viajes

5. Postcomunismo y Macedonia de Frutas

2012-10-28T18:42:46+01:00Reflexiones|

  Son las ocho de la mañana. Hace rato que estoy despierto pero me resisto a abandonar el lecho y doy un par de vueltas más dentro del saco de dormir. Por la noche me levanté a mear. Mis pies descalzos avanzaban sobre la hierba mojada y fría. Mientras, un manto de estrellas cubría mi pequeño mundo. Di un respingo de emoción y respiré hondo el aroma de la noche. El silencio, profundo, solo se rompía por el sonido de mi respiración. Extendí los brazos y volví a sentirme afortunado por poder disfrutar de estos pequeños instantes de placer. Escucho a mis compañeros que comienzan a revolotear alrededor de las tiendas. Cremalleras que se abren, bolsas que crujen y carraspeos mañaneros que anuncian otra hermosa jornada de moto. Un pastor se acerca a charlar con nosotros movido por la curiosidad [...]

4. Carreteras Infectas y Deconstrucción

2012-10-28T18:41:52+01:00Reflexiones|

  Sólo han pasado dos horas y José Luis me saca de mi viaje onírico para decirme que desembarcaremos en pocos minutos, hemos llegado a Ingoumenitsa. Ahora son las tres de la mañana y estamos en Grecia, transitando en moto por un barrio desierto, sin saber muy bien qué hacer. Recalamos en un pequeño parque con tres bancos y nos echamos a dormir un rato. Los mosquitos no tardan en revolotear junto a mi oreja y comienzo a ponerme histérico. Me tapo con la lona de la tienda de campaña tan solo para descubrir que el remedio es aún peor puesto que ahora me muero de calor. Además los mosquitos consiguen colarse dentro y picarme en el cuello. Vuelvo a levantarme y me dedico a la exploración de los alrededores. A mi derecha, al fondo de la calle, una chica [...]

3. la Melancólica Sonrisa de las Putas

2012-10-28T18:40:42+01:00Reflexiones|

  He dormido fatal. La autopista es como una banda sonora monótona y molesta que se me instala en la cabeza y me impide conciliar el sueño. De cuando en cuando un camión pasaba al lado de nuestro campamento y me sacaba del duermevela desasosegante en el que, por momento, me instalaba. Así pues, al amanecer estoy en pie y, aún sin dormir apenas, con las ilusiones renovadas por subir de nuevo a la moto y correr aventuras mundanas. Ahora Jose Manuel y yo estamos parados en el arcén de la autopista. Hemos vuelto a perder a José Luis que, poco a poco, se iba quedando atrás. En el tiempo de fumarse un cigarro aparece nuestro compañero. Otra vez ha perdido la maleta, esta vez en plena autopista con desastrosos resultados para la primera. En realidad ha tenido suerte de [...]

2. El Barco y Tierras Italianas

2012-10-28T18:39:52+01:00Reflexiones|

  En el bar de cubierta la música atruena con su incesante chumbachumba mientras que varios camioneros apostados de espaldas a la barra fuman de forma compulsiva y observan los cuerpos de las adolescentes tostándose al sol del Mediterráneo. Se consume poco y se fuma mucho. Entre tanto, los pensamientos lúbricos desfilan en  la cola de la frustración. El bar de cubierta habría sido el lugar más agradable de todo el barco si no fuera por la música atronante; buena temperatura, mucha luz y hermosas jóvenes en la piscina. Como una playa pero sin arena. En el interior, en la cafetería de una de las cubiertas, los talibanes muestran en la tele, de forma obscena, los cuerpos de dos bebés muertos por las fuerzas de la OTAN. La cruda realidad humana se eleva por encima de los pensamientos que Punset [...]

1. Asturias Barcelona

2012-10-28T18:38:48+01:00Reflexiones|

  Otra vez en marcha con destino incierto. La luz del amanecer se cuela entre los árboles del parque iluminando, de forma tenue. La moto aparcada delante de casa. Dedico unos instantes a contemplarla, deteniéndome en cada uno de sus recovecos e imaginándome que está viva. Me gusta mirarla de este modo antes de partir. Las maletas llenas, los bultos amarrados en el asiento, el GPS desparramando un suave haz de luz sobre el manillar... Me resulta tan evocador. Y por encima de todo la realidad palpable que me indica que salimos de viaje. ¡Qué placer enorme! Ya no queda más que ajustarse el casco y acelerar con suavidad. Allá vamos. Hoy es 28 de mayo y la primavera está avanzada. Eso no impide que la temperatura ronde los 6º y que sienta frío. El sol comienza su tímido ascenso [...]

14. Tangerine Dream

2012-10-26T18:23:49+01:00Reflexiones|

Cuando me levanté, a primera hora, mis intestinos aún seguían revueltos pero, para mi tranquilidad, lo peor parecía haber pasado. Al menos esa esperanza tenía a esa hora de la mañana… Contento por abandonar el tugurio que nos había servido de hogar esa noche inicié el día con ánimos renovados aún a pesar de lo precario de mi salud. Como cada día dedicamos un rato a la manutención de las motos, un engrase de cadena y una revisión a fondo de todo lo visible. En poco tiempo habíamos abandonado las caóticas calles de Meknes y rodábamos en dirección norte, camino de Tánger en lo que iba a ser nuestro último día en Marruecos. La carretera, con piso irregular y con tramos en mal estado, discurría por paisajes agradables. Jalonaban la vía gran cantidad de olivos, pitas, adelfas… entre curvas suaves [...]

13. Adiós al Glamour

2012-10-26T18:22:58+01:00Reflexiones|

Ver Marruecos. Etapa 13 en un mapa más grande A las cinco de la mañana, Mohamed, el camellero, me sacó de mi sueño con un presuroso “¡monsieur, monsieur!… le soleil”. Acurrucado entre las mugrientas mantas con olor a gatuno intenté prestar atención a sus palabras, pero los párpados volvían a caer ignorando donde estaba y a quien me hablaba. Él insistía en que debía levantarme, la salida del sol era casi un hecho y me la iba a perder. Arrastrando los pies por la duna más cercana, entre las sombras del amanecer, maldije la hora en que se me ocurrió ir a presenciar la salida del sol en el desierto. Al fin y al cabo este es un hecho cotidiano y ya sé lo que es ver salir el sol en sus variantes más surtidas: noche de copas, noche de incendios, noche [...]

12. Escuchando el Silencio

2012-10-26T18:22:10+01:00Reflexiones|

Se dormía poco y mal aquella noche en el albergue. Un calor insoportable se cernía sobre el desierto y el aire acondicionado era un aparato inservible que, puesto a toda potencia, no conseguía más que elevar un poco los decibelios de la habitación. Amparado por la oscuridad me levanté y salí sigiloso mientras Carlos, ajeno al calor y al ruido del acondicionador de aire, dormía a pierna suelta. Fuera, una ligera brisa atemperaba un poco el ambiente. Sentado en la escalera del albergue encendí uno de mis puritos árabes y aspiré una profunda bocanada. Tosí y, a un metro de distancia se oyé una especie de bufido cansino, un rezongue de alguien que intentaba conciliar el sueño al raso sobre una vieja colchoneta de espuma. Era Abdul que además de dormitar durante el día, dormía profundamente en la noche. A [...]

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