Historia de la cazadora de motero

schottEl año pasado se cumplieron cien años de un hito importante en la historia del motociclismo mundial: en 1913 dos emigrantes rusos abrieron una tienda de chaquetas en Nueva York, Schott Brothers. Unos años más tarde, en 1928 pusieron a la venta la chaqueta de moto por excelencia, la Perfecto. Desde entonces esta prenda, no sólo no ha pasado de moda sino que ha servido de icono de varias subculturas y tribus.

A principios del siglo XX los aviones comenzaban a volar cada vez más alto y más rápido… y los pilotos pasaban más frío. Esto obligó a diseñar nuevas prendas que evitasen la entrada de aire y que fuesen de abrigo. La prenda que mejor se adaptaba era una cazadora de cuero, que en mucho casos llevaba en el interior un forro de piel con pelo (normalmente de lana de oveja) para hacerla aún más abrigada. De los aeroplanos, esas cazadoras pasaron a las motocicletas y sus pilotos. Y de ahí al armario de algunas estrellas del cine o del Rock sólo había un pequeño paso.

Al principio eran chaquetas largas, hasta las rodillas igual que las empleadas por el ejército alemán pero hubo que ir recortándolas para que los faldones no estorbasen en la conducción de las motos.

La primera cazadora plenamente motera salió de la fábrica artesanal de los Schott Brothers en 1928 y costaba cinco dólares y medio, un dineral de la época. Tenía la cremallera cruzada en diagonal, bolsillo con tapeta y otros tres bolsillos con cierre, también de cremallera. Este nuevo invento, la cremallera, era caro pero pronto el ejército de los EE.UU vio sus posibilidades y comenzó a producirse en masa.

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Después de que Marlon Brando la vistiese mientras hacía el gamberro en The Wild One, (El Salvaje) las chaquetas Perfecto se pusieron de moda y todas las marcas comenzaron a copiarlas hasta la saciedad. Beck, Hércules, Grais…

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 La imagen de pandillero estaba de moda y llegaron a prohibirse en muchos colegios.

Durante la Segunda Guerra Mundial Schott, como el resto de fabricantes comenzaron a suministrar material al ejército y, al terminar la guerra, volvieron a copiar al ejército alemán y las cazadoras de los pilotos de la vermag y nacieron las cazadoras “café racers”.

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