles no son comunes.

5- No olvidar una buen saco de dormir, porque pasar calor puede ser molesto, pero pasar frío es una mierda.

TODAS ESTAS SUGERENCIAS TE SERÁN ÚTILES EN TU VIAJE, YA QUE HAY QUE TRATAR DE SER LO MAS INDEPENDIENTE POSIBLE, ASÍ GARANTIZAS TU LIBERTAD DE VIAJE.

Si quieres parar en mitad de la montaña a disfrutar de una noche maravillosa y estrellada, o si alguien te invita a acampar en su finca, estarás listo para esa experiencia. No hay nada más frustrante que decir:

“Si hubiera tenido tal o cual cosa ese día, hubiera pasado un día maravilloso en x lugar…”

“Que la escasez de medios no sean un obstáculo para lograr su objetivo”…

El mejor medio para lograr algo es la voluntad.

Si tu viaje es corto: de ida y vuelta, todo será más sencillo, pero no quiere decir que sea menos importante.

Disfruta del lugar, y no te frustres por cosas secundarias como una comida exótica, un servicio poco eficiente o cualquier cosa que sea diferente a lo que estas acostumbrado. No olvides que la diferencia que encuentras a cada kilómetro es lo más sorprendente e enriquecedor de un viaje. Si eres de los te quejas por todo, tienes dos opciones: o te adaptas, o te quedas en tu casa. Si viajas acompañado no le jodas el viaje al otro con tus comentarios. Es mejor cerrar la boca y evitar discusiones absurdas. Es incómodo escuchar a alguien que ve solo cosas negativas a su alrededor. Si te contagias de negatividad: Respira profundo, relájate y ve el lado positivo de cada situación.

Si lo que deseas es viajar por un tiempo considerable y no cuentas con mucho dinero te voy a dar un consejito más: marca una fecha para salir, junta el dinero que puedas, y sal sin ningún temor. El verdadero viaje comenzará cuando cruces la frontera de tu país. No temas, porque el mismo viaje te irá marcando las pautas para continuar. Es un error dejar pasar el tiempo, aferrándote a la idea de hacer el colchón financiero o esperando la respuesta de un posible patrocinador.

No esperes a ser la estrella viajera de una serie en un canal, porque es limitarse a una sola posibilidad. Existen medios más sencillos para sobrevivir en un viaje: tocar un instrumento musical en una plaza por monedas, contar chistes con un altavoz en un semáforo, vender sándwiches o calcomanías en un parque, que sé yo, hay un millón de opciones en el mundo para vivir de manera honesta.
El hombre es un ser con una capacidad de adaptación maravillosa; y es precisamente la necesidad lo que logra desarrollar nuestra creatividad. Después de un tiempo te darás cuenta de una cosa: “no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”.

Hay que liberarnos de los prejuicios absurdos. Normalmente en otro país tú eres un perfecto desconocido y es genial porque te   pones a prueba constantemente. Allá, en el culo del mundo no eres el Dr. Fulano de Tal, o el Lic. Juan X; eres simplemente una persona… Eres un “viajero”, alguien que se atrevió a explorar un poco más allá de su entorno. Un observador, un embajador, un aprendiz.

Un viaje físico, te llevará a un viaje interno porque arriba de la moto, tienes tiempo para ti, para conocerte, para pensar, para conversar contigo mismo y hasta para crear.

Simplemente: La moto es una máquina maravillosa que genera felicidad.

 “El tiempo es oro”… entonces: ¡soy millonario!… Alejandro Conde (Cuco)

Muchas veces las personas planean un viaje largo, de cientos y cientos de kilómetros… haciendo itinerarios y cumpliendo plazos de tiempo. Lo peor de todo es que lejos de disfrutar cada kilómetro, se estresan pues se enfrascan en cubrir su recorrido diario y si no lo logran se frustran. Es mejor hacer pocos kilómetros pero relajado. El afán por llegar a x punto, en determinado tiempo, puede poner en riesgo tu vida. Cualquier acontecimiento o inconveniente que cambie tus planes, no es una fatalidad o un sinónimo de fracaso: sino una experiencia irrepetible que te causará orgullo contarla.

Vive con intensidad el momento, ya sea que estés en una situación agradable o no; porque “ Todo lo vivido nos enriquece”.

Quita de tu pensamiento la idea absurda de comparación. El pueblo o país en el que naciste no es mejor o peor que en el que estás, simplemente es diferente.

NO EXISTE EL PAÍS PERFECTO. Y HASTA EL ESPACIO MAS INHÓSPITO DEL PLANETA TIENE SU ENCANTO.

LA MAGIA O DESENCANTO DE UN LUGAR, SE LA DARÁS TU MISMO A TRAVÉS DE TU MIRADA.

Nota de la autora (Guadalupe Acuña):

Las reflexiones anteriores, son el producto de horas y horas de conversaciones entre dos seres que se conocieron en un punto de América Central, y unieron sus vidas para perderse entre las maravillas de un planeta. Esos seres se fusionaron a través del tiempo, en el lomo de una moto. Sus ideas se dibujaron con verde fluorescente en mitad de la noche oscura, creando frases que ascendieron en forma de espiral.

El origen de todo esto fue dentro de una humilde pero cálida tienda de campaña: hogar de los nómadas motorizados. Él y ella entrelazaron sus manos al hablar, observando la magia de las estrellas, mientras sus mentes trabajaban en la combinación de letras.

Los pensamientos se materializaron y reclamaron: Libertad.

Algunas de estas palabras fueron liberadas entre las dunas del Sahara y otras sobre el manto blanco de los Pirineos. Y fue necesario alimentarlas con los enigmas ancestrales del Amazonas e hidratarlas entre las olas nocturnas del Caribe.

Sea cual fuera el origen de estas palabras, no fueron producto de una casualidad…

Gracias.

 

“Unos hacen el viaje de su vida.

Yo, hago de mi vida: un viaje”

                                         Alejandro Conde (Cuco).

Guadalupe Acuña.

Cambiar el coche por la moto

El problema ambiental más grave de las dos grandes ciudades españolas, Madrid y Barcelona, es la contaminación. Superan el nivel de partículas que marca la Unión Europea y son un problema para la salud. De nada sirven trucos como echar la culpa al polvo sahariano o cambiar los aparatos de medición a zonas donde el tráfico es escaso: las grandes urbes están contaminadas y la causa principal es el tráfico.

Algunas medidas como instaurar carriles bici y primar el uso de éstas pueden paliar el parte el problema pero nunca llegaremos a los niveles de utilización de bicicleta que tienen ciudades como Ámsterdam: si vives a las afueras de Madrid, y tienes que ir todos los días al centro  a trabajar la bicicleta es un modo de transporte que la mayoría  va a desechar.

El caso es que además de la contaminación, según el RACC, perdemos en atascos una parte importante de nuestra vida. Madrid es la ciudad donde más tiempo se pierde en congestiones de tráfico, y Barcelona donde más se incrementó el porcentaje de tiempo perdido en idas y venidas al trabajo con 13,5 y 12 horas respectivamente. Bilbao, Valencia, Sevilla y Zaragoza les siguen de cerca, hay que tener en cuenta que este estudio se refiere tan solo los primeros seis meses del año 2014.

Una razón tanto medioambiental como económica

Plantearse cambiar el utilitario que se usa para ir al trabajo por una moto no sólo es una cuestión de calidad de vida. Según un estudio publicado hace algún tiempo por el IDAE (Instituto para el ahorro y la Diversificación Energética) -perteneciente al Ministerio de Industria-, mantener un coche en nuestro país cuesta unos 2.000 euros anuales, aunque esta cifra es demasiado optimista según la Revista Autopista. Los gastos de seguro, garaje, consumo de combustible, revisiones, impuestos y demás pueden elevar esta cifra a 3.500€ anuales.

Con este panorama merece la pena realizar un pequeño estudio sobre la economía doméstica, y sopesar la idea de calcular el valor venal de nuestro coche, deshacernos de él y estudiar el mercado en busca de una moto que se ajuste a nuestros itinerarios laborales. Para vender tu coche tienes la opción de hacerlo a través de internet con lo cual todo puede resultar más sencillo.

Renault 5 gtl

Hace poco hablábamos de las motos eléctricas como alternativa a los desplazamientos en ciudad, y esta misma semana Bultaco está haciendo presentaciones de su modelo Brinco, mitad bicicleta, mitad ciclomotor eléctrico. Este tipo de vehículos podría ser la solución ideal para aquellos a los que les cuesta animarse a dar pedal por las calles empinadas de su ciudad. También hemos visto como Charly Sinewan nos sorprendió hace unos meses con un viaje desde Madrid a Barcelona a lomos de un scooter eléctrico de BMW.

La oferta en motos de carácter “ciudadano”, enfocadas principalmente a los desplazamientos en las grandes urbes es muy amplia, y las ventajas que ofrece moverse en moto por cualquier ciudad son más que evidentes. En un país como España, donde la climatología no es especialmente adversa durante gran parte del año, resulta sorprendente que no sean más personas las que opten por usar las dos ruedas como vehículo normal para los desplazamientos en ciudad. Únicamente Barcelona destaca en este aspecto, con un parque motociclístico que hace algunos años llegó a ser el mayor de Europa.

¿Tienes un coche para ir al trabajo todos los días y otro para los “desplazamientos familiares”? Quizá haya llegado el momento de que te plantees ir pensando en las dos ruedas para tener una mayor calidad de vida.

La muerte de los foros. Segunda parte

facebookDecíamos ayer que el declive de los foros comenzó con la popularización de la blogosfera y que con las redes sociales están llevando el golpe definitivo. Las necesidades de comunicación han cambiado. Más que cambiar las necesidades lo que ha mutado es la forma de comunicarse.
Las RRSS son lo que Foucault definió como “las tecnologías del yo” mucho antes de que se inventaran los ordenadores. En Facebook, por hablar de la red social por excelencia, se presta atención a asuntos tan cotidianos como el estado de ánimo o a detalles insignificantes como el hecho de estar comiendo un potaje o tomar las copas con los amigos. Estas tareas, casi siempre relacionadas con el ocio, ascienden de categoría y adquieren categoría de “cosa importante”. No sólo de cosa importante para quien la está realizando sino de cosa que se puede compartir. Es en estos pequeños detalles cotidianos, intrascendentes, en lo que está basado el éxito de Facebook y la agonía de los foros. En los segundos la comunicación resulta mucho más plana, casi sin matices y, por supuesto, sin concesiones a estados de ánimo o a detalles íntimos y nímios de los participantes. Allí se tiende más a “ir al grano”, al comentario práctico y a la discusión sosegada.
En Facebook, al igual que en Twitter, toma la riendas la inmediatez y un cierto exhibicionismo. Desde nuestro registro en FB podríamos establecer una línea con todo lo que hemos escrito y publicado, con todas nuestras fotos, con los vídeos, con los comentarios… No es otra cosa que la progresión de nuestro yo. Tendemos a enseñar ese yo (algunos de forma compulsiva) formado por situaciones que denotan nuestro status social. Vacaciones en la playa, motocicleta nueva, ruta con los amigos, copas estrambóticas, comidas fastuosas… Casi todo tiene que ver con nuestro status de consumidores y con nuestro nivel de éxito en la vida. Y todos buscamos lo mismo: la aceptación en el grupo afín mediante un juicio de valor en forma de “me gusta”. Nuestro grupo afín son los “amigos” (hasta el nombre que han buscado llama a la afinidad) de Facebook, la “masa” que compone nuestro grupo social. En esa búsqueda de la aceptación social encontramos la clave de nuestro exhibicionismo en las RRSS.
Pocas veces se da en Facebook la discusión política, civilizada o no, o el intercambio de posiciones con la retórica de por medio: son situaciones en las que nuestra aceptación social está en juego y no queremos arriesgarnos a que nuestra imagen se vea dañada porque, recordemos, es algo que llevamos cultivando durante años, podemos verlo en nuestra progresión del yo que mencionaba antes.
En los foros no establecemos una relación tan estrecha con el grupo. Nadie comparte fotos familiares o de ocio íntimo con perfectos desconocidos, no se crea un lazo estrecho más allá de un nick y un lugar de residencia. Los foros son, por decirlo de algún modo, impersonales, sin lugar para la emoción y sin capacidad de lograr una proyección del yo. Sin embargo, gracias a esa ausencia de personalización (aunque todos conocemos casos de personalismos en los foros) son el lugar propicio para el intercambio de ideas sin gran injerencia de lo estrictamente personal. El anonimato y la ausencia de la necesidad de una implicación del “yo social“, al contrario que en las redes sociales, hacen que sean un formato más adecuado para el intercambio del conocimiento.
Pero creo que la balanza ya se ha decantado hacia uno de los lados.

La Red Social mató a la estrella del foro

Hace unos días, recorriendo los bares lumpen de Oviedo, algo de lo que hablaré en tiempo y forma, charlaba con mi amigo Gianola sobre internet, las redes sociales y las relaciones que se establecen. Reflexionábamos sobre el poco movimiento que hay ahora en los foros, desde el advenimiento de esta nueva cultura que son las redes sociales.

red_socialLos foros languidecen y van quedando en un segundo o tercer plano, desplazados y acongojados por Facebook y Twitter. Incluso el fenómeno “blogger”, que tan de moda estaba a finales de la década pasada, ha perdido parte de su ímpetu y la blogosfera anda a medio gas. Quién nos lo iba a decir hace unos años cuando había verdaderos ídolos de masas disparando palabras desde los más variados blogs.

Todo eso hoy está bastante diluído y ningún blog o foro que se precie de serlo puede caminar de forma autónoma sin la concurrencia de las redes sociales, principalmente Facebook y Twitter. Pero, ¿qué nos ha traído esto?

En las redes sociales prima una especie de onanismo virtual. Se trata de dejarse ver, de enseñar selfies, foodporn y toda una serie de actitudes que reafirmen nuestra existencia frente a la de los demás. Somos seres sociales, gregarios por naturaleza y, aunque el individualismo de las RRSS pueda parecer que choca con la pertenencia a un grupo social, no es así. Buscamos precisamente, dejar de ser egregios a través de la aprobación de los demás; necesitamos sentirnos queridos y aceptados por nuestros congéneres y para ello nada mejor que unos “retuits” o unos “me gusta” a tiempo. Es natural, comprensible y hasta agradable, no hay que avergonzarse de ello.
Pero volvamos a los foros, a lo que era, hasta no hace muchos años, el centro neurálgico de las reuniones sociales, el ágora del siglo XXI. Donde antes había movimiento de post y si querías estar al día tenías que hacer visita cada pocas horas para no perderte nada, ahora es un páramo lleno de cascotes, de información desfasada salteada con felicitaciones de cumpleaños que saltan de forma automática. El apartado de presentaciones boquea como un pez fuera del agua y matorrales rodantes se pasean por el foro técnico.  Se han perdido los trolls, los “espabilaos”, los héroes… y hasta aquel listo que todo lo sabía ahora está en un grupo de Facebook, que ha creado él mismo y donde nadie le rebate argumentos porque, ahora sí, es un gurú de verdad.

¿Que hemos perdido? No solo nos ha dejado todo el variado compendio de personajes tópicos que pululaban por los foros, hemos perdido el lugar donde se compendiaba el saber popular. Los foros “monomarca” donde podías obtener información sobre tu moto también están de capa caída. Los generalistas donde lo mismo podías aprender a cambiar un neumático que a instalar un dragbar, igual. Los consejos que se daban allí van quedando perdidos en las búsquedas de Google, desplazados a las terceras páginas por falta de actualización. Toda la sabiduría acumulada se acabará yendo por el desagüe de la red. ¿A dónde acudiremos cuando esto ocurra? ¿A los grupos de moteros de Facebook, difíciles de encontrar y sin apenas información técnica? ¿A los tuits de 140 caracteres caracterizados por la inmediatez? No, no hay nada ahora mismo que sustituya a lo que fueron los centros del saber “motorístico”, un lugar donde recibir consejos del abuelete, donde escuchar fantasmadas del espectro de turno y donde leer las batallitas de los más viajeros. Ahora lo único que encuentras con facilidad son fotos y vídeos de cada una de nuestras salidas en moto.

Por eso son tan necesarios espacios como Moterus que, sabiendo aprovechar el formato de red social, no han dejado de lado el espacio común, el “foro de toda la vida” al que acudir a pedir o dar consejos, el sitio en el que compartir aquella página llena de manuales de taller o las fotos del último modelo de Honda. Desde aquí os animo a salir de vez en cuando de mundo endogámico de las redes sociales y compartir vuestras experiencias hacia todo el espectro mundial. No es necesario abandonar la confortabilidad familiar de facebook, sólo salir un poco más de ese reducto y participar en el enriquecimiento de la Internet.

Los riders papanatas.

medium_1124110573De un tiempo a esta parte proliferan, en ambientes motoristas, anglicismos que lo dejan a uno descolocado. No cabe duda que el inglés es el idioma de moda y que, por ello, da un cierto halo de modernidad a los que los usan, aunque sea fuera de lugar. Yo mismo caigo en la trampa de hacerme el moderno soltando patochadas en inglés en la red aunque no tenga ni idea de hablarlo (o una idea muy básica).

También al mundo de las motos ha llegado esta modernidad paleta. Si antes era el francés el que se inmiscuía en nuestras conversaciones con términos como motard ahora es el inglés el que se ha metido definitivamente en nuestro vocabulario más mundano.

Hacer un wheelie, tener poco grip o sufrir un shimmie en el cambio de rasante son sólo algunas de las cosas que nos pueden pasar a los riders.

Los riders, también escrito raiders. ¿Qué son? Si acudimos a un diccionario nos da un montón de traducciones, desde jinete a una cláusula de un contrato. Motociclista, ciclista, jinete, viajero… Rider un es concepto tan difuso que puede referirse a cualquiera que conduzca una moto.

Pero no. Cuando alguien usa el término rider no se refiere a una moto cualquiera. Más bien están hablando de alguien que lleva una maxitrail con maletas de aluminio y que cumple con unos determinados cánones motociclistas. Por aclarar un poco las cosas, Jules, que se ha ido hasta la India con una 125 no es un rider, no sé si se capta el concepto.

Yo veo cierta dosis de papanatismo en todo esto de los riders y de los raiders. A veces se usa la palabra por no saber muy bien como definir a alguien que se dedica a viajar en moto. Otras surge de la necesidad de etiquetar a ciertos viajeros de una supuesta élite para separarlos del común de la masa motorista. Las más, por simple complejo de inferioridad, como si usando un término anglosajón nos acercásemos a los grandes viajeros internacionales. Esto último me lleva a pensar, ¿son los motoristas españoles menos motoristas por una cuestión idiomática?

El término rider no es más que un espejismo, revestir de cierto empaque algo tan sencillo como ir en moto. Por eso no puedes ser un rider con una Honda Dominator del año de la pera, ni lo serás nunca si no dispones de una determinada máquina, preferiblemente una BMW GS. Ahí sí, ya estarás bien encaminado para ser un auténtoco RIDER, lo que quiera que sea eso.

photo: _cyrilvallee_ via photopin cc