Sé un Macarra

Lo estabas deseando. Desde siempre te han atraído las películas donde los outlaws se llevaban a la chica más guapa. Pero la vida da muchas vueltas y te resultó imposible convertirte en un fuera de la ley con todas las de la ley. Sin embargo, con el paso de los años, los hijos ya criados y convertido en un jovenzuelo otra vez, te has comprado una moto y eso ya son palabras mayores. 

Puedes comenzar a disfrutar de tu nueva libertad lejos de la parienta que, afortunadamente, no entiende este nuevo rollo que te traes con el mundo de las motos. A ella le parece que te estás volviendo un poco "gagá", que estás sufriendo una crisis de edad o algo parecido. Pero no. Que va. Tu sabes que esto de la moto y el macarrismo siempre lo llevaste en la sangre pero, circunstancias de la vida, no pudo ser posible hasta ahora.

Bien, pues aquí y ahora es donde vas a aprender a dar rienda suelta a esos instintos reprimidos para que no hagas el ridículo en las concentraciones donde se juntan los malos malotes. Ten en cuenta que en el mundo macarril la imagen dice mucho y si vas a ser uno de ellos tendrás que estar a su altura.

Lo primero, la moto. A ver, ¿qué te has comprado? ¿Una Hyosung?… bueno, no está mal pero tendrás que mejorarlo el año que viene. Un macarra en Hyosung es como un gánster en un Seat 127. No cuela. En fin, qué le vamos a hacer, es la que tenemos para empezar a trabajar.

Lo primero que has de hacer es pillar una barra de hierro y metérsela por los escapes. Que sí, como si se tratase de sodomizar a la moto. Tu vas y le metes la barra. Con esto consigues un sonido mucho más acorde con la imagen que pretendemos y no nos gastamos ni un duro, que está la vida muy "achuchá". ¿A que ahora suena mucho mejor? Claaaro. No te preocupes de tocar carburación ni mapeados de encendido ni nada de eso. No lo necesitamos. Nosotros lo que queremos es ruido.

Ya tenemos la moto ruidosa, ahora toca la estética. Aquí ya puedes jugar con más margen. ¿te van los cromados? Pues venga, a pulir hasta que se refleje tu cara de macarra. Pero ojo, no te pases que igual no son de mucha calidad y los borras. Una pulidita con cuidado.

Y ahora viene lo mejor: los accesorios. Lo primero las maletas. ¿he dicho maletas? No, no… quería decir alforjas. No te importe si son buenas o malas porque no vas a meter nada dentro. Una botella de bourbon, si acaso, pero sirve igual. Esas de plástico valen perfectamente. Y un rulo para la herramienta. Claro que sé que tiene sitio debajo del asiento pero tienes que dar la imagen de saber la hostia de mecánica y para eso nada mejor que llevar una buena bolsa de herramientas. Ten en cuenta que la moto de todo macarra que se precie se estropea cada dos por tres y él sabe arreglarla, la conoce mejor que a su novia. Que no te importe el tamaño, porque también la vas a llevar vacía, pero que sea bien pintona.

El resto de la estética de la moto queda a tu libre albedrío: unos flecos por aquí, unas calaveras por allá, unos detallitos de Arlen Ness. Puedes poner un manillar elevado o uno recto, tu mismo. Bueno, vete mirando a ver lo que hay y, lo que se te ocurra. Pero sin pasarte que eres un tipo duro y espartano. Ni se te ocurra ponerle puños calefactables ni música ni mariconadas.

Ya tenemos la moto lista. Ahora te toca a ti. Pero… ¿dónde crees que vas con esa cazadora de goretex? ¿Estás tonto o qué? Ahora mismo la tiras y te compras un guardapolvos de cuero. Bien largo. Si te queda mal porque eres bajito y pareces una gamba a la gabardina, ni te preocupes. Estás lleno de carisma y eso es lo que importa. Ah!, no te olvides de un parche del 1%. Este puedes ponerlo debajo del sobaco por si algún día coincides con los del 1%; te resultará más fácil esconderlo.
Pantalón de cuero con… ¿qué? No, coño! No me vengas con historias. Lo de los zahones es una mariconada. Eres un macarra, no un vaquero.

Seguimos, que no tengo toda la mañana y trabajo en viajoenmoto.com.
Pelos. Es importantísimo el asunto de los pelos. Lo ideal sería que llevases melena, como los de antaño, pero como tu calva dejó de ser incipiente hace años, será mejor que amplies la tonsura y te afeites el jerolo. Y una buena perilla. Si hay que teñirla, se tine, pero perillaza.
¿Qué me dices de ponerte unos tatuajes? Calaveras, culebras y águilas libres y desafiantes. No te pongas nada de Hyosung, recuerda que hay que cambiarla en cuanto podamos.

Todo esto lo complementas con unos anillos bien grandes, que parezca que son para hacer más daño cuando te lias a puñetazos. Y una cartera con cadena enorme. que te llegue hasta la rodilla, por lo menos (ojo no engancharse en las puertas de los bares)

El casco, tipo bacenilla. Los de nazi ya están un poco vistos o sea que decántate por uno más pequeño, que te tape solo la coronilla, así se te verán mejor las gafas de sol.

Y ya casi estamos. Es hora de ponerse en marcha. Una vez en la carretera, bueno, en las calles, que en la carretera hay que estar poco tiempo, hay que adoptar "pose". No sirve ir por ahí en plan cándido, cediendo el paso y cosas de esas de gente educada. Tu educación ha sido la calle y las bandas de motoristas. En los pasos de peatones, sobre todo si cruza una vieja, hay que pegar un buen acelerón para que se asuste. Además, para eso has metido la barra por el escape. Puede ocurrir que, como el escape no va muy compensado, se te apague la moto. Tranquilo, no pasa nada, que no cunda el pánico. En esos casos pones cara de fastidio y metes la mano entre los cilindros (cuidado no te quemes). Haces como que toqueteas algo y le das al botón de arranque. Todo el mundo pensará que eres un entendido y que tu moto falla pero sabes donde hay que tocar para volver a ponerla en marcha.

Una vez que llegues al bar, o allí donde haya otros macarras como tú, los saludarás con medio abrazo. Esto es como si fuera un abrazo entero pero solo con un brazo. El otro lo dejas colgando. Y saluda como si hiciera un par de años que no los ves, aunque toméis el café juntos todos los días en la obra.

Y aires de autosuficiencia, que se note que eres un tipo independiente y forjado a ti mismo.

Ahora toca unirse a un grupo. Escoge bien porque ahí radica parte de tu éxito macarril. Procura que haya varios miembros que sean bien marranos. Que se les vea la mugre en el cuello y que, si es posible, coman con las manos, sin quitarse los mitones. Que haya muchas calaveras y mucho rollo en plan "hermano". Si es posible que tengan una jerarquía clara, que se sepa quien es el jefe.

Y con esto termino los consejos de hoy para empezar a ser un perfecto macarra. El próximo día te daré los consejos de como ser un motero bien pijo para cuando te canses de ser macarra.

 

 

2 comments on Sé un Macarra

  1. sseguro dice:

    hahahahahaha….mira que me meoooo!!! hahahahaha

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *